Chapter 1
“No sé cómo podré pagarte” fue lo último que me dijo mi hermana mientras nos despedimos.
Había dado mi vida prácticamente para salvar nuestro hogar y nuestra gente.
Estábamos perdiendo la guerra con nuestro reino vecino que siempre ha estado detrás de nuestras tierras y tuvimos que tomar medidas extremas y pedir ayuda a todos los reinos que pudimos. Pero nadie vino en nuestra ayuda excepto uno.
Un reino lejano muy grande y rico, con un inmenso ejército que era bien conocido por ganar todas las batallas.
Pero la ayuda llegó con una condición: una novia para el rey. Como mi hermana la Reina ya estaba casada y mis otras dos hermanas estaban comprometidas, yo era la única opción que quedaba y la más joven.
El rey de esa tierra era muy temido, un guerrero despiadado que siempre usaba una máscara incluso en el castillo, por lo que pocos conocían su apariencia.
Los rumores dicen que fue desfigurado en batalla y otros decían que simplemente era demasiado feo para ser visto.
Así que no estaba para nada encantada de convertirme en su reina. No era prometedor si buscaba conseguir matrimonio de esta manera.
Pero me resigné a mi destino ya que yo también tengo mi propio secreto. Soy una bruja y no está bien visto que una mujer practique magia en estas épocas. Los únicos que podían realizar las artes mágicas eran los magus, los consejeros de reyes y reinas.
Así que tenía mis poderes para ayudarme en caso de que alguna vez necesitara ayuda, pero tenía que tener mucho cuidado, nadie podía saber este secreto,mi vida dependía de ello.
En casa tenía un amiga sanadora que me ayudó y me guió en el arte de la magia ya que no había mucha referencia para aprender a controlar nuestros poderes.
Entonces la mayoría de las mujeres que tenían estas habilidades tenían que practicar en secreto.
A medida que nos acercábamos al reino no podía creer el hermoso paisaje que nos rodeaba. Estábamos cerca de la costa y había una mezcla de selva tropical y partes desérticas y un castillo gigante en un arrecife con una vista increíble del mar turquesa.
Estaba sin palabras.
En mi reino el clima era muy árido,con vegetación muy diferente a la que estaba observando y nunca antes había conocido el océano, así que esto no estaba resultando tan malo después de todo.
Cuando llegamos me enviaron inmediatamente a la sala del trono.
El castillo gritaba opulencia, era impactante en tamaño y diseño.
Pasillos amplios,paredes llenas de entramados en oro, lugares abiertos con arcadas que daban a jardines dentro del castillo. El aroma a jazmín impregnaba el ambiente.
Este castillo es tres veces más grande que el mío. Este es mi hogar ahora. El pensamiento me sentó como una piedra en el estómago.
Llegamos a la sala de trono, y el lugar era inmenso, el techo abovedado con dibujos y símbolos en oro y plata, ventanas amplias a los costados dejaban entrar el sol del mediodía y la luz jugaba con los pisos de mármol blanco. Una alfombra roja guiando el camino hacia el imponente trono.
Mi mirada se posó ante el hombre que se situaba en el trono. El rey Dorian.
Estaba completamente cubierto con su traje de guerrero, negro y ajustado, mostrando el cuerpo musculoso que había debajo. Si no fuera por la aterradora máscara que cubría todo su rostro, parecería que era increíblemente sexy.
¿Pero qué había debajo de esa máscara? ¿Qué estaba escondiendo?
Estaba intrigada
“Princesa Alana su alteza”
El hombre robusto que me acompañó por el castillo me anunció al rey mientras hacía una reverencia.
Incliné la cabeza “Su Alteza” dije con timidez
El hombre era imponente. Exudaba una energía de poder y algo oscuro que no podía definir.
Me temblaban las rodillas, nada te puede preparar para una situación así.
Se levantó y caminó hacia mí rodeándome a su paso, inspeccionando y evaluándome sin decir nada, hasta que se detuvo frente a mí y levantó mi rostro con sus manos enguantadas.
El agarre firme pero sin hacerme daño.
Miré hacia arriba y enfoque la mirada en intensos ojos dorados que parecían hurgar dentro de mi alma buscando algo.
Había algo en ellos como brasas ardientes.
Me sentí completamente hipnotizada por ellos.
“Respira” su voz seductora y profunda.
No me di cuenta de que estaba conteniendo la respiración hasta que lo dijo.
“Eso es todo, llévala con el resto de esclavas”
La hipnosis desapareció apenas registre lo que había dicho
¿Como dijo? ¡¿Qué?!
“¿Perdón?!“Respondí confundida
“¿Qué sucede Princesa?” respondió con tono molesto
“Creo que escuche mal, soy princesa Alana, no una esclava. Se supone que debo casarme contigo”
“Bueno, en eso estás equivocada. El acuerdo fue que me ofrecieron una princesa pero nadie dijo nada sobre matrimonio”
“Elegiré una reina cuando yo quiera, llegado al caso de mi harén pero serás mi esclava mientras tanto”
“¡Pero! Pero…” Me quedé sin palabras y mi sangre comenzaba a hervir de indignación.
“¡Pero qué!“, escupió, “si no estás de acuerdo con esos términos, fácilmente podría tomar la ayuda de mi ejército y dejar que tu reino se las arregle sin él”.
Jadeé sorprendida sin poder decir nada.
La mirada que me dio fue la de un depredador que sabía que su presa estaba acorralada.
Podría haber jurado que estaba sonriendo bajo esa máscara.
“ Entonces…¿Qué será, princesa?
" ¡No!... No por favor… no te lleves tu ejército” supliqué.
Me miró unos segundos y agregó “Eso es lo que pensé“, su sonrisa era evidente en el tono, se dio la vuelta. “Llévala a sus habitaciones, Stephen, y asegúrate de que cumpla con sus deberes esta noche”.
“Ahora mismo señor”, dijo Stephen mientras me tomaba del brazo y prácticamente me arrastraba fuera de la sala del trono ya que mis piernas no parecían responder en ese momento.
No podía creer lo que estaba pasando, esto era mucho peor de lo que hubiera esperado.
¿Voy a convertirme en esclava sexual de este hombre cuyo rostro ni siquiera conozco?








