Capítulo 1
El sol estaba presente en lo alto del cielo, se respiraba el típico aroma salado de las costas y el barco que tanto nos había costado reparar con mi equipo estaba listo, para lo que creíamos sería una aventura inolvidable. Igual llamarlo “equipo” era demasiado, somos solo un conjunto de hombres ya mayores en busca de un golpe de suerte, o como decía Namjoon cuando quería doblar mis palabras “buscando correr de nuestras esposas”.
Ese será su punto de mira, en lo que a mi respecta, amo a mi esposa y a mis hijos. Acababa de tener una cena memorable junto con ellos antes de embarcarnos en una búsqueda legendaria, esperaba con todo su ser encontrar el tesoro de las perlas perdidas. Hasta ese momento era solo un tipo de leyenda contado por viejos locos en tabernas asquerosas, y fue en ese hoyo en el que me fui a meter cuando me dieron una pista clave para encontrarlo.
El viejo barbón trató de engrupir con una historia medio dudosa de cómo se encontró con un mapa que daba al tesoro más grande que podía ser imaginado por el hombre. Era todo un personaje.
En el segundo que el papel tocó sus manos esa noche, Jungkook le preguntó con voz seria “¿Si ese tesoro existe, y es tan grande como dices, por qué tu no vas por él?”, obviando la parte de que tenía el mapa para llegar. El sujeto solo se rascó la larga barba blanca y simplemente dijo: “Soy demasiado viejo para esto, tu eres joven, te apuesto que encontrarás a más hombres que quieran ayudarte en esto”. Y por supuesto que los había, con ilusión se los contó a sus amigos a la tarde del día siguiente, los reunió a todos y les ofreció un par de cervezas artesanales. Uno de ellos, Hoseok, dijo que el mapa no era inexacto, de hecho tenía mucho de lo que conocía.
Hoseok, había vivido casi la mitad de su vida en el mar, su padre era pescador, y el de pequeño le servía a su padre para salir a explorar. Era como el pequeño mapa con piernas, teniendo una habilidad increíble para retener y memorizar las rutas en las que andaban, tomando puntos de referencias las extrañas formas de ciertas rocas. Pero nunca fueron más allá de donde no se viera la punta del reloj de la iglesia, ese era el punto para volver a tierra firme.
— Mi amor, ¿Estás seguro de lo que vas a hacer? — habló su esposa a su costado derecho, mientras le proporcionaba suaves caricias en su hombro. Hablaba susurrando, casi no la podía escuchar por los gritos que se iban extendiendo en el lugar.
La madera bajo sus pies se levantó un poco por el peso de los pasos de alguien más que pasaba cerca de ellos, pero luego volvió a su posición natural.
— Por supuesto que sí — le respondió sin mirarla, estaba atento con las cosas que estaban subiendo al barco, anotando mentalmente algunas cosas en caso de que preguntaran por ellas.
A lo lejos se escucho como un señor con voz raspada gritaba “ Ya viene el pastor a bendecir el viaje”, para decir eso se había colocado la mano en la boca, como si fuera alguna especie de bocina, aunque con esa barriga lo más probable es que llegara a ser campana de la iglesia.
— Dime la verdad, ¿Por qué estás haciendo esto?, ¿Por nosotros?, ¿Por los niños?, ¿O por el ego de conseguir algo grande? —
— Por todo lo que mencionaste — no sonrió de manera completa, pero levantó un poco la comisura de sus labios. Su esposa lo vio de perfil, aún inquieta — No está demasiado lejos, lo hemos calculado todo, el clima está de nuestro lado hoy — levanto los brazos mostrándole a su esposa que se estaba preocupando en vano — Nos conseguiré una mejor vida —
— ¿ Sabes que esa mejor vida no existirá si no regresas? — Ahí estaba la pelea que había esperado por una semana, la semana que le había tomado planear el viaje. Sabía de sobra que su esposa tenía dudas con respecto a la aventura, pues el día que le contó solo se limitó a responder con un “mm”, pareciendo que no comprendió totalmente su idea, o esperando que con el tiempo se le saliera por la oreja esa idea — ¿Qué le diría a los niños?, por favor Jungkook, no lo hagas, no vayas — Con sus manos pálidas y delicadas acaricio su mejilla, para que el hombre bajara un poco su perfil recto hacia el cielo y se dignara a mirar a la mujer que aceptó casarse con él hace un años atras. Jungkook se dejó hacer por el toque, refregando su mejilla de manera lenta en el toque.
— Diles que su padre regresa con un gran botín y que comeremos carne de cerdo y vino para celebrar — la carne más cara por la baja población de cerdos, y el vino que era escaso por la exportación, que era relativamente reciente — Te comprare uno de los perfumes más exquisitos —.
— No necesito nada de eso, en cuanto vuelvas con vida — con ojos brillosos le pidió al hombre que la besara, y Jungkook no se lo iba a negar. Ji-a, era una mujer hermosa para su gusto, medianamente alta, con cabello naturalmente castaño, y con una gracia en los movimientos demasiado seductora. “Su nombre significa sabiduría y amor”, le dijo su padre una mañana en la que se la presentó, y supo que la necesitaba para completar su vida.
— Si es necesario regresar nadando por volver a verte —
— No digas tonterías — lo elijo de manera divertida. Luego metió su mano en uno de los bolsillos de su vestido café, sacando un diminuto rosario con Jesús en la cruz — Por favor llévatelo —.
Jungkook hizo una mueca de disgusto.
— Se que no crees mucho en esto, pero te protegerá — ella se lo extendió y el hombre la tomó con un poco de disgusto — Por favor, por lo menos para dejarme tranquila — se lo arrebató de la manos, estaba dudando demasiado, así que ella se lo metió en los bolsillos de su traje — Nuestro señor te traerá a salvo —.








