Un minuto.
JongIn observó la reluciente copa de cristal. Levantó de nuevo la mirada y recorrió con los ojos todo el lugar.
Siguió sin llegar.
—¿Desea ordenar ya?.—El mesero se acercó, sólo para preguntar eso.
—No, lo haré en unos minutos más.—El bronceado respondió, amablemente.
El mesero asintió con la cabeza sólo una vez, y se fue de la mesa de JongIn. Éste mismo, suspiró decepcionado, tomó su teléfono y tecleó en la pantalla.
Marcando...
... Marcando...
... Marcando...
... Marcando...
... Marcando... El número que usted llamó-...
El bronceado colgó. Suspiró de nuevo, pero de manera frustrada.
Volvió a teclear en el aparato, ésta vez, entrando al chat que tuvo con su novio, Park ChanYeol.
♡♡♡
JongIn aventó el saco de lana al sillón, molesto. Se dirigió su habitación y tomó lo primero que vió.
Una fotografía enmarcada, de la primera cita de ChanYeol y él.
Flashback.
El bronceado movió la pierna, nervioso. No supo en qué momento iba a llegar.
—Me voy, no seguiré esperando.—TaeMin, su amigo, dijo.—Tengo cosas más importantes que hacer, JongIn-ah. No me pidas de nuevo que te acompañe.
—No, espera... Debe de llegar.—JongIn suplicó.
—No lo creo. Ésto te pasa por hablar con personas así...—TaeMin mostró un semblante asqueado.—Personas de clase baja. Adiós.—Finalizó para emprender camino.
El bronceado soltó un puchero mientras vió como su único amigo se fue.
—Disculpa...
JongIn sintió que alguien picoteó su hombro. Volteó para enfrentar a la persona.
—¿Tú eres Kim JongIn?.—Preguntó.
El bronceado asintió la cabeza, confirmando la respuesta.
—Soy Park ChanYeol, es un gusto conocerte en persona.—El chico dijo, alegre.
JongIn miró atentamente al chico, le pareció sorprendente su estatura.—El gusto es mío... No pensé que fueras tan alto...
—Lo sé...—ChanYeol mostró una sonrisa tímida.—Bueno, tú eres...
JongIn se empezó a sentir ansioso y temeroso por lo que iba a decir el gigante.
—Bastante lindo.—El gigante confesó.
Las mejillas del bronceado se ruborizarón.
—¿Quieres iniciar ésta cita?.—ChanYeol preguntó, amablemente.
JongIn asintió, varias veces, la cabeza. De manera avergonzada, tomó la mano del gigante, éste correspondió y, así , empezaron a caminar juntos.
Fin del flashback.
El bronceado empezó a respirar desesperadamente. La sangre le hirvió.
Flashback.
—Es horrible ese oso de felpa, ¿No tiene dinero para comprarte algo más decente?.—TaeMin preguntó.
JongIn frunció el ceño de enojo. ¿Cómo pudo decir eso, y más, enfrente de ChanYeol?.
ChanYeol bajó los hombros.—JongIn-ah, tengo que irme... Recordé que-.—Pasó saliva.—Nos vemos luego.—Salió de prisa del sitio.
El bronceado le aventó una mirada feroz a TaeMin.—Eres un idiota. Éste oso es hermoso.—Aferró el peluche a su cuerpo.—Es un regalo muy dulce y puro... Es algo que nunca vas a comprender, porque MinHo decidió irse con otro a quedarse contigo.
Fin del flashback.
JongIn terminó aventando el cuadro a la pared, así, rompiéndose ésta. Caminó hasta la cama y agarró un lindo y pequeño oso de felpa.
—No me vuelvo a enamorar de idiotas como él.—Con una mano sostuvo el torso del peluche y con la otra la cabeza.—Que... No... Se... Toman... ¡Agh!.—Se quejó al tratar de destrozar el oso.—... Que no se toman el tiempo valioso de manera seria...—Por fin, dijo. Intentó de nuevo partir en dos al objeto. Lográndolo.
Al tener el cuerpo partido a la mitad del oso de felpa, JongIn lo aventó lejos de él. Finalmente, no pudo más y estalló en llanto.
♡♡♡
—¡Por fin!, No puedo soportar más este trabajo... pero todo sea por JongIn.—ChanYeol dijo feliz. Debe acumular más dinero para darle mejores regalos al bronceado.
—¡Oye, Park!.—JiHyo llamó.—Recuerda que mañana también debes llegar. Nos entregarán más costales de harina, y con WonHo no es suficiente para meterlos al almacén.
El gigante asintió con la cabeza, confirmando la asistencia. Salió de la pastelería y fue directo a su motocicleta, antes de subirse, sacó el teléfono celular y pudo ver que tuvo un mensaje de voz de su novio, Kim JongIn.
Decidió abrir el chat y escuchar el audio.
—¿Ya vienes en camino?... Recuerda que ésta cena definirá el futuro de nuestra relación... ChanYeol-ah, no sé si pueda seguir esperándote siempre.—Suspiro.—Éste es el aniversario de seis meses...—Suspiro.—Seguiré aquí hasta que cierren... Si no llegas, significará que hemos terminado.
ChanYeol ahogó una inhalación y abrió los ojos de impresión. Olvidó la cita, además, ya fue tarde. Guardó de nuevo su celular; agarró el casco, que descanso en el asiento, para ponérselo; se subió a la motocicleta y arrancó con ella, a toda velocidad.
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—Deberían eliminar esa tradición... ¡Hip!.—Un chico pelinegro dijo mientras se tambaleó por la banqueta.—¡Hip!.—Empezó a cruzar la calle, sin darse cuenta que el semáforo estuvo en rojo para él.
ChanYeol abrió los, de por sí grandes, ojos. Intentó frenar pero no lo logró, entonces, decidió desviar la motocicleta. Al poner de nuevo la vista al frente.
¡¡VROOOOOM!!.
Un autobús fue dirección a él.
... Y ahí...
ChanYeol decidió perder la vida en un minuto, que perder un minuto de vida.