Capítulo 1
[ADVERTENCIA: La siguiente historia habla sobre trastornos psicológicos, violencia y abuso a menores; les pido su discreción]
Donghae subía con su última caja en manos, por fin se había mudado de casa de sus padres y había conseguido un departamento a un buen precio... Solo porque todos quien habían habitado ahí salían despavoridos, al inicio creía por los fantasmas y casi declina la oferta sin embargo, le comentaron de su “loco” vecino bipolar o esquizofrenico, no sabía bien cuál de los dos eran o si eran los dos trastornos pero le advirtieron que no se metiera con él.
Él no era de juzgar personas pero tenía un poco de miedo, ¿y qué tal que era agresivo y le hacía algo?, ¿y sí se metía a su departamento a mitad de la noche?... Muchas preguntas comenzaron a rondar en su mente después de haber aceptado pero no había vuelta atrás, ya estaba firmado el contrato y todas sus cosas estaban ahí aunque aún no veía a su vecino.
Abrió la puerta de su departamento cuando unos pasos lo hicieron voltear, un chico lindo pero atemorizante hizo acto de presencia, tenía una cara enfadada y unos ojos tan penetrantes que le dió un poco de miedo.
—Hola, soy Donghae. —Se presentó en cuanto se detuvo en su puerta de frente, el otro chico lo miró con indiferencia por unos segundos y se adentro a su departamento sin decir nada. —Encantado de conocerte. —Murmuro sarcástico y se adentro a su departamento sin saber que ese sería el primero de muchos encuentros.
Al día siguiente, Donghae acomodaba tranquilamente sus cosas, aún tenía un par de días libres antes de entrar a su nuevo trabajo así que lo aprovecharía para instalarse, había estudiado literatura así que ahora trabajaría en una editorial y una que tenía cierto renombre, estaba feliz por lo que había logrado en ese tiempo y a sus 26 años sentía que iba por buen camino.
No había sido facil pero había logrado ingeniarselas para tratar de ser libre.
El timbre de su departamento sonó sacándolo de sus pensamientos, creyó que era el casero o algún vecino de otro piso para darle la bienvenida pero cuando abrió la puerta se quedó congelado, su vecino estaba parado frente a él con unas galletas evidentemente compradas en una tienda departamental y una sonrisa apenada, sus ojos ya no eran penetrantes y solo se mostraban tranquilos y hasta cierto punto apenados.
—Uhm hola...—Comenzo a hablar, su voz baja y tímida se escuchó, cómo si no quisiera que nadie más escuchara. —Yo quería darte la bienvenida y lamento lo de ayer, no tuve un buen día. —Se disculpó con una reverencia de 90°
—Esta bien, todos tenemos un mal día. —Donghae le dijo con una sonrisa, a diferencia de ayer está vez no se sentía intimidado.
—Soy Hyukjae, mucho gusto. —Se presentó un poco nervioso y extendió las galletas hacia él.
—Donghae y gracias. —Las tomó, está vez no le parecía un loco ni algo cercano, parecía un chico normal.
¿Porqué decían que estaba loco?
—Si necesitas algo, estoy enfrente, la mayoría del tiempo me encuentro en casa así que, lo que necesites. —Señalo su puerta semi-abierta que no dejaba ver nada dentro del departamento.
—Lo mismo digo aunque yo si saldré al trabajo por las tardes. —Dijo con una risa nerviosa, el chico era guapo y solo quizá se le hacía atractivo pero no intentaría nada por ahora, lo conocería y quería saber porque se referían a Hyukjae cómo loco.
Ambos se despidieron y cada quien se adentro a su casa, Donghae saboreo las galletas mientras apilaba sus libros en la estantería, tenía todos tipo de literatura pero predominaba la Ficción; sagas como Canción de hielo y fuego, The Lord of The Rings o Harry Potter estaban ahí que eran sus favoritos, algunos títulos famosos y otros no tan famosos estaban en ese estante.
Suspiro, estaba feliz de iniciar su nueva etapa, lejos de sus padres que aunque quería mucho podían ser asfixiantes y eso le exasperaba es por eso que se comenzó a refugiar en la literatura y es que ahí podía fingir que era un caballero de la edad media o ser un robot, un mago o un semidios, podía ser cualquier persona y nadie lo juzgaría porque solo estaba en su cabeza y aquellos libros.
Su infancia fue medianamente buena, a pesar de las grandes exigencias de sus padres y allegados, siendo criticado constantemente para ser el mejor y empujado a las orillas de un precipicio mental para lograr sus objetivos presentando un trastorno de ansiedad por ello, era claro que con el tiempo comenzó a tomar ansiolíticos por la gran presión que ejercían sobre él al ser hijo único.
Por un tiempo intento seguir con las exigencias de sus padres pero era infeliz y fue cuando dejó su carrera de abogado en la SNU para cambiar a Literatura, sus padres evidentemente enojados le reprendieron como nunca pero por primera vez no iba a ceder y se sentía feliz de no hacerlo.
A pesar de que después de eso sus padres evitaban hablar de él porque “que vergüenza que mi hijo sea escritor” y aunque le dolía el rechazo constante haciendo que su ansiedad no desapareciera aún tenía motivos para seguir luchando.
Esa noche se fue a dormir feliz, faltaban dos días para entrar a su nuevo trabajo y todo parecía ir bien, más que excelente. Su vida era tranquila en ese momento y esperaba que así fuera... Aunque no todo en este mundo suele salir como querremos.
Donghae despertó en medio de la madrugada por un portazo, el ruido fue lo suficientemente alto como para leventarse corriendo.
Al ver que todo parecía normal se asomo por el pasillo para saber si fue su vecino, iba a tocar la puerta pero un ruido lo detuvo.
Murmullos inentendibles detrás de la puerta se escuchaban, un tono de voz enojado y después el ruido de un plato rompiéndose.
Se alejó lentamente.
—¡Eres un imbécil! —Ese fue un grito que escucho claramente.
Creía que era la voz de Hyukjae pero sonaba tan distinta y violenta que lo descarto de inmediato.
Quería tocar para asegurarse que todo estuviera bien pero, no sabía que consecuencias podía tener... O que si no tocaba.
Se armó de valor y tocó levemente la puerta.
—¿Hyukjae?, soy Donghae, tu nuevo vecino. —Dijo en un tono de voz firme. —¿Todo está bien?
Pero no recibió respuesta, se quedó ahí por unos segundos pero todo parecía calmado, cómo si nada hubiera pasado.
Preocupado regreso a su departamento.
Después le preguntaría.
Sin saber que solo era el inicio de algo más grande.
Creo que es muy obvio la razón por la cuál Wattpad censuraría esta historia jaja
Sí eres nueva lectora, tu siguele leyendo y no hagas caso a los comentario xd
Y a las de siempre, ya saben, es un buen momento para releer xd
-Yosho