"EL JEFE"
--- Uff! Tienes que espabilar de una puta vez! Vamos, sal de ahí.---
Susan con una voz chillona me grita desde la puerta de mi habitación. Retiro lentamente las sábanas pegadas a mi rostro húmedo por las lágrimas, mientras resoplo cansada.
--- Ni siquiera puedo llorar en paz---
Suspiro agotada, ni siquiera me quedan fuerzas para llorar a gusto, solo mis lastimeros sollozos hacen un pequeño eco en la habitación. Susan mi compañera de renta y quien ha tenido la suficiente paciencia para soportarme hasta ahora, suspira con aire irritado. El tiempo nos ha hecho buenas amigas, me pregunto si el tiempo también podría curar mis heridas. Algún dia volveré a ser yo? ¿Algún dia volveré a sonreír? ¿Algún dia volveré a amar? Mmm sinceramente no me lo creo.
--- Ya has llorado demasiado, necesitas olvidar lo que pasó con ese bastardo ---
Susan hace una mueca de asco viendo la fotografía resplandeciendo en la pared en donde una vez decidí unir mi corazón para siempre con el chico de mis sueños.
--- Necesitas deshacerte de todo lo que pueda recordártelo y volver a ver el sol. Yyyy tengo una idea genial, basta de llantos, lamentaciones, aspecto horrible. Iremos a "Darwod"!! ---
Susan chillando y silbando con un gran entusiasmo gira dos boletos de entrada gratis a "Darwod" en mis narices. Abro los ojos de sorpresa, es uno de los más exclusivos bares de la ciudad de Londres, uno bien costoso y prestigioso, donde se rumorea que solo los mafiosos y gente de un altísimo estatus social lo visitan. Donde incluso la policía no puede pisar o talvez solo se mantienen alejados de problemas.
--- Donde diablos conseguiste esas entradas? Y para el lugar VIP? No me lo creo.---
--- Digamos que me conseguí un novio ruso, tiene mucho dinero y quiere divertirse. Claro que le dije que sin mi mejor amiga no iría, sabes que contestó? Te conseguiré dos entradas exclusivas, las espero allí. No puedes rechazar esta oportunidad, necesitas despejar la mente y divertirte un poco. Al diablo con Damián, allí habrá mucho chicos sexys, es hora de portarse mal por un rato! ---
Y entonces termina su discurso de manipulación calculada con un chillido maquiavélico. Pero talvez tiene razón y lo que necesito es despejar la mente un rato, he pasado tres malditos meses encerrada en esta habitación recordándome de mi ex y lamentándo el dia en que decidí ser su esposa. Así que porque no dejarme manipular por esta chica gustosa y divertirme un rato, Darwod talvez es el mejor sitio para esto o...
El peor.
--- Al diablo con Damián, puedes deshacerte de éste cuadro por mí? ---
Señalo el cuadro de nuestro festín matrimonial pegado a la pared hace dos años atrás. Susan con un repentino brillo en los ojos sonríe de oreja a oreja asintiendo. Camina unos pasos hacía el cuadro y tomándolo me mira triunfante.
--- No merecía que darramarás tantas lágrimas por el, pero se acabó. Alístate, vendré en una hora. ---
Sonríe malvadamente desapareciendo a paso veloz por la puerta como temiendo de que cambiara de opinión. Suspiro lentamente, dándome otra oportunidad de vivir. Vivir una vez más. Y no me refiero a que estaba muerta pero aveces caemos en una profunda oscuridad, como en un hoyo profundo por algo que nos arrancó el alma y las ilusiones, y cuando decidimos dar otro paso más hacía afuera, es como si viviéramos por segunda vez y al menos los que aman de verdad lo merecemos.
°° 8:30 Pm°°
Llegamos a la fiesta, un coche nos recogió en casa. Mirando extrañamente a susan ella me prometió contarme del ruso mas tarde.
Una vez allí susan me lleva inmediatamente a la barra por bebidas. Unos minutos después el alcohol baja caliente a mi estómago quemando mis entrañas pero no lo detengo, permito que me caliente una y otra vez hasta que mis ojos se nublan en un momento dado. Observo como susan se divierte en la sala vip al otro lado del bar con un ruso alto y modesto. Yo decidí quedarme en una esquina de la barra. El séptimo trago quema mi lengua caliente. Pero lo raro es que este ardor no molesta más bien calma.
Calma mi nerviosismo, calma mis dolores, calma mi corazón. Pero una vez que decido levantarme de mi asiento e ir al baño mis piernas temblando me desobedecieron y tambaleándome casi me caigo hacía atrás.
--- Ten cuidado señorita ---
Una voz bajita, grave pero calmada me susurra al oído, a pesar de hablar en un tono suave y la música a todo volumen, ésta voz hace un eco escalofriante en mi oído, unas manos ásperas se aprietan ligeramente alrededor de mi cintura y su ceño fruncido cuando volteo solo hace que su rostro se vea curiosamente sexy, sus ojos oscuros como la noche penetran los míos, como dos agujas penetrando la piel. Tengo la sensación de que me desnuda el alma a través de ellos.
Aunque pareciera que pasara una eternidad mientras nos mirábamos solo fue un momento, un momento antes de que un chico extremadamente alto en comparación mía saliera de sus espaldas y se interpusiera entre los dos, el chico joven pero rudo me miraba con odio mientras me empujaba hacía atrás.
--- Aléjate del jefe, perra! ---
Sus palabras como un martillo martillaron mi cerebro por un instante, un instante después mi mano como si se gobernara sola se arrojó contra su mejilla, pegándole con un fuerte ruido una fuerte bofetada y un grito desgarrador salió de su boca maldiciendo. Sus manos enguantadas se arremolinaron despiadadamente alrededor de mi cuello, cortándome el aire al instante, mi corazón empezó a latir con fuerza y mis ojos se nublaron otra vez. Sus dedos apretando mi garganta me someten a la barra.
--- Acaso estás borracha, zorra? Sabes a quién acabas de golpear? ---
Mis manos agarraban frenéticamente su camisa ajustada, buscando aire desesperadamente mientras el gritaba en mi cara porquerías. Cuando sentí que estaba a punto de desmayarme unas manos anchas y fuertes aparecieron a la vista deteniendo las manos del hombre que me ahorcaba. Éste volteando el rostro hacia mi salvador se detiene bruscamente. Recobro la conciencia lentamente respirando con desesperación, en un intento de recuperar el aliento.
--- Deja a la chica, solo está borracha ---
Haciéndole una señal con los dedos el hombre dice muy calmado. El bastardo que me ahorcaba responde sin ganas.
--- Como diga señor, vete y no molestes al jefe nunca más ---
Me doy cuenta inmediatamente que el hombre que me salvó de una caída hace un momento y me acababa de salvar de que muriera ahorcada es ni mas ni menos que el "jefe", no me sorprende que lo sea, solamente su presencia desprende un aura sofisticada mente perturbadora, su rostro muestra sabiduría y control, como si solo su llegada controlara todo el bar. También me doy cuenta que la última frase de mi atacante es dirigida hacía mí aunque su mirada estaba totalmente puesta en el "jefe". Un instante después de darme cuenta de esto espabile yéndome rápidamente de allí. Susan sale a mi encuentro en la entrada del baño, sus ojos llenos de preocupación me miran abiertos.
--- Escuche que Dylan acaba de defender a una chica pero la descripción de ella me pareció increíblemente familiar, por qué?? ---
Sus cejas arqueadas ligeramente hacía arribas esperan mi explicación.
--- Quién diablos es Dylan? ---
Pregunto irritada ya sea por lo que acaba de pasar o por las miradas escépticas de todos puestas en mí.
--- Dylan Sheppard ---
Cuando escuchamos la voz calmada detrás volteamos bruscamente al unísono.
--- Él es Dylan, con el que no deberíamos involucrarnos. ---
Susan susurra a mi oído, me sorprende no solo su temblor repentino si no que mi salvador de hace unos momentos se encontraba obstruyendo el pasillo frente a la entrada del baño. Nos miraba o mas bien me miraba a mí con una sonrisa ladina. Esas sonrisas que no pintan nada bueno. Susan queriendo abrirse paso junto a él sostiene con fuerza mi mano para que la siguiera.
--- Con su permiso, mi amiga y yo ya nos íbamos---
Cuando susan intenta pasar a su lado, éste la detiene agarrando suavemente su hombro pidiéndole algo.
--- Vete, espera en la barra, tengo que hablar con ella, ahora ---
Más bien esto fue una orden, su voz era suave pero firme y fría como el hielo. Susan entendiendo inmediatamente esto me mira preocupada para luego desaparecer en el pasillo no sin antes gritarme.
--- Te veo en la barra, nos iremos en media hora---
Me guiña un ojo como si éstas palabras fueran a propósito para dejar en claro que no se iría sin mí. Una vez solos el hombre camina lentamente hacía mi, se acercó tanto que podía sentir su aliento quemandome la oreja.
--- Con que muy ruda, no? ---
Sus dedos levantan ligeramente mi barbilla, mis ojos se clavan en los suyos, sumergiéndome en una profunda oscuridad en la que talvez no podría escapar más. Su pecho ancho y musculoso se cernían frente a mí. No tenía idea de quién era este hombre pero lo que si sabia era en que era alguien en quién no podías confiar tu alma...
--- Quién eres? ---
Mi voz apenas audible salió por fin de mi boca. Su rostro estaba a un centímetro del mío, sus dedos apretaban ligeramente pero posesivamente mi barbilla, obligándome a verlo a la cara, sin mi permiso él estaba tomando el control sobre mí y esto solo me indicaba una cosa, me había metido donde no debía.
--- Dylan Sheppard, el dueño de este bar, me dicen "El Asesino".---
Su rostro volvió a sonreír con una malicia intensa en su mirada y su agarre se volvió más fuerte, más posesivo, un dolor agudo empezó a asfixiarme rápidamente.
--- Tu nombre ---
Susurró a un centímetro de mi cara, su voz era suave pero exigente como si dejara claro que me daba una orden y por alguna razón no dudé en responderle.
--- Mi-mi nombre es, Mary Brown. ---
...
~~
CONTINUARÁ.