1. El rey del
Izuku amaba su trabajo, prefería a los animales como pacientes que a las personas, tanta era su pasión que se forjó una imagen entre los zoo, era el mejor veterinario especialista en animales exóticos.
Por desgracia para muchos tener un espacio en su apretada agenda era cosa de meses de anticipación o emergencias realmente graves.
Muchos decían que verlo trabajar era algo de otro mundo, la conexión que podía forjar con los animales llegaba a ser sublime.
Salvo por un espécimen en especial, en un zoológico al norte de la ciudad especializado en la re-población de ciertas especies vivía un león que era un completo dolor de cabeza para todos, había intentado día y noche ganar la confianza del felino, algo que no resultó.
Cuándo tuvo que partir por un programa en que se inscribió donde pasaría un año en África el león enfermo, nadie sabía exactamente cómo tratarlo, parecía que estaba deprimido.
Justo en ese tiempo, Katsuki necesitaba urgentemente un trabajo, había tenido problemas y lo habían despedido, no era culpa de él su carácter, era culpa de los idiotas del centro comercial que no sabían aceptar un no, para que carajos querían un guardia de seguridad y cuando esté intentaba poner orden lo despedían
Ok lo aceptaba quizá había sido mucho golpear a ese idiota y dejarlo en el hospital una buena temporada pero vamos que se lo había buscado por intentar robar a una señora.
Así que solicito empleo en el zoo como encargado de los recintos, le tocaba limpiar algunos y entre ellos el de ese león
—Es una mierda— había dicho Denki un compañero suyo en el zoo— ese gatote odiaba a Midoriya pero ahora que no lo ve ahí anda de mal humor, quien lo entiende.
—Midoriya?— pregunto Katsuki
—uno de los mejores veterinarios, intento por mucho tiempo que ese león le permitiera acercarse pero no pudo, la última vez casi lo muerde, está en África volverá quizá en un año— comento Denki
Katsuki no conocía a ese tal Midoriya, pero que tan problemático puede ser un león?
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Seis meses fue el tiempo que Katsuki tardo en formar un vínculo con aquel animal, quizá sus caracteres eran demasiado compatibles.
O quizá solo fue coincidencia, ambos necesitaban compañía.
Los otros seis meses restantes ya era común ver a Katsuki en el recinto del león, también ver al felino más activo, comenzó a subir de peso nuevamente y su pelaje se veía más brilloso.
—Pareces tranquilo hoy simba— comento Katsuki entrando al recinto, el león estaba sentado en lo alto de una roca que sobresalía del nivel del resto, el animal lo observo por unos segundos antes de bostezar y acomodar su cabeza sobre sus patas observando a Katsuki comenzar a limpiar.— si claro ahora me ignoras — soltó el cenizo
Una hora más tarde había finalizado su trabajo ahí dentro, Simba como le decía al león estaba acomodado bajo un árbol, ese día había un calor de los mil demonios, Katsuki fue al interior por una bola de carne congelada para que que el león se refrescara un poco y para él llevo una paleta de limón.
Dejo la carne cerca del hocico del león y se acomodo a su lado, poco después Simba acomodo su gran cabeza en la pierna del cenizo, este aunque parecía estar dormitando realmente estaba al pendiente del animal.
Entro cuando se sintió más descansado, odiaba a las personas pero había descubierto que le gustaban los animales, los grandes sobretodo como Simba o el resto de carnívoros.
—Bakugo que bueno que te encuentro— Aizawa su jefe y subdirector del zoológico se acercó a él con paso cansino, ese hombre tenía más pinta de estar a punto de hibernar que los osos del zoo.
—Aizawa dígame— soltó creyendo que le regañaria por haberse dormido en el recinto del león como cuando Denki se durmió en el del las gacelas.
—Mañana regresa Midoriya, quiero que lo esperes para que revise a Simba, al parece el león te acepta a su alrededor quizá eso ayude a que Izuku pueda revisarlo como se debe— comento el pelinegro. Katsuki no estuvo muy contento con la idea pero acepto.
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Izuku miraba por la ventanilla del auto, regresar a casa después de un año en Botsuana era curioso.
África era un lugar misterioso y maravilloso que le había enseñado mucho más de lo que es solo ser un veterinario, la forma en que muchos aún rendían homenaje a los espíritus de la naturaleza y esa conexión que había entre la tierra y ellos era algo surreal.
"Creen que el espíritu animal de uno está allá afuera viviendo salvaje esperando a que se encuentre con su alma humana" le había dicho uno de sus amigos en la región mientras escuchaba al mayor de una tribu hablar de los espíritus "por eso cuando un animal se acerca, nadie le molesta, cree que esta buscando a su otra mitad"
—Que pasa si es un depredador?— había preguntado una vez.
—La tierra reclama lo que le pertenece, un depredador caza para sobrevivir y si es el destino de uno morir para alimentarlos entonces la muerte se recibe con gusto, la naturaleza nos ha llamado a continuar el ciclo de la vida— le respondió uno de los viejos de la tribu.
Había aprendido más de lo que había creído, ahora veía a los animales con mayor reverencia.
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Se detuvo en el umbral del recinto, le habían contado de ese chico que había ganado la confianza de Simba, no podía creerlo hasta verlo y ahí estaba, observando como el león frotaba su cabeza en el hombro del cenizo que le recibió con alegría.
Algo en él le dijo que un espíritu animal había encontrado a su espíritu humano.
—Tú debes ser Katsuki verdad?...
simplemente intrigante, 😍😍 me encanta la manera en como manejas las personalidades de los personajes, como su interacción con ellos y el desarrollo de cada uno de ellos
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