La inquilina 204

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Sinopsis

Jungwon un joven con sueños que llega a Daegu en busca de obtener ese empleo de modelaje pero se ve interrumpido cuando el chofer del taxi le baja en el camino amenazándolo con un arma, donde sin dinero y hospedaje vaga el barrio sin protección alguna. Una dulce ancianita de nombre Sunghee que transitaba las calles cargando un par de bolsas negras pesadas, lo ve a los lejos por lo que no lo duda y aprovecha su fragilidad para que el muchacho le ayude. Mientras Jungwon buscaba la manera de como contactarse con su mánager, él terminó por ayudar a esa ancianita quedando así en su hogar a cambio de que pueda ayudarle con las que aceres de la casa. Ahí conoce a Jay un inquilino del edificio y que misteriosamente después de salir con él por dos días desapareció de su hogar sin dejar rastro y aunque poco tiempo después supo porque había desaparecido quiso dejarlo todo para huir pero, ya era tarde. Nunca confíes en los extraños.

Genero:
Mystery/Romance
Autor/a:
Gukiemida
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capitulo 1










































—Kim debemos pedir refuerzos. —se cubrió la nariz apartándose por completo.

—Joon —el pequeño pelirrojo se acercó a él con miedo y le miro a los ojos con horror, como una cosa así era posible— l-la anciana —no tenía voz como para decirlo estaba temblando con miedo y pánico— ella...ella...

—¿Ella que?

—Mató al chico, creo que lo mató.

Joon no comprendía lo que su compañero estaba diciéndole, en cuanto se alejaron de ese terreno baldío Kim le pregunto a la misma joven entrevistada hace unos minutos sobre el número de la habitación de aquella anciana.

—El 204. —Soltó confundida— ¿Sucedió algo oficial? Pudieron ver que es.

—Si... —Joon le respondió, pero no estaba dispuesto a dar detalles de lo que ambos vieron ahí— con su permiso señorita.

La chica cerró su puerta al mismo tiempo que, ambos subieron las escaleras para dirigirse a esa habitación en particular, los agentes vieron pequeñas gotas negras y secas en las escaleras a medida que subían, las gotas de lo que sea que fuera termino perdiéndose exactamente en el 204.

—Que mier-

—Shsss Joon.

Bum toco con cuidado en espera de que ella abriera, en cuanto escucharon los pasos acercarse los dos tragaron saliva al verla detrás de la puerta sonriente.

—Oh, otra vez tú muchacho —le sonrió tranquila como si no hubiese sucedido nada— los estaba esperando, y si... —confeso decir sin apartar su sonrisa de su rostro, una inocente y pura— Fui yo, yo los mate.

Bum sintió su piel erizarse tanto como el de Joon tras esa tranquilidad espeluznante que no podían creer, y no era el único chico al que ella había matado, había otro y suponían que muchísimos más.

...

Antes de los hechos.

Con una sonrisa en los labios y aspirando el nuevo aire de aquella ciudad nueva para él, es así como le recibía la brisa de la mañana con una cálida bienvenida por haber llegado.

Su teléfono sin duda alguna se inundó de mensajes y llamadas, contestó colocando el teléfono en su oreja mientras que con la otra mano arrastraba su pequeña maleta para ir a tomar un taxi, desde luego le urgía llegar a su hotel tras su cansado vuelo.

—Sí, llegue sano y a salvó —suelta una carcajada cuando su mánager le dice que tenía que cubrirse y no llamar la atención como lo estaba haciendo justo como en ese mismo instante— prometo hacer todo eso, pero hey, la gente aquí no me reconoce —le miente, saluda a un par de personas a los lejos que se atreven a saludarlo también emocionados al verlo.

“Oh Yang Jungwon me saludo”

“Mira, es Yang Jungwon el modelo”

“Debería pedirle un autógrafo”

“Es mucho más guapo en persona”

Y entre otros comentarios siguió escuchando no muy lejos de él, en cuanto le hizo la mano a un taxi y tras haber aparcado ya, colgó de forma inmediata prometiéndole que a su manager llamarlo una vez que estuviera en el hotel. Subió tranquilo despidiéndose de la gente que seguía saludándole y tomándole una que otra foto en secreto que él pudo notar.

Cuando el taxi se alejó de aquellas personas agradables Jungwon no podía imaginarse que aquel hombre del taxi no era de cierta manera un simple chofer. El hombre nervioso veía en el retrovisor a Jungwon y aunque el pelinegro estaba entretenido mirando la ciudad no tenía ni idea lo que estaba por suceder después.

—Es cierto —dice asustando un poco al chofer, él hombre necesitaba actuar rápido— ¿Puede llevarme a esta dirección? —le tendió una tarjeta con la dirección.

—Claro, —sostuvo el volante fuerte entre sus manos— conozco una ruta cerca y... mejor que esa.

—¡Genial!

Jungwon sonrió feliz mientras veía al conductor desviarse a otro destino cosa que el pequeño no pudo percatarse de ello a tiempo porque creía de forma inocente que llegaría muy rápido a su hotel. El conductor mientas tanto seguía manejando teniendo calculado todo.

Jungwon ceñudo miró el lugar en donde se adentraron, lleno de gente extraña y que de cierta manera él lo relacionaba como peligrosa al ver sus tatuajes y cigarrillos entre sus dedos. Aunque el mismo no debería juzgarlo pero le daba muchísimo miedo esa clase de personas, considerando que él era alguien que muy pronto sería reconocido.

El auto estaciono en el barrio que parecía darle mala pinta desde que lo vio y se preguntaba porque diablos se habían detenido, quería irse.

—Disculpe...

—Bájate niño rico si no quieres que te dispare.

Jungwon alzó las manos al ver que le apuntaba con un arma, esto no debería estarle pasando pero estaba sucediéndole, así que sin nada que decirle abrió con torpeza la puerta del taxi para salirse asustado de él, en cuanto lo hizo él taxi arrancó para dejarlo ahí totalmente sólo y varado sin sus pertenencias que el conductor le había robado.

Demonios Jungwon no debía confiar en las personas ni en las más inocentes que fueran.

—Debo... —miró el lugar tragando saliva y camino despacio para irse de ahí, lo único que le quedaba sólo era su identificación y su teléfono celular— quizá no...

Siguió caminando, recorriendo ese barrió con miedo, la gente pasaba y lo miraban como bicho raro apuntando su ropa, si, Jungwon no tenía pinta de ser gente común tras la ropa cara que cargaba con él. Por suerte era de día así que tenía fe de que saldría de esta, miro un edificio y decidió quedarse ahí mientras hacia una llamada rápida.

—¿Jungwon?

—Hyung, acaban de robarme. —Seguía asustado sí, pero trato de sonar lo más tranquilo para no asustar a su mánager.

—¿Qué estás bien?

—Sí, solo se llevaron mi maleta, por suerte tengo mi móvil conmigo.

—¿Qué hay de tu billetera?

Se palpo la bolsa, no había rastro de aquella billetera, en pocas palabras estaba sin dinero ya.

—No la tengo conmigo.

—Quédate ahí, ¿en dónde estás?

—No lo sé Hyung, —miró el barrio— pero supongo qué, está alejado de la ciudad.

—Puedes enviarme una fotografía.

—Sí, espera.

Trato de sacar una foto pero fue golpeado sin querer por una dulce señora que recogía sus bolsas que se le habían caído al suelo tras ese pequeño incidente.

—Disculpe...

—No te preocupes muchacho, son muy pesadas es todo.

Jungwon se mordió el labio sin saber qué hacer, sabía que había un hecho más importante sobre su vida y futuro pero tampoco iba a dejar a la viejita sola con esas bolsas negras que si parecían ser pesadas para ella.

—Déjeme ayudarla sí.

—Gracias muchacho.

Se colocó el teléfono en su oreja por suerte su Hyung seguía en la llamada.

—¿Qué es lo que te demora en responderme?

—Hyung, prometo llamarte luego, ayudaré a una ancianita a subir sus compras a su hogar en cuanto me desocupe te marcare, de acuerdo.

—Por favor.

Pero aquella llamada jamás fue devuelta como lo prometió y su manager tiempo después lo reporto como desaparecido.

Llegando al hogar de la señora dejó las bolsas en la mesa mientras la viejecilla caminaba hacia el chico totalmente agradecida por haberla ayudado.

—Muchas gracias muchacho, —tomo las manos de Jungwon— fuiste muy amable.

—No es nada, —le sonrió y ella soltó sus manos gentilmente— ahora si me disculpa tendré que-

—¿No tienes hambre? —Pregunta de forma rápida no pasando desapercibido su rostro y cuerpo flaco, el necesitaba comida, mucha.

—Bueno... Debo estar adieta para la sesión de fotos y...

La mujer arqueo una ceja sin comprenderlo, Jungwon se sintió un poco tonto hablando de trabajo cuando desde un inicio fue a lo que vino hacer en primer lugar, pero ahora donde las circunstancias habían cambiado no le parecía tan mal comer de lo que ella preparará.

—Un poco... no le hace daño a nadie ¿verdad?

—Puedes quedarte en ese sillón, mientras preparo todo de acuerdo.

—¿Segura? ¿No quiere que le ayude?

—No está bien, mis manos son mágicas y hacen muchas cosas solas.

—Bien. —le sonrió y de vuelta sus ojos estuvieron en su móvil, quería llamar a su mánager pero no tenía mucha pila—maldición.

—¿Sucede algo? —la mujer le pregunta mientras abre su refrigerador y saca dos rollos de papel aluminio para preparar la carne que sería el manjar una vez que ese chico se le comiera.

—Tiene algún cargador, vera necesito hacer una llamada.

—No tienes a donde ir ¿cierto?

—Realmente —le apenaba decirlo—, no...

—Puedo darte asilo aquí si gustas —le miro de reojo— mientras todo se soluciona claro.

—¡En serio! —Soltó emocionado pero se cubrió la boca y se regañó así mismo— perdone pero no creo que sea prudente hacerlo y...

—Créeme querido, es mejor estar aquí que en cualquier lugar ahí afuera —le señaló con su cucharon— todo puede tornarse peligroso si un chiquillo tan bonito como tu anda sólo como si nada.

—De acuerdo.

No quiso darle tantas vueltas donde negarse no era el mejor de los casos, no tenía dinero y tampoco un lugar donde quedarse, pero estar aquí con esa viejecilla se le hacía más factible mientras recuperaba sus pertenencias.

—Bien —ella le sonrió feliz— me preguntaste por el cargador ¿verdad? Déjamelo ahí que lo llevaré a cargar con el vecino.

—Puedo llevarlo yo mismo no tiene que-

—Insisto, déjamelo a mí sí, ahora ven a comer, te he preparado algo delicioso.