Prólogo
I
Es curiosa la manera en que el ser humano vive su vida. Nace sin percatarse de ello y pronto se ve enfrentando la tarea de aprender a sobrevivir. Cosas como: respirar, comer, hablar, ver, sentir, pensar. Cosas tan básicas que de buenas a primeras deben aprender para poder vivir en este mundo. Y aún así siempre serán tan débiles y susceptibles ante lo que los rodea. La fragilidad de una vida es lo que hace tan valiosa la vida en si. No es la belleza en su interior o el esfuerzo que con arduo trabajo forje las acciones de cada individuo lo que le da valor a su existencia, sino su fragilidad y la facilidad con la que todo ese esfuerzo se puede extinguir. El valor de una vida es lo efímero de su existencia y la facilidad con que su llama vital puede extinguirse en cenizas gélidas. Y vaya que son frágiles los seres humanos, quienes colmados de defectos pretensiosos buscan la perfección. Sería tan fácil para una vida extinguirse como lo es volar para una mariposa, sería tan fácil para una vida consumirse como lo es nadar para un pez. Y aún con esa facilidad con que terminan sus vidas la obstinada voluntad humana es vivir, vivir en contra de la facilidad aferrandose a la vida a pesar de ser un camino complicado. Para seres tan cerrados de mente como los humanos sería imposible comprender las grandes amenazas reales que subyugan sus vidas, es necesaria la ignorancia para alcanzar la felicidad, solo así pueden vivir sin miedo.
¿Puede alguien en verdad no tener miedo?
Miedo. Un sentimiento tan natural y humano. Todos corren de el, es natural, se le rehuye, tan natural como es asustarse también lo es sentir rechazo hacia el miedo. Aunque sería más preciso decir que sentimos rechazo hacia aquello que nos provoca miedo.
Aquí entra una pregunta muy interesante y es que, si a nadie le gusta tener miedo
¿Porque no simplemente evitar lo que nos aterra?
Aislarse, alejarse, mantenerse indiferentes del mundo en la completa seguridad de uno mismo. Sería una forma de no asustarse, claro, de aquello que ya conocemos, y que no queremos que nos tome desprevenidos. Sin embargo, el mayor miedo de todo ser humano, viene de aquello que no conocemos. De aquello que nos toma por sorpresa. Aquello que nos es desconocido. Aquellas cosas, personas, situaciones, que aparecen de la nada y sin pudor alguno se mean en nuestra confianza y escupen en nuestra voluntad.
El miedo a lo desconocido es parte de nuestra naturaleza, naturaleza temerosa, a nuestro ímpetu de sobrevivir, controlar y manipular. Para aquellos que se ocultan de su miedo bajo el engaño de tener poder lo desconocido es la más mortal de las armas. Aquello que con la fuerza no puedes controlar, es aquello a lo que más le temes. Aquello que te domina.
En la sociedad que vivimos aquello que nunca podremos controlar son... Los Herejes. Es ahí, donde entran ellos. Fuerzas especiales que se encargan de estas amenazas que ponen en peligro las vidas humanas. Hombres y mujeres que entregan sus vidas a protegernos a todos. Por un precio apropiado, claramente. Y lo de proteger, bueno, depende de a quien le preguntes. Los Cazadores son los encargados de asesinar a los herejes y de cumplir con cualquier trabajo que nadie más quiera hacer mientras haya una buena compensación por su esfuerzo. Cómo los militares de un país militarista, pero sin fingir interés por la sociedad claramente.
En un mundo donde la magia es tabú y la censura es norma en todo el mundo nuestras vidas dependen únicamente de sus servicios.
Desde hace cientos de años este mundo ha estado dividido en dos planos de existencia coexistiendo como contrapartes necesitando uno de el otro para que pueda haber equilibrio en el mundo. Cómo parte del ciclo de la vida cuando un ser vivo muere se convierte en un espíritu y es recibido en El Umbral Del Mundo por el Dios Padre soberano del reino de los espíritus, pero a veces los espíritus se pierden en su camino a la iluminación llevados por la negatividad y los sentimientos destructivos de los vivos. Cuando eso sucede surge un fenómeno que durante años a atemorizado a las civilizaciones humanas, Las Posesiones Malditas.
Los espíritus son entidades hechas de energía, la misma energía que rebosa internamente en todos los seres vivos y toda la creación, en este mundo creado por dioses y demonios la energía primigenia de toda la creación es conocida como Od o Fuerza odica. La energía vital es altamente influenciable por las emociones mientras más fuertes son las emociones está más errática se vuelve, en el caso de las emociones positivas permite a los monjes y hechiceros guiar a los espíritus por el camino correcto hacia la iluminación mientras que las negativas, bueno... digamos que tienen el efecto contrario.
Los espíritus se ven afectados por la energía negativa haciéndolos mutar en espíritus malditos, corruptos por la negatividad de las emociones que terminan por consumirlos corroyendo sus esencias creando así lo que en este mundo conocemos como Herejes. Aquellos que van en contra del orden y la voluntad de su creador, aquellos que perdieron el camino y sufren el castigo físico por sus pecados. Para combatir la amenaza que eran los Poseídos y los Herejes se formaron organizaciones especializadas en combatir la amenaza.
Desde tiempos inmemoriales los gremios se han encargado de los espíritus colaborando para mantener el equilibrio entre ambos mundos. Hoy en día son conocidas como Asociaciones libres y tienen bases de operaciones en todo el mundo, siguen sus propias leyes y cada una tiene un código distinto pero un mismo deber trabajando de la mano con los gobiernos locales.
Exorcizar a los espíritus malditos.
Fama, poder, riquezas, los miembros de la asociación son reconocidos como héroes de la humanidad, son la esperanza de nuestro mundo.
Bueno, casi todos los miembros, y de casi todas las organizaciones. Cómo una modernización de lo que alguna vez fueron grandes gremios en el medioevo algunas Asociaciones mantuvieron aspectos importantes de sus orígenes. La asociación libre de caballería, por ejemplo, es la modernización de lo que en antaño fue un gremio de caballeros congregados bajo la espada de su fundador. Uno de los 5 grandes héroes de la leyenda. El caballero blanco. Sus miembros suelen ser de descendencia noble o poseedores de cierto estatus social, su labor es proteger a la gente y asegurar la seguridad de los pueblos y ciudades bajo su cuidado. Por otra parte está la asociación libre de hechicería dónde aquellos que practican las artes esotericas y religiosas se encargan de guiar a los espíritus al lugar al que pertenecen y para eso estudian este mundo y las verdades absolutas. Ellos son reconocidos, aclamados, respetados y admirados. Sin embargo, hay un gremio que no tiene esa suerte, y más que agradecerles por su trabajo sus miembros son marginados en la sociedad. La asociación libre de cazarrecompensas. Los cazadores.
II
Nagoya, hace un año.
Corría septiembre y más allá de los problemas cotidianos en la metrópoli no había sucedido nada relevante en la ciudad de Nagoya. Bueno, eso al menos es lo que se diría en las noticias de la televisión abierta, pero la realidad era bastante diferente.
Las organizaciones criminales de Kioto se estaban mudando debido a la instauración de una nueva ley que ordenaba la inmediata desmantelación de las mafias en la antigua capital imperial. Durante años fueron los Yakuza quienes habían financiado y apoyado el mantenimiento de la política y las leyes, pocos podrían esperar que aquella decisión tomada de un día para el otro los golpeara tan severamente.
¿La razón detrás una decisión así de la noche a la mañana?
Ciertamente, los Yakuza financiaban gran parte de la política en Japón. Claro que el motivo para esto era poder tener carta abierta en cuanto a el manejo de su dinero y sus negocios de cuestionable legalidad y moral. Sin embargo, en su mayoría se dedicaban a las casas de apuestas y la venta de mercancías reguladas sin supervisión. Nada que no pudiera ser fácilmente justificado para evitar una investigación judicial.
No obstante a la asociación libre de Kioto no le importaba en absoluto si los políticos corruptos necesitaban del dinero sucio de las mafias a los altos mandos de la asociación solo les importaba una cosa.
Demostrar su superioridad.
Era bien conocida entre la gente la rivalidad que mantenía la asociación de Kioto con la asociación metropolitana de Tokyo, una rivalidad que los había llevado durante años a tener encuentros hostiles entre si con el fin de pagar cuentas personales entre sus ejecutivos y altos mandos. Siendo siempre acallados los cuernos de guerra por la asociación de Okinawa la más longeva y poderosa asociación del país. Echando a las mafias de Kioto a la fuerza demostrarían que eran capaces de hacer lo que ninguna otra asociación había logrado, eliminar el crimen organizado. Aunque esto se debía a qué ese no era su trabajo en primer lugar, pero eso son solo detalles.
¿O quizás había algo más detrás de estas actitudes tan anormales de los de Kioto?
Las primeras semanas pasaron con falsa tranquilidad, luego de unos días el caos general fue la orden del día todo por culpa de las hostilidades entre una mafia recién llegada y una local. Las calles eran un descontrol y los encuentros armados a plena luz del día eran el pan diario por aquellas fechas.
Más temprano que tarde la situación llegó a un punto de insostenibilidad y fue entonces cuando la asociación de cazadores se volvió la única opción del gobierno. Cuando las calles se tiñeron de rojo y los días hicieron gala del luto, aquellos mercenarios dispuestos a cumplir cualquier trabajo bien remunerado fueron los peones movilizados por el gobierno.
Los rumores siempre vuelan y por aquellos días eran más comunes de lo habitual. Historias sobre mafiosos haciendo pactos con espíritus y tratos con asociaciones independientes para poder actuar con libertad recorrían el país alarmando a los ciudadanos a la expectativa de su incierto futuro. Fueron tiempos oscuros los que corrían y era prácticamente imposible distinguir entre la verdad y los simples rumores.
La gente evitaba salir de sus casas, diariamente eran encontrados cuerpos no identificados tirados como desperdicios con muestras de brutalidad y violencia en sus cuerpos. A aquellas personas no se les realizó un funeral, tampoco una autopsia, nadie lo vio necesario y quiénes creían que todos merecían un trato humanitario sin importar sus crímenes estaban demasiado asustados de también ser víctimas de aquellos días de perros como para opinar. Sin que nadie lo hablara todos habían llegado a un acuerdo, sin importar la causa de muerte o el estado del cuerpo cualquiera que fuera asesinado por aquellos días solo podía haber sido víctima de la mafia. Aquel breve periodo de caos y anarquía paso a la historia como la temporada de los oprimidos.
III
A ciencia cierta, no se tiene nada en claro de aquellos días. Lo único que se sabía es que tan de repente como habían aparecido los problemas estos desaparecieron quedando como una simple huella en el tiempo. Nunca se habló nuevamente del tema y la gente que había sido testigo tenía demasiado miedo a que se repitiera lo sucedido por tan solo recordarlo por lo que nunca se profundizó en la verdad. Pero los rumores no se hacían esperar y más temprano que tarde se divulgó que el héroe de Nagoya había sido un solo hombre.
Un cazador de elite que había asesinado a los mafiosos que pactaron con espíritus malditos y aprehendió a los demás poniéndolos tras las rejas. La figura cautivadora de un heroe desconocido que portaba una lanza y brillaba como el sol devolvió la de y la esperanza a los atormentados habitantes de la ciudad. Más de uno decía que el caballero blanco había vuelto a la vida para salvarlos de nuevo como fue en la era de los heroes, pero aquello como es de esperar no eran más que rumores.
La identidad de aquel héroe desconocido, si es que existe, nunca se hizo pública y como tan solo era un rumor jamás se podría corroborar si esto fue así o es tan solo una fantasia de algún cotilla en busca de atención. La situación en Nagoya volvió a su estado de antigua calma y la asociación libre local ganó el reconocimiento del gobierno por encargarse de la situación haciendo que el balance de poder en Japón volviera a cambiar desviando la mirada a más de una persona inconforme con el resultado.
La escala de poderes había cambiado dentro de la asociación y con la caída de grandes organizaciones criminales el país entero se vio sacudido por una calma pasajera. Los tres de grandes de Japón cambiaron por primera vez en cientos de años. Kioto, Tokyo y Okinawa ya no serían más las mayores instituciones para la asociación. Desde los acontecimientos que azotaron sus calles Nagoya tomo más fuerza y habiéndose hecho cargo por completo de la situación fue reconocida por la gran central como una de las asociaciones más fuertes en el país, suplantando a Okinawa en su lugar de las 3 mejores.
Actualmente las mafias han estado tranquilas y las organizaciones criminales más poderosas han estado inactivas debido al gran número de bajas que sufrieron en aquel momento. La vida en Nagoya pareció volver a la normalidad, salvó para los mafiosos quienes se vieron obligados a bajar la cabeza en derrota temiendo a un simple par de verbos. La tormenta viene anticipada por breves periodos de calma, mientras la ciudad gozaba de una revitalizante paz una gran tormenta se acercaba para acabar de una vez por todas con aquella ilusión a la que tanto se aferraban.
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Nota: Los eventos narrados a continuación son completamente ficticios y si bien toma ciertos lugares reales como fuente de inspiración no es una historia 100% fidedigna con la realidad. El material contiene escenas fuertes por lo que se recomienda tomarlo en cuenta al leer. Este es mi primer intento de escribir, pido perdón por los fallos que seguramente habrá y porque es algo genérica la historia. Aún así, espero que se pueda disfrutar. Está primera parte fue más que nada par dar contexto de dónde transcurre la historia, así que pudo disculpas si no es demasiado entretenido. Sin más que comentar, nos vemos en la siguiente parte. Chao, chao.