Prologo.
La lluvia le mojaba el pelo, la luna llena se reflejaba en su pelo rubio y los charcos creados por la lluvia le manchaban los zapatos, pero no podia importarle menos. Corre, ¡corre! Sin darse cuenta, se quedo atrapada, un acantilado suficentemente alto para romperte las dos piernas estaba enfrente de ella. Mierda, un callejon sin salida.
El sonido de unos caballos corriendo hacia su direccion capto su distraccion. Unos guardias. Se intento tranquilizar y puso una cara de indiferencia.
—¡Señorita Olivia! ¡Venga en sesion de paz! —pidio uno de los guardias. Al ver que la contraria no repondia, se quito el casco y revelo una cabellera castaña. —Olivia, por favor. Te lo ruego, cuando vuelvas, todo volvera a la normalidad, te lo prometo. —Unos ojos azules que de verdad mostraban precupacion la vio.
—¿A la normalidad? Tu.. ¡Tu, tu me traicionaste! ¡Todos los que juraron lealtad infinita hacia mi, me traicionaron! ¡¿Y quieren que vuelva!? —Zafiro y esmeraldas se vieron, la esmeralda con odio, y el zafiro con perdón y preocupación.
—¡Olivia, por fa-!
—¡Heredera Olivia para ti! —corrigió.
Fin del prólogo.








