Capitulo 1 (1/2)
Bienvenid@s a la segunda parte de esta serie de libros de los Hermanos Jeon, esta parte contiene temas más serios que el anterior libro es por eso que se recomienda discreción, dado que es la continuación de compañero inesperado no es muy necesario leerlo pero se recomienda que lo hayan leído previamente por posibles referencias sin mas que decir los dejo con la lectura...
Kim Seokjin estaba sentado en su coche estacionado a un lado de la carretera mirando el cartel de Bienvenido a Busan. Población 8653 habitantes. ¿Cómo había conseguido que su vida estuviera al revés en tan poco tiempo? Seokjin todavía podía sentir la tensión en los músculos de su cuerpo, sanando lentamente, mientras trataba de no pensar en esa fatídica noche de hace una semana. Gracias a la genética de su hombre lobo, la mayoría de los moretones y cortes se habían curado mientras se encontraba en el camino. Sabía que iba a necesitar mucho más que sólo el desvanecimiento de sus heridas para ser capaz de vivir normalmente otra vez, y el venir aquí era el primer paso hacia su curación.
Jimin había sonado tan feliz en su nueva vida cuando hablaron, y Seokjin esperaba que su amigo pudiera ser capaz de ayudarle a sanar.
Ellos eran amigos desde el kinder, cuando Jimin se ofreció a compartir sus bloques con un tímido e inseguro Seokjin y desde entonces no se habían separado. Tal vez esa era la razón por la que sintió que perdió a un hermano cuando Jimin fue expulsado de su manada. Extrañaba a su amigo y realmente podría usar su ayuda en este momento.
Pasando sus temblorosas manos por su cabello, trataba de reunir valor para hacer la llamada telefónica que sabía tenía que hacer. Respirando profundamente, cogió su teléfono y pulsó el botón de marcación rápida de Jimin. Escuchaba que el teléfono sonaba en su oído.
— Jin. ¿Cómo estás, hombre?— se oyó la voz de su mejor amigo, tan pronto como el teléfono conectó.
— Minnie... — Seokjin no podía conseguir que nada más saliera de su boca. Sabía que Jimin comenzaría a preocuparse si no respondía pronto.
— Oye, ¿qué pasa? ¿Estás bien?
Jimin lo conocía tan bien. A pesar de haber estado alejado por semanas, podía reconocer si algo malo le pasaba. Seokjin rápidamente controló sus nervios y le dijo el motivo de su llamada.
— Sí, hombre, yo estoy bien. Oye, ¿la oferta para visitarte, sigue abierta? —le preguntó.
Sabía que era mucho pedir, ya que Jimin se había acoplado muy recientemente, pero no tenía a dónde ir y realmente necesitaba a su amigo en este momento.
— Espera. Voy a asegurarme que está bien con los chicos.
Joder. Había olvidado que Jimin estaba viviendo con Jungkook y sus tres hermanos. Comenzó a temblar pensando en estar cerca de tantos hombres. Podía oír la voz apagada de Jimin en el fondo, hablando con los otros chicos.
En lo que pareció una eternidad después, Jimin respondió. — Claro, hombre. ¿Cuándo puedes venir?
— Umm. Yo estoy entrado al pueblo, — dijo vacilante.
— ¿Qué? Mierda, Jin, ¿qué demonios ha pasado?
Seokjin sabía que Jimin iba a insistir y aun no estaba muy dispuesto a hablar de todo lo que le sucedió.
— Te lo diré cuando llegue allí.
Sabía que probablemente no era lo que Jimin quería escuchar, pero era todo lo podía hacer por ahora; estaba al borde de las lágrimas. Estaba haciendo lo posible para no romper a llorar.
— Está bien — respondió Jimin.
Después que Jimin le hubiera dado las instrucciones de cómo llegar a casa de Jungkook, Seokjin colgó. Respiró profundamente, podía sentir las lágrimas pujando por salir.
—¡Mierda! Hombre tienes que llegar completo. Después puedes romperte. —Esperó a un lado de la carretera, tratando de reunir coraje para iniciar el corto viaje que lo llevaría a su mejor amigo.
Cinco minutos más tarde, estaba listo para continuar. Se limpió la cara para tratar de eliminar todas las pruebas de sus lágrimas, pero sabía que probablemente no tendría un éxito completo. Puso la luz de cruce y se incorporó a la vía.
Condiciendo por el centro de la ciudad, pensó que parecía ser una ciudad pequeña y agradable. Tomó nota de un par de tiendas que bordeaban la carretera principal. El supermercado local parecía tener un tamaño decente. Había un parque para niños, que, para el momento, estaba lleno de adolescentes, ya que era fin de semana, y lo que parecía ser un salón de tatuajes con las palabras Tinta Eterna en la parte superior del edificio.
Siguiendo las instrucciones de Jimin llegó en menos de diez minutos. Comprobó dos veces la dirección para asegurarse que estaba en el lugar correcto. La casa era enorme, de dos pisos. Pensó que no podría tener más que un par de años de construida. Las paredes estaban pintadas de un color crema claro con un azul profundo recorriendo a lo largo del techo. Había una puerta castaño oscuro, con lo que parecía ser una pieza central de vidrio esmerilado, permitiendo que la luz de la tarde pasara a través de ella pero manteniendo la privacidad.
Tomando una respiración profunda para calmar sus nervios alterados, se bajó del coche. Tan pronto como cerró la puerta miró hacia arriba y vio a Jimin en la puerta de entrada de la casa. No lo pudo evitar, al ver a su mejor amigo, empezó a correr hacia él. Jimin lo envolvió en sus brazos y le dio el abrazo que tan desesperadamente necesitaba. La alegría de ver a su mejor amigo y abrazarlo, sentir el familiar olor de su cuerpo fue demasiado para Seokjin, que rompió a llorar. Sabía que Jimin se preocuparía por él y haría preguntas, pero no parecía poder contenerse este momento.
Jimin lo apretó y le susurró al oído: — Shhh, Jinnie. Vas a estar bien. Cualquiera que sea el problema podemos solucionarlo juntos.
Seokjin no podía responder en ese momento, debido a un nudo que se había atorado en su garganta. Sólo necesitaba mantenerse en los brazos de su amigo. Finalmente, el sonido de dos gruñidos pasó a través de la niebla en su cerebro, y empezó a retirarse.
Jimin miró de nuevo hacia la casa. — Jungkook, ya basta. Sabes que te quiero. Este es mi mejor amigo, Seokjin. Ahora dame un momento.
— Sé que me amas, — dijo Jungkook, — pero ¿podría aflojar un poco el abrazo? No quiero hacerle daño, y a mi lobo no le gusta verte en los brazos de otro hombre. Seokjin dio un paso atrás mirando a su amigo y sonriendo para hacerle saber que estaba bien, que entendía. Jimin le dio una mirada de disculpa.
— Seokjin, esta gran bestia de aquí, es mi obviamente sobreprotector compañero Jungkook.
Seokjin se dio cuenta que Jungkook dejó de gruñir casi tan pronto como soltó a su amigo. Sonrió con la descripción de Jimin de su compañero y se volvió para saludar cuando se dio cuenta que todavía podía oír a alguien gruñendo. Jimin rodó los ojos. — Y el tipo aún más grande detrás de él, es su hermano mayor y el Alpha de la Manada Busan, Namjoon. Namjoon, ¿cuál es tu problema?
Cuando Namjoon no respondió, Seokjin miró hacia el hombre grande y se encogió ante su tamaño. No estaba a gusto con los hombres grandes después de lo que le había pasado, y este hombre era enorme. Midiendo 1.74 m, Seokjin era pequeño para los estándares de hombre lobo, y cualquier persona mayor a 1.80 parecía enorme para él. Este hombre debía medir por lo menos 1.95 y era sexy como el infierno. Tenía una hermosa piel bronceada, cabello corto y oscuro, lo suficientemente largo para pasar los dedos a través de él y profundos ojos color chocolate. Parecía un tanque, su cuerpo era puro músculo. Podía ver algunos tatuajes tribales en los bordes del lado derecho de su cuello que se prolongaban hasta el brazo, más allá de su codo.
Namjoon estaba viendo a Seokjin con la más sexy sonrisa adornando sus labios.
Seokjin trató que sus emociones estuvieran bajo control y respiró hondo. Esto no lo ayudó en absoluto; el perfume más impresionante que jamás había sentido lo golpeó. Era salvaje y masculino, con un ligero toque de madera de sándalo. Sus ojos se abrieron con sorpresa y su polla tembló. Respiró fuerte y se volvió corriendo en sentido contrario a Namjoon.
Él no estaba en condiciones de tener una pareja. La única persona que, en la última semana, había sido capaz de soportar tocar era Jimin. Dios, esto había sido un error, venir aquí fue un error. ¿Qué iba a hacer ahora?
— Seokjin. Para. Espera. ¿A dónde vas? — Podía oír a Jimin a gritarle.
También podía oír el ruido sordo de la persecución de alguien más grande detrás de él. Sólo quería llegar a su coche, entonces estaría a salvo.
— ¡Oh, no, no! No puedes alejarte de mí tan fácilmente.
Seokjin oyó las palabras detrás de él justo antes de caer al suelo. La última vez que había intentado luchar terminó con más dolor, por lo que se enroscó en sí mismo, esperando más golpes. No pudo evitarlo y se puso a llorar desesperado.
— Hey, no voy a hacerte daño— dijo Namjoon. Su voz era profunda y pasó a través de él.
Podía oír a más personas corriendo y de repente Jimin estaba allí, alejando a Namjoon de él, diciéndole con voz airada. — Namjoon, déjalo solo. ¿Cuál es tu problema? ¿Desde cuándo atacas a las personas en el suelo?
— ¡Él es mi compañero!







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