Capítulo único.
Su cuerpo temblaba, pero no de una manera agradable. No estaba seguro si era por la rabia acumulada o por la tristeza. No estaba seguro si su corazón latía con tanta fuerza por los nervios, porque estaba asustado o por la adrenalina que recorría sus venas.
Su pecho subía y bajaba de forma brusca y sus lágrimas estaban a punto de caer. Se sentía horrible, pero sabía que no podía compararse a cómo se sentía la persona justo frente a él.
—¡Quiero que te vayas!
Aquel grito retumbó en sus oídos, escuchándose fuerte y claro junto al palpitar de su corazón.
—¿¡Eso es lo que tanto quieres!?
Le había devuelto el grito, aún más alto, intentando controlarse sin una pizca de éxito. Porque mantener el control era tan jodido a veces.
—¡Sí, vete de una jodida vez de mi vida Jungkook, porque yo no puedo más!
El cuerpo de Jungkook se sacudió con brusquedad, intentando controlar su respiración errática. No lo pensó mucho, empujó la mesa lo más fuerte que pudo, haciéndola incluso tambalear.
Si Jimin quería eso, si Jimin estaba cansado de él, entonces no tenía nada más que hacer ahí.
Se alejó hasta la habitación de Jimin, donde estaban sus pertenencias. El plan de dormir juntos el fin de semana siendo arruinado. Buscó su mochila para comenzar a meter su ropa de nuevo ahí dentro de manera desesperada, sin ni siquiera mirar si estaba todo, solo llenó la mochila lo más que pudo con su ropa hecha una bola y la colgó sobre uno de sus hombros.
El problema es que cuando salió de la habitación y volvió sobre sus pasos, pudo escuchar los sollozos de Jimin, sintiendo su corazón romperse un poco más.
Entonces se detuvo, para pensar durante un minuto lo que estaba haciendo, pero todo lo que pasaba por su cabeza no le parecía una buena idea, porque nada estaba bien o al menos así lo sentía él.
Quería acercarse a Jimin, abrazarlo con fuerza contra su pecho, dedicarle palabras de aliento y decirle que todo estaba bien, que no debía de preocuparse, que él estaba justo ahí.
Jungkook no entendía muy bien cómo habían llegado a esa discusión, ellos estaban tranquilamente cenando, con la televisión de fondo sin hacerle caso en absoluto.
Compartiendo risas, robándose suave besos de vez en cuando, distrayéndose de la tarea principal que era cenar, pero por algún motivo que aún no tenía en claro habían iniciado los comentarios a la defensiva, la discusión con voz calmada hasta que se salió de control, gritándose como si eso fuera hacer que el dolor que sentían disminuyera.
Jungkook lo observó, observó a Jimin sentado en el suelo completamente destrozado y solo sintió la necesidad de arreglarlo, de juntar sus piezas rotas. Quería verle sonreír como hace unos minutos, quería volver el tiempo atrás solo para ver cómo sus ojos se hacían dos pequeñas líneas ante la amplia sonrisa que adornaba su rostro.
No lo hizo, Jungkook no se acercó, tan solo se aferró a su mochila y caminó hasta la puerta sin ni siquiera mirar atrás, porque sabía que si se le ocurría girarse iba a correr hacia a Jimin con intención de salvarlo y solo lo rompería aún más, porque eso es lo único que había hecho.
Salió del apartamento, dándole igual que fuera de noche, dándole igual si no tenía un lugar exacto dónde ir, porque no quería pisar su apartamento, pero debía irse del apartamento de Jimin.
Caminó a su ritmo, por las calles desiertas de la ciudad menos por las personas que debían trabajar en turno nocturno.
La cabeza de Jungkook estaba tan saturada de pensamientos, sus ojos perdidos en cada paso que daba, como si sus pies supieran exactamente dónde dirigirse.
Paró frente a aquel edificio que conocía tan bien y su cuerpo solo tembló, sin estar muy seguro de lo que estaba haciendo.
Llamó al timbre, sin estar muy seguro si alguien iba a abrirle la puerta teniendo en cuenta las horas que eran, pero entonces una voz adormilada se escuchó.
—¿Quién narices es?
Jungkook tragó saliva y antes de que esa persona decidiera pensar que era un simple crío jugando a molestar tocando los timbres, habló.
—Soy yo, Jungkook.
Hubo un silencio que lo estaba terminando de matar por dentro, pero entonces el sonido de que podía abrir la puerta del patio se escuchó.
Jungkook se adentró al edificio, caminando con pasos pesados hasta las escaleras para subir al segundo piso, intentando mentalizarse.
Una luz tenue iluminaba el rellano, debido a la única puerta abierta. Un chico de cabello anaranjado estaba apoyado en el marco de la puerta, esperando por Jungkook, porque Yoongi sabía que si su mejor amigo estaba ahí a esas horas, algo había sucedido.
Estaba dispuesto a fingir su mejor sonrisa, Jungkook estaba dispuesto a hacerlo, tenía las palabras exactas que debía decir, tenía la excusa perfecta para decirle el porqué estaba ahí y el porqué le había despertado a esas horas.
Lo intentó, con su labio inferior temblando, le salió una simple mueca antes de que sus ojos comenzarán a llenarse de lágrimas.
Ni siquiera pudo dar un paso más hacia delante porque terminó desplomándose en el suelo, comenzando a llorar sin poder evitarlo, intentando que sus sollozos no fueran altos, pero dolía, dolía demasiado.
—Kook, hey.
Rápidamente Yoongi corrió hacia Jungkook, rodeando el cuerpo del chico mientras este comenzaba a llorar aún más fuerte. Jungkook rodeó el cuerpo de su mejor amigo aferrándose a la camiseta que el chico llevaba puesta con todas sus fuerzas.
—No puedo, Yoon, no puedo.
Su voz salió rota, intentando hacer el agarre más fuerte, sintiéndose desesperado. Sentía que no le llegaba el suficiente aire a sus pulmones, sentía que se estaba asfixiando.
—Claro que puedes, tú puedes con todo, Kook.
Como si esas palabras en vez de animarlo lo rompieran más, Jungkook continuó llorando y a Yoongi le importó una mierda si sus vecinos se quejaban, porque él lo único que quería era hacer que su mejor amigo se calmara, necesitaba que Jungkook dejara de sentirse como se sentía.
Cuando Yoongi se separó por unos segundos, Jungkook comenzó a hiperventilar, comenzando a negar rápidamente, totalmente desesperando susurrando una y otra vez que no se fuera, que no quería estar solo.
—¡Namjoon, ven aquí, ya!
Yoongi gritó eso con desesperación, esperando que Namjoon le escuchara aún cuando seguía durmiendo dentro del apartamento. Era impresionante que no se hubiera despertado teniendo en cuenta los sollozos de Jungkook.
Pasos rápido se escucharon y Namjoon apareció con su cabello castaño todo desordenado, dando a entender que recién se levantaba y estaba realmente confundido.
—¿Qué suce- ¿Jungkook?
Namjoon acabó al lado de ambos chicos, Jungkook aún aferrándose a la camiseta de Yoongi, su cuerpo sacudiéndose con brusquedad.
—Jungkook estamos aquí, estamos aquí contigo.
La voz de Namjoon sonaba tranquila, demasiado calmada. No era la primera vez que eso sucedía, es por eso que Yoongi le había gritado que viniera.
Yoongi no sabía cómo manejar la situación, siempre terminaba siendo una bola de nervios, totalmente desesperado porque no sabía cómo hacer que su mejor amigo se sintiera mejor, pero Namjoon siempre sabía cómo mantener la calma.
—Solo quiero que sea feliz, pero no puedo, no puedo.
Jungkook parecía que estaba hablando más para él mismo que para sus amigos, comenzando a culparse de absolutamente todo, algo que solía hacer, porque cuando un pensamiento malo llegaba a su cabeza, comenzaban a multiplicarse.
—Jungkook, necesito que me mires.
Namjoon continuó hablando con ese tono de voz calmado, llamando la atención de Jungkook quien aún se aferraba a su mejor amigo. El menor giró su cabeza, observando a Namjoon con dificultad debido a su vista nublada por las lágrimas.
—No eres alguien malo ¿me escuchas? Necesito que tires todos esos pensamientos negativos de tu cabeza y te concentres en respirar bien.
Era como si la cabeza de Jungkook trabajara más rápido que de normal.
—Inhalamos y exhalamos ¿recuerdas? Lento, Jungkook.
El menor cerró sus ojos con fuerza y lo intentó, intentó respirar lento tal y como Namjoon le dijo que debía hacer, tal y como siempre le indicaba que lo hiciera cuando las cosas se salían de control.
—Veamos… pensemos en, no lo sé ¿Banana milk?
—¿En banana milk? —Yoongi preguntó eso confundido.
—La banana milk está genial.
Jungkook murmuró eso aún con su voz algo inestable, a punto de romperse de nuevo. Las lágrimas aún cayendo de manera silenciosa por sus mejillas, pero sin duda algo más tranquilo.
—¿Lo ves, Yoon? Hazle caso a Jungkook, deberíamos tomar una banana milk ¿no es así, Kook?
Abrió sus ojos lentamente, observando primero a Namjoon y luego a Yoongi. Su mejor amigo lo miró con una pequeña sonrisa, la respiración de Jungkook aún sin estar estable del todo, pero sin duda mucho mejor que antes.
—¿Quieres banana milk, Kook? —preguntó Yoongi.
El menor asintió en respuesta y se alejó de su mejor amigo, sorbiendo su nariz. Queriendo no pensar en lo sucedido con Jimin, porque sabía que como pensara mucho en ello terminaría rompiéndose a llorar de nuevo y no sabía muy bien si podría controlarse de nuevo tan fácilmente.
Tanto Namjoon como Yoongi le ayudaron a levantarse y los tres se adentraron a la casa, con un Jungkook tembloroso y algo torpe.
Hicieron como si nada hubiera sucedido, como si no fuera de madrugada y en unas horas fuera a amanecer. Tan solo tres amigos sentados en el sofá tomando una banana milk mientras veían algún programa en la televisión.
Yoongi y Namjoon sabían que tenían una charla pendiente con Jungkook, pero no en ese momento, porque sabían que como hablarán de eso justo ahora, Jungkook no iba a aguantar demasiado estando estable.
Tiempo después, Namjoon volvió a su habitación, diciéndole a Jungkook que si necesitaba algo que le llamara. Solo quedaron Yoongi y Jungkook en el salón, el menor con la mirada fija en la televisión.
—¿Quieres dormir conmigo, Kook?
—Tranquilo, Yoon, estaré viendo el programa un rato más, tú puedes ir a descansar.
No estaba muy convencido de dejarlo ahí solo, pero cuando Jungkook le observó con una pequeña sonrisa, decidió confiar en él.
—Cualquier cosa despiértame.
—Por supuesto, te despertaré cualquier cosa.
Es así como Jungkook se quedó sentado solo en el sofá del salón, con su mochila tirada en el suelo, los botecitos vacíos de banana milk en la mesa de delante del sofá y el sonido de la televisión.
Al inicio todo iba bien, estaba entretenido con el programa, pero al parecer sus pensamientos no lo querían dejar en paz, preguntándose cómo estaría Jimin en el apartamento, si se habría logrado calmar, si se sentía bien o si estaría descanso.
Jungkook supo desde el primero momento que su relación con Jimin no iba a ser fácil.
Siempre se habían prometido hacerse felices el uno al otro, sobre todo Jungkook le decía a Jimin que quería hacerle el chico más feliz del planeta, pero las cosas siempre se terminaban torciendo.
Tal vez porque Jungkook era demasiado inestable emocionalmente y podría terminar explotando por cualquier cosa.
Tal vez porque Jimin muchas veces era inseguro, pero no tenía la suficiente confianza para hablar las cosas.
Tal vez Jungkook pensaba que no estaba haciendo las cosas bien, tal vez Jimin a veces no usaba las palabras correctas para expresarse o quizá Jungkook le había metido muchas veces en problemas que no le concernían.
Jungkook a veces parecía un tornado que arrasaba todo lo de su alrededor o tal vez no se explicaba bien a la hora de hablar.
De una forma o otra, siempre terminaban discutiendo y Jungkook lo sabía, Jimin se iba a cansar de él en algún momento.
El menor suspiró, levantándose del sofá mientras jugaba con el piercing de su labio de manera nerviosa y comenzó a rebuscar en los armarios de la cocina, algo de comer no le vendría bien.
Había estado mil veces en el apartamento de Yoongi y Namjoon, de hecho parecía su propio apartamento porque pasaba más tiempo ahí que en el suyo propio para no sentirse solo, sabía diferenciar donde guardaban cada cosa ¿entonces porque estaba abriendo un armario que no era para nada donde guardaban los snacks?
Se quedó observando los distintos botes que había ahí, las cajas también. Deberían estar ahí, sus pastillas para dormir debían estar aún ahí.
Rebusco con cuidado de no hacer mucho ruido, sabía que como no tomara una de esas pastillas su mente no iba a callarse, él no iba a calmarse del todo y no lograría dormir en absoluto o eso pensaba él, porque su cuerpo había comenzado a temblar de nuevo ligeramente, como si estuviera a punto de alcanzar el límite de nuevo.
Cuando las encontró y abrió el bote, lo inclinó, pero no salió una, salieron varias y Jungkook solo se quedó ahí, observando todas las pastillas que habían salido del bote y ahora se encontraban en la palma de su mano.
Comenzó a preguntarse cómo la noche se había jodido tan rápido cuando él había estado cenando con Jimin de manera tan tranquila hasta que hizo un comentario sobre la serie que estaban viendo, llevándolo a un terreno más personal y terminar gritando como dos locos en buscar de sacar todo su dolor.
Se preguntó porqué estaba ahí, en el apartamento de sus amigos, pensando cómo podía ser tan egoísta de molestarlos a altas horas de la madrugada con sus problemas, porque él era una molestia. Se sentía una molestia.
Se preguntó si sus padres estarían preocupados por él o demasiado ocupados con sus trabajos como para pensar en otra cosa.
Se preguntó si estaba haciendo las cosas bien o estaba siendo el peor hijo de la historia por casi ser expulsado de la universidad dos veces por todas sus faltas de asistencia y por algún que otro conflicto.
Pero entonces, entre toda la batalla interna de su mente, su teléfono comenzó a vibrar en su bolsillo, sacándolo de su trance, haciendo que dejara de mirar las pastillas y se parara a pensar las cosas.
Porque no estaba bien, lo que estaba pensando no estaba bien y necesitaba cambiar eso.
Entonces con cuidado guardó todas las pastillas de nuevo en el bote, decidiendo que si dormía algo sería por cuenta propia y no gracias a la medicación.
Guardó todo de vuelta en el armario y se dirigió a la nevera, tomando otra banana milk antes de volver al sofá del salón, donde una vez estuvo sentado sacó su teléfono del bolsillo.
Su corazón palpitó con fuerza, al ver el nombre en la pantalla de bloqueo, mostrando el mensaje que le había enviado Jimin diciéndole que esperaba que estuviera bien y que esperaba que no estuviera por la calle solo a esas horas.
Se sintió egoísta, porque Jimin se estaba preocupando por él cuando Jungkook estaba seguro de que lo había terminado de romper.
Porque cuando la gente discute dice cosas hirientes que nunca piensa de verdad, pero eso no quitaba que fueran hirientes.
Y es que las palabras de Jimin ese día habían roto una parte de Jungkook, pero Jungkook estaba seguro de que él había roto a Jimin con todas las discusiones frecuentes que habían tenido y que iniciaban a veces por sus problemas.
Lo único que respondió Jungkook fue "tan solo quiero que seas feliz".
Dejó su teléfono sobre la mesita frente al sofá y se acabó la banana milk con tranquilidad, antes de tumbarse sobre el sofá, cerrando sus ojos y esperando que todo fuera mejor al día siguiente, esperando dormir un par de horas.
Sin embargo, el día siguiente no fue mejor, ni la semana, ni el mes. Todo parecía que se le caía encima, pero él fingía tan jodidamente bien y hacía como si nada sucediera.
Ahora estaba apoyado en el coche de Yoongi, mirando dirección a la universidad con sus brazos cruzados, observando de lejos a Jimin acompañado de Taehyung y Hoseok, pero solo fue eso lo que hizo, mirar desde lejos antes de subir al coche cuando Yoongi apareció frente a él y le quitó el seguro.
—¿Él está bien? —Hizo esa pregunta en un susurro cuando su mejor amigo y él estuvieron dentro del coche.
Yoongi le miró, pero Jungkook no giró su cabeza para observarle de vuelta.
—Nos pregunta por ti, para saber si estás bien y bueno, según me dijo Taehyung, las citas que tiene Jimin con su psicóloga están yendo bien.
—Me alegra que le vaya bien.
Yoongi no sabía muy bien que más decir, porque ya había intentado meterse en medio y Jungkook seguía sin explicarle del todo las cosas.
El día siguiente a que Jungkook llegara roto al apartamento de Yoongi y Namjoon, decidió que iba a quedarse ahí por un tiempo, que si quería que Jimin fuera feliz él debía de alejarse porque solo le estaba causando problema tras problema y que no quería pisar la soledad de su apartamento.
Todo parecía estar bien, pero no, porque cuando Yoongi frenó el coche, Jungkook quedó muy confundido, pero no dijo nada, se bajó del vehículo y lo siguió hasta entrar a un edificio que Jungkook no conocía de nada.
Fue cuando pararon frente a una puerta que se vio obligado a tragar saliva y esa puerta no tardó en abrirse conforme Yoongi llamó al timbre.
—Buenas tardes, Yoongi. —Un chico algo más alto que ellos fue quien apareció detrás de la puerta—. Tú debes de ser Jungkook ¿cierto?
Jungkook asintió despacio, sin saber muy bien qué hacían ahí, pero el cartel que había a un lado de la puerta estaba haciendo que tuviera una ligera idea.
—Yo soy Kim Seokjin.
Fue una corta presentación antes de que Yoongi se fuera, avisando que volvería en un rato y Jungkook no sabia donde esconderse, porque cuando entró al apartamento y vio que eso efectivamente era una consulta, supongo que esto había sido jodidamente planeado y que iba totalmente en serio. Que el cartel en la puerta diciendo que ahí era la consulta del psicólogo Kim Seokjin no estaba para decorar.
Jungkook no se esperaba que tras aquella primera sesión de terapia totalmente desastrosa, vinieran muchas más donde él había pasado de querer irse a terminar estallando furioso y a terminar llorando con un niño que se había pedido en el supermercado.
Era como si todo lo que se había rehusado a decir en voz alta y se había guardado para él mismo, hubiera terminado por salir de una forma o otra aún si él al inicio no lo quiso así.
—Debía marcharme, yo quería y quiero que él sea feliz, y eso no iba a pasar si yo me mantenía en su vida —Jungkook se encontraba observando el techo de la habitación, recostados en aquel sillón mientras Seokjin estaba sentado a su lado apuntando algunas cosas en una pequeña libreta.
—¿Por qué no hablasteis las cosas, Jungkook? ¿Por qué pensaste que irse era la solución?
—Solo le estaba causando daño, le estaba haciendo meterse en problemas que eran míos, le estaba haciendo cargar con mis inseguridades y con mi miedo de ser abandonado. Por un segundo pensé que le estaba obligando a mantenerse conmigo, aunque bueno eso también lo pienso con mi amigo. —Se encogió ligeramente de hombros—. Y aún cuando mi cabeza se llena de imágenes de él con otra persona siendo feliz y eso me rompe por dentro, sé que así las cosas están mejor, porque yo no lograba hacerlo tan feliz como lo deseaba, solo éramos eso, discusión tras discusión. Dos personas que intentaban amarse, pero supongo estaban algo rotas para hacerlo.
Su tono de voz salió bajo, girando su cabeza para observar a Seokjin, quien le estaba mirando de vuelta.
—Entonces vamos a intentar arreglarte, Jungkook —habló con tono de voz suave—. Aunque no creo que estés roto sabes, tan solo, creo que tienes muchas cosas ahí dentro que no sueltas y piensas demasiado.
El menor se mantuvo en silencio, sin saber muy bien qué contestar, porque tenía razón, su mente no paraba de repetirle una y otra vez que él estaba roto, que es por eso que terminó por romper a Jimin y es por eso que ahora lo había intentado arreglar alejándose.
Tres meses, tres largos meses donde Jungkook estuvo alejado de Jimin, asistiendo a terapia con Seokjin y quedándose en el apartamento de Namjoon y Yoongi.
Al inicio hablaba de sus terapias con molestia, pero ahora parecía orgulloso de ello, sonriendo incluso más de lo normal, durmiendo más que antes y sintiéndose mucho más tranquilo con el mismo, como si pudiera sobrellevar cosas que antes creía incapaz de sobrellevar.
Pero aún habían cosas que lo atormentaban, que lo dejaban en vela algunas noches, pensando de más, pero al menos no perdía el control y no le daban ganas de cometer una locura ni terminaba roto en llanto sin saber controlarse.
Jungkook estaba intentando no sentirse tan roto, pero cada que iba a la universidad y esperaba a Yoongi para ir juntos a algún lugar y veía a Jimin a lo lejos sin que esté notará su presencia. Cuando eso sucedía siempre se preguntaba si estaba haciendo las cosas bien, si en algún momento podría volver junto a él sin romper a ambos en el proceso.
Porque algo que no había dejado de pensar era que Jimin estaba mejor sin él, que era más feliz sin su presencia.
Porque ellos no hablaron desde ese día, no se habían visto, bueno, Jimin no había visto a Jungkook, pero Jungkook si le había visto a él.
Lo extrañaba, lo extrañaba demasiado. Sus citas improvisadas, las noches en el apartamento de Jimin donde Jungkook terminaba quedándose a dormir tirando a Taehyung de allí. El cocinar juntos el desayuno, el mirarse tan de cerca con una sonrisa, el besarse con suavidad. El recorrer sus cuerpos con caricias suaves. Extrañaba a Jimin suspirando contra su boca por una simple caricia o un simple roce, extrañaba que apareciera corriendo a abrazarle, extrañaba el escuchar sus historias, el escuchar su voz. Extrañaba verlo con esa sonrisa, esa jodida sonrisa que había hecho a Jungkook caer tan jodidamente profundo, pero entonces lo recordaba. Recordaba las discusiones, las palabras hirientes, las lágrimas de Jimin, su voz rota y sus sollozos.
Estaba tan jodidamente loco por Jimin, pero Jungkook pensaba que la mejor opción era irse, no sabía si era una buena opción volver.
Porque podría amarlo demasiado, pero Jungkook no estaba seguro de sí lo avanzado por su cuenta había servido de algo, no sabía si Jimin querría verlo de nuevo. No estaba seguro de nada porque ¿Y si lo rompía de nuevo? ¿Y si ambos se rompían de nuevo?






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Necesito más 😭😭😭😭
ayyyy me encanta, 💜