Sexual Instinct - bkdk/dkbk one shot

Sinopsis

Izuku Midoriya y Katsuki Bakugo, colegas de entrenamiento, miembros del equipo de basketball de la UA. Un mundo donde los instintos llegan a dominar sobre el razonamiento de las personas. Una simple casualidad, un simple aroma, cualquier acción puede desencadenar una situación peligrosa difícil de controlar, en especial para un par de adolescentes. Así empezó todo: por una mera casualidad. Terminaron en una situación placentera en el momento y un tanto incómoda a la larga, que tal vez hará que su relación se vuelva nula, o tal vez... cómo muchas personas dicen, "uno siempre vuelve a dónde fue feliz". ⟩Omegaverse ⟩Alfa × Alfa ⟩Versátiles ⟩AU sin quirks ⟩Personajes de Kōhei Horikoshi ⟩Las personalidades pueden estar un poco modificadas para el beneficio del oneshot ⟩Relaciones sexuales Publicación: 2/11/2022

Genero:
Erotica/Drama
Autor/a:
mimifuck
Estado:
Completado
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Único

-¡Eso es todo por hoy chicos! -gritó el entrenador para que todo el mundo lo escuchara -¡Pueden irse, Bakugo, Midoriya, ayúdenme a acomodar todo!


Todos, excepto el cenizo y el peliverde, fueron a los vestidores entre empujones y risas. Parecía que el entrenamiento no los cansó lo suficiente como para calmarlos.


Como el señor Yagi les pidió, empezaron a acomodar el equipo de entrenamiento y los balones de basketball. Era silencioso después de que sus compañeros se fueran y el entrenador hacía algunas anotaciones en su tabla así que todo estaba tranquilo. Vieron que algunos de sus amigos ya empezaban a salir, supusieron que ni siquiera se ducharon.


-¡Nos vemos! -se despedían con forme salían, pocos eran los que quedaban.


-Quítate, nerd -lo empujó un poco para guardar las cuerdas, recibió otro pequeño empuje de parte del pecoso pero no se inmutó -¿Listo?


-Sí, eso es todo -cerraron las puertas del almacén y caminaron a los vestidores para de una vez irse de la escuela.


El fuerte aroma de todos estaba impregnado en el lugar, el sonido de las duchas, casilleros cerrándose y risas era característico y raro sería si estuviera en silencio. Ambos se quitarían el sudor en las regaderas, cada uno sacó una toalla sin dirigirse siquiera la mirada, caminaron hacia las regaderas y en el camino se despidieron de otro par de compañeros.


Antes eran buenos amigos, pero con el tiempo se fueron distanciando. Era incómodo convivir hasta cierto punto, no sabían mucho del otro, solo lo básico. Se sentaban cerca durante las clases, entrenaban basketball en el equipo de la UA y nada más.


El vapor del agua caliente inundaba el ambiente, todos los demás se habían ido así que solo se escuchaba el agua caer. Probablemente también eran de los pocos estudiantes que quedaban en la escuela así que tenían que apresurarse en salir.


Volvieron a sus casilleros, sacaron su ropa y se vistieron. Era la primera vez que se quedaban solos así que no sabían si iniciar alguna conversación o simplemente quedarse callados. Sin embargo no hicieron el mínimo intento de platicar, a Katsuki le costaba siquiera ver al pecoso pues desde finales de la primaria comenzó a molestarlo por ser un alfa “suavecito” e Izuku no quería nada que ver con abusones como lo era él.


Una vez cambiados de ropa, salieron de los vestidores y atravesaron la cancha ya vacía. El cenizo abrió la puerta del gimnasio pero antes de poder salir, una persona pasó corriendo a toda velocidad frente a ellos sin dejarles reaccionar. Unos segundos pasaron para que pudieran percibir el fuerte aroma empalagoso de un omega en celo, la chica que había pasado probablemente estaba huyendo. Izuku fue quien reaccionó cerrando la puerta de nuevo y poniendo seguro para evitar que alguno de los dos saliera detrás de la pobre mujer.


El olor seguía presente, ambos comenzaban a marearse y un hormigueo en todo su cuerpo se hacía presente. Ambos eran alfas, adolescentes y los primeros celos de un omega eran mucho más fuertes que el de un adulto así que sí, lo tenían jodido como para resistir sus instintos.


Con el pasar de los minutos se les hizo extraño que las feromonas de la omega no se hubieran dispersado en lo más mínimo, hasta que se dieron cuenta de que la chica se había refugiado cerca, en una pequeña habitación a un lado del gimnasio y con ventilación conectada a este. La omega no tenía idea de que ellos estaban ahí y no podían salir por miedo a perder el control.


-Mierda -masculló molesto, se sentía frustrado.


Miró de reojo al pecoso que estaba parado a un lado de la ventilación de donde salía el aroma dulce y llamativo para cualquier alfa. Se levantó del suelo y tragó saliva -Ni se te ocurra entrar ahí -lo jaló del brazo para llamar su atención.


-No soy una mierda de persona como tú -dijo sin pensar y forcejeó para que lo soltara, empezaba a perder el control y ni siquiera apartaba la vista de ese lugar.


-¿Qué putas acabas de decir? -estaba enfadado, la estúpida omega no pudo encontrar mejor lugar para ocultarse y ahora se estaban ahogando en feromonas.


Cuando algún alfa percibe a un omega en celo y no puede acceder a él o ella, suelen redirigir la conducta de monta a otros individuos o en caso de que estén solos, necesitan sacar esa frustración de algún modo (sexual) y… bueno, ellos estaban ahí.


Katsuki gruñó con fuerza al peliverde para intentar intimidar, pero no hizo efecto alguno y solo provocó más estrés en los dos. Izuku devolvió el gruñido y le enseñó los colmillos. Poco después ambos rodaban por el suelo golpeándose el uno al otro, tratando de establecer dominancia.


Sus mentes se nublaban y puro deseo sexual comenzaba a llenarlos, ahora los dos desprendían feromonas bastante fuertes y sin embargo no sabían que también estaban afectando a la pobre chica en la otra habitación quien sin querer aumentó la intensidad de su olor.


Ambos terminaron debajo de la ventilación. Izuku tenía al cenizo debajo suyo, boca abajo y sin poder moverse, metió una de sus manos por debajo de la playera del más alto y comenzó a toquetear sin pudor.


-¡Suéltame idiota! -gritó con desesperación y de un codazo se quitó al pecoso de encima, esta vez siendo él el de arriba -¿Piensas que dejaré que me metan el pene así de fa…?


Fue interrumpido por los labios del más pequeño. Había sido jalado hacia abajo y sus bocas chocaron de inmediato, no puso resistencia, de hecho, aumentó la intensidad y movió su rodilla hacia la intimidad del oji esmeralda, quién respondió de la misma forma.


La playera del peliverde fue arrancada de su cuerpo con violencia, la tela fue rasgada haciendo ese ruido característico. Su torso estaba siendo tocado con algo de brusquedad, pero él no se quedaba atrás. Dirigió ambas manos al trasero del oji rubí y lo amasó con rudeza.


Al ser alfas no tenían límite de la fuerza que ejercían en el otro. El cenizo al sentir cómo lo tocaba de forma descarada, mordió el belfo inferior del contrario sacando unas gotas de sangre.


Izuku retiró una de sus manos y la colocó en el cuello del cenizo, apretando un poco y haciendo que se aleje de su boca.


-¿Q-Qué haces? -el aire escaseaba en sus pulmones -Suéltame…


Fue azotado en el piso, quedando un poco mareado. Peor aún cuando seguía sin respirar correctamente al estar siendo ahorcado por el más bajo que en ese momento rompió de igual forma su playera. Encajó sus uñas en el brazo del contrario para hacer que lo dejara respirar.


El olor de la omega había pasado a segundo plano, sus propios aromas predominaban en el lugar luchando para ver quién era el alfa más dominante. Ni siquiera el dolor de su piel siendo desgarrada por las uñas del cenizo le importaba, gruñó guturalmente y su agarre se fue debilitando.


Katsuki estaba sorprendido, no esperaba que el alfa de carácter más débil de su clase se pusiera de esa forma con las feromonas de un omega en celo y mucho menos siendo él con el que estaba peleando. Sus labios volvieron a chocar, iniciando una lucha con sus lenguas, arrebatándose una vez más el aliento.


El oji rubí abrió sus ojos al sentir cómo era despojado de su pantalón deportivo y ropa interior quedaron totalmente expuestos al pecoso. Lo empujó con fuerza, volviendo a intercambiar posiciones.


Sonrió con arrogancia -No me quedaré atrás, idiota -tomó de la orilla el short y boxers del más bajo y jaló de él -Já -su sonrisa se borró al notar el tamaño, teniendo una erección era mucho más grande.


-Te gano -se burló del cenizo, se enderezó y llevó una de sus manos al pene de su acompañante.


-Mgh -una corriente eléctrica recorrió todo su cuerpo, sus músculos se tensaron haciendo que bajara la cabeza y apretó los labios -Eres un… ah -la mano llena de cicatrices lo tocaba de forma habilidosa.


Volvieron a dejarse caer en el suelo y pegaron sus pelvis, frotándose contra el otro, soltando suspiros y llenándose las manos de presemen.


-¡Hey! -sintió cómo su ano era rozado de una forma traviesa por el dedo del pecoso -Ni siquiera lo pienses, tú serás el sumiso.


-Ajá -pasó de él y siguió tocando como se le antojaba, eso hizo enfurecer aún más al cenizo.


-¡Te estoy hablando, animal! -intentó golpearlo pero un dolor agudo en su parte trasera lo detuvo -¡No soy un omega para que me metas los dedos sin preparación!


-¿Entonces aceptas ser el sumiso? -soltó una risita y se preparó para la peor golpiza que iba a recibir en su vida.


El puño del más alto se estrelló en su pómulo, gracias a eso terminó mareado y parte de su rostro adormecido. Con una sonrisa enorme, aprovechó para acomodarlo como quisiera. Sus piernas terminaron sobre los hombros del contrario, el glande de este rozó su entrada mandando una corriente eléctrica a todo su cuerpo e inconscientemente trató de huir, sus instintos percibieron eso como peligroso… y no estaban equivocados.


Jaló del cabello levemente humedo y de color cenizo, provocando un dolor intenso pero sin hacer mucho efecto. El oji esmeralda gruñó al sentir cómo era penetrado sin una previa preparación, el presemen ayudaba pero no demasiado.


Después de eso no intercambiaron más palabras.


Katsuki se movía de forma rápida y brusca, escuchando los bufidos, gruñidos y de vez en cuando gemidos del más bajo. Se inclinó hacia enfrente para llegar aún más profundo y cerró los ojos para concentrarse en lo que estaba sintiendo ahí abajo. Las paredes carnosas de un alfa eran mucho más apretadas que las de un omega y se sentía fantástico, aunque también se extrañaba la humedad del lubricante natural de estos.


-Más te vale no anudar -apretó sus piernas y sonrió al ver las mejillas del otro abultarse por ello.


Cada embestida que recibía se sentía extrañamente bien, al principio fue doloroso pero con el tiempo una sensación placentera tomó su lugar. Ahora de cierta forma podía entender a los omegas.


Largos minutos pasaron para que el cenizo saliera de su interior y terminara fuera suyo, manchando su abdomen. Ambos con la respiración agitada, aunque uno más cansado que el otro pues el peliverde aún no estaba satisfecho.


-¿Qué crees que haces? -cuando menos lo esperó, estaba de nuevo en el suelo con el pecoso sobre él.


-Sigo yo -sonrió de forma inocente haciendo que se asustara un poco, esa sonrisa no era nada buena.


-¡Hey!


Como si fuera cosa de nada, Izuku lo había girado haciendo que quedara boca abajo. Quiso salir de ahí pero antes de siquiera poder intentarlo, sus brazos estaban firmemente sostenidos en su espalda, su trasero al aire y el pene del alfa entre sus piernas estaba siendo frotado contra su entrada.


Su respiración se volvió más inetnsa por la desesperación de no poder moverse, el idiota lo había sometido tan rápido que no le dio tiempo de reaccionar. Soltó un quejido al sentir algo dentro suyo, pero no era el miembro de Izuku, supuso que era un dedo.


-No soy tan maldito como para no prepararte, Kacchan -se inclinó sobre él, casi pegando su pecho a su espalda y susurró dichas palabras en su oído.


Su cuerpo entero se tensó y sus pupilas se contrajeron. Hace mucho tiempo no escuchaba ese apodo infantil que le había puesto cuando eran niños. Quiso gritar y maldecir de mil y un formas, pero un segundo dígito se abrió paso en su interior, haciendo movimientos de tijera y acariciando su interior.


Se mordió el labio inferior y se esforzó por no soltar ningún gemido. Se dio cuenta que era mucho más ruidoso que el peliverde y eso hizo que su orgullo quedará pisoteado, destruido y hundido en lo más profundo.


Para cuando el tercer dedo entró en él, su mente estaba perdida. ¿Cómo carajo es que Izuku era tan bueno en eso? Según lo que tenía entendido ni siquiera había tenido pareja. Su pene volvía a estar erecto y goteando presemen.


-Creo que estás listo -se levantó un poco y sacó sus dedos para poder alinear su miembro.


El cenizo al sentir más libertad de movimiento, volvió a retorcerse. Pocos segundos le duró dicha “libertad”, el pene del pecoso había entrado de golpe en él, llenándolo por completo. Ahora además de que sus brazos estaban siendo sostenidos contra su espalda, la mano libre del peliverde sostenía su nuca evitando que incluso pudiera levantar la cabeza del suelo.


Sin hacer esperar, Izuku comenzó a moverse con ritmo. Por más que tratara de no hacer ruido le era imposible, su próstata era atacada con cada embestida y se sentía jodidamente bien. Hasta cierto punto dejó de poner resistencia al querer levantarse, poco después sus brazos y nuca fueron soltados y las embestidas fueron más rápidas y rudas. Sus piernas temblaban y sus caderas dolían al tener el agarre del pecoso.


-Mierda… -suspiró y se levantó un poco para estar más cómodo.


Apoyó su frente en su brazo izquierdo y con su mano libre comenzó a masturbarse, su miembro exigía atención pues daba pequeños tirones. Una risa por parte de su acompañante lo sacó del trance en el que se encontraba, se dio cuenta de que estaba haciendo demasiado ruido. Cerró la boca intentando reprimirse.


-Eres más sensible que yo -hizo que apartara la mano de su zona íntima, reemplazandola él.


-Cállate, imbécil -masculló con vergüenza.


-Es más normal de lo que crees -siguió haciendo su trabajo, podía notar que el cenizo lo estaba disfrutando.


Por el momento decidió dejar pasar dicho comentario, después mataría al imbécil. Luego de ese pequeño intercambio de palabras no pudo poner atención en otra cosa que no fuera reprimir su voz, le era sumamente vergonzoso que otra persona lo escuchara de esa forma, y peor aún si era Izuku.


Tiempo después, su cuerpo no soportó más estimulación de esa forma, culminando con un segundo orgasmo y esta vez manchando el suelo y la mano ajena que lo estaba tocando. El peliverde salió de él y rodeó su pene con su mano para terminar de estimularse, liberando toda tensión de su cuerpo y ahora siendo él el que llenará de líquido blanco la piel del otro alfa.


Descansaron en el suelo otro rato, regulando sus respiraciones y saliendo de aquél estado de instinto puro. Sus rostros estaban rojos por la vergüenza y el silencio era sepulcral en el lugar, también se dieron cuenta de que el aroma de la omega había desaparecido por completo y seguramente se había alejado de la zona hace minutos.


Sin mirarse, se levantaron y caminaron de nuevo hacia los vestidores. Debían limpiarse otra vez y conseguir otras playeras, pues las que tenían puestas terminaron siendo garras.


Izuku se estaba aguantando las ganas de llorar, nunca le había pasado nada parecido y se sentía fatal. Era la primera vez que caía en sus instintos gracias a las feromonas de un omega en celo, le dolía todo el cuerpo en especial ahí abajo, no podía creer que el cenizo ni siquiera consideró que estaba con un alfa y no con alguien al cual su cuerpo prepara para recibir el pene de alguien más.


Por su parte, Katsuki, estaba que se moría. La rabia que estaba emergiendo desde su interior no era mínimamente normal. ¿Cómo pudo haberse dejado dominar de esa forma? Se sentía un alfa completamente inútil y tenía una sensación horrorosa en todo su cuerpo. ¿Por qué lo disfrutó de esa forma?


Estaba tan perdido en sus pensamientos que ni siquiera se dio cuenta de cuando el pecoso había abandonado el recinto, dejándolo solo y en silencio. Insultos hacia su persona comenzaron a carcomer su mente y orgullo.


Cuando iba saliendo del instituto, un recuerdo lo invadió.


“Es más normal de lo que crees.”


Se cubrió la boca sin poder asimilar la información que había llegado de golpe. ¿Acaso Deku había tenido sexo con otros alfas? Claro, eso explicaba el porqué sabía tanto, cómo preparar su cuerpo para recibirlo. Deku resultó ser más rarito de lo que pensaba, pero no iba a decir nada a nadie pues él también terminaría enredado en el asunto.


Ambos chicos llegaron a sus respectivas casas siendo recibidos por sus madres, una de ellas llorando y completamente preocupada, palpando el cuerpo de su hijo en busca de alguna herida; y otra gritando y exigiendo un por qué de su llegada a destiempo, lanzando insultos por aquí y por allá y siendo respondida de la misma forma.


Dos días pasaron para que Katsuki volviera a presentarse a clases, su cabeza no paraba de darle vueltas al último comentario que hizo el peliverde. La curiosidad estaba consumiendo su energía, pero como buen orgulloso que es, nunca le preguntará.


Izuku sí que había ido a clases como normalmente, de hecho parecía ignorar el hecho de que folló con su ex amigo después de un entrenamiento. El cenizo se molestó al ver que ni siquiera le dirigió la mirada al entrar al salón.


Cuando llegó el fin del horario y empezaban los clubes y talleres (siendo hora del entrenamiento de su equipo), este se dedicó a llamar su atención de forma sutil. Aquí sus métodos: pasar corriendo a un lado de él, chocar por "accidente" contra él e insultarlo de paso. Efectivamente, lo que hacía todos los días. Así que sus indirectas no llegaban al pecoso.


¿Por qué estaba intentando llamar su atención? Según él, y justificándose de la forma más absurda, quería ver si le había afectado aunque sea un poco lo que había pasado. Cuando llegaban al final del entrenamiento, se resignó y confirmó que el idiota ya había tenido relaciones con otros alfas. Si no le afectaba en lo más mínimo, cómo para ni siquiera tener un puto sonrojo, significaba que estaba acostumbrado.


El entrenador Yagi volvió a pedirles que lo ayudarán con el material, estos no se pudieron negar así que acataron la orden. Ahora estando solos Katsuki no quería ni que lo viera.


-¿Estás enfermo? -escuchó detrás suyo cuando aventó las cuerdas al almacén.


-¿Qué mierda dices? No -se giró con intenciones de irse pero el peliverde tapaba la salida, este le entregó un par de balones para que los guardara -Guárdalos tú, mierdecilla.


-Estás rojo… ¿Tendrás alguna infección?


-¿¡Que me pegaste qué!? -exclamó alterado, inconscientemente llevó sus manos a su trasero sacando una risa del más bajo -¿¡De qué te ríes, imbécil!? Te voy a matar.


-Yo estoy sano -lanzó los balones al contenedor de estos y salió de ahí.


-¿¡Qué pretendes!?


A ese punto, Yagi los miraba extrañado por tanta interacción. Sabía que esos dos no se llevaban bien y era raro que intercambiaran más de dos frases.


Se despidieron de algunos compañeros en el camino y ya dentro de los vestidores, Katsuki tomó del brazo al pecoso y le gruñó.


-Escúchame puto nerd de mierda -empezó a hablar, pero al ver la expresión apenada del peliverde lo hizo recordar que aún quedaban personas ahí.


Chasqueó la lengua y lo soltó de forma tosca, empujándolo en el proceso y haciendo que se tambaleara. Todos los miraron confundidos, si bien ellos no se llevaban bien, tampoco era normal que se pelearan de esa forma.


Ambos siguieron con su rutina: darse una ducha, salir, vestirse e irse a casa. A veces algunos compañeros quedaban hasta tarde y los acompañaban, pero al parecer hoy no sería de esos días. Volvieron a quedar solos.


Al asegurarse de que no había más personas, Katsuki se abalanzó sobre el pecoso, gritando y haciendo movimientos violentos incluso lastimando al más bajo. Terminando de nuevo en el suelo.


-¿¡Qué te pasa idiota!? -lo tomó de la playera y lo levantó un poco -¿¡Por qué carajo estás tan tranquilo!?¿¡Te burlas de mí!?


-No… -lo miró asustado, parecía querer golpearlo -No me burlo…


-¡Aún soy más alfa que tú! -empezaba a temblar de la rabia que sentía -¿¡Entiendes eso!?


-¿Eh? -acaba de revelar la razón de su comportamiento, se sentía inferior ahora que había sido "dominado" por él -¡Q-quiero decir! -La cara del oji rubí comenzó a desfigurarse en ira pura -¡L-Lo q-que hicimos no tiene nada de malo, puede pasar!


-Tú… -estaba fuera de sí, lo mataría, definitivamente lo haría -¡Desgraciado e infeliz, me la pagarás!


-¡Espera! -se cubrió la cara con su antebrazo justo antes de recibir el impacto del puño del cenizo.


¿Qué debía hacer? Si no se defendía terminaría muerto y probablemente terminaría molestando aún más a su ex amigo. Trató de pensar en una alternativa, a él no le gustaba pelear de esa forma.


Cuando vio la oportunidad, sostuvo los brazos de Katsuki para detener sus golpes, se impulsó con sus piernas e invirtió las posiciones. El más alto no paraba de moverse tratando de zafarse y salir de ahí, estaba incómodo en esa posición y se sentía completamente humillado.


-T-Te vas a lastimar… -lo sostuvo con más fuerza.


-¿¡Qué te importa!?


-¡Si te lastimas no podrás jugar en el próximo partido! -era imposible hablar tranquilo con él, desde siempre.


-¡Pero quítate! -tenía razón pero antes de detenerse tenía que quitar al peliverde de encima suyo.


-¡Ya! -saltó hacia atrás y se alejó lo más que pudo.


Cuando fue liberado, se levantó de inmediato y se abrazó a sí mismo, el toque de ese bastardo se sentía asqueroso. Reaccionó cuando escuchó cómo un casillero era cerrado, estaba huyendo, con intenciones de dejarlo solo de nuevo.


-¿Por qué no te afectó? -preguntó antes de que el pecoso saliera.


Este se congeló en su lugar y comenzó a temblar sin saber qué decir.


-¡Responde! -lanzó una botella de agua que encontró tirada, golpeando la cabeza del contrario.


-Y-Yo… -se encogió en su lugar y lo miró de reojo -Tal vez… uh…


-¿Te gustan los alfas? -lo miró con repudio.


-¡No! -lo negó tan rápido pero su tono de voz nervioso lo delataba.


-¡Qué asco!


-¡Igual te gustó! -se defendió alzando la voz y girando su cuerpo hacia el cenizo.


-¡Mentira! -la sangre subió a su rostro, formando un sonrojo de vergüenza y su cuerpo se tensó notablemente -¡Fue asqueroso!


-¡Ay ajá! -rió con sarcasmo -¡Debiste ver tu cara de placer, te encantó!


-¡Cállate, deja de decir estupideces! -se formó un nudo en su garganta al ver cómo Izuku se acercaba rápidamente hacia él, abrió el casillero a lado suyo para evitar que sus caras se encontraran tan de cerca. No le sirvió de mucho.


-Te fascinó tener mi pene dentro tuyo -soltó y cerró con fuerza el casillero, provocando un fuerte estruendo y dejando todo en silencio.


La respiración de ambos chocaba contra sus rostros, mezcladas entre sí. Sus miradas no se apartaban en ningún momento. Katsuki seguía con su nudo en la garganta mientras era acorralado de esa forma, una vez más se sentía aplastado por alguien que consideró inferior.


-No -dijo al fin, pero en ningún momento se movió, no lo empujó ni hizo el esfuerzo de alejarlo.


Soltó una risita y se pegó a él -¿No?


-No, mierda, ¿Estás sordo? -pegó su cabeza al casillero, sus narices estaban a milímetros.


-Te creo -Rápidamente se alejó y volvió a tomar su mochila del suelo, la había lanzado por ahí cuando caminó hacia él.


El cuerpo de Katsuki se relajó notablemente al ver cómo le daba la espalda y caminaba a la salida, aunque seguía sintiendo incomodidad dentro de él. Verlo alejarse de esa forma, tan orgulloso y con esa maldita sonrisa era molesto…


Corrió hacia él y lo estampó contra la puerta, ahora siendo él el que lo acorrala. Lo giró para que sus rostros volvieran a encontrarse y le gruñó de forma gutural.


-¿A dónde vas? -tomó su rostro con fuerza, abultando sus mejillas y conectando sus miradas… esas esmeraldas reflejan un brillo que jamás vio en ellos.


-No te atreves -dijo con dificultad debido a que sus cachetes estaban siendo apretados.


Y ahí estaban de nuevo, besándose ferozmente, la ropa cayendo al suelo tan rápido como se la pusieron y sus bufidos siendo ahogados por sus bocas. Katsuki terminó sentado en la banca del centro, con Izuku tomando el mando del beso y su rodilla contra su intimidad haciendo que despertara.


-¡No volveré a ser el sumiso! -exclamó molesto al ver las intenciones del peliverde.


-Cállate una maldita vez en tu vida -lo acostó a la fuerza, empujando y rodeando su cuello con su mano -Y disfruta.


-¡Mgh! -el aire escaseaba de nuevo, sus ojos acumulaban lágrimas debido a eso. Llevó sus manos hacia el brazo lleno de cicatrices para intentar quitarlo.


Fue aún peor cuando una de sus piernas fue acomodada sobre el hombro del más bajo y vio horrorizado cómo escupía en sus dedos para llevarlos a su entrada. Cerró los ojos con fuerza debido a la sensación de tener de nuevo los dedos del pecoso dentro suyo.


Izuku sonrió, el cenizo había tenido intenciones de ser el activo una vez más. Pero a él no le gustaba recibir tanto como ver la expresión de otro alfa debajo suyo, así que no se lo permitió, no le dio tiempo suficiente para que invirtiera las posiciones.


Minutos después, el ano del cenizo estaba lo suficientemente dilatado cómo para recibirlo. Sacó su miembro de la ropa interior y se alineó con él para presionar un poco y así entrar lentamente. Había aflojado un poco el agarre en la garganta de su acompañante para evitar que se desmayara debido a la falta de oxígeno, pero no quitó la mano de esa zona.


Comenzó a moverse casi al instante al introducirlo todo, las paredes carnosas del oji rubí lo apretaban con calidez y los suspiros de este eran encantadores a su parecer. Había tenido varias parejas sexuales pero ninguno había hecho sonidos tan dulces como él, le encantaba. Se inclinó hacia enfrente para quedar más cerca suyo.


-Me duelen las piernas… idiota -lo empujó del pecho, estar en esa posición era un poco incómodo -¡Ah!


Las estocadas fueron más rápidas, se podía escuchar el choque de sus cuerpos en todo el lugar y los gruñidos de ambos. Katsuki estaba teniendo demasiados sentimientos encontrados al estar en esa situación una vez más.


Se sentía bien, demasiado. Era irreal para él, no debería sentirse así cuando es un alfa. Pero… aunque le doliera, debía admitir que lo estaba disfrutando más que cuando había tenido encuentros con omegas.


Dirigió su otra mano a su miembro y comenzó un vaivén, necesitaba terminar de una vez. Empezaba a dolerle al no haberse corrido, apretaba de forma desesperada, buscando el orgasmo.


La mano de Izuku volvía a apretar su cuello pero no intentó quitar su agarre. Estaba tan concentrado ahí abajo que no le importó casi desmayarse.


Sus piernas temblaron y sin poder evitarlo, soltó un fuerte gemido mientras un chorro de líquido blanco y espeso salía de su pene, manchando su abdomen y mano. Abrió los ojos encontrándose con los ojos verdes tóxicos del alfa sobre él, junto a la sonrisa satisfecha de este.


-¿Te dio asco? -murmuró mientras salía de él para terminar de igual forma que hace dos días..


-Hijo de puta…