Mirror's Room: Origin

Sinopsis

Mirror's Room Spin Off Donde verás cómo Yuta se convirtió en el guardián del salón de los espejos.

Estado:
Completado
Capítulos:
6
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4.0 1 reseña
Clasificación por edades:
13+

Capítulo 1

Bastaba con mirar por la ventana unos cuantos segundos para saber que ese día no podría salir e ir con sus padres y ayudarles en el cultivo de arroz. Tampoco resultaba posible ir con sus amigos y disfrutar con ellos mientras algunos exploran sus poderes. Esos tiempos parecían quedarse en el pasado ante lo que se estaba presentando.

—Aléjate de la ventana —reprendió su madre—. No hay nada interesante que debas ver ahí.

Dicho eso, la mujer cerró la ventana impidiendo a su hijo seguir mirando los destrozos que había en los campos cercanos, no solo eso, sino que seguramente habría algún cuerpo o muchos. La guerra se basaba en ello, muchos muertos y mucha sangre encharcada como si hubiera llovido tal líquido carmesí.

—¿Dónde fue papá?

—Lejos —respondió ella reanudando lo que hacía—, volverá al anochecer. Así que no podrás salir hoy, es demasiado peligroso. Ahora ven a desayunar, debes tener energías para ayudarme con algunas cosas.

Frente a él, una sopa de algas se mostraba humeante, a su lado, un tazón de arroz y frente, un poco de kimchi.

Era su cumpleaños número catorce, uno totalmente diferente a lo que estaba acostumbrado. No había más personas a su alrededor, ni felicitaciones por parte de su padre, solo una sopa de algas y un ambiente tan desagradable como una guerra.

Lo peor de todo, era su ausencia de algún poder.

De todos sus amigos, él no podía usarlo porque sencillamente no sabía cuál era y siquiera parecía que se presentara pronto.

—¿Qué ocurre? —cuestionó su madre al notar que no comía—. ¿No te gusta?

Él negó dándole vueltas a la sopa con la cuchara.

—No tengo hambre.

Los palillos reposaron en la mesa, pues las manos de la mujer fueron a posarse en el rostro de su hijo comprendiendo un poco su estado abatido.

—Aun así, debes comer —dijo con suavidad—. ¿Cómo obtendrás la energía para estudiar y ayudarme? ¿Del sol?

Pese al comentario de su madre, negó apartándose y volviendo a darle vueltas a la sopa.

—Al menos tendría un poder.

—Ya te he dicho...

—Que no debo desesperarme por ello —completó sin ánimos—. Llegará a su momento, cuando esté listo.

“¿También será así con la pareja que el destino tiene para mí?” Pensó sin dejar de mirar como la sopa estaba en constante movimiento, pero no parecía enfriarse a pesar de tantas vueltas.

—Si no vas a comer, deja de jugar con la comida.

Reaccionando alzó la mirada encontrando la de su madre con el ceño fruncido, sonrió en culpa y dejó por fin de mover la cuchara.

—Lo siento.

¿A quién podría engañar? Su estómago le estaba pidiendo alimentos, y su negativa de comer era más por la situación que por no sentir hambre. Además, no siempre podía comer sopa de algas, aunque fueran fáciles de obtener al vivir cerca del mar, pero tampoco era como si su madre cumpliera sus gustos. No eran nobles, pero tampoco faltaba comida en casa.

Sorbió un poco de la sopa que luego complementó con el arroz y sin querer hizo un sonido que provocó una sonrisa en su madre.

—Y no tenías hambre —comentó ella en burla—. Eres fácil de leer, Yuta.

—El olor me abrió el apetito —dijo en defensa—. Además, tú haces la mejor sopa de algas en todo el reino.

Con una sonrisa y tales palabras causaron que su madre simplemente negara y le pidiera seguir comiendo.

—Podría ser posible, sabes —confesó la fémina levantando los trastes—. Obtener energía, no de los alimentos solamente.

—¿En serio? —preguntó lleno de intriga—. ¿Cómo?

—No lo sé —respondió sin dejar sus acciones—. Tiempo atrás existían personas que podrían vivir meses sin alimentarse, tomando energía de todo lo que pudieran, desde la energía misma del sol hasta la de personas.

—Entonces, ¿Quiere decir que ya no existen personas así?

—Si leyeras y estudiaras tus libros lo sabrías.

Ante la reprimenda de su madre se levantó de la mesa, leer cosas históricas no era para nada divertido; poco le serviría en su vida, pero la espina de la duda su madre ya la había instalado, y contra su pereza se encerró en su habitación buscando aquellos empolvados y pesados libros de historia.

—Solo espero que no sea en vano.

Durante los primero cinco minutos leyendo de forma superficial página por página. Únicamente deseaba que las palabras ‘energía’ y ‘absorción’ se encontraran juntas o al menos en el mismo párrafo.

Su madre no le molestó, o eso fue lo que creyó, pues, en algún momento la mujer abrió la puerta y se quedó algo sorprendida de ver su hijo estaba leyendo concentrado. Sonrió antes de dejarlo tan absorto en su lectura.

Los sonidos en la casa parecían no sacar al chico de su concentración, tanto que ni recordaba ayudar a su madre en lo que necesitaba, sino que transcurrió todo el día leyendo cada una de las páginas que se le hacía más y más interesante.

Una persona con tal poder es capaz de asesinar en cuestión de segundos. Tienden a ser inestables en cuanto comienzan a absorber la energía de las personas, por tal motivo fueron exiliados a tierras inhóspitas donde sería imposible sobrevivir.

A diferencia de los demás poderes, la absorción de energía comienza a presentarse...

Golpes sobre la puerta interrumpieron al chico antes de que continuara con su lectura.

—¿Yuta? La cena está lista.

Fue el momento en que notó que el sol ya se había puesto, ya que la luz era de menor intensidad.

—¿Eh? ¿Tan rápido?

Cerró el libro poniéndolo después en la pequeña pila que había ido haciendo con los libros que leyó a lo largo del día y de la cuál tampoco se había percatado.

Minutos después se encontraba en la mesa con su madre, mientras que el lugar de su progenitor seguía vacío.

—Has estado estudiando duro en todo el día —comentó la fémina—. ¿Qué era aquello que te hizo leer con ahínco?

—Tuve curiosidad sobre lo que dijiste esta mañana.

—¿Lo que dije?

Asintió masticando lentamente, en cambio, ella dejó de masticar tratando de recordar respecto a algo que fuera de interés al menor.

—Absorción de energía —aclaró Yuta—. Es un poder realmente increíble.

La pelinegra se quedó con los palillos al aire mirando a su hijo.

—¿Qué?

—Mamá, ¿Todavía existen personas con ese poder? —cuestionó intrigado—. ¿Has conocido a alguien así?

Ella se quedó en silencio, parecía que con la mirada le estuviera transmitiendo su respuesta, pero no fue así, pues justo cuando la iba a externar la presencia de la persona que faltaba en la mesa se dio a notar.

—Parece que he llegado tarde.

A Yuta todavía seguía resultándole dulce que los saludos de sus padres fueran algo inusuales, a pesar de que lo viera en muchas parejas. Los ojos de su madre parecían brillar de una forma que no lograba explicar cuando su padre llegaba o viceversa, era como si ellos al mirarse a los ojos crearan su propio mundo.

“¿Así será cuando llegue a casa y me reciba mi pareja destinada?”

Esperaba profundamente que fuese así, no todas las parejas destinadas terminaban bien y eso lo había visto con algunas personas mayores.

—Siéntate, te traeré tu cena.

—No, creo que interrumpí su conversación —dijo dejando la pequeña bolsa de viaje—. Continúen, yo puedo ir por ella.

Aquellos aspectos era lo que Yuta admiraba de su padre, no parecía ir con las costumbres de la sociedad, sino que a su madre le daba el lugar que merecía. Definitivamente él haría lo mismo, no solo con su pareja, sino con todas las mujeres y donceles que conociera.

Un par de minutos transcurrió para que el progenitor del peligris se les uniera y los mirara curiosos por el silencio que persistía en la mesa.

—De acuerdo. ¿De qué hablaban tan interesados?

—Yuta ha estado todo el día leyendo demasiado curioso sobre algo.

—Yuta, ¿Has estado leyendo? —preguntó incrédulo su progenitor—. Realmente me es difícil de creer.

Avergonzado negó centrándose en su tazón de arroz, poco pasó para que su madre pusiera carne en su tazón y él le mirara sonreírle.

—Cariño, dile a tu padre qué es aquello de lo que deseas saber.

El mayor en verdad que estaba intrigado con el tema, su esposa podría darle a todo el mundo una sonrisa tranquilizadora, pero él podría ver lo que aquella sonrisa ocultaba, y estaba completamente seguro que debía haber algo demasiado importante para que ella estuviera ansiosa como sus manos lo demostraban. Tomando algo de valor, Yuta suspiró y alzó la mirada en dirección a su padre.

—Papá… ¿Qué sabes sobre el poder de absorción de energía?

“Oh, no”

Y ahí lo comprendió.

—¿Qué?

—Eso —confirmó el peligris—, estuve leyendo sobre la absorción de energía. ¿Aún existen personas que tengan ese poder?

Una breve mirada a su esposa fue suficiente para que supiera qué decir.

—No se ha visto a nadie con ese poder en mucho tiempo, Yuta —contestó antes de comer—. Es muy raro, podría decirse que no existe en la actualidad.

Ambos adultos creyeron que Yuta dejaría de hacer preguntas, pero poco le duró la ‘tranquilidad’ mientras cenaban, pues el peligris tan solo esperó a que terminaran de cenar y volvió a hablar.

—Pero existió. ¿Cierto? —insistió intrigado—. Significa que alguien podría tenerlo.

—Todos creen que ese poder ha desaparecido para siempre.

—Cariño… —llamó su madre—, es bueno que seas curioso, pero sobre ese tema… La mayoría de las personas que lo tenían eran muy inestables, no podían controlarlo, era tan poderoso que incluso podían matar a alguien sin quererlo. Se convirtieron en un peligro para todos, sobre todo, para quienes poseen el poder de la luz.

—La luz que ellos generaban eran absorbidas por los otros. De modo que los obligaban a generar energía para absorber. Los ‘luz’ se convirtieron en esclavos al punto de ser despreciados por todos. La única solución que se tuvo fue el exilio para los absorbedores, no importó si alguno de estos pudiera controlarlo.

A Yuta le pareció increíble que sus progenitores conocieran demasiado de aquel tema. No consideró si aquello se debía a todos los libros de historia que estuvo leyendo a lo largo del día o era porque lo habían escuchado durante su vida, pero a él no provocaba otra cosa que un mayor y profundo interés por tal enigmático poder.

—¿Y qué pasaría si alguien lo logra obtener?

—Ahora todos desean que ese poder exista —expresó el mayor—, pero no hay forma que alguien pueda controlar a un absorbedor de energía, solamente ellos, si lograban activar su poder por completo. Absorber y canalizar energía.

—¿Cómo?

—Nadie lo sabe —respondió honesto—. Ahora, dejemos ese tema. Te tengo un obsequio por tu cumpleaños.

—¡¿En serio?! ¡¿De qué se trata?!

El mayor esbozó una sonrisa antes de levantarse e ir por su bolsa de la que sacó un paquete envuelto en seda. Feliz, el peligris lo recibió y no perdió tiempo en descubrir el contenido sin dejar de agradecer.

—No creo que fuera una buena idea Haruki —murmuró su esposa observando a su hijo comer la gran cantidad de pasteles de arroz—. Él todavía es un niño.

—Solamente son unos cuantos pasteles de arroz. A Yuta le gustan.

—Sabes que no es eso a lo que me refiero.

Él apretó su mano indicándole que no era el momento para hablar del tema, sino disfrutar de la mirada llena de felicitad que el peligris mostraba saboreando cada uno de sus pasteles de arroz, los últimos que comería en casa.