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Strangers In The Night (One shot)

Sinopsis

La relación de Jungkook con su novia ha ido en picada. Ella cree que tienen otra oportunidad de arreglar todo y decide citarlo. Esa noche ella termina con el corazón roto, y Jungkook atraído por el cantante de jazz.

Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

❛ Lovers at first sight ❜

Cuando Jungkook miró la entrada del club soltó un suspiro de resignación. Si hubiera sabido que iban a encontrarse en Le Petit Chateau no habría aceptado. El lugar le traía recuerdos que no deseaba que salieran a relucir en su mente, envolviéndolo en un caos de emociones que no pensaba dejar flotar esa noche.

En cuanto entró fue recibido diligentemente por el recepcionista quien le preguntó si ya tenía una reservación. Era uno de los mejores clubs de la zona, muy premium y lujoso, pero al mismo tiempo brindaba una atmósfera fresca y relajante.

Era difícil que se pudieran conseguir entradas ya que el espacio del local era limitado, justo lo necesario para que no se abarrotara de personas y el espacio interno lo sintieras cómodo. Sin mucho conglomerado, bastante exclusivo. Cuando le dijo su nombre y apellido el hombre asintió, dedicándole una sonrisa mientras le daba la dirección a uno de los meseros que lo llevara a la mesa en donde ya ella lo esperaba.

El club tenía tres zonas distribuidas de modo que los clientes eligieran a dónde ir acorde a su disfrute: el bar, el restaurante o el sótano. Si bien Jungkook solo acudió una vez a ese lugar, le había encantado tanto que averiguó más del mismo en su red social, y descubrió que no solo tenía una calificación de 4.7 de 5, sino que los eventos musicales que brindaban eran de 10/10.

Jungkook se ajustó su chaqueta mientras seguía al hombre, y dedicó miradas curiosas alrededor, notando que la mayoría de los que estaban allí venían de a dos. No era extraño, porque el lugar era también conocido como un nidito de amor en donde los amantes podían avivar la llama de la pasión o incrementar el romanticismo extinto en la actualidad. El club realmente fue hecho para los románticos empedernidos y gozar de la magia que un encantador lugar puede brindar.

En cuanto vio la espalda de Sohee sintió como su corazón se hacía más pequeño, no pensó que ella iba a estar en su lugar, esperándolo en vez de ser todo lo contrario. Nunca había sido así, siempre era él quien esperaba por ella.

—Llegas tarde —le dijo al verlo aparecer y sentarse al frente.

—Se me presentó una reunión a último momento. Llegaron un nuevo grupo y tuve que quedarme. ¿Llevas mucho tiempo? Lo lamento...

—Ya estoy acostumbrada, la verdad no conté el tiempo.

Oírle decir eso le causó estragos y mal sabor. Sabía que estaba diciéndole impuntual, y no solo por esa cita, sino por las otras oportunidades en que llegar a tiempo no le fue posible. Hizo un ademán con su mano y el mesero acudió a ellos. Pidió dos copas de vino como inicio y esperó a que ella eligiera su plato.

No tenía apetito, pero tampoco podía dejarla comer sola. Miró el menú rápidamente, buscando algo ligero que no cayera pesado cuando la noche acabara junto al momento por el que estaba a punto de pasar. Ya cuando ambos quedaron solos nuevamente, Jungkook dejó su celular sobre la mesa y soltó aire.

—¿Y bien? ¿No que ibas a dejar de hablarme por varios días? Querías tiempo para estar sola y pensar.

—Pensé lo suficiente en cómo es que siempre termino intentando arreglar todo entre los dos, ¿acaso no te es extraño estar tiempo separados cuando ya de por sí tiempo tenemos sin vernos? ¿Cuál es el sentido de eso? Ha venido sucediendo tanto que solo pensé en lo tonto que es pedir tiempo cuando lo que quiero es estar contigo.

—El sentido de pedir tiempo es para pensar cuáles pueden ser las razones del porqué han estado pasando las cosas... Nuestras responsabilidades nos demandan mucho, y sabes que damos todo de nosotros para que funcione, pero...

Sohee no fue capaz de disimular su descontento con esa palabra. Sus hermosas y delicadas facciones se arrugaron al término de que Jungkook sabía que le había molestado.

—¿Pero...? ¿Cuál “pero”?

—Ni siquiera me dejas terminar de hablar porque crees que algo malo voy a decirte, y esa es una de las razones por las que nunca podemos comunicarnos bien.

—Lo hago, te dejo hablar. Adelante. —En cuanto lo dijo dejó su espalda apoyada de la silla y cruzó sus brazos.

La mirada de Jungkook evaluó la manera en cómo con aquel acto y lenguaje corporal se limitaba a que no estaba dispuesta a aceptar lo que le dijera. Por un lado, pensó que lo mejor era cortar todo ya, sin ir por demasiadas ramas cuando sabías de antelación que iba a ser imposible apelar a la realidad y razón, pero Jungkook no era ese tipo de pareja.

—Pero lo hemos intentado todo y parece que no llegamos a nada —terminó por decirle. Sohee alzó una ceja al oírlo.

—Intentamos, claro que sí, pero de eso se trata, ¿o no? Seguir intentándolo. Pensé que iba a ser diferente hoy, incluso dejé a un lado mi orgullo...

—¿De qué manera?

—Te escribí —miró a un lado, fijándose en cómo la pareja de mayores hablaban y sonreían de sus ocurrencias que no podía oír—. La verdad es que te extrañaba...

Jungkook se quedó en silencio, de entre muchas veces que contestó esa hermosa confesión de la persona que más amaba, en ese momento no sentía lo mismo. Desde su última pelea, Jungkook pudo sentir desprenderse de ese lazo que pensó sería inquebrantable. Una vez creyó que Han Sohee sería el amor de su vida, que estarían una vida juntos, después de todo habían iniciado de la manera más hermosa su relación; pero la realidad era que a veces esos fuertes deseos y anhelos pueden romperse con el tiempo al descubrir que hay cosas que no se pueden cambiar, con ver que por más que creas conocer a una persona, menos la conoces.

El silencio después de lo que dijo hizo a Sohee soltar una leve carcajada.

—¿No dirás nada?

—Este lugar sigue siendo el mismo, no ha cambiado nada desde la última vez que vinimos. —Fue lo primero que vino a su mente. No deseaba darle la respuesta que ella esperaba, pero tampoco una que le hiciera más mal que bien, no de una manera directa.

—Hmn, aunque han remodelado el escenario. Dicen que los eventos en vivo son lo mejor ahora, mira la banda.

En ese momento ambos dirigieron la mirada al escenario, se encontraba a unos cuantos metros de su mesa. El mismo se mantenía a un nivel más elevado del suelo. Una cortina roja de lino se encontraba al fondo, detrás de la banda, mientras ellos eran iluminados por una tenue luz. Una escalera se encontraba en uno de los laterales, por donde se podía subir y bajar del escenario.

La banda musical se veía magistral con sus instrumentos. Tocaban una melodía neo/blues, un género del cual no era muy apegado, pero Jungkook no negó lo bien que se oía. El que se detuvieran le hizo lamentarse por no haberles prestado la suficiente atención al llegar... ¿Desde cuándo prefería oír a una banda de músicos que la conversación que su novia intentaba tener con él? ¿Por qué no era capaz de querer poner más de su parte?

—Oh, al parecer ya viene el acto principal... hmn, veamos... —Sohee miró el repertorio en su celular. El local actualizaba sus actos mediante las redes sociales—. El cantante se llama V, y tocará dos canciones.

Jungkook asintió y tomó su copa de vino. Esperaba que el cantante fuera lo suficientemente bueno como la banda.

⠀⠀

⠀⠀

Taehyung se asomaba por la pequeña ventana de la puerta en donde colgaba el letrero de “Solo Personal”, mirando la cantidad de clientes que lo verían esa noche. No estaba nervioso, al contrario, su ánimo era tanto que no podía expresar la felicidad y euforia que sentía al saber que todas esas personas iban a oír dos canciones que siempre deseó cantar.

No había tenido la oportunidad debido a su ajetreado calendario y agenda fuera de la ciudad, pero ya había llegado su día. Claro que a ello debía añadir el hecho de que había estado un mes descansando de tanto trabajo.

—¿Nervioso? —Le preguntó Jimin, quien le jalaba de un brazo con cuidado para ver su rostro—. Bien, tan guapo como siempre... eh, déjame arreglar esto. —Dejó unos mechones rebeldes de su cabello en la posición ideal con delicadeza.

—Jimin-ah, ¿desde cuándo me pongo nervioso?

—Nunca lo dices o expresas demasiado, pero te conozco lo suficiente como para saberlo, mira —le agarró ambas manos—. ¿Ves? Estas sudando —soltó una carcajada.

—Ya, creo que es porque estuve mucho tiempo alejado... sé que practiqué, pero es lo normal, ¿no? No quiero que salga algo mal.

—Lo único que va a salir mal es tu cuerpo al final de la noche por lo mucho que querrás beber de la felicidad. Si quieres que te acompañe no me quejo. —Jimin aprovechó de tomar nuevamente sus manos para limpiar sus palmas con el pequeño pañuelo que tenía entre su saco—. Anda, ya deja de preocuparte.

—Siempre logras sorprenderme con algo nuevo, ¿desde cuándo tienes esas cosas contigo? —Soltó una risita.

—Desde que comenzaste a derramar bebidas accidentalmente en todas las salidas que tenemos. —Le acompañó en la risa. Taehyung solo pudo sonreírle al final y dejó que lo limpiara.

Agradecía tenerlo como gerente y mano derecha, no podía haber elegido mejor para tal lugar. No pasaron muchos minutos para cuando le anunciaron que era su turno.

Taehyung caminó hasta la puerta y respiró profundo antes de salir. No le dedicó miradas al público, solo se concentró en ir hacía el escenario mientras se acomodaba su bufanda. Saludó a cada uno de los hombres de la banda en cuanto subió, mientras Hayun, la presentadora, lo introducía ante todos.

—¡Muy buenas noches! ¿Han disfrutado hasta ahora lo que han tocado para ustedes? Esperamos que sí, nuestra banda ha hecho un trabajo excepcional, ¿cierto? Por favor, vamos a darles un fuerte aplauso. —Se dio vuelta y extendió un brazo mientras sonreía y se oían los aplausos de fondo.

Taehyung también se unió y aplaudió para ellos. La noche prometía, y quería que disfrutaran tanto como hasta ahora lo habían hecho. En un momento el pelinegro desvió su mirada hacía las mesas, evaluando la empatía y sonrisas que dedicaban los clientes, hasta que se detuvo en una mesa que llamó su atención cuando sus ojos se posaron sobre aquel chico de cabello azabache, quien le miraba de igual forma.

Pensó que era imaginación suya el que estuviera mirándole tan intensamente, o quizás miraba algo detrás de él, ¿no?. El que no le apartara la mirada le hizo desviar la suya hacía Hayun, prestando atención a sus palabras e intentado dejar pasar lo ocurrido. La sensación de sentirse observado por ese desconocido le causó un sentimiento extraño y ajeno a una interpretación coherente, creyó que solo fue algo momentáneo, y aún así, se cercioró rápidamente de que su vestimenta estuviera impecable.

Taehyung lucía como un príncipe encantador, con su pantalón de tela azul claro, una camisa manga larga de color blanco que hacía lucir a su bufanda tan colorida la cual tenía un elegante lazo. Un outfit de antaño, pero exquisito a sus ojos y el de muchos, estaba seguro. O al menos eso era lo que decía Jimin cuando veía la cantidad de comentarios que dejaban en la red social de Le Petit Chateau, remarcando con énfasis que V era la razón por la que muchos acudían al club: su persona.

Fueron las palabras de Hayun que le hicieron parpadear un poco y avanzar hacia ella para responder con el micrófono, dejando de lado ya todos esos pensamientos.

—Muchas gracias, Hayun. Estoy encantado de poder ser parte nuevamente de un número en Le Petit Chateau. Agradezco la cálida bienvenida y espero que puedan disfrutar a continuación de lo que preparé para todos ustedes.

Taehyung ajustó el micrófono e igualmente su posición. Cerró los ojos y cuando el sonido de los instrumentos comenzaron a inundar el lugar, volvió a abrir los ojos, completamente listo para cantar. Y con las primeras palabras de su canto, el gallardo rostro de antes esta vez se encontraba justo al frente de él, a tan solo unos cuantos pasos que no eran muchos, pero tampoco pocos.

El espacio parecía nada cuando postró nuevamente su mirada en él, y él en la suya. Su canto fluyó como el agua del río, suave y relajada. Su voz barítono se oyó por todo el lugar como una melodía embriagadora, resonante como un hechizo.

⠀⠀

⠀⠀

Nunca en su vida había considerado admirar a otro hombre de la manera que ahora mismo miraba al que se subía al escenario. No al menos tan desvergonzadamente. Su mirada seguía cada movimiento, su andar cautivante y arrollador; la manera en cómo su rostro brillaba cuando sus dientes blancos se asomaban cuando ahora sonreía. Los ojos ajenos mirando a todo el salón le dio la oportunidad a Jungkook de continuar su escrutinio en esa figura.

Y fue cuando sintió una ola de emoción en cuanto su mirada se cruzó con la suya. Tal vez fueron unos cortos segundos, pero le bastaron para reconocer que deseaba que volvieran a encontrarse. Cuando lo oyó hablar Jungkook sonrió inevitablemente, una sonrisa pequeña, pero significativa. Su tono grueso y profundo fue lo que menos imaginó en tal apariencia, pero sin duda era una combinación peligrosa y atractiva.

Se encontraba a una distancia considerable, pero tenerlo frente a frente ahora mientras oía su canto, fue como sentirse atrapado ante el hechizo de la voz de una sirena. Se sintió relajado, y por unos minutos olvidó la razón del porqué se encontraba allí. Su alrededor se transformó un escenario en donde solo existían los dos: V, cantando apasionadamente para él; y Jungkook allí, incapaz de apartar la mirada de tal joya invaluable. Luego su ensueño se vino interrumpido por el mesero que ya traía sus órdenes.

Jungkook parpadeó y miró su plato, para luego oír a Sohee decirle que el chico cantaba bien. «¿Solo canta bien?» pensó tras asentir y no decir nada más.

Le parecía una grosería siquiera el que hablaran, dejar como segundo plano a V no era algo que quería hacer. Por curiosidad miró apenas alrededor, intentando divisar si era el único que podía pensar de tal forma, pero se asombró en ver que todos lo miraban. Nadie hablaba en sus mesas. No era para menos, y a juzgar por el reconocimiento que el mismo Jungkook tenía ante una posible estrella, ante un futuro grandioso, ese hombre podía romper esquemas, records y listas; escalar a la cima y mantenerse en todo lo alto si así lo quisiera.

Si Jungkook quisiera, lo lograra por él, sin duda. ¿Así lo quería? ¿Acaso estaba pensando en ofrecerle tal trato? Intentó dejar de lado tal idea absurda, más que nada porque apenas lo veía, pero era un hecho de que Jungkook movía cielo y tierra para lograr alcanzar a ese “alguien” que quisiera tener bajo su sello. O tal vez esa idea plantada en su mente como una bomba era otra razón en particular, una que no solo se presentó por oírlo cantar, sino cuando su belleza lo dejó impactado.

—¿Jungkook-ah? —Le nombró.

—¿Hmn? —Le respondió al mirarla—. Está deliciosa, hacen una buena pasta.

Ella alzó una ceja curiosamente, y luego negó una vez para volver la vista hacia V.

—Apenas y la has probado.

—Me dejé llevar por un momento —soltó una risita ahogada, tan baja que apenas pudo ser audible.

—Lo supuse, siempre haces eso cuando algo llama tu atención. ¿Vas a querer reclutarlo? —Sonrió de lado y le miró—. Atiné, ¿verdad?

—Si lo dices de esa manera suena extraño, sigues usándola como tu padre suele usarla.

Sohee se encogió de hombros mientras envolvía la pasta alrededor del cubierto.

—Es que eso es lo que sueles hacer. Se parece...

—No soy un militar, sabes que no es lo que hago. —La miró esta vez, dándole a entender que no le gustaba cómo asociaba su trabajo.

Sohee le mantuvo la mirada con la misma sonrisa y luego la desvió a su plato para continuar comiendo. Jungkook soltó un leve suspiro e imitó su acción. Quizás al comer era la manera en que podía evitar por algunos minutos algún tipo de conversación, porque así venían estando iniciando disputas, por algo tan simple como estar en desacuerdo por algo tan mínimo.

Jungkook a veces pensaba que ya no se debía al tema, a una palabra, o a una idea, sino al hecho de que ya nada de lo que decían era bien visto por ninguno de los dos si no les gustaba. La calidez de sentirse a gusto cuando hablas de cualquier cosa junto a la persona que amas era algo que quería seguir sintiendo con ella, pero en vez de lograr una armonía en conjunto, solo se llegaba a la discordia. Hubieron varios momentos en los que Jungkook últimamente debía abstenerse a sus propios placeres cotidianos para complacer los de ella, solo para verla feliz, para no llegar al punto de verse obligado a tener que discutir.

Los minutos corrieron veloces, sin querer que acabaran en realidad. Jungkook oyó a V agradecer después de las dos canciones que cantó. Todos los aplausos se oyeron y la radiante sonrisa del pelinegro volvía aparecer, dejándolo de nuevo en un bucle repetitivo en que se preguntaba si de verdad iba a dejarlo ir. Lo siguió con la mirada hasta que sintió un punzón en su mano.

Sohee lo había pellizcado.

—¿Cómo está la pasta? —Le preguntó y sonrió cuando miró el plato.

Uno que seguía casi intacto, por no decir que los bocados que dio fueron mínimos.

Jungkook evitó reírse y prefirió regalarle un atisbo de una cálida sonrisa, solo para darle la razón sin decir nada. Removió la pasta, no sin antes colocarle un par de cucharadas de queso rallado parmesano y comer finalmente.

—No tienes remedio —dijo ella, acunando su propio rostro para verlo fijamente—. De verdad que a veces creo que el destino es muy cruel o muy justo... yo no iba a imaginarme que tendría una grabación en París, pero aquí me ves, la ciudad en donde ibas a estar.

—¿No es algo bueno de ver? Si dices que es cruel...

—Lo es cuando veo que estás más en otro lado que acá conmigo. Sé que no terminamos en buenos términos la última vez, pero de verdad quiero hacer que funcione, Jungkook.

Esta vez tuvo que desviar la mirada hacia la banda que nuevamente tocaba una suave melodía, y muchas escenas pasaron tan vívidamente por delante de sus ojos. Ahí estaba Sohee, hermosa y sonriente. Llena de vida y tímida la primera vez que salieron, y un Jungkook arriesgado, valiente y feliz de poder haber conseguido una cita con la chica que le gustaba.

Su primer amor, su primer beso y su primera vez. Tantas primeras veces que juró sería su primera y última. Sonrió ante ese recuerdo y volvió a ella, sosteniéndole la mano con la que le había pellizcado.

—¿Recuerdas qué fue lo me dijiste en Los Angeles?

—¿Hmn?... ¡Ah! Acerca de mi sueño, y que lo había cumplido.

—¿Y...?

—Que lo había logrado —hizo una pausa—, y que estaba feliz de compartirlo contigo.

—¿Cómo lo hiciste?

Ella alzó una ceja viéndose algo confundida ante la pregunta. Era sabido que Jungkook sabía la respuesta.

—Trabajando duro, Jungkook-ah, ¿no s-...?

—Me refiero a cómo me lo dijiste.

—Te llamé.

—¿Y aquella vez que me contaste acerca de tu primer trabajo como protagonista de aquel drama?

—También te llamé.

Él soltó su mano y volvió a centrarse en la comida.

—Recuerdo también que me llamaste cuando te dieron la noticia que viajarías al exterior para rodar escenas.

Sohee también terminó por dar otro bocado y asintió varias veces a lo dicho por Jungkook. Luego de varios minutos de silencio, él le sonrió y esperó a que ella pudiera entender la realidad de lo dicho hasta ahora; sin embargo, para ella no le fue posible.

—¿Quieres pedir un postre? Me muero por un helado —dijo sonriente y estuvo a punto de alzar la mano si no fuera porque Jungkook se la sostuvo—. ¿Qué sucede?

—¿No entendiste nada? ¿O no quieres verlo?

—Jungkook, si sigues intentando tirarme indirectas en estos momentos y no voy a poder llevarte la corriente. No quiero acertijos, ¿qué quieres decir?

—Todas esas veces e incluso unas cuantas otras cosas más fueron por teléfono, Sohee...

—Ajá, y... ¿qué pasa con eso?

—¿Cómo que qué pasa? Intenté en lo posible no sacar a relucir en esos momentos la desdicha que me hacía sentir... no estaba ahí para ti. Tú tampoco lo estuviste para mí en algunas ocasiones, y no ha sido en poco tiempo que suele pasar esto.

—¿El que nos comuniquemos por teléfono ahora es algo que te hace desdichado? ¿Y acaso estás reprochándome?

Jungkook soltó su mano y se frotó el puente de su nariz, inspirando con lentitud y soltando el aire lentamente.

—La idea de saber que no estamos juntos en momentos importantes de nuestras vidas solo me hace ver que no es suficiente, Sohee... incluso ahora, el que estemos juntos en París no es más que otra casualidad por nuestras agendas.

Ella se quedó mirándolo como si intentara asimilar de manera correcta lo que sus palabras intentaban decirle, y lo supo.

—¿Quieres... decir que ya no es suficiente lo que tenemos por la ausencia?

—No lo que tenemos, lo que intentamos tener. Estamos ausentes, Sohee... no es suficiente decir que amas cuando debes también demostrarlo, sentirlo, y ya hacía un tiempo todo se siente tan vacío... es como si viviéramos en una burbuja, cada uno inmerso en su mundo mientras intentamos acoplarnos al otro, pero es imposible adentrarnos porque nos absorben nuestras responsabilidades. ¿Y sabes qué? No es algo que nos moleste, porque amamos lo que hacemos. ¿No es cierto?

Jungkook miró lo que quedaba en su plato y comenzó a mover el cubierto de un lado a otro por la pasta, esperando todo tipo de respuesta, pero nunca llegó.

—No sé ya qué más hacer... no quiero... seguir intentando... La última palabra hizo que Sohee tirara los cubiertos al plato con tanta fuerza que resonó. El sonido causó impacto en Jungkook y por igual en otros que se encontraban alrededor.

La respiración de Sohee comenzó a acelerarse mientras su pecho subía y bajaba ante el sentimiento que surgía en su interior. Miraba a Jungkook con ojos llenos de súplica, pero verlo tan apacible y tranquilo solo le causó un vuelco que hizo brotar sus deseos más egoístas. Ella no podía ser la única dolida. Poco a poco sus ojos se humedecieron y no le importó el lugar en donde ambos se encontraban, si les iban a mirar o lo que iba a causar.

—Sohee, no vayas a...

—Ni te atrevas a decir que no debo llorar... ni te atrevas... ¡¿acaso no ves lo que estás haciendo?! ¡¿De verdad?! ¡¿En este lugar?!... ¡Te cité para que nos arregláramos, no para que me terminaras! —Le gritó con molestia y su expresión llena de ira.

Jungkook la miró fijamente esta vez sin decirle nada, las palabras no iban a ser suficientes para ella, pero finalmente había entendido.

—¡¿Es así?! —dijo ella.

—No tienes por qué gritar, somos adultos ya. —Le tomó la mano nuevamente, esta vez aplicando un poco de presión sin intención de lastimarla. No le gustaba verla así por más que era él mismo quien le causaba ese dolor—. Oye, hablemos, no tienes que...

—Eres detestable, te odio... —su voz sonó quebrada al decirlo.

Esta vez sus lágrimas no podían parar.

⠀⠀

⠀⠀

Taehyung se encontraba frente al espejo del tocador en la sala de su camerino privado, usando un pequeño cepillo mientras lo pasaba suavemente por su cabello. Pensó en su actuación reciente y sonrió por la cálida sensación que los aplausos y vítores le habían hecho a su corazón. La felicidad ante la aceptación y gozo de que sus canciones pudieran gustarle a las personas era algo que lo llenaba en demasía. No había apreciación más significativa para él que esa, podía sentirse completo con solo subir al escenario y cantar; sentirse uno con su público. Y entre ellos, el rostro de aquel hombre vino a sus pensamientos nuevamente.

—¡Taehyung! —Jimin irrumpió su tranquilidad al azotar la puerta para entrar—. Está pasando algo, ¡ven conmigo!

—Jiminie, qué... ¿qué pas-? —Sintió cómo Jimin lo tomaba del brazo y lo levantaba para arrastrarlo hacia afuera—. ¡Ey!

—Hay un alboroto en una de las mesas afuera, es una pareja, están discutiendo. Ya Hayun fue para allá a intentar apaciguar la situación.

Taehyung parpadeó ante eso.

—Si puedes hacerte cargo, ¿por qué estás llevándome así?

—Porque es la mesa en donde tu encantador ojos de halcón se encuentra, ¿qué tal? —Avanzó más rápido.

¿Acaso le había colocado un apodo? Cuando Taehyung regresó de su acto le contó a Jimin lo que había sucedido. Si es que podía decirse suceso “relevante”, ya que fue algo tan simple y banal como mirarse mutuamente, pero nunca nadie te miraría con tal intensidad; una que te cala hasta los huesos; una que te dice que te quieren cerca, que te desean.

Esa fue la interpretación de Taehyung, y no era un hombre tonto, ni mucho menos un enamoradizo. Había una razón por la que en esos momentos se encontraba soltero; sin embargo el escuchar a Jimin decirle tal cosa hizo que su curiosidad se apoderara de él. Hasta la respuesta de su amigo al oír todo antes fue un eufórico: “¡Olvida a la novia, no hay que dejar que se vaya!“.

Recordarlo le hizo negar levemente hasta el momento en que ambos salieron y se quedaron en uno de los pasillos para ver a la lejanía la conmoción. Hayun estaba llevando todo de la mejor manera, podía vérsele hablar con ambos, pero hubo un momento en que la chica se levantó de la silla violentamente, gritó a Jungkook y ahora este se levantaba también, intentando alcanzar su mano, pero ella lo evitaba. En menos de un segundo se vio a la chica alejarse, y a él yendo detrás.

Quienes habían estado mirándolos quedaron anonadados, pero en ningún momento la banda dejó de tocar. Poco a poco los murmullos cesaron y todo volvió a la normalidad.

—Ok, aquí es donde entro yo. No te vas a ir sin más, ojos de halcón —sentenció Jimin con seguridad.

Taehyung quiso tomarle el brazo, pero su amigo fue veloz y ágil, dejándolo solo y con la duda de qué es lo que haría. Jimin llegó a la entrada del local, justo en el momento en que Jungkook regresaba junto con Hayun, y sonrió a ambos cuando lo miraron. Notó la ausencia de la chica tras una ojeada rápida, pero no le dio importancia.

—Hayun-nim, yo me encargo de nuestro cliente, puedes regresar.

—Por favor, permítame disculparme por la escena de hace unos momentos... me siento apenado por ello. Pagaré lo que pedimos y si hay algo más que pueda enmendar, dígamelo —dijo Jungkook con un tono bajo y una expresión llena de cansancio.

—No tiene por qué disculparse, nosotros como negocio nos atenemos a cualquier situación que pueda pasar. Debe estar en nuestras manos poder hacer lo que sea para ayudar también... y realmente creo que debe tomar mi invitación a la terraza del local.

—¿Invitación? —Repitió Jungkook.

—Así es, hay una hermosa vista, cielo despejado y ricas bebidas... hay ambiente musical, claro que algo diferente porque no es en vivo. Hoy nuestro repertorio solo disponía la presentación de V y la banda nada más. —No quiero sonar irrespetuoso, pero con la palabra “invitación” quiere decir... —miró a Jimin fijamente mientras intentaba descifrar el significado de ello, aunque era simple de ver.

—Con eso quise decir que es gratis para usted. Creo lo necesita, y no va a arrepentirse de disfrutarlo, puede despejarse un poco y yo mismo puedo llevarlo sin problema alguno. Jungkook se quedó mirándolo por un momento y luego chequeó la hora en su celular.

—Creo que no estaría mal, pero insisto en que pagaré por lo que consuma. Igualmente agradezco su generosidad. Primero, cancelaré lo que ya tengo a mi nombre.

Sin decir más, Jungkook caminó para pagar lo que debía, dejando a un Jimin sonriente y complacido. No se molestó en ir por Taehyung, ya que en pocos segundos sacó su celular y le envió un mensaje de texto.

[ Ven a la Terraza dentro de diez minutos. Cámbiate el atuendo que

tienes, ponte algo presentable... o mejor dicho, vístete precioso.

¡Como si fueras a conquistar! ♡ ]

En cuanto Taehyung recibió el mensaje y lo leyó sus ojos se abrieron ante la sorpresa del mismo.

—¿Conquistar?... No me digas que... —Tragó en seco de pensarlo.

Jimin sonrió complacidamente mientras releyó el texto, y luego guardó el celular en el bolsillo de su saco. Esperaba que la curiosidad atacara a Taehyung, o incluso intuyera que había logrado atrapar a la presa con éxito para su disfrute. Como su mejor amigo, él siempre le abría un sinfín de oportunidades a la hora de tratarse del amor o una conquista, pero era realmente difícil complacer sus gustos. Jimin no desaprovechó la oportunidad para ojear al hombre que tenía al frente, a tan solo unos pasos de él.

Jungkook se encontraba pagando el servicio que había pedido antes en su mesa, y el que se encontrara de espaldas le permitió a Jimin evaluar su silueta. «Ya decía yo que Taehyung tiene un buen gusto a la hora de elegir un buen trase-...», no se le fue posible terminar su pensamiento ya que Jungkook se daba la vuelta para observarlo.

ᅳ¿Sigue aquí? ᅳLe preguntó.

ᅳLe dije que es cortesía de la casa que pueda disfrutar de la zona que le mencioné. Espero que pueda disculparnos si en algo le fallamos por no haber atendido bien sus necesidades o algo que necesitara al igual que su pareja hacía unos momentos. ᅳEn cuanto Jimin lo mencionó se inclinó hacia Jungkook en modo de disculpa.

ᅳNo, me disculpo yo por el escándalo y show. Sé que es un lugar en donde las personas no quieren ver este tipo de situación, pero me fue inevitable haberlo controlado, le agradezco a ustedes por no habernos echado por tal cosa ᅳdijo soltando una risa audible.

Recordarlo le hizo gracia, pero no por la situación en sí, sino por el hecho de que no creyó cómo iba a terminar su relación. Cómo iba a terminar la noche. Cómo iban a terminar Sohee y él.

ᅳDebemos estar preparados ᅳJimin le sonrióᅳ, por favor tome en cuenta mi sugerencia. Si no la desea le estamos agradecidos por su visita y esperamos vuelva pronto. ᅳJimin caminó hacia la recepción en donde Jungkook había pagado y se encargó de que lo oyera, ya que alzó su voz en cuanto se dirigió a la chicaᅳ. Mina, si nuestro cliente desea seguir gozando de nuestros servicios, va a cuenta de la casa, ¿de acuerdo?

La chica parpadeó sorprendida ante eso y no evitó mirar por encima del hombro de Jimin hacia Jungkook y asentir firmemente.

ᅳCon gusto, Jimin-ssi.

Jungkook se mantuvo inerte y por un segundo no le fue posible evitar sentirse avergonzado. ¿En ese lugar trataban así a los clientes que pasaran por tal acontecimiento? Por su mente cruzó la idea de que sintieron compasión por él mismo y el bochornoso momento en que Sohee le gritaba afuera del local, diciéndole que terminaban y lo idiota que era antes de subirse al auto que la esperaba.

Miró a Jimin despedirse y él le respondió bajando su cabeza como agradecimiento. Se debatía con la idea de sí irse a casa y descansar, dejar pasar el mal sabor de la noche o disfrutar y tomar esta ocasión como un tipo de distracción.

⠀⠀

⠀⠀

Taehyung regresaba a los camerinos en cuanto Hayun lo encontró a medio camino.

ᅳ¡Taehyung-ssi! ¡¿Viste eso?! ᅳLe comentó conmocionadaᅳ. ¿Desde hace cuánto no pasaba algo así? No todo el tiempo vemos a una pareja rompiendo en un lugar en el cual más bien vienen a proponerse matrimonio ᅳdijo soltando una risita.

ᅳHayun... ¿Cómo hiciste? ¿Salió todo bien?

ᅳLa verdad la chica no oía nada de lo que decíamos ᅳresopló y movió su mano de un lado a otroᅳ, estaba más enfocada en rugir y morder al pobre chico... digo, no conozco la situación, pero la verdad me hubiera evitado todo eso de haber sido yo. ¡Siguió gritando afuera! Por más que su pareja trató de calmarla, nada funcionó.

La imagen de Jungkook mirándolo fijamente vino a sus pensamientos. ¿Era esa la razón por la que lo había mirado tanto? ¿Porque sabía lo que iba a suceder? ¿Estaba desinteresado en su cita en sí? Lo menos que quería creer era eso, saber que se había molestado en mostrar interés en un hombre que posaba su atención en otra persona que no fuera su pareja.

Esa mirada profunda que lo había arrastrado a un abismo del cual ahora no podía salir.

No se lamentaba de haber despertado el interés de ese hombre. No se lamentaba de saber lo que Hayun ahora le decía.¿Cómo podía sentirse así?

Mordió su labio inferior, sintiéndose culpable ante tales pensamientos y entonces Hayun dijo algo que llamó su atención en cuanto oyó el nombre de Jimin.

ᅳ¿Cómo? ᅳTaehyung le preguntó sorprendido.

ᅳQue Jimin me dijo que lo trataría como un cliente exclusivo por todo lo que pasó. Supongo que hasta yo lo hubiera hecho, no más al ver su expresión cuando ella se fue... ¿Sabes, Taehyung-ssi? Se veía cansado, pero al mismo tiempo aliviado... he visto cualquier tipo de emociones, no por nada estudié Teatro, y esa mirada me dijo que él estaba esperando lo que pasó, tal vez no de esa forma, pero sí... y era justo lo que necesitaba. O bueno, quizás es intuición femenina, no me hagas caso. ᅳLe dio unas palmaditas sobre uno de sus hombros y siguió su camino.

Una vez que Taehyung estuvo en el camerino miró directamente hacía su colección de trajes que colgaban en el perchero. Todos a la talla y la medida y listos para sus presentaciones, las cuales eran ocasiones especiales. Se acercó y miró aquel de color chocolate castaña, y una pequeña sonrisa se dibujó en su agraciado rostro. No tardó en sacarlo y darle una vuelta, decidido al instante en usarlo.

A causa de la intriga que Jimin había causado en él, no le fue posible controlar su impulso. Ahora marcaba el piso dos dentro del ascensor para dirigirse al bar de la terraza.

¿Qué estaba esperando encontrar? ¿De verdad tenía esa esperanza de verlo? Y si así fuera, ¿acaso iba a ser capaz de entablar una conversación con el desconocido? No. Taehyung estaba completamente seguro de que lo único que haría era saciar la necesidad de verlo un poco más de cerca. Admirar su rostro, ver si esa conexión que sintió inquietar su interior se debía a algo más que un intercambio de miradas.

En cuanto las puertas se abrieron salió a paso lento y caminó por el pequeño pasillo que lo guiaba directamente hacia la terraza. Ya podía ver un atisbo del bar, las luces resplandeciendo el mismo. Una vez que cruzó, instintivamente miró hacia el otro extremo del lugar, viendo la cantidad de personas que se encontraban allí, intentando encontrarlo. Todas los muebles de lujo se encontraban ocupados por grupos de amigos. Todos sonrientes y animados enfocados en su ambiente.

La música de fondo era una suave pieza R&B contemporánea que él conocía muy bien. Por voluntad susurró la letra de la misma mientras caminaba hacia el bar y luego tomaba asiento en una de las sillas vacías que por suerte pudo encontrar. Si bien continuó buscándolo, no pudo encontrarlo.

No había una señal de que aquel hombre estuviera allí, ni siquiera su sombra o un atisbo del mismo. «Tonto, pensar que pudo haberse quedado aquí después de lo que pasó». Ese pensamiento le hizo soltar un leve suspiro.

ᅳMe cambié en vano... ᅳVaya vaya, señor V ᅳdijo Jin, uno de los bartender que se acercabaᅳ. Qué sorpresa verlo por aquí, ¿quiere tomar algo?

Taehyung lo miró y alzó una ceja de forma cuestionable cuando reconoció la sonrisa ajena, esa que le decía que algo tramaba. Después de estar tanto tiempo con una persona reconoces rápidamente una que otra de sus manías o costumbres.

ᅳSé que Jimin te habrá dicho algo ᅳle dijo y frunció el ceño.

ᅳ¿A mí? ¡Para nada! ᅳAlzó las manos y negóᅳ. Pero es verdad que estoy sorprendido, no viene por aquí a menudo.

ᅳNo te sorprendas mucho, hyung, siempre puedo aparecer de repente, y ya que estoy aquí debería entonces aprovechar, ¿no? ᅳCuando dijo esto recargó su rostro en su mano y cerró los ojosᅳ. Anda, ya sabes qué me gusta.

ᅳClaro, lo más delicioso de Le Petite Chateau ᅳsoltó una risita y se retiró.

ᅳ¿Puedo saber qué es eso tan delicioso? ᅳLa pregunta vino directamente hacia él.

Taehyung abrió sus ojos violentamente hasta ver a su lado al hombre que buscaba. Lo miraba con asombro, y el impacto de su presencia lo dejó mudo.

ᅳCreo que puedo tomarlo como referencia, no he mirado el menú. ᅳJungkook tomó asiento a su lado, dejando una distancia considerable.

Taehyung finalmente podía admitir el encanto indiscutible de ese rostro. Era una imagen que podía compararla con un actor de cine, tenía mucha suerte de poder detallarlo y tener su compañía.

ᅳNo creo que te guste ᅳle dijo.

ᅳ¿Ah no? ᅳEl tono de Jungkook era suave al igual que la manera en que le miraba.

Era difícil no desfallecer con esa mirada. ¿Por qué lo hacía sentirse tan nervioso? Tomó toda la valentía y fuerza para poder mantener la compostura.

Jin llegó en el momento justo y dejó el vaso de Taehyung frente a él.

ᅳAquí tiene, señor V ᅳle anunció sonriente, pero consciente de la presencia de Jungkook. Jin se dio cuenta de la manera en cómo mantenía sus ojos fijos en Taehyung, quien ahora miraba el vaso servido y lo tomaba con sus dos manos, apretando el mismo. «Ay ay, Tae, ¿estás nervioso?» fue inevitable reírse bajito.

ᅳ¿Puedo servirle algo, señor? ᅳSe dirigió a Jungkook.

ᅳ¿Me recomiendas algo para beber?

ᅳ¿Con alcohol o sin alcohol?

ᅳ¿Me traes lo que él pidió? Escuché decirte que es lo mejor del lugar.

ᅳEs una buena elección. Ahora mismo se la traigo. ᅳJin volvió a irse al decirlo.

Era, efectivamente, encantador. No imaginó que el destino le apuntara puntualmente al hombre, y con el menos disimulado propósito de Taehyung, estaba consciente de que ahora no iba a soltar la oportunidad. ¡No cuando él mismo se había acercado!

ᅳEs una bebida exclusiva —dijo Taehyung.

ᅳ¿Por qué tan exclusiva? ¿Es costosa?

ᅳNo por eso, es porque soy el único que la pide. ᅳLe dio un sorbo al líquido que ahora Jungkook miraba, denotando el color rosado claro. Luego Taehyung bajó el vaso y se dio cuenta que no dejaba de mirarlo.«¡Basta! ¿Qué tengo en la cara...?». Volvió a desviarle la mirada totalmente intimidado.

ᅳEntonces ya no eres el único ᅳdijo Jungkook y tomó el vaso cuando Jin se lo extendía al regresarᅳ. Veamos qué tal...

En cuanto dio el primer sorbo, parpadeó rápidamente al darse cuenta de lo que se trataba. Para cerciorarse de ello, lo probó una segunda vez y solo cuando vio la expresión de Jin lo entendió.

ᅳ¿Qué le ha parecido?

ᅳNo está mal ᅳsoltó una risaᅳ, la verdad me gusta el batido de fresa con banana.

ᅳEs solo jugo natural ᅳdijo Taehyung ante la respuesta de Jungkook.

ᅳYa veo por qué es tan exclusiva ᅳle respondióᅳ. ¿Sabes? Es una suerte que pueda decirte que nunca antes había visto una actuación tan... fantástica.

ᅳOh... gracias, mientras les guste a mi público, no puedo pedir nada más.

Lo había oído muchas veces, y era algo que lo llenaba de alegría, pero ahora mismo oírlo de él causó un impacto de vergüenza en Taehyung. Esperaba que no se notara cómo el color de sus orejas se tornaban rojas debido a la acumulación de sangre en estas.

ᅳDe verdad que me hizo cuestionar cómo es que solo cantas para un pequeño grupo de personas. El mundo debería conocerte, si me has llegado a mí así, creo que sanarías y conquistarías muchos corazones más al mismo tiempo ᅳañadió Jungkook.

Una risita de burla salió de los labios de Taehyung y le miró algo vacilante.

ᅳ¿Te refieres a que sea una estrella?

ᅳ¿No lo eres ya? ᅳle cuestionóᅳ. Discúlpame, es parte de mí admirar el talento y maravillarme hasta gritarlo a los cuatro vientos. Quería decirte esto apenas bajaras del escenario, pero no me fue posible.

Ahora Jungkook dejaba de mirarlo para ver hacia al frente y divisar todas las botellas de licor exhibidas en el estante del bar. Uno que otros arreglos florales y objetos de adorno le daban un toque sutil, pero elegante.

Esa sección del local tenía un diseño peculiar, pero acogedor, además de muy iluminado, pero con la atenuación más suave y cálida para poder apreciar la noche de manera cómoda.

Las estrellas podían vislumbrarse, y Jungkook luego de unos segundos alzó la vista para verlas.

Taehyung esta vez fue capaz de apreciar su perfil, denotando la perfecta silueta y la fuerza que se denotaba en su mandíbula. Su largo cabello se veía suave, y con tal imagen frente a él, le recordó a esos retratos y perfectas descripciones de los dioses griegos.

Tal vez Jungkook era la encarnación de uno.

ᅳY admirar también la belleza cuando yo mismo la veo ᅳañadió Jungkook a lo que dijo anteriormente.

Esas palabras hicieron que Taehyung se llevara el vaso a sus labios, bebiendo de su batido con rapidez hasta dejarlo vacío y soltar aire ruidosamente. La risa de Jungkook a su lado le hizo volver a subir la sangre a su rostro y corrigió su voz sin permitirse verlo nuevamente. ¿Se lo había dicho de verdad? ¿Estaba coqueteándole?

ᅳEso...

ᅳLas estrellas, ¿las ves? Son bellas.

ᅳAh... claro, aquí en La Terraza se pueden apreciar bastante bien ᅳalzó la mirada para verlasᅳ. Hablaba de las estrellas... ᅳsusurró para él mismo.

Jungkook aprovechó que Taehyung miraba hacia arriba y fue capaz de leer sus labios, sabiendo lo que había dicho a pesar de la música de fondo y las voces que se arremolinaban a su alrededor, haciendo que una sonrisa ladina se asomara en sus labios.

Taehyung por su parte se sintió como un pequeño tontuelo que no sabía leer las señales, si es que las había; pero deseaba con todo su ser que ese momento no se terminara, y aun así no veía la manera de cómo llegar a su acompañante, de no verse desesperado, no luego de saber lo que había pasado antes... debía hacerlo de la manera más sutil.

Recordó las palabras de Hayun, razón que le hizo asegurarse de no ser un tercero e ir por un hombre que ya estaba en una relación.

ᅳSoy Jeon Jungkook ᅳle extendió su diestraᅳ, y tú eres V, ¿no?

Taehyung parpadeó ante eso y negó levemente para estrechar su mano en cuanto le vio.

ᅳEs mi nombre artístico, soy Kim Taehyung.

ᅳEs un placer conocerte, Taehyung.

En cuanto oyó su nombre salir de sus labios una torrente de calor emanó desde su pecho con tal intensidad que pensó iba a explotar. Necesitaba poder apagar esa llama que empezaba a incendiar su corazón.

ᅳEl placer es mío, Jungkook.

⠀⠀

⠀⠀

Las horas pasaron como un relámpago en el cielo. Ninguno de los dos fue consciente del tiempo entre las largas charlas que fueron cambiando de un tema a otro. La animosidad en Taehyung fue acreciendo rápidamente debido a la comodidad que hallaba al hablar con Jungkook. De alguna manera habían roto la timidez y el silencio que al inicio pareció imponerse. Jungkook descubrió que tenía muchas cosas en común con Taehyung, tan simples en la vida cotidiana como el jugar a videojuegos, ver el amanecer y los atardeceres, quedarse en casa a escuchar música o ver películas, entre otras más.

Fue capaz de conocer en él cada aspecto posible. No hubo un momento en que se sintiera tedioso, al contrario, podía quedarse toda la eternidad admirándolo fijamente y oír cada una de sus anécdotas.

Nunca antes había conocido a alguien que pudiera mantenerlo tanto tiempo ensimismado, no hasta ese momento. Poco a poco fueron rompiendo la barrera del espacio personal, ya que fue capaz de sentirse abrumado por solo sentir la mano de Taehyung al tocar levemente su hombro, y eso era cuando el pelinegro se emocionaba cuando estaba contando algo que lo hacía entusiasmarse, o cuando él mismo le decía algo chistoso y la reacción ajena era reírse con fuerza y apoyar la mano rápidamente con la suya como advirtiéndole: “¡Oye! ¡Pero qué dices!“.

¿Cómo iba a ser capaz de dejar este lugar? Jungkook no quería que sucediera, ni siquiera el recordar que ese momento solo se quedaría como un recuerdo.

Jin los vio a lo lejos y sacó su celular para escribirle un mensaje a Taehyung, no quería interrumpirlos porque fue consciente de la conexión que ambos tenían; pero por más que se alegrara de ver a su amigo sonreír de esa manera que había estado ausente en él, debió recordarle el tiempo que había pasado.

Taehyung escuchó el sonido y se excusó para ver su celular, y al instante su mirada se entreabrió por la sorpresa.

ᅳ¡Es muy tarde! ᅳExclamóᅳ. Ya es hora de cerrar.

ᅳ¿Tan rápido han dado las doce? ᅳLe preguntó ingenuamente Jungkook.

ᅳHmn... lo siento, te entretuve demasiado. No me di cuenta del tiempo ᅳsoltó una risita y se colocó de pie.

Ambos dieron una mirada alrededor, notando que eran los únicos allí. Además de Jin y otros meseros que se encargaban de acomodar y limpiar el espacio.

ᅳCréeme que puedes seguir entreteniéndome y no me opondría a ello así te lleve mil horas en hacerlo, hyung ᅳle comentó Jungkook en tono bajo y encantador.

Taehyung le miró en silencio unos segundos y nuevamente sintió la mirada ajena clavarse tan profundamente en la suya que pensó había sido un sueño haber estado tan relajado hacía unos momentos atrás, porque era evidente que ese tipo de mirada significaba algo más.

Completamente nervioso por sus palabras y la manera en que le llamó (luego de decidirlo al saber que era menor que él, y claramente con el consentimiento de Taehyung) no midió la velocidad en la que tomó su vaso para terminar su bebida y esta se deslizó por el pulido granito a gran velocidad. Su mano empujó de más sin quererlo y, por torpeza o nervios, se estampó en la camisa de Jungkook, cayendo luego al suelo.

El sonido hizo a Jin alarmarse y se acercó, mirando cómo Taehyung se agachaba apenado y se disculpaba sin parar. Su pensamiento final fue sentenciar que de verdad su amigo estaba completamente perdido por ese hombre, y para poder ayudarlo un poco con ello, llamó la atención de ambos.

ᅳNo se preocupen por el vidrio, lo limpiaremos. Señor V, tenga. ᅳInmeditamente Jin le pasó una pequeña toalla limpia y seca.

Taehyung la tomó y estuvo dispuesto sin más a pasarla por la camisa de Jungkook, lo cual hizo. Si bien estaba intentando secarlo, no servía de nada. Esta se mantenía pegada a su pecho, marcando lo tonificado que era bajo la tela. Jungkook miró a Taehyung con una sonrisa burlona, dejando que este siguiera frotándolo por un poco más, y no le fue imposible a Taehyung sentirse ofuscado en pensar que esa dureza de su abdomen se debía a lo bien trabajado que estaba.

Luego de unos segundos Jungkook le detuvo, tomándolo por sus muñecas.

ᅳYa, está bien. Eso se secará, no es necesario.

ᅳSí, pero...

Si pudiera añadirle una reacción más a todo lo que Jungkook le provocaba, se añadía el hecho de que sintió los pulgares de este acariciarle suavemente su piel y eso le hizo retroceder, dando pisadas largas intentando ocultar el rubor de sus mejillas.

Corrigió su voz y tomó su saco de la silla rápidamente.

ᅳCreo que tenemos una secadora de vapor que puede ayudarlo con eso. ¿No, señor V? —Le dijo Jin sonriente.

Casi como si hubiera sido una señal, el pelinegro entendió completamente lo que Jin intentó hacer con mencionarlo. Taehyung asintió levemente.

—Sí... por favor, sígueme, no quiero que me carcoma la conciencia y te vayas así por mi culpa —le dijo Taehyung.

Y dicho y hecho, avanzó sin mirar atrás.

En el camino le envió un mensaje a Jin y a Jimin, diciéndoles a ambos que terminaran de encargarse de todo hasta cerrar el local, él se quedaría esa noche.

El pasillo que dirigía a la terraza tenía otro en su contraparte que guiaba al lado contrario de esa parte, siendo un espacio más pequeño.

Taehyung sacó una tarjeta digital de su bolsillo y la colocó en la ranura de la pared que era la misma cerradura. La puerta de cristal se abrió y esperó a que Jungkook entrara. Volvieron a andar, ambos en silencio hasta que entraron por una segunda puerta, siendo diferente a la primera ya que esta tenía un diseño antiguo, pero moderno al mismo tiempo. Cuando giró el picaporte le dio paso a Jungkook y fue entonces que la sorpresa lo invadió al ver el lugar como un pequeño departamento.

El espacio no era como el tamaño promedio de uno habitual o el de un hotel, pero era lo suficientemente cómodo para una persona o dos. La estructura era fantástica, clásica y justa para Taehyung. Un pequeño mueble de satín se acomodaba cerca de las ventanas, en donde luego podía verse una mesa de dos, de madera pulida y un florero en el medio con las más hermosas gardenias.

Las ventanas podían dar la más esplendorosa vista a París, la torre Eiffel se veía majestuosa, y las luces de la ciudad a tal hora eran un espectáculo. Vio luego caminar a Taehyung para encender las lámparas de pie y dejar su saco sobre el mueble.

—¿Sorprendido? —Le preguntó.

—No puedo negarlo, ¿cómo es que se encuentra tan bonito lugar aquí? ¿Tanto acceso exclusivo tienes? No es para menos.

Taehyung lo vio mirar el lugar y no pudo creer que estaba allí, en su lugar más íntimo y donde pasaba las noches en vela; donde muchas veces se inspiraba para escribir una que otras canciones o melodías y prefería alejarse de su propia casa. Jungkook aún desconocía que era el dueño del lugar.

—¿Te gusta? Tiene una hermosa vista, en las noches estrelladas así es bueno tener las ventanas abiertas. —Cuando lo dijo abrió una de estas de par en par y sintió el viento fresco de la noche rozar su rostro.

—Eres el favorito del propietario, hyung —le confesó y sus ojos se detuvieron al ver aquella Rockola antigua en perfecto estado.

Sus pasos avanzaron casi rápidamente, dejándolo sin habla.

—Oh, ¿te gusta? —Soltó una risita Taehyung al ver su expresión. Estaba seguro que podía vislumbrar en sus ojos una llama de emoción como la ves en un niño al pedir su dulce favorito.

—Esto es... otra cosa, si te gusta a ti puedo dar por certeza que tienes un gusto exquisito. Esto es un Wurlitzer Modelo 1947, y mira lo nueva que se ve. ¿La has usado? —Le miró.

«Sí tengo un gusto exquisito... me gustas tú» se dijo y asintió a su pregunta.

—No sé si sentirme halagado o sorprendido yo también por ver lo que sabes de esto. —Se colocó a su lado y miró el dispositivo—. Anda, adelante, puedes colocar la canción que quieras.

—¿Puedo?

Taehyung le asintió y miró entonces cómo miraba la lista de repertorio que la Rockola disponía; y si bien Jungkook se encontraba fascinado por ello, eso le dio la oportunidad a Taehyung de volver a perderse en su belleza. Tenía lunares en su rostro, en lugares específicos que hacían querer mirarlos sin cesar, sin dejar de lado el que se encontraba debajo de su labio inferior. Se había convertido en su favorito y lo había mirado de tanto en tanto cuando estaban hablando en el bar.

Oyó entonces la melodía comenzar y parpadeó rápidamente al darse cuenta de la canción que había elegido: Strangers In The Night, por Frank Sinatra.

Taehyung tuvo la sensación de estar colgando como un péndulo, a la deriva de lo desconocido... la letra de la canción resonaba aún y alzó la mirada, encontrándose con las dos lagunas oscuras de Jungkook, pero al mismo tiempo brillantes como el mismo cosmos. Este le miraba en silencio, pero tan profundamente que sintió se apoderaba de él una extraña sensación de posesión. Quería que lo tomara ahí en ese momento. Le pareció una locura y solo pudo bajar la mirada para desviar tales pensamientos, y fue entonces que recordó por qué lo había traído allí.

—Tu camisa... —susurró Taehyung.

—Sigue húmeda.

—Hmn... tengo que secarla, s-si puedes... quitártela para hacerlo...

—¿Ahora? —Le preguntó con voz suave.

Taehyung sentía le ardía el rostro y su corazón comenzó a violentarse, su ritmo cardíaco estaba seguro sobrepasaba los latidos normales de un humano.

—Te daré privacidad...

No pensó que en el vago intento de querer irse, Jungkook tomaría su muñeca con tal rapidez que le sorprendió y le miró con una mirada llena de temor, pero al mismo tiempo expectante. A Jungkook le envolvía un dulce calor, y no iba a dejarlo ir. Se acercó lo suficiente a Taehyung para tomar su cintura con su mano libre y le afianzó con firmeza. Por un momento olvidó su camisa y que lo más seguro es que a Taehyung le molestaría en cuanto chocó su pecho con el propio, pero estuvo seguro que no sería así al ver sus ojos ansiosos.

—¿Esta bien si te robo un beso, hyung?

Taehyung no evitó sonrojarse y sus ojos se achicaron ante la idea de probar sus labios, pero no.

—Jungkook, tú... tienes a tu novia, no soy ese tipo de persona que puede meterse en medio de una relación. Por más que... —Vio la expresión divertida en el rostro ajeno y arqueó una ceja—. ¿Qué?

—Ahora mismo soy un hombre sin compromisos, soltero y libre. Terminaron conmigo hacía unas horas atrás, y si bien debo sentirme mal por ello, no es así... ¿Qué has hecho conmigo, Taehyung?

Dios. Sintió una sensación electrizante cuando Jungkook besó los nudillos de la mano que tenía tomada. Un simple acto tan vergonzoso que casi le hizo desfallecer. Hacía años que no había compartido tal intimidad con nadie, nada tan romántico como eso. No hacían falta más palabras cuando sus cuerpos por sí solos respondían. El deseo florecía y era notorio tanto en uno como en el otro. Sus rostros finalmente se acercaron y sellaron finalmente la necesidad, el anhelo de besarse.

Ambos compartieron el dulce sabor de sus labios, los cuales transmitían un encanto que ninguno de los dos pensó encontrarían ahora, esa noche. Cuando se separaron, Jungkook sonrió complacido y lo observó con ternura, y Taehyung le sonrió de la misma forma, pasando sus brazos por el cuello ajeno para acercarse más.

—¿Puedo hacerte una invitación?

—Adelante.

—¿Puedes... quedarte conmigo esta noche? —Se sonrojó más al saber que había encontrado las fuerzas para decirlo.

—¿Eso está bien? ¿Podemos queda-...? —Un dedo suave de Taehyung se posó en sus labios y Jungkook le regaló una mirada curiosa.

Le Petit Chateau es todo mío, y como dueño y señor, puedo brindarte el privilegio de ser el primer hombre quien comparte este espacio conmigo —miró alrededor y luego volvió a abrazarle, sonriéndole ampliamente.

Fue entonces que Jungkook comprendió unas que otras cosas que dejó pasar, pero no se sorprendió al saberlo, al contrario, miró esta vez a Taehyung con mucha más admiración.

—Entonces, prometo no solo quedarme una noche —se acercó y tocó su frente con la ajena, mientras le sonreía y confesaba todo su sentir—, sino muchas otras más.






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ocupo otro capítulo no me dejes con la duda por favor te queda excelente

3 años
1
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por informar, Solo que como no decía "fin" pues pensé que iba a haber otra parte pero gracias.. 🥰

3 años
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