Un Amor Sin Edades (Rivamika) por Ness 💙 en Inkitt
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Un Amor Sin Edades (Rivamika)

Sinopsis

Lo prohibido es tan tentador como también peligroso, pero cuando se trata del amor, no hay barreras o obstáculos que lo detengan ni siquiera la edad. Envueltos por el deseo y la pasión se verán consumidos en un fuego ardiente. Porque lo de ellos es un Amor Sin Edades.‼️ One Shot Rivamika +18 🔥 (Leerlo bajo su propia responsabilidad).

Genero:
Erotica/Romance
Autor/a:
Ness 💙
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Un Amor Sin Edades

‼️Advertencias‼️


Contenido +18🔥


Leer bajo su propia responsabilidad

(Principiante en el tema)


Esta historia es completamente de mi autoría y me inspire en la canción de Isabel Larosa - Older

(les recomiendo que la escuchen).


Ship Rivamika, sino te agrada o molesta el Ship, mejor retirate y evita tirar hate.


Déjenme sus votos y comentarios, me encanta leerlos.


Sin más que decir espero lo disfruten. 😜



La brisa fresca da contra mi rostro ondeando mi cabello en el proceso, los rayos del sol me dan la calidez de estar flotando entre las nubes; luego de haber estado todo el fin de semana con un frío que podría congelarte de no estar abrigado.


Hoy el día pinta para mejor.


Las hojas de los árboles se balancean de un lado a otro, las flores lucen radiantes y el calor se siente tan palpable. El verano se aproxima.


— Señorita Mikasa. — Arthur, mi chófer me llama para entrar al Coche. — abrochese el cinturón por favor — asiento y acato.


Bajo la ventana y recargo mi cabeza contra esta, la brisa golpea en mi rostro sintiendo y respirando el aire puro, puedo ver con detenimiento el momento de las hojas caer siendo impulsadas por el viento y el como los pájaros vuelan siendo libres. Sonrio.


Mi vida es tan básica, aburrida y monótona, tengo todo y a la misma vez nada, de que sirve tener tanto dinero, cuando no puedo disfrutarlo como quiero.


Vengo de una de las familia más adinerada del distrito ,siendo hija única, mis padres desde pequeña me han consentido con todo lo que quiero y deseo, haciendo excepción a otras cosas, todo a cambio de dirigir mi vida, algo que se toman demasiado enserio.


Mi padre es tan estricto cuando se trata de mi, me impone ciertos límites que no debo cruzar, como por ejemplo, no estar fuera de casa hasta tarde, no tener un novio fuera de nuestro círculo; es decir, que tiene que ser de mi misma categoría. Además de no salir a fiestas al menos que sean celebraciones de nuestra misma clase, algo que he cumplido al pie de la letra. Mi madre por otro lado tiene la misma mentalidad que el; pero siempre se deja llevar por lo que el dictamina, a ellos no les importa lo que quiero y sueño para mi o la persona con la que quiero pasar el resto de mi vida, simplemente les interesa atarme a un matrimonio arreglado.


He callado y obedecido por el simple hecho de ser una menor de edad, pero ahora que he cumplido mi mayoría y estar a solo días de graduarme, he decidido irme y dejar atrás esta vida que promete un mejor futuro pero que te quita lo importante, vivirla felizmente.


Sere demasiado joven lo admito, pero soy lo suficientemente madura para afrontar y luchar por lo que quiero.


Amo a mis padres y se que han dado tanto por mi, como también me han quitado la felicidad de vivir la vida como cualquier adolescente, todo lo que tenga que ver con lo material lo he tenido, pero ya me canse.


¿He sentido como si estuviera cautiva?.


Si.


¿Odio mi vida?.


Si.


¿He obtenido "todo" lo que quiero?.


Si y No.


Hay algo que he deseado desde que cumplí los quince años y no he obtenido. Algo que no debería, que ante los ojos de mis padres y la gente seria una total aberración.


Al principio me sentí confundida al no identificar lo que sentí ese día, ¿deseo? ¿Amor? ¿Atracción? pero con el tiempo se hizo más nítido, más claro. Entendí mis sentimientos.


El auto se detiene y aparca justo frente a la entrada del colegio. Mi chófer baja y me habré la puerta.


— Que tenga buen día señorita — Asiento y le agradezco.


Han pasado dos días desde la última vez ,después de un fin de semana viviendo encerrada en mi habitación, estoy aquí en el lugar que más he recurrido.


Me gusta estudiar, aprender, equipar mi mente de lo que necesito para afrontar lo que venga, mis notas pueden corroborar eso, soy la mejor de la clase, con respecto a las chicas.


Pero esa no es la razón por la que prefiero estar aquí.


Soy la chica prodigio como todos me conocen, por ser todo un cerebrito.


Junto a mi mejor amigo Armin, que es el mejor que todos los ineptos que tengo como compañeros.


No recibo burlas como suelen hacerlo con todos los nerds, porque mi imagen no da incapié para eso. Es todo lo contrario.


Mis rasgos faciales llaman la atención de los chicos o eso me han dicho. También el hecho de que soy un poco de ambas cosas...


Belleza e inteligencia.


La combinación perfecta de toda chica, o eso me dijo Sasha, no la entendí muy bien al tener una papá en la boca.


Muchas de las chicas me odian, por el simple hecho de quitarles la atención de los chicos y de poseer algo que ellas no, algo totalmente absurdo, soy muy pacífica, pero cuando me toca ser una perra lo soy, varias han tratado de joderme y un claro ejemplo de ello es la profesora de literatura, Petra Ral.


Al principio no entendí el motivo de porque rebajarse a una estudiante, hasta que descubri que no solo era por mi intelecto, sino por alguien en específico.


Nunca he tratado de rebajar a nadie por lo que tengo y es que yo no presumo lo que soy, simplemente me muestro como soy.


Puedo obtener la atención, disposición y comiendo de la mano a cualquier chico con un chasquido de mis dedos.


Pero eso no me interesa en absoluto o mejor dicho ninguno de ellos.


¿De qué me sirve tener belleza e inteligencia?


Si no obtengo la atención de El.


Entro al salón de clases, dónde se encuentran la mayoría de mis compañeros.


— ¡Mika, por acá! — visualizo a mi amigo Armin junto a Sasha.


— Hola chicos — los saludos cuando estoy frente a ellos.


— Al fin llegas, pensé que no la contarias, sabes que nuestra primera clase es de literatura. — suspiro con pesadez.


— No te preocupes Sasha, no es para tanto — simplificó.


— ¡Estás loca!, esa Cabeza de zanahoria es capaz de todo por hacerte quedar mal. — Se exalta.


— Chicas creo que...


— Que lo intente, eso me vale tres hectáreas de verga. — digo con una media sonrisa; encogiendome de hombros. Sasha niega con la cabeza.


Hoy se preocupa más de lo normal y lo extraño es que no es por comida.


— Mika es que necesito contarte algo.— dice de repente y yo la miro expectante ante eso. — A solas — simplifica mirando a Armin apenada.


— Armin crees que podrías...


— tranquilas, cosas de chicas, comprendo — se encoge de hombros sonriendo, se retira y se dirige a dónde está Connie y Jean a lo lejos. Una vez que estamos teóricamente solas Sasha se sienta de golpe.


— Que ha pasado escupelo debe de ser importante — Sasha contiene el aire hasta que su rostro se torna rojo como un tomate, lo expulsa y su rostro vuelve a su color natural.— es sobre la profesora Ral — concluyó.


— Si, Es sobre la cabeza de zanahoria. Hay rumores por todo el colegio que se le declaró al profesor de matemática, rumores que son ciertos, varios estudiantes lo presenciaron entre esos yo — abro los ojos sorprendida y algo dentro de mi se remueve.


— ¿Como reacciono Sasha?, ¿Que hizo?, ¿La acepto? — la ansiedad me empezaba a carcomer.


Un carraspeo y el sonar de unos tacones, no hace desviar nuestra atención a la persona presente.


— Los quiero a todos en sus lugares, ya. — Ral parece que anda con el peor de los humores. Sasha me mira con impaciencia y resignada se va a los asientos de atrás, ¡mierda que me quiso decir con esa expresión! — Todos solo con su lápiz y borrador sobre la mesa.— todos acatamos.


Pasa por cada mesa entregando la hoja del examen. Cuando llega a mi, me mira con un aura de muerte. Si las miradas mataran ya estaría a diez metros bajo tierra.


Veo de reojo la hoja de Armin quien está al lado mío con una distancia considerable de separación.


Mi entrecejo se frunce. Veo a mi otro lado, dónde está Marco y no puedo creer lo que veo o bueno si, ¡pero que mierda!.


No es el mismo examen.


El de ellos es igual y el mío es el único diferente. Levanto la mirada de mi hoja y la enfoco en la profesora Ral que mi mira fijamente con una sonrisa arrogante. Desgraciada.


Esto es inaudito, esto está muy mal y puedo asegurar que se metería en problemas si se supiera. Todos empiezan, yo exhalo aire y suspiro. No le daré el gusto.


Veo y leo cada pregunta con precaución y si, no es precisamente lo que estudie, todo es tan diferente, pero viendolo mejor hay preguntas que reconozco.


Que coincidencia que decidí estudiar algo que no pensé más adelante me serviría. La suerte de ser aplicada a la literatura. Aunque mi preferida es la matemática.


Han pasado 30 minutos desde que empezamos y hace 10 que ya entregué mi hoja, fui la segunda en hacerlo. Ya luego todos lo hicieron.


La sonrisa de Ral permanecía intacta, mientras yo sonrió para mis adentro.


— Bien, dentro de unos momentos vendré a entregarles sus exámenes.— Finaliza y mi mira fijamente hasta desaparecer por la puerta.


— Vaya ese examen estuvo muy fácil — Armin se hace presente junto con Sasha — ¿no Mika?.


— Cierto, a pesar de que no era el mismo examen. — digo con desgano, Armin y Sasha fruncen su ceño — Ral me dió un una hoja con preguntas diferentes a las de todos — ambos abren la boca sorprendidos — No se preocupen lo resolví correctamente. Aunque si la delató estaría en graves problemas — sonrió


— Eso no...


De repente todos corren a sus asientos, como si viniera el mismo diablo detrás de ellos. Y cuando veo los chicos ya están en sus lugares, ¿en que momento se movieron tan rápido?; no entiendo nada hasta que alguien se hace presente. El aire se retiene en mi pecho.


Su cabello azabache tan espléndido junto a su flequillo que se balancea a su andar, su piel blanca como la nieve luce tan pulcra y limpia, la camisa de botones se adapta a su cuerpo como su fuera otra piel y su perfume, joder inunda mis fosas nasales, un hombre en toda la palabra es lo que tengo justo enfrente de mi.


Lo escaneo de pies a cabeza, hasta que me topo con su mirada fría y hostil posada en mi, ocasionando que todo mi cuerpo se estremezca.


— Buenos Días Estudiantes — todos respondimos al unísono, de pies y firmes como unos soldados — pueden sentarse.


El profesor Ackerman, es un hombre al que todos le tienen respeto, pero mas que todo miedo.


Pero a mí no, es todo lo contrario.


Su aura oscura, su mirada fría, su carácter de los mil demonios, solo me transmiten una sola cosa: excitación.


Perderme en sus ojos azules es una fascinación que me eriza la piel.


Imaginar sus finos y apetecibles labios recorriendo mi cuerpo a punto de besos y mordidas hace que toda mi sangre hierva.


Imaginar su cuerpo sudando encima del mío con su cabello negro pegado a su frente debido al sudor hace que mi corazón se acelere.


Imaginarlo entre mis piernas mientras me embiste como una bestia y gime mi nombre con su voz grave en el momento hace mis piernas temblar.


Convirtiendo esto.


En mi fantasía más deseada.


Mi secreto más oscuro.


Mi deseo más preciado.


¿Está mal desear a un hombre que es mayor que yo y podría ser mi padre?


Ante los ojos de la gente lo es.


Pero para mí la edad es solo un número. No es relevante.


No me importa si estoy mal por desearlo, lo quiero a el a como de lugar.


Porque además de desearlo me he dado cuenta que me he enamorado perdidamente de El.


Y Eso algo que no pude evitar. Amarlo.


Se que no soy la única que ha fantaseado con el, muchas compañeras murmuran los locas que están por el, como también dicen que no podrían imaginar algo con el, porque es muy mayor, diciendo la típica frase de: "podría ser mi padre".


Pero a la que más se le ha notado el interés es a la profesora de literatura, siempre he sabido desde que entre al colegio que está enamorada de él, lo más chistoso es que El ni le muestra el mas mínimo interés. Pero últimamente ha estado más tiempo con ella.


Después de enterarme que se le confesó y la idea de pensar que le correspondio hace que algo se me remueva del disgusto.


No lo puedo imaginar con otra, no lo acepto.


Llevo ocultando esto desde los quince o más que todo desde que llegué aqui, pensé desde el principio que solo era un capricho y trate de olvidar tal sentimiento con otra persona.


Eren Jaeger, el chico más popular del colegio, viniendo de una de las mejores familias ricachonas del distrito y por el que las chicas se derriten cada que lo ven. La reacción de mis padres fue de las mejores, como si hubiera hecho la mejor inversión de su vida y si que lo era, para su desgracia No resultó, lo queria, pero como un amigo y quedamos en solo establecer una amistad,


Mi papa por poco y le da un ataque al darle la noticia, pero no podían obligarme a querer a alguien que no amaba.


Porque sencillamente no era El.


Se que no puede corresponderme del todo, pero también se, que yo le gustó.


Lo he visto cada que mira en clases, cada que me hace pasar hacia la pizarra a resolver un ejercicio, cuando estoy en el patio y lo veo viéndome a través de la ventana. Así como también he notado el fruncir de su ceño cada que un chico se me acerca. Especialmente Eren.


Me a dado claras señales de que le atraigo, pero su moral le impide acercarse a mi, sabe que es un riesgo en el que el sale perdiendo.


Lo he provocado tantas veces que he perdido la cuenta, revelandole mi belleza e inteligencia, descubriendo que la última es su favorita al ver un brillo particular en sus ojos azules naval, el sabe lo que provoca en mi, como también sabe que lo deseo. He sido muy obvia y es algo de lo que no me arrepiento.


Por El descubri que los chicos de mi edad no me van, quiero seguridad, estabilidad alguien maduro, yo quiero a un hombre y no a cualquiera sino a este hombre.


Al profesor Levi Ackerman.


— Ackerman — su voz hace que me salga de mis pensamientos, lo veo extenderme una tiza desde donde está — ¿gusta pasar adelante? — Asiento y paso saliva, al momento de agarrarla nuestros dedos rozan tan mínimamente, pero lo suficiente para transmitir una corriente electrizante por todo mi cuerpo. Al darmela aleja su mano velozmente.


Como me encantaría sentir esos dedos gruesos sosteniendome fuertemente, mientras me somete. ¡Concentrate!


No he prestado atención a la clase, pero se lo que debo hacer. Una vez terminado el ejercicio, me volteo y en sus ojos hay un brillo particular, se que le fascina mi intelecto el como resuelvo sus ejercicios sin ningún problema, de algo si estoy segura y es que...


Soy su estudiante preferida.


Me ha defendido muchas veces de otros profesores que se quiere pasar de listo conmigo, sin darse a notar su interés, entre ellos, Ral. Creo por eso me odia.


— Buenas, disculpen la interrupción. — la nombrada se hace presente — me permite entregarle los exámenes a los estudiantes profesor Ackerman — dice con las mejillas ruborizadas, El asiente y yo permanezco de pie al lado de Él, algo que claramente a la profesora no le gusto.


Al llegar mi turno y darme mi examen, sonreí al ver que tenía la mejor calificación. La miro y en su rostro solo hay desagrado.


— Debe esforzarse más para la próxima, Señorita Ackerman — dice de manera arrogante, entiendo su objetivo quiere hacerme quedar mal delante del profesor. Que estúpida.


— Saque la mejor calificación sin haber estudiado para este examen — sacudo la hoja — obviando que el mío era el único diferente al de los demás, con todo respeto profesora Ral, pero mejor calificación no pude haber sacado. — digo seriamente, de reojo veo como Armin y Sasha quedan boquiabiertos.


Ral se queda petrificada, sin poder refutar a lo que dije. Retrocede dos pasos hacia atrás carisbaja.


— Con permiso — se va a la velocidad de la luz y yo sonrió para mis adentro.


El profesor Ackerman, me mira con aura bastante pesada, como si hubiera hecho algo muy malo.


— Vuelve a tu lugar — sonrió cínicamente volviendo a mi asiento.


Hace ya una hora que se terminaron las clases, todo el colegio está desolado o eso es lo que parece.


Me despedí de los chicos como normalmente lo hago a excepción de Sasha, quien es la única que sabe de mi propósito aquí. Me hizo prometer que le contaría luego.


Le he dicho a mi chófer que le informara a mi padre que me pidieron quedarme hasta más tarde y se lo creyó.


Necesito saber si el profesor Ackerman se ha ido, siempre es de los últimos en abandonar la instalación.


En recorrido todo el lugar y no hay rastro de el, pero de repente se me pasa por la mente un lugar en el que no he revisado.


La vieja oficina de los profesores, un lugar que utiliza como su oficina personal, donde nadie no autorizado puede entrar.


A medida que me acerco el camino se me hace largo, como si me impidiera llegar. Ya frente a la puerta toco y no recibo el pase, así que decido abrir.


Todo mi cuerpo se paraliza ante la escena que presencian mis ojos. Mi piel se pone fría y el calor se empieza aglomerar dentro de mi.


El profesor Levi está recostado en la silla con su cabeza hacia atrás a ojos cerrados, su camisa de botones un poco abierta mostrando con total libertad su pecho, no más de ahí puedo ver su brazo en movimiento y todo mi ser se estremece al entender lo que significa esa acción.


— Mikasa — dice en un jadeo tan silencioso, pero no lo suficiente como para que mis oídos no lo pudieran captar. Aprieto mí piernas entre si al sentir una gran incomodidad florecer en mi entrepierna — Mikasa, t-te d-deseo.


¡Se está masturbándo! Y ¡pensando en mi!


Mi cuerpo se estremece y no puedo huir, mis piernas no responden y por más que quiera reaccionar se me es imposible al estar enfocada en el movimiento de tu brazo, no puedo ver nada más al estar oculto tras el escritorio.


Doy dos pasos hacia atrás y tropiezo con una pila de libros que no pude ver a tiempo. Rezo al cielo porque no haya escuchado, pero al momento de volver la mirada a el.


He presenciado mi ruina.


Me mira con sus ojos azules cargados de deseo, pero a medida que me escanea de pies a cabeza sus ojos cambian a un negro espeluznante, como un depredador mira a su presa.


Se levanta de la silla con su pantalón ya abrochado, pero aún con la camisa a medio abrir y se acerca a mi.


A medida que lo hace mi cuerpo tiembla, no de miedo, no de vergüenza sino del mismo deseo que corre por mis venas. Mi respiración se entrecorta cuando está enfrente de mi.


— Se puede saber quién carajos te dio permiso de entrar Ackerman — sus voz destila lo molesto que está como también el deseo que lo abarca.


— Y-yo...yo — da un paso hacia adelante, acorraladome contra la pared y El.


Su aliento golpea mi rostro, su frente recargarda junto a la mia y su mano derecha con la que se estaba dando placer empieza acariciar mi mejilla hasta llegar a mi labio inferior. Todo mi cuerpo se tensa, ese acto es tan obsceno, tan caliente, demasiado excitante, nunca antes lo había tenido tan cerca de mi, pensé que este momento nunca llegaría.


Sus ojos están fijos en el movimiento de su dedo sobre mi labio, su boca entreabierta conteniendo el aliento lo hace pasar saliva.


Estoy demasiado excitada y estanciada por su cercanía, su contacto, su mirada cargada de deseo sobre mi.


Cierro los ojos de golpe cuando se acerca a mi rostro demasiado rápido, siento que... ¿va a besarme? ¡Si!.


Espero el momento, pero solo siento el rozar de sus labios con los míos que se encuentran resecos, tengo mucho sed y al abrir mis ojos hago contacto con los suyos. Me muerdo labio inferior al detallar su rostro escultural de Dios griego.


Mi cuerpo se sobresalta cuando golpea a un costado de mi cabeza con su mano hecha puño. Se aleja de mi y pierdo el calor de tenerlo cerca, se restriega el rostro con su mano y empieza a negar.


- Lárgate, ahora - su voz está mas grave de lo normal y aprieta su mandíbula ocasionando una tensión en los músculos de sus hombros y cuello.


Se aleja lo suficiente y se sienta levemente sobre el borde del escritorio apoyandose con las manos. Baja la mirada y con los ojos cerrados suspira, como en un intento de... ¿Relajarse?


Si piensa que me iré así no más, está muy equivocado.


— No — digo desafiante.


Levanta su mirada ahora oscurecida con una ceja alzada y aprieta su manos en el escritorio haciendolas puño.


— No — repite con advertencia — no te lo estoy pidiendo, te lo estoy exigiendo, sal ahora Ackerman.


— Sabe que eso no es lo que quiere — digo segura — no puede negar que esto va más allá de lo que usted no quiere ver.


— Tsk, tú no sabes lo que yo quiero, mocosa — refuta


— No, no solo se lo que quiere — recojo valor y todo su cuerpo se tensa cuando me acerco a El , se lo que quiero y ha llegado el momento. Me detengo frente a él y deslizó mis manos en su pecho sobre la camisa, no me impide que lo haga — se lo que desea, lo que fantasea, lo que necesita, a Mi. — Sus ojos brillan ante mis palabras, acerco mi rostro al suyo y ladeó la cabeza para repartir besos por su cuello olfateando con más nitidez el olor de su perfume, el ante eso gruñe.


— No hagas esto más difícil y aléjate de mi.— esta tenso por mis caricias. Se está controlando.


— Como lo ha hecho usted todo este tiempo, privandose de sus instintos, de lo que siente, porque su moral se lo impide. Huyendo de lo prohibido de lo que no es correcto para la sociedad. No me importa una mierda lo que esto contraiga, lo que mis padres o la gente piense, lo quiero a usted así como también usted a mi. He visto como me mira, como me defiende, como me cela sin darte a notar ante los demás, He visto cómo se masturbaba pensando en mi.


— Esto no es correcto, es peligroso, no sabes lo que dices — suspira — eres solo una niña.


Deslizó mi mano hasta su notable erección de tamaño nuclear que se abulta entre sus pantalones, lo admito tengo miedo de lo que pueda encontrar detrás de esta tela. El aprieta su mandíbula y tensa su cuerpo ante mi leve tonque.


— ¿Soy tu secretito? Tengo dieciocho, soy lo suficientemente grande para guardarlo — Sonrió — se que soy joven para usted y usted muy mayor para mí. Pero conformese con saber que la edad es solo un número, solo quiero y deseo a un hombre, los chicos de mi edad no son iguales, te necesito a ti, entre mis piernas Levi.— recitó las palabras, gruñe y yo jadeo


Me Agarra de mís muñecas y me empuja, lo miro desconcertada con mi respiración acelerada y hasta ahora me doy cuenta que sus ojos azules ahora son un negro profundo, su pecho sube y baja al tener su respiración entrecortada por mis caricias en su miembro.


Sin previo aviso, siento su agarre brusco en mi nuca atrayendome hacia su rostro y uniendo nuestros labios en un beso salvaje. Devora mis boca con vehemencia, mientras su otra mano se va hasta mi trasero levantando mi falda y me da un azote en la piel descubierta.


¡Joderr!.


Es brusco, es duro, es salvaje y me encanta, nunca antes sentí esta presión entre mis piernas, está sensación al tal punto de solo correrme con solo un beso de El, esto es un hombre de verdad.


Se separa de mi, me quita la chaqueta del uniforme y de forma bruta tira de mi camisa de botones haciendolos volar, al mirar mi escote su respiración se entrecorta y se muerde el labio inferior, mis pechos están ocultos a través de un brasier azul oscuro, detallo como sus ojos se iluminan y se relame los labios, ante ese pequeña acción mi entrepierna palpita.


Sus manos recorren mi cuerpo, toca mis pechos a través de tela y las baja hasta mi trasero y lo manosea sin ningún pudor. Me alza y me contramina con su cuerpo, jadeo ante esa acción al poder sentir su erección dura contra mi entrepierna que de no ser por la tela de mis bragas y sus pantalones lo sentiría piel con piel. Todo esto mientras me besa.


— Esto realmente está pasando — gimo y me sostengo de su cuello con ambos brazos — joder, no sabes cuanto ansie este momento.— digo mientras me desago de su camisa rompiendola en el proceso.


— Claro que lo sé, he deseado esto desde que te vi, desde que entraste por primera vez a mi clase con tu apariencia de niña buena, cuando realmente eres todo menos eso — quita el brasier dejando mis pechos libres, que al hacer contacto con el aire frío mis pezones se endurecen, se relame los labios antes de meterse uno a su boca para luego darle la misma atención al otro, los devora como si fueran el mejor de las manjares, chupa, succiona y muerde — Joder saben tan malditamente dulces — juro que con solo estimular mis pechos con su boca y frotar su miembro contra mi entrepierna sumandole a sus palabras harán que me corra.


Me aleja de su cuerpo y su manos se van directamente a la pretina de su pantalón.


— De rodillas — mis piernas ceden a su mandato, se lo que vendrá a continuación, nunca lo he hecho, pero mi boca está ansiosa por probarlo.



LEVI ACKERMAN



Se que está mal que haga esto, que es incestuoso y está muy mal visto por la sociedad, que podría ir a la cárcel si su padre supiera la forma en la que he fantaseado con su pequeña hija desde que la conocí hace 3 años, me sentí un completo enfermo al imaginar tantas aberraciones con una mocosa, creí que solo era algo pasajero sin importancia, pero la atracción y el sentimiento de pertenencia empezó a avivar en mi.


No soportaba ver cómo otros mocosos se acercaban a ella con segundas intenciones, el día en que la vi besarse con el mocoso de Jaeger, la sangre me hirvio en coraje, porque más que nada yo deseaba el lugar que tenía el.

Es ridículo para mí persona envidiar a un mocoso, pero todo fue por ella.


Ella atrajo mi atención como un imán atrae al metal, todo de ella es tan atrayente, el como hace resaltar su inteligencia y belleza ante las demás, el que fuera buena en cada cosa que hacía, el estar entre las mejores y el tener las calificaciones más altas me daban la imagen de niña buena que no era, toda una chica prodigio.


Una chica de su edad jamás desearía estar con hombre que podría ser su padre, la forma en la se me ha insinuado, provocado y seducido, me da a entender que es todo menos una chica buena.


Siempre he pensado y en una ocasión le llegue a decir que para su edad era una joven muy madura, siento que es la mujer que he esperado toda mi vida, pero la diferencia de edad me ha hecho frenarme y el hecho de que una chiquilla como ella no hubiera querido estar con alguien que le sobrepasa la edad.


Todo eso ahora no importa


Mi razonamiento se ha ido al carajo, no puedo seguir reprimiendo lo que siento, mucho menos ahora que la tengo a mi disposición con mi miembro entre sus labios.


No puedo dejar pasar la forma en la que su boca se abre levemente y sus ojos grises es su totalidad al ver la magnitud de mi verga. Pasa saliva. Sonrió.


Así es cariño, mira lo que te pertenece y lo que estará dentro de ti a partir de ahora.


Mi cuerpo se estremece al sentir el tacto de su mano de arriba abajo sobre mi dura erección. Hecho la cabeza hacia disfrutando de su toque.


Gruñó al sentir lo húmedo de su lengua arremolinandose en la punta, para luego succionar. Lo engulla en su boca solo llegando a cubrir la mitad, repite el proceso empapadomela toda de saliva.


Mierda, está mocosa sabe cómo hacer una mamada y la ira crece en mi de imaginar cuántas veces le habrá hecho esto a otros mocosos.


De forma brusca agarro su cabello y la hago una coleta; mientras mi otra mano se ocupa de agarrar mi miembro e introducirlo en su boca, metiendolo hasta la empuñadura.


Su instinto nauseabundo se activa cuando la punta de mi miembro choca con lo profundo de su garganta.


Me deleitó con la imagen que está ante mis ojos, la mocosa de mis fantasías con todo mi pene atravesandole la garganta, su rostro rojo por la falta de oxígeno, sus ojos se acumulan de lágrimas que se deslizan por sus mejillas y su cabello todo revuelto hecho una maraña la hacen ver tan malditamente Hermosa.


Me sorprende como puede soportar la magnitud de mi verga en su boca o el retener las arcadas, ¿Cuantas veces lo habrá hecho con otros mocosos?.


— Mirame — acarició con mi pulgar parte de su labio con mi miembro dentro — Dime que soy el primero en profanar tu linda boquita — la miro y limpio sus lagrimas con mis pulgares — respondeme o lo lamentaras — me mira extasiada, se lo saca aún arrodillada tratando de respirar.


— Eres el primero en hacerlo, siempre has sido

— me sonríe, me sostiene el miembro con una mano y con la otra se encarga de masajear mis testículos — Sabe profesor... — se lleva uno de ellos a la boca y lo chupa delicadamente, se siente tan caliente, muy placentero, froto su cabeza con mi mano como un premio por su buen trabajo y con la otra me recargo al escritorio — es usted una exquisites — succiona la punta y se lo engulle en su boca.


— Mierda — hecho la cabeza hacia atrás disfrutando de lo caliente de su boca, siento una presión en mi entrepierna como se aproxima el orgasmo — ¡Eres tan buena Joder! — ríe — Detente... Mikasa, no podré retenerlo más — trato de alejarla, pero se aferra a mis muslos impidiendo que lo saque, hasta que exploto.


Se saca mi pene de la boca y lo sacude esparsiendo mi corrida por su rostro y pechos, Me recompongo y respiro agitadamente después de vaciarme, mientras veo como está chiquilla monta un espectáculo para mí.


Con su dedo índice toma mi semen esparcido en su cuerpo y se lo lleva a su boca.


— Mmm, delicioso. — dice relamiendose los labios como si fuera lo más exquisito que ha probado. Verla de rodillas, con sus labios rojos por la acción anterior y con mi semen en su cuerpo. Despertó el deseo que he reprimido durante mucho tiempo.


— Joder vas a matarme — la tomo bruscamente de los brazos y la siento en el escritorio, me meto entre sus piernas y restriego mi pene con su entrada totalmente mojada, gime ante el contacto de carne y carne — ¿La quieres amor? — ella asiente frenética — la tendrás, cuando me ruegues por ella — estampado mi boca con la suya metiendo mi lengua en el proceso, siento mi sabor impregnado en su boca; no me da asco al contrario planeo devolverselo, muerdo y succionó hasta dejarla si aire


— Muéstrame el tesoro que hay entre tus piernas — mi mira jadeante, sonriendo lascivamente.


Me empuja y recuesta su cuerpo en el escritorio apoyandose solo con sus codos, eleva las dos piernas juntas tal como las manecillas del reloj cuando apuntan las doce y de forma lenta las desciende abriéndose como una flor majestuosa hasta que sus pies llegan a tocar el borde.


Caigo de rodillas con la vista fija, deleitandome con la viva imagen de su coño rosa.


De repente tengo mucha sed y pretendo saciarla con los jugos que desprende su entrada.


La miro de rodillas y le sonrió.


— Estas jodida cariño.


Paso mi lengua por su perine hasta su clitoris, gruñó al sentir el sabor de sus fluidos, dulces.


Su cuerpo se desploma en el escritorio apenas succionó su perla nerviosa. Desde mi posición puedo ver sus pechos como dos montañas enormes; subo mis manos y le doy la atención que merecen.


Su cuerpo se estremece con cada lamida y succion, sus manos me toman del cabello profundizando más mi lengua.


Podría pasar horas en esto y no lograr saciarme porque su sabor es tan adictivo que siempre necesitaré más.


Siento como el orgasmo se aproxima, está a punto de correrse cuando me detengo alejando mi rostro.


— No, no, no por favor, sigue por favor, Y-yo Q-quiero — sus ojos lagrimean con su cuerpo tembloroso. Me pongo de pie y la tomo de los muslos.


— Quieres esto — deslizó la punta de mi pene, alrededor de su clitoris, a lo que ella responde con un grito.


— ¡Si!, la quiero, por favor métela. — sonrío.


— Porque la prisa si aún no te escucho suplicar por ella. — me arrodilló de nueva cuenta y coloco una de sus piernas sobre mi hombro, para volver a la acción anterior.


Su cuerpo se estremece, succionó y muerdo su coño como si fuera un manjar, la devoro con toda devoción.


— L-levi, Dioss que bueno eres. — El que gima mi nombre precisamente me prende en tal manera.


— No seas descarada amor, no cuando te estoy jodiendo como lo hago ahora.


Se contrae y el orgasmo la azota, gira los ojos envuelta y consumida por el placer.


No le doy tregua, tomo todo lo que sale de ella, como el agua que necesito para vivir.


Se relaja y abre los ojos, saliendo de la cúspide del éxtasis.


Aún con todo eso, no pienso detenerme hasta que me suplique que lo haga, hasta que llore lágrimas porque este dentro de ella.


Trata de recomponerse, pero la empujó de vuelta, me mira desconcertada ante eso, le sonrió y sus ojos se abren en su totalidad al entender mi objetivo.


Se desploma cuando mis dedos rozan su clitoris hago circulos sobre el a lo que ella gime mordiéndose el labio inferior, se que está sensible y por eso ese será mi punto atacar.


Mis labios se cierran alrededor de el y succionó, grita e inmediatamente sus manos me toman del cabello de manera brusca, tratando de alejarme sin éxito.


— Leviiiii, basta Detente por favor, ¡por favor!. — no me detengo, trata de apretar mi cabeza con sus muslos pero la tomo fuerte para evitar morir asfixiado.


Aunque no sería una mala manera de morir


— No te escucho.


— ¡Por favor Levi!, Detente te lo suplico...metela.


— Dime lo que quieres, de otro modo no me detendré.


— ¡Joder! ¡A ti!...Te quiero a ti dentro de mi, por favor — me suelta cuando dejó de actuar.


Empiezo a subir esparciendo besos y succiones por su abdomen hasta llegar a sus pechos que suben y bajan por el desenfreno de su respiración.


Me prendo de ellos, le doy atención a uno, para luego repetir la acción con el otro.


— Vas a matarme — dice en un susurro a ojos cerrados. Sonrió y muerdo su pezon, se sobresalta.


Ya cara a cara la miro expectante, delineando su precioso rostro.


— De la única manera que voy a matarte es a embestidas — la beso.


El acto es tan sucio, tan caliente al sentir mi sabor junto con el de ella.


No me importa, quiero que pruebe lo que exquisita que es. Cómo me tiene mal, adicto a ella.


Nos recomponemos sin separarnos del beso. La tomo de los muslos y la alzó, ella envuelve sus piernas alrededor de mi cintura ocasionando un contacto delicioso con nuestros sexos.


Me siento en el sofá con ella encima de mis piernas y nuestro labios fundiéndose en beso salvaje.


Nunca antes hice algo como esto con ninguna otra mujer, solo era follar, en cambio...


Con ella, con mi mocosa es todo diferente, es real, es verdadero, nunca imaginé que llegaría a enamorarme de una chiquilla, pero con por dentro es toda una mujer.


Mi mujer.


Todo lo que busque, ella lo tiene, una inteligente inigualable, una belleza que la hace destacar, pero de lo que verdaderamente me enamore, fue de su simpleza, a pesar de venir de una familia adinerada, nunca relució eso, no presumio lo que tenía, sino lo que es.


Una persona con cualidades extraordinarias.


No pienso dejarla, no permitiré que me alejen de ella, porque ante toda barrera lucharé por nuestro amor.


Nos separamos del beso con la respiración entrecortada, quedando frente a frente rozando nariz con nariz.


Sostengo mi miembro y lo ubico en su entrada


— Quiero que lo hagamos primero a tu ritmo — beso su cuello — no quiero lastimarte. — ella asiente extanciada.


Apenas la punta entra, cierra los ojos con fuerza y su cuerpo se tensa, repite el procedimiento de entra y salir sin llegar a más.


Sus manos me aprietan los hombros y aprieta los dientes de la frustración. La tomo del rostro con mis dos manos y pego su frente a la mía.


— ¡Hey!, despacio, relaja tu cuerpo, mírame — me miran con los ojos rojos por contener las lágrimas — exhala y suspira, así, justo así.


A pesar de estar completamente mojada su entrada es muy estrecha, siento como sus paredes se habren dandole la bienvenida a toda mi extensión de carne, solo faltando un poco y no aguantando la presión, lo meto de una estocada.


— ¡Joder! — gritamos al unisono


— ¡Mierda!, que estrecha eres amor — beso su boca y bajo hasta sus pechos para que deje de pensar en el dolor. — hazlo a tu ritmo.



MIKASA ACKERMAN


Salgo y entro el dolor es insoportable pero a medida que pasa el tiempo se esfuma dando lugar al placer.


Aumento el ritmo y Levi me toma de la cintura como un intento de controlarse, siento una presión exquisita al tenerlo dentro de mi y se que eso lo está matando.


— ¡Mierda!, que grande eres, se siente tan bien.


— Quien diría que una chica de tu clase tuviera una boca tan sucia. — dice mientras me come los pechos.


— Tan sucia, pero te encanta — la fricción de nuestro cuerpo crece más y más.


— Me encanta, no olvido dónde estuvo esa boquita, dándome el mejor de los placeres como toda una profesional. — sonrió.


— Tómame y hazme tuya para siempre. — jadeo.


Me toma de la cintura y me coloca boca abajo sobre el sofá, alzando mis caderas y presionando mi cabeza contra este.


— Tu lo pediste y voy a complacerte, no esperes que sea delicado.


Entra de una estocada y grito al sentirlo tan profundo, entra y sale, no hay delicadeza en absoluto, está posición me permite sentirlo en demasía.


Sus embestidas son brutales, siento que va a partirme en dos y aún así con todo eso no lo detengo, porque me encanta.


Me encanta despertar a la bestia que me folla como nunca nadie lo a hecho y hara.


Me azota el trasero fuertemente puedo sentir el ardeson expandirse en lo zona que no cabe duda dejará una marca, repite la acción hasta que he perdido la cuenta de cuántos azotes me ha propinado y se que estoy jodida cuando quiero que lo que siga haciendo.


Quien diría que tendría un lado masoquista sin descubrir.


— M-mas — susurro.


— Que dices amor no te escucho.


—¡Mas fuerte! — elevo la voz.


— Que masoquista, ¡me fascinas!.


— T-te...— me toma del cabello quedando ambos arrodillados en el sofá, pegando mi espalda a su pecho. Pasa su lengua desde mi hombro, seguido de mi cuello hasta mi oído.


— No te imaginas lo jodidamente Hermosa que te ves ahora, mira al frente — mi corazón se detienen y mis ojos se abren del asombro, hay un espejo enfrente de nosotros, como es que no lo vi.— a la chica prodigio le encanta como me la follo.


— ¡Sii!, jodidamente me encanta.


Nuestros cuerpos desnudos envueltos en sudor, las marcas en mi piel de mordidas y chupetones, su cabello azabache revuelto pegado a su frente mientras el mío no tiene un orden, nuestro rostros jadeantes consumidos por el placer y ver si miembro desaparecer en mi abertura, hace de esto un cuadro espléndido.


— Eres todo un arte digno de admirar — me susurra al oído — Todo esto... — desliza una de sus manos desde mís muslos, cintura, pechos hasta mi cuello donde lo envuelve y la otra mano se dirige a mi clitoris, todo esto sin parar de embestirme — Es mío, me perteneces, siempre a sido así.


Sin poder preverlo me corro, el orgasmo me azota y caigo de nueva cuenta sobre el sofá.


No ha pasado ni un segundo cuando me voltea y entra de nuevo en mí.


— Aún no he acabado.


Nunca antes sentí esto, realmente he sentido un orgasmo porque comparado con esto no son nada. Siento un liquido correr por mi vagina.


Levi se desploma exhausto y posa su cabeza sobre mis pechos, su respiración es acelerada como la mía. Deliszo mis dedos sobre la hebras de su cabello negro, hasta relajarnos.


— No quiero ocultar esto — digo y se que me escucha cuando acaricia mi cintura — quiero estar contigo a pesar de los obstáculos, de lo que diga la gente, ante la oposición y reacción de mis padres. Quiero que seamos libres de mostrar lo de nosotros. — digo con un poco de miedo a que no quiera hacerlo público.


Se queda callado unos segundos y la incertidumbre crece en mi, estoy a punto de levantarme cuando...


— Acepto — dice sin más.


— ¿Que? — me mira.


— Quiero todo contigo Mikasa, afrontemos con todo lo venga, juntos. Se mi esposa, la madre de mis hijos, la dueña de mi vida. — lo miro sin procesar.


— Espera de... — me corta.


— No quieres. No te gustaría tener una familia conmigo. — me mira desconcertado.


— Claro que si, también quiero todo contigo, porque

Te amo

— se relaja y me sonríe.


- Entonces vivamos esto.

Vivamos un

amor sin edades.

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