Prólogo
Mi vida no fue fácil pero logré que fuera lo más normal posible con la ayuda de mi hermano y mejores amigos, qué estuvieron en todo momento a mi lado. Hasta ese día que llegó para cambiar todo lo que había construido y con ello destruir mi estabilidad emocional. ¿Qué ocurre cuando todo lo que construiste se te viene encima?. ¿Qué haces cuando tu estabilidad emocional termina?. ¿Qué haces cuando una verdad que te destruye hasta el alma y mucho más, sale a la luz?. Solo quieres olvidarlo todo y que sea como antes. Esas eran algunas de las muchas preguntas que tenía en mente pero solo sabía algo y es que solo te queda enfrentar la triste y cruda realidad, aunque quieras olvidarla sabes que eso ya no es posible, no es una opción.
Con solo esas palabras y un par de minutos que desearía con todas mis fuerzas y toda mi alma que no hubieran pasado, me arrepiento de haber decidido quedarme en Nueva York, pienso que ese fue mi peor error en esta vida. Si tan solo hubiera vuelto a ese pequeño pueblo en las afueras de Mississippi, cuando mi madre me lo pidió tal vez ahora mismo no estuviera ocurriendo nada de esto. Si antes me dolía esa ausencia ahora que sé la razón y entiendo los motivos porque lo hizo no puedo odiarle y me arrepiento por todo lo que le he dicho y cómo lo he tratado, aún así me duele demasiado todo en este momento, estoy más destruida que nunca jamás me habían roto de tal manera. Saben que lo que más odio son las mentiras y hicieron que mi vida fuera a base de mentiras, justo lo que me prometí jamás perdonar. El mundo se me derrumba y todo me cae encima, no sé qué hacer, pensar o cómo reaccionar solo tengo algo claro y es que a partir de ahora todo será diferente y no quiero que nada cambie, quiero olvidarlo o poder devolver el tiempo para evitar que esto pasará.
Salgo corriendo y al abrir la puerta veo a mi madre llegar en el auto de mi hermano, al verla siento odio, coraje, resentimiento y tantas cosas que no puedo explicar con palabras, estoy detestando verla en este mismo momento me da asco tenerla frente a mí, por así decirlo. Me conoce perfectamente sabe cuánto daño me puede hacer una mentira y aún así le valió, me mintió y toda mi maldita vida. Observo a mi hermano en el auto, él está confundido, seguramente no sabe nada de lo que está pasando, o eso supongo, mi madre corre a toda prisa en mi dirección para llegar a mi lado, intenta acercarse pero yo me aparto, no quiero que me tope y lo menos que quiero ahora mismo es verla. Necesito alejarme de todos, procesar la información que me acaban de soltar o intentarlo, porque es casi imposible hacerlo, solo entiendo algo y es que "todo cambia", en esta vida vivimos en un constante cambio. Ver a mi hermano solo hace que esto sea peor, se va a tener que enterar y quisiera estar a su lado, porque eso lo va a lastimar igual que a mí o tal vez no tanto, pero lo va a dañar y yo ahora mismo no puedo permanecer ni un maldito segundo más en este lugar, no puedo más y dejó de retener mis lágrimas rompiendo en llanto, demostrándome débil frente a las personas algo que me prometí jamás hacer. Mi hermano se preocupa de inmediato porque sabe que debo estar bien destrozada para llorar frente a personas que no sean solo él y mis mejores amigos los únicos con los que no tengo miedo de mostrarme débil y ser yo misma.
—Lea cariño, déjame explicarte por favor. Sé que cometí mi peor error ocultándote algo tan importante—pide mi madre.
—¿Qué vas a explicar?, ¿el hecho de que toda mi vida fue una farsa?. ¿O el por qué me mentiste sabiendo qué es lo que más odio en esta vida?, sabes muy bien cuántas noches lloré y me desperté teniendo pesadillas, solo quería una explicación o algo que me hiciera entender, lo pasé horrible y aún así decidiste ocultarlo sabiendo la verdad y lo peor es que todo es tú culpa, me sentí culpable durante años cuando en realidad tú eras la única culpable de todo—le grito con todas mis fuerzas no me importa si la lastimo, después de todo ella nunca pensó en el daño que esto me haría y lo peor de todo es que no fue ella quien me contó la verdad, sino alguien más con el que me siento confundida entre si lo odio como a ella, o no odiarlo.
—Detente, por favor Lea, hablemos necesitas estar tranquila—me dice mientras me sujeta la mano para impedir que me vaya—no sabes cuánto me arrepiento si algo te ocurre me muero, eres mi pequeña, piensa en tu hermano lo mal que se pondría si algo a ti te pasa, él es capaz de quitarse la vida y lo sabes—comenta cabizbaja.
—Ni se te ocurra meter a mi hermano en esto—digo más enojada que nunca—deja a Benjamín fuera de esto o no respondo—amenazo.
Logro liberarme de su agarre y salgo corriendo, me marcho de ahí pero no sin antes mirar a mi hermano, con la mirada le suplico que no me siga necesito estar sola, tener tiempo para pensar tantas cosas en este mismo momento, sé que quiere hacerlo le conozco mejor que nadie pero está tan confundido que se queda inmóvil. Yo solo corro sin parar para llegar lo más lejos que pueda llegar, ahora mismo lo menos que me importa es si me pierdo o no. Corro sin parar y siento el maldito cosquilleo de cuando voy a tener un ataque de pánico, aún así sigo corriendo sin detenerme ni un segundo.