Capítulo 1
“¡PRECAUCIÓN! CÚPULA EN REPARACIÓN. PROCEDA CON CUIDADO.”
Leyó el cartel que se encontraba en su camino en las abarrotadas calles y maldijo en voz baja, era una nueva grieta, no era extraño encontrar calles cerradas por reparaciones en esa parte de la ciudad. Simplemente era molesto aun cuando ya estaba acostumbrado.
La cúpula se dañaba todo el tiempo, todos estaban acostumbrados, no conocía a nadie que saliera de casa sin un paraguas, a veces un cubre bocas, aun si solo era para cruzar una calle o entrar a un edificio, no había nadie que no lo usara al menos por cinco minutos un día normal por aquellas zonas para protegerse del líquido negro corrosivo o los gases tóxicos que se filtraban por las grietas del enorme domo que cubría la ciudad.
Las personas que vivían en Vortex (como él lo había hecho por mucho tiempo) no entendían la importancia que tenían aquellos letreros que se veían cada dos o tres calles recordando a los peatones sobre los peligros de la lluvia externa y llevar siempre un paraguas autorizado por la Oficina Central de Cúpula006, sobre el uso de la mascarilla BK1200-b (aquellos afortunados que podían adquirirlas, quienes no tenían tanta suerte compraban mascarillas no autorizadas BK1200-c o KC1000, aún funcionaban si solo debías permanecer en los lugares más contaminados por periodos cortos, pero no cuando tu trabajo era limpiar desechos) para aquellas zonas donde se filtraba mayor contaminación del exterior.
Recordaba su infancia, cuando pasaba por esas calles en auto junto a sus padres y veía los carteles o las personas caminando con algo cubriendo su rostro o un paraguas en la mano, su hermana siempre hablaba de lo ridículo que se veía yendo cubiertos cuando la cúpula los protegía. Él también llegó a pensar que lo era, no descubriría hasta muchos años después que las reparaciones solo eran rápidas en Vortex y no en las demás zonas de Cúpula006. Habían muchas calles en reparación y muy pocas eran reparadas, alguna solo eran reparadas cuando la lluvia exterior dañaba al punto de ser realmente peligroso o cuando algún personaje importante recorrería esas calles adornadas con flores que después de un par de semanas estarían marchitas y cubierta por parásitos, de otra forma vería a personas caminar por una viga de acero para cruzar una calle o tomando largas rutas alternas, después de todo era más importante tener a las personas de Vortex felices y a salvo antes de cuidar de las personas de otras pequeñas ciudades alrededor de esta. Cuidar de los enormes jardines para que Vortex se vea bien era más importante.
Cruzó la calle cubriendo su cabeza con el paraguas que siempre llevaba como parte del protocolo, las personas que pasaban a su alrededor también lo hicieron, algunos llevaban mascarillas, otros se quejaban del olor de la lluvia exterior que se filtraba por el daño de la cúpula mientras tosían (él era uno de ellos, el olor metálico se parecía tanto al de la sangre que le daba nauseas), notó a un par con manchas negras en sus dedos, quemaduras de la lluvia, seguramente habían tenido curiosidad de tocar aquella lluvia o la habían tocado por error en más de una ocasión algunas. Unas eran más oscuras que otras, quizás por ser más recientes, realmente en aquella época una exposición corta no importaba, los medicamentos ayudaban a que la plaga no se propagara tan fácilmente como en el pasado.
Recordaba algunos de sus conocidos en la escuela que decían tener curiosidad de tocar aquella extraña lluvia negra que chocaba contra el techo de la cúpula todos los días, recordaba como los adultos se asustaban recordando tiempos pasados cuando aquellas pequeñas manchas rojas se convertían en negras y después contaminaban todo el cuerpo hasta convertirlo en un especie de cadáver calcinado en pocos minutos, también recordaba esa vez que vio una fuga por primera vez siendo niño en Vortex y su hermana sujeto su mano bajo la lluvia negra hasta que se cubrió de ampollas rojas y luego tornarse en una cicatriz negra que comenzaba a crecer por su brazo y el lloraba por el insoportable dolor, nunca olvidaría la sensación de ardor de la lluvia al chocar contra su piel. Había sido llevado de emergencia al hospital. En otras circunstancias hubieran amputado su mano para que la enfermedad no lo afectara, pero en su caso solo necesitó medicina y descanso, la exposición dejó una horrible cicatriz en su mano, una enorme mancha negra que cubría hasta la mitad de sus dedos. Desde entonces había usado guantes, no porque le molestara, sino porque las personas solían incomodarse al ver su cicatriz.
Cuando por fin llegó a la puerta de la comisaría entró sin que nadie le prestará atención, el uniforme negro con el emblema metálico colgado de su cuello sobre su pecho con el emblema de su organización solía causar ese efecto, nadie quería verse relacionado con la Agencia de Investigación Especial de Cúpula006, cuando alguien estaba involucrado en algunas de las investigaciones de la Agencia solían no ser buenas noticias. Aquella ocasión no era diferente. Presentó su identificación al guardia de la puerta como parte del protocolo, este solo hizo un gesto indicando que podía entrar, sin dirigirle ninguna mirada.
Conocía el lugar, no necesitaba que le guiaran como la primera vez que estuvo en ese lugar cuando se perdió, recordaba la vergüenza de tener que preguntar a una pobre empleada que limpiaba las ventanas por la sala de interrogatorios porque fue la única lo suficientemente distraída como para no ver el emblema de su traje antes de acercarse, y aún se equivocó al entrar a la sala de interrogatorios en lugar de la sala adjunta, era solo un estudiante de 16 años cuando fue a observar su primer interrogatorio, su instructor se había negado a acompañarlo y llegó tarde a la introducción, por suerte Sebastian estaba ahí para guiarlo.
-¿Hay algo nuevo? – preguntó cuándo encontró a su compañero.
-Tú presencia es lo único nuevo por aquí.
Danny decidió no responder. Cuando Sebastian estaba de mal humor solo podía significar una cosa: no había nada nuevo. No había nada que hacer.
-Solo espero a Ivanna. Pero si quieres hacer alguna pregunta al testigo podría…
-No – interrumpió. – Si dices que no tiene mucho no veo porque debería preguntar algo.
Sebastian Blair era no solo su compañero, había sido nombrado como director de la organización solo unos días atrás después de la muerte del antiguo director, su padre.
No lo había visto en una semana por todo el protocolo que la familia Blair debía cumplir tras la muerte de uno de sus miembros, pensó que estaría demasiado ocupado organizando su nueva oficina o poniendo las cosas en orden. Para Danny fue una sorpresa cuando llegó un mensaje de su compañero esa mañana alertando sobre un nuevo caso y que lo vería en la comisaría del Sector B.
Que Sebastian se hubiera interesado por ese caso podía significar dos cosas: era algo importante o simplemente lo usaba como excusa para evadir a todas esas personas que lo buscaban para darle sus condolencias o felicitarlo por su futuro ascenso como director.
-¿Deberías estar aquí? – pregunto Danny mientras observaba la ventana que daba a la sala de interrogatorio de la policía.
Solo había una persona al otro lado del vidrio, un hombre con el cabello blanco y la cara llena de arrugas, mordía sus uñas mientras miraba a su alrededor, movía su pierna con nerviosismo. Había visto el perfil de aquel sujeto esa mañana, hace solo 24 horas era un sujeto normal a la mitad de sus 30, profesor de primaria que vivía solo en algún lugar del Sector B donde fue encontrado y atacado. La fotografía que mostró su tableta esa mañana era la de un hombre de mediana edad castaño y sonriente, la persona que estaba frente a sus ojos no era ni la sombra de esa persona.
No dudaba que hubiera comenzado a sufrir la paranoia que era común después de lo que había pasado. Danny lo había visto muchas veces, algunos llegaban a sacarse los ojos, otros golpeaban su cabeza contra una pared hasta romper su cráneo con la intención de sacar el recuerdo de sus mentes, siempre decían lo mismo, el recuerdo se manifestaba como una película en bucle. Una y otra vez. Sin detenerse. Cuando entraba en ese estado era inútil continuar con el interrogatorio, entendió porque Sebastian lo había dejado. No había razón para hacer más preguntas después de todo.
-No hay otro lugar en el que preferiría estar.
-¿Tu nueva oficina en Vortex no tiene tan buena vista como los rumores dicen?
-La mejor vista de la ciudad como dicen… - soltó en un suspiro – pero le dije a la junta directiva que me quedaré con mi oficina en el Sector B.
-Supongo que no les gusto.
Sebastian se limitó a sonreír.
A la junta nunca le había gustado Sebastian. No les gustaba que fuera el siguiente en la línea de sucesión, preferían a Cedric, su hermano menor, como sucesor. Cedric era casi tan estricto con las tradiciones como lo había sido el antiguo director, pero Sebastian era el mayor y quien había heredado la línea de sangre. Él tampoco era muy apreciado por los suyos… si su hermana hubiera heredado la línea de sangre no habrían dudado un minuto en exiliarlo. Era divertido ver como esas tradiciones los obligaban a mantener contacto con individuos que en otras circunstancias serían “indeseables”.
Lo cierto era que la Agencia había sido establecida desde que sus primeros antepasados pusieron un pie en esa dimensión hace cientos de años, al principio se encargaban que la presencia de los suyos pasara inadvertida para los humanos, después de la Última Guerra ya no podían ocuparse de aquellos asuntos de forma discreta, así fue como las Agencias de Investigación Especial fueron establecidas en cada una de las pequeñas ciudades que aún quedaban en el mundo. Claro, en comparación con los humanos, ellos aún eran una minoría, pero solo uno de ellos podría terminar con ejércitos humanos completos… sólo ellos podían protegerlos de los seres que la Última Guerra había liberado.
No habían muchas familias que para ese entonces se consideraran ‘puras’, sus genes habían sido mezclados con humanos desde hace mucho tiempo, habían muchos nombres que se habían perdido para ese entonces. Danny era descendiente directo de la familia Widow, había heredado las habilidades de esta, más el apellido Widow se había perdido con el accidente donde sus padres murieron y su hermana desapareció. Él había cambiado su nombre poco antes de dicho suceso, al menos su apellido, su nombre no cambio hasta meses después del accidente y la persona que era en ese entonces también desapareció por completo “no desapareció, ha muerto” se recordó a sí mismo, pensar en alguien desaparecido daba la esperanza de volver, los muertos no vuelven. Ese nombre era lo único que lo unía a esa familia que había desaparecido. Y él no volvería.
-Al menos debiste tomar un día más – le reprochó Danny a su compañero. – Al menos para mantener las apariencias.
-No teníamos una buena relación. No hay apariencias que mantener.
-Ni yo con mis padres… y desaparecí dos años después de su muerte – le recordó. Sebastian soltó una suave risa.
-Y te hizo bien… pero no creo que a mí me favorezca de la misma forma. – Sebastian había jugado con uno de los mechones del corto cabello castaño de Danny. Apartó la mano de su compañero, decidió rendirse. A veces olvidaba lo cabeza dura que Sebastian podía llegar a ser cuando se lo proponía – por cierto… Cedric tomará el puesto como director hasta que la junta considere que estoy preparado.
-¿Qué? ¡Estás preparado, joder! – Sebastian miró a su compañero en silencio, advirtiéndole que bajara la voz con una mirada, Danny lo ignoró – además… tu hermano es un clasista de mierda.
-Es un buen líder. O eso dice la junta.
-Es un maldito dictador. Tú eres un buen líder… lo has sido desde que te conozco.
-Ellos no piensan lo mismo.
-Claro que no lo hacen. No eres la clase de hombre que ellos quieren al mando.
La junta no consideraba a Sebastian como un buen líder, de hecho, no considerarían a nadie que fuera en contra de los ideales que los habían regido por años. Cosas como la discreción o no caer en los “errores humanos” eran cosas que ellos no toleraban, siempre se habían considerado superiores… él también había crecido con ideales de superioridad que lo llevaron por una espiral descendente por gran parte de su vida, cada día pensando que no era suficiente, que era un fenómeno, recordaba aquellas grandes fiestas donde se sentía tan incómodo al lado de su hermana que siempre se veía tan perfecta con su vestido y tacones conversando con otros mientras él apenas podía sonreír con lo incómodo que se sentía en aquellas ocasiones importantes y la preocupación de hacer algo que pudiera avergonzar a sus padres, casi podría decir que fue el conocer a Sebastian lo que lo hizo distanciarse de las creencias que le habían instruido desde que era niño y comenzó a aceptarse a sí mismo poco a poco sin importarle lo que otros decían sobre él. Pero fue la muerte de sus padres lo que lo libero.
Se preguntaba si Sebastian se sentía de la misma forma respecto a su padre. Después de todo el antiguo director no era tan diferente a todos los ancianos de la junta… o de los propios padres de Danny. Había presenciado muchas de las discusiones entre el antiguo director y su compañero, tantas que no recordaba ninguna cena que no terminara en gritos, platos rotos y con ellos regresando temprano. Se había acostumbrado tanto a eso que recordaba que llegó a ni siquiera quitarse el abrigo cuando visitaba al antiguo director junto a Sebastian. Decidió no insistir en el tema.
-¿Qué fue lo que descubriste? – preguntó en voz baja, tratando de concentrarse en el caso. Se dio cuenta que habían pasado más tiempo del esperado hablando sobre trivialidades en lugar de concentrarse en lo que tenían frente. Ivanna aún no llegaba, conociendo a la técnico… seguramente había perdido las llaves de su auto de nuevo y se había extraviado de camino a la comisaría.
-Es lo mismo que otros han dicho. Aparecen entre las sombras, se aseguran que haya alguien observando, luego ataca y desaparece.
-Alguien debe estar controlándolos.
-Esto podría iniciar otra guerra.
Danny sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo, se giró para ver a su compañero.
-No digas cosas como esas.
-Fue así como inicio hace 100 años ¿no? Criaturas apareciendo aleatoriamente alrededor de grandes ciudades. Lo siguiente serán reportes de muertes inexplicables y pánico colectivo. Lo peor podría ser que rompan la cúpula.
-Nadie va a romper la cúpula…
-¿Realmente lo crees? – no respondió, sabía que solo se mentía a sí mismo, jugó con sus guantes nerviosamente – debemos resolverlo antes que suceda.
-Lo sé ¿realmente crees que…?
-¡Llegué!
El grito de Ivanna entrando a la sala donde se encontraban, dando un portazo con el cabello castaño claro revuelto por el aire y algunos mechones quemados, seguramente había cruzado corriendo la calle donde se encontraba la fuga, sus gafas estaban tan empañadas que apenas podía ver sus ojos, su asistente iba atrás de ella, aun sujetando el paraguas, varios folios en sus brazos a punto de caerse y el zapato que Ivanna había dejado tirado en algún momento de su carrera hacía la sala de interrogatorios.
Sebastian y Danny no saludaron, simplemente señalaron el espejo donde se veía el otro lado de la sala de interrogación, indicando que se había equivocado de habitación. Ivanna soltó un “oh”, volvió a cerrar la puerta de un portazo y se dirigió a la otra sala.
La técnica de la Agencia, Ivanna Ross, volvió a entrar al apartado donde se encontraba la persona a interrogar, el sujeto saltó cuando la puerta se abrió de una patada.
Ivanna era el tipo de persona que haría una entrada dramática sin importarle cuanto dañara las puertas, decía que era lo único interesante de su trabajo. Era una persona extravagante, sus cabellos castaños claros casi de un tono rojizo siempre iban revueltos sujetados con unas pinzas, sus enormes gafas redondas sobre su rostro delgado a veces le daban la apariencia de un insecto, aun así, Ivanna tenía un extraño atractivo que llamaba la atención. No necesitaba golpear las puertas como era su costumbre para que todos giraran a verla, era casi un instinto que te hacía girar hacía ella.
Sin decir nada al sujeto avanzó hasta la mesa de metal donde se encontraba sentado y organizó las cosas que llevaba dentro de su portafolio, no era necesario decir algo, de todas formas el sujeto quizás no respondería a nada. El sujeto aún temblaba y trato de pelear cuando vio que el asistente de Ivanna trataba de colocar una especie de diadema de cuero y metal alrededor de su frente, Ivanna se aseguró que la grabadora estaba encendida antes de recitar en voz monótona:
-Soy la agente Ross de la Agencia de Investigación Especial de Cúpula006, debido a las nuevas leyes implementadas a partir del Gran Reinicio en año 0 del Nuevo Siglo, por su seguridad debe pasar por el tratamiento de Eliminación de Información Peligrosa. Gracias por su colaboración, Larga Vida al Gran Consejo.
Danny odiaba el equipo que usaban los técnicos de la Agencia, aquellos objetos con los que alguien capacitado como Ivanna podía entrar a tu mente y jugar con ella. Los Técnicos solían decir que la memoria de una persona era como un cuaderno escrito con un lápiz, si conocías la configuración correcta podías borrar o reemplazar fragmentos completos, dependía de tu habilidad para borrar por completo o dejar líneas borrosas que podrían leerse con esfuerzo bajo lo que sea que reescribas. A veces incluso podías romper páginas completas o reemplazarlas por las de otros. Era terrorífico pensar que a veces podías usar esa habilidad para eliminar personas de la vida de otras, lograr que estas nunca hayan existido o darle la vida de una persona a otra completamente diferente. La Agencia era capaz de controlar quien existía y quien no.
Vio como el asistente de Ivanna tenía problemas al colocar el equipo al sujeto que seguía luchando por soltarse de las esposas que lo sujetaban a la mesa. Ivanna peino su cabello con una de sus manos y soltó un largo suspiro.
-No tenemos tiempo para esto – murmuró.
Al mismo tiempo que la mano de Ivanna regresaba a la mesa el sujeto se había quedado completamente paralizado, sus labios fruncidos y expresión de terror, apenas podía soltar gemidos a través de los labios cerrados, sus ojos era lo único que podía mover ahora. El joven asistente miró a su jefa con reproche, pero antes que pudiera decir algo Ivanna le indicó que continuara con su trabajo, el joven asintió y ayudo a sentar al sujeto a la mesa, colocó la diadema en su frente y la ajusto lo suficiente para que quedara apretada, cubrió los ojos del sujeto con un par de gafas negras y sus oídos con grandes audífonos. El sujeto continuaba soltando quejidos de terror.
-¿Qué hace? – pregunto Danny enfadado. Utilizar cualquiera de sus peculiaridades frente a personas comunes era una grave violación a la ley. En circunstancias normales cualquiera que se atreviera a hacerlo sería inmediatamente encarcelado sin un juicio previo.
-Si tú y yo no decimos nada, dudo que a alguien le interese – respondió Sebastian.
Era verdad. Odiaba admitir que Sebastian tenía un punto en eso, de todas formas, al Gran Consejo no podía importarle menos lo que hicieran para cumplir con sus deberes, podía alguien mañana reportar que él mismo había hecho una masacre en un templo del centro de una de las ciudades cercanas para atrapar a un sospechoso y solo le pedirían redactar un informe… bueno, quizás si se trataba de él le darían un poco más de importancia, no porque el incidente fuera importante para ellos, sino porque se trataba de él, Daniel Edward Brown.
La máquina frente a Ivanna hizo el sonido de una campana, indicando que el proceso de eliminación había terminado, el sujeto frente a ella había dejado de soltar quejidos de terror mucho tiempo atrás cuando el proceso había comenzado. El asistente quitó los implementos y tuvo que sujetar al sujeto para que este no cayera de la silla, Ivanna se levantó y salió de la sala, Danny y Sebastian hicieron lo mismo al otro lado del espejo.
Ivanna se había acercado a un par de guardias para darles el informe simplificado como lo dictaba el protocolo, los guardias simplemente asintieron en silencio y se dirigieron a la sala de interrogaciones. Ivanna se acercó a ellos.
-Tenemos que hablar.
-¿Ahora? – pregunto Sebastian.
-Vamos afuera.
La seriedad de Ivanna los preocupaba. Danny esperó un poco cuando los otros dos se alejaban por el pasillo para ver como los policías sacaban arrastrando al hombre de la sala de interrogatorios y lo llevaban por el pasillo. Solo otro pequeño inconveniente para las personas en Vortex.