🧸Muslos🧸 {Bajifuyu/Hard}

Sinopsis

Chifuyu era indiferente respecto a su cuerpo, pero si había algo que odiara de él, definitivamente eran sus muslos, no eran musculosos como la mayoría de los chicos que conocía, eran blandos, pálidos, un cumulo de grasa con estrías que le hacían sentir acomplejado. Lo que el adorable rubio no sabía, que eran la perdición del mismísimo Baji. Keisuke no supo que tenía un fetiche por los muslos, hasta que un día tuvo la suerte de observar los irresistibles muslos de su vicecapitán. Quien iba a decir que esto acabaría con una relación sexual, que inevitablemente trajo sentimientos de por medio.

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18+

🧸Capítulo Único🧸

“Te voy a hacer llorar de placer, prepárate bebe”

Un día caluroso de verano, el día de ese año con las mayores temperaturas, inevitablemente era necesario ir en prendas cortas. Hoy era el infierno para Chifuyu, no por el irremediable calor, sino porque había tenido que recurrir a unos odiosos pantalones cortos vaqueros con cintura alta, porque eran los únicos que le entraban por sus pronunciadas caderas. Matsuno tenía ganas de llorar, el sudor, el inevitable calor, ese maldito pantalón que le apretaba todo, encima iba a encontrarse con Baji, estaba aterrado de solo pensar que este vería sus muslos llenos de horribles estrías.

Lo que no sabía el rubio, es que esas supuestas horribles estrías y los regordetes muslos iban a ser la causa de que empezara una relación bastante especial con su superior.

Por fin pudo divisar el conocido apartamento de viviendas, aunque podía haber ido directamente de su casa a la Baji subiendo unas cuantas escaleras, pero el mayor le había pedido que si se podía llegar a por unos cuantos helados. Matsuno pasó el dorso de su mano por su frente sudada, luego fijó su vista en su muslos, estos no paraban de rozarse entre sí, creando fricción.

Por fin llegó al piso donde vive Keisuke, sacó un manojo de llaves de su bolsillo trasero, sabía que la tercera llave pertenecía a la casa de Keisuke. Abrió la puerta y fue recibido con el frescor del aire acondicionado, un suspiro de placer salió de sus labios ante el frío tan agradable.

- Baji-san, ya llegué. -Chifuyu esperaba escuchar la voz del mayor, pero fue recibido con el silencio absoluto.

Con pasos suaves e insonoros se acercó a la cocina, donde coloco los helados en el congelador, cogió uno sabor fresa para él, todavía de puntillas se acercó al cuarto del pelinegro y jadeo de sorpresa al encontrar la figura dormida de Keisuke, solo vestido con unos simples bóxer, su cabellos suelto desperdigado por toda la almohada, su marcado pecho subía y bajaba con calma. El rubio para no molestar se sentó en el filo de la cama, dándole la espalda al de increíbles caninos.

Chifuyu estaba distraído mordiendo la paleta y jugando con un trozo en su boca, que se asustó cuando una mano lo tiró contra el colchón, sacándole un gritillo de sorpresa, pero en vez de caer sobre las sábanas cayó sobre el pecho del mayor.

- ¿Baji-san? - preguntó el menor ante la inesperada actitud de su superior.

Baji siempre siendo más un hombre de acción que de palabras, recostó mejor a Chifuyu sobre su pecho, pasando una pierna entre las suyas, sujeto la mano que sostenía el polo, este había empezado a derretirse y recorrer la muñeca del rubio, el pelinegro no dudo en lamer la ya antes mencionada parte del cuerpo. Matsuno no pudo evitar colorearse de un tono rosa casi en la misma tonalidad del helado que recorría su mano o de la húmeda lengua de Keisuke que dejaba un rastro y cosquilleo por donde pasaba.

- Prefiero el helado de vainilla, realmente el sabor quedaría contigo. -Afirma Baji como si eso pudiera aliviar la oleada de pensamientos en la cabeza del de ojos claros.

Después de unos minutos Baji termino el polo dejando a Chifuyu solo con el palo, este solo puede quejarse en su mente y fruncir sus labios porque era el único de sabor fresa que compro. El de ojos marrones con toques dorados movió su cuerpo, causando que su pierna tocara la suave piel de los muslos de Matsuno, Baji abrió los ojos ante la blandura que era rodeada su pierna y fue ahí cuando su mirada se dirigió a las piernas del menor.

El disgusto cruzó la cara del rubio al darse cuenta dónde había acabado la mirada del pelilargo, intentó encogerse sobre sí mismo e intentar que sus piernas no sobresalieran tanto, pero eso solo causo que la pierna de Baji quedará más apretujada entre su adorable carne, un incómodo silencio quedó entre los dos, hasta que.

- ¡Plaf!

- ¿¡Amh!? -Fue el deleitoso sonido producido por el más bajo cuando Baji abofeteó su muslo, mientras que Chifuyu quería meterse en un agujero, Baji sonrió malévolamente.

En un segundo, Keisuke tenía arrinconado al rubio, con sus dedos entrelazados y sus rostros separados por centímetros.

- Chifuyu tus muslos son realmente encantadores.

- Horribles. -Los dos hablaron a la vez, Chifuyu se veía sorprendido al contrario y el otro también lo hacía.

- ¿De qué mierda hablas Chifuyu?

- ¿Estas ciego Baji-san?

- Mi vista está fenomenal eres tú el que está pinche ciego, tus muslos me hacen babear, te los tenías bien escondidos, pequeño.

Matsuno se sonrojo ante el apodo dado, por el contrario, pero una mirada de desagrado surco su rostro, pero este gesto molesto al más alto.

- Si no te gustan, haré que te gusten y mucho~.

Luego el mayor procedió a masajear sus piernas de arriba hacia abajo, Chifuyu no sabía en el lío que se había metido. El pobre no paraba de temblar debido a que sus muslos eran muy sensibles y cualquier movimiento despertaba su interés sexual, realmente nunca pensó que estos podían ser tan perceptivos. Keisuke estaba dudando si mirar la apetecible carne en sus manos o la cara que el menor estaba poniendo, relamió sus labios y acercó sus dientes a las piernas que había abierto para que quedaran frente a él de manera cómoda, rio divertido al ver al “amiguito” de Matsuno ya levantado.

- ¿¡B-Baji-san!? -Chifuyu gimió su nombre sonoramente cuando mordió con ansias su muslo, colocando una mano en el cabello azabache para apartarlo, pero esto solo incrementó su afán por morder todo a su alcance.

Mordisco tras mordisco, marcando lo que le pertenecía, jadeos y gemidos, muslos antes blanquecinos ahora morados y con gotas de sangre, Baji sentía que todos su ser latía en sintonía por más, no podía evitarlo, quería tener a ese chico todo para él, ese pecaminoso cuerpo para él, porque Matsuno Chifuyu le pertenecía de todas las maneras posibles. El pequeño bajo él solo, se sentía como si estuviera siendo arrastrado por olas de placer, ardientes, exorbitantes, todo su cuerpo era abrasado y su mente solo podía sentir el placer que el indecente ser sobre el profanaba.

Con tranquilidad que no sentía Baji, saco su miembro de su bóxer, con parsimonia colocó las dos piernas en su hombro izquierdo, sacó la polla del rubio de sus pantalones vaqueros, se inclinó sobre el cuerpo más pequeño, para que las rodillas del de ojos claros tocara su propio pecho. Chifuyu se sentía arrinconado entre el colchón y el ancho cuerpo de su superior, todo se sentía demasiado caliente y nuevo para su inocente mente.

- ¿Estás bien? -La mano de Baji levantó el rostro del rubio por su mentón, causando que sus miradas se encontraran. Chifuyu no sabía si esconderse o huir, pero eso era imposible con el hombre que tenía encima de él.

- S-sí, solo un poco nervioso. -El menor intentaba evitar la mirada del contrario mirando para otro lado.

- Eres tan dulce, cariño.

Baji metió su pene entre los muslos del menor, decir que se sentía bien, era quedarse corto, el calor de esos carnosos y ahora ensangrentados muslos le excitaban de sobremanera, cada vez que embestía las piernas, su miembro chocaba contra la polla del rubio sacándole ruidosos gemidos al rubio.

La fricción, el sudor, el frío del aire acondicionado, los dos se movían buscando un mayor placer, los ojos cristalinos azules reflejaban la figura jadeante de Baji que embestía impaciente buscando su orgasmo y el de su pareja.

- K-Kei~. - El rubio gimió su nombre cuando el anhelado orgasmo sacudió su cuerpo con pequeños espasmos, sacándole un sollozo ante la hiperestesia, ese ha sido el mejor orgasmo de su vida.

El pelinegro no tardó mucho en seguir su camino, con un resonante gruñido acompañado del nombre de su acompañante. Los dos adolescentes se quedaron recuperando el aliento, Keisuke recostado en el pecho de su nene, Chifuyu estaba rojo de pies a cabeza sin saber a dónde mirar, hasta que la intimidante mirada del mayor se cruzó con la suya.

- Mientras voy a por un helado, espero que te recuperes para la siguiente ronda, bebe~. -Abandonó la habitación con una sonora palmada en el muslo del menor.

- ¡¿E-eh?! -Chifuyu ya se imaginaba recaudando dinero para su futura silla de ruedas.

Extra

- B-Baji- san, déjame cambiarme por favor. -Susurro apenado el menor, tapándose la cara con sus manos para ocultar su rubor.

- Antes muerto.

Baji se veía como un animal hambriento, sus ojos marrones iluminados por un brillo de excitación, su cara sonrojada, con una mano en su boca para morderla y no gruñir como animal en celo, le faltaba poco para babear ante la sensacional figura frente a él.

Chifuyu no sabe porque había acertado esa maldita apuesta, ahora se encontraba vestido con un uniforme femenino, estilo marinero, con mangas largas azul oscuro, medias a juego por encima de la rodilla y lo más vergonzoso de todo, las orejas de perro, el collar en su cuello y el dildo con forma de cola.

- Ven con tu amo, perrito. -Baji tiro de la correa atada al collar, sentando así al rubio encima suya, con cada pierna a cada lado, dejando así que Baji pudiera sentir la delgada tela del tanga que había obligado a su pareja a ponerse, podía sentir como su polla estaba medio dura mientras que la del propio Baji estaba totalmente erecta. Chifuyu sujeto su temblorosa figura colocando sus manos sobre los hombros del pelinegro, el de tez más clara aplasto su rostro contra el pecho del mayor intentando ocultarse.

- No me ocultes esa linda cara, perrito, tienes que ser obediente con tu amo. -Keisuke levantó el rostro del pasivo con la correa, cortándole levemente la respiración al más bajo y sacándole un quejido. -Ahora llámame amo y ladra.

- Baji-san, por fav- Fue cortado cuando su boca fue profanada por dos dedos.

- De Baji-san nada, soy tu amo Chifuyu, ahora saca esa bonita lengua y ladra para tu amo.

Este juego de roles, estaba excitando y avergonzando a partes iguales al rubio, pero no podía echarse atrás ahora. Así que con toda la valentía que pudo recaudar en ese momento, obedientemente saco la lengua y.

- Amo~, ¡guau! -Chifuyu deseaba morir en ese momento, para él, hacer ese sonido había sido de lo más patético pero la polla y el cerebro de Baji no pensaban igual.

- Como mi lindo cachorrito ha sido tan obediente es hora de que te recompense con una chuche, al suelo de rodillas ahora.

Con rapidez, se arrodillo tan y como le habían ordenado, Baji desabrocho su pantalón y sacó su largo y grueso miembro.

- Manos a la espalda.

Matsuno unió sus manos tras su espalda, Keisuke cogió al rubio por su flequillo y no dudó en hundir su polla en la boca de su perrito. Sonidos húmedos salían de la unión de esos dos, un bestial ritmo era marcado por Baji y Chifuyu estaba contento de dejarse llevar, no tenía en cuenta su reflejo nauseoso, ni que le doliera la comisura de su boca, estaba contento de satisfacer a Baji.

- ¡Mmhh! -Un grito insonorizado por el trozo de carne en su boca, su polla acababa de ser pisoteada por el pie de Keisuke, la prisión en su miembro hacía que su cuerpo temblara de anticipación ante el deseoso orgasmo, pero en cuanto pudo sentirlo, el pie fue retirado, sacándole lágrimas de frustración.

- No te corras hasta que yo te lo diga, es una orden cachorrito.

El rubio solo pudo mover su cara para indicar que lo había entendido, Baji no paraba de gruñir y soltar pequeños gemidos, su orgasmo llegó cuando Chifuyu apretó la punta de su polla con sus dientes, manchando la cara y el uniforme con su semen. Baji jadeaba pesadamente, ver como Matsuno había relamido la comisura de sus labios buscando más de su leche, había causado que su polla se volviera a levantar. Con un movimiento de la correa Chifuyu se levantó con sus piernas adormecidas, empujado por Baji para que quedara en cuatro patas, Keisuke levantó la falda para así poder ver la peluda cola, con calma retiro el tanga rosa, liberando el pene del menor, sacándole un ruidoso jadeo.

Baji rio divertido, cuando Chifuyu era golpeado por pequeños espasmos mientras el mayor jugueteaba con el dildo en su trasero, sin aviso metió su miembro en la entrada del menor sin siquiera quitar la adorable cola.

- A-amo, no c-cogerá, snif. -Chifuyu suplico y sollozo, pero Baji estaba determinado a que esa bonita cola se quedará en la entrada del menor.

Movimientos violentos y agresivos, Keisuke tiraba del cabello del menor y lo asfixiaba con la correa, sus pelotas no paraban de chocar contra la piel del menor, creando deliciosos sonidos, Chifuyu perdió la fuerza de sus brazos y recostó la parte superior de su cuerpo en el colchón, su cuerpo era sacudido por la fuerza bruta de su superior, los gemidos y gruñidos empezaron a aumentar de volumen, el orgasmo se acercaba para los dos.

- Cachorrito se bueno para tu amo y córrete. -Las roncas palabras pronunciadas en su oreja junto con el bocado que le siguió enviaron a Chifuyu al éxtasis.

- ¡A-amo! -Un grito áspero por su adolorida garganta, llevó a Keisuke al orgasmo.

Los dos cayeron rendidos contra las sábanas y por el cansancio no pudieron evitar caer en un agradable sueño.

Fue al rato cuando Chifuyu se despertó por las caricias en su cabello, su rostro estaba contra el pecho de Baji, ahora su cuerpo totalmente desnudo pero limpio.

- ¿Baji-san? -Su voz salió rota ante el esfuerzo antes impuesto.

- Descansa bebe, yo te cuidare.

Con esas palabras Chifuyu no dudó en rodear el cuerpo del mayor con sus brazos y sabiendo que podía dormir protegido volvió a caer en el mundo de los sueños.

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