1
Él sabía lo que le hacía a los demás.
Sus pasos sigilosos por las noches le hacían angustiarse mientras regresaba de su supuesto turno de la tarde.. del cual siempre retornaba a su hogar alrededor de las 3 de la mañana.
El olor a sangre penetraba en sus fosas nasales de forma tan potente que siempre le hacía regresar a aquella primera vez en la que lo había percibido entre sueños de una noche invernal. Ya hacía un año y medio de aquel día en el que había descubierto la peor de las noticias que le podían dar sobre la persona que más amaba en el mundo.
Desde esa noche dormía con una navaja mariposa debajo de la funda de su almohada, muy escondida entre las plumas que la llenaban para hacerla cómoda.
Tanto que Hansol nunca lo había notado, ni cuando le tocaba hacer la cama o cuando terminaban en noches incontrolables saciandose el uno del otro, tampoco aquella vez que pelearon y en un arranque no encontró nada más que lanzarle.
Siempre se dijo a si mismo que no era nada más que paranoia, se autoconvencía de que su mente le jugaba malas bromas mientras más tiempo pasaba.
Probablemente tenía la mente tan transtornada como él.
Esa madrugada se lo volvió a repetir en sus recuerdos mientras escuchaba el sonido de un grillo fuera de la ventana, no podía dormir, el insomnio no era recurrente pero cuando pasaba no podía hacer más que mirar el cielo estrellado entre lágrimas que no parecían querer salir nunca del borde de sus ojos.
Siempre se preguntaba ¿Qué iba a hacer?
No tenía la más mínima idea de lo que se avecinaba, todos los días vivía angustiado y lleno de miedo. No por él, no por su esposo.
Le aterraba que fuera descubierto.
No quería perderlo, llevaban ya más de quince años juntos y no podía medir el amor que sentía internamente por él, aumentando con cada día que pasaba. Lo adoraba y sabía que él también lo hacía por su parte.
¿Pero estaba bien ser un peligro para la sociedad? ¿Su deseo egoísta? ¿Al menos tenía la noción de que hacía lo correcto?
Su cuerpo temblaba agonizando con aquel dilema que le invadía siempre que no estaba a su lado, porque con él todo lo malo desaparecía, se sentía tan bien, tan protegido, tan amado, tan apreciado, tan completo.
Abrazó su torso con sus brazos de forma delicada, tratando de calmar la ansiedad, podía adjudicar esa reacción a la falta de camisa que tenía pero ya se le habían agotado las ganas de excusarse cada vez que le sucedía. Solo tenía sus pantalones grises de chandal, ni calcetines llevaba.
Podría leer un poco, se lo dijo ya por séptima vez, meditando, de nuevo analizando cada opción que tenía en la mente.
Tal vez podría huir, pero.. sabía que volvería, siempre había vuelto a su hogar, en dónde su corazón pertenecía.
Se vio descartado en cuanto escuchó la puerta abrirse con cuidado, como siempre y de inmediato sus pensamientos desearon estar junto a él quien ya una vez quitándose las botas llenas de tierra en la entrada caminaba con cuidado a su habitación en dónde la lámpara de la mesa de noche era lo único que alumbraba dentro del espacio.
Se sabía de memoria aquella rutina que pasaba casi toda la semana, podía excusarse con que vivían un poco lejos de la ciudad pero era inútil hacerlo, no podía, y tampoco quería excusarlo a él.
Solo se hacía el tonto, el ignorante, el estúpido.
La puerta entonces se abrió, primero con cuidado pero después con más naturalidad mientras entraba en la habitación su persona especial, que al notarlo despierto solo pudo sonreírle cálidamente, de la forma en la que tanto le gustaba.
—Hola, mi amor.—Supo ahí que ya se había quitado la chaqueta al entrar, solo lucía sus jeans azules con aquella camisa blanca que se le pegaba al cuerpo de la forma en que más le gustaba. Se acercó.—¿Qué haces despierto a esta hora? ¿Acaso tuviste una pesadilla?
Wonwoo solo pudo corresponder a su sonrisa y la inercia le hizo estirar los brazos mientras todo lo que le rondaba en la mente parecía desaparecer solo por un glorioso momento.
—Tengo insomnio, a veces sucede.
Le respondió con tal simpleza que el contrario solo asintió, sentándose a su lado en el colchón mientras tomaba sus manos y contemplando la dirección a la cual antes miraba, las estrellas resplandecían como en pocas noches. Era una de las razones por las que habían comprado esa casa.
Al menos así lo creyó al inicio.
—¿Quieres que te lea un cuento? ¿Te canto una canción de cuna?
Su amado esposo era tan dulce, tan amable, tan comprensivo. Su corazón dió un vuelco.
—Creo que sólo me sentía solo.—Murmuró, alzando una mano a su rostro para acariciarlo, la luz cálida le resaltaba las facciones de un lado del rostro.—¿Te he dicho que me haces falta cada noche?
—Lo lamento mucho.—Entonces Hansol con una sonrisa arrepentida postró sus dedos rodeando su muñeca, acariciando justo sobre su dorso antes de dejarle un beso en la palma de la mano, arrastrando el roce sobre su piel para que perdurara.—Sabes que este turno es el mejor, en cuanto al dinero..
—Ya te dije que eso no importa, ambos trabajamos y no lo necesitamos..
—Won..—Le cortó aquella conversación que siempre terminaba en una discusión acalorada, solo que sin dejar de sonar dulce.—Hablamos de eso ya tantas veces, hoy no, por favor..
Y parecía una súplica casi silenciosa mientras sus ojos se encontraban en la obscuridad, sus instintos le decían que si lo dijera pero su corazón tenía una respuesta totalmente diferente. Suavizó su expresión.
—De acuerdo, hoy no.
Concedió con dulzura mientras asentía, y entonces atrajo su cuerpo al suyo para abrazarlo, honestamente él tampoco tenía ganas de pelear esa noche.
—Estoy sucio, debería cambiarme antes de abrazarte.
Y si, lo sabía, por eso se lo concedió y el abrazo duró pocos segundos.
—Está bien, ve por tus cosas para dormir, yo alistaré la cama.
El menor, de un salto solo pudo hacer caso, no era que durmieran de forma muy diferente pero si prefería que no estuviera usando esa ropa.
Aún olía a hierro y si no fuera por el desodorante seguramente también emanaría un olor a sudor por el esfuerzo que había hecho.
Sacudió su cabeza, levantándose poco después de verlo entrar en el baño de su habitación. Y se dispuso a hacer justamente lo que había dicho segundos atrás, no tardaría mucho, seguramente asearía un poco su cuerpo antes de cambiarse.
Un escalofrío recorrió su columna vertebral mientras movía las sábanas y se disponía a acomodar las almohadas.
A veces se olvidaba de lo duro que era verlo llegar en tiempo real por las madrugadas.
Pero no tardó mucho tiempo antes de que saliera del baño, luciendo justamente igual que él, era verano después de todo, las noches eran calurosas.
—¿Y te fue bien en el trabajo?
Continuó con la conversación, recibiendo un asentimiento tranquilo mientras le ayudaba a acomodar su lado de la cama diligentemente.
—No hubo tantos errores como esperaba, sabes que los reportes pueden ser un poco pesados de manejar pero al menos en ésta ocasión si le agradaron a Seungkwan.
—Ah.. así que te quedaste hasta tarde con él.
No pudo evitar apretar los labios mientras entraba en las sábanas, ahora sí que tenía un montón de pensamientos nuevos en su mente, a lo cual su pareja reaccionó con el mismo entendimiento de siempre.
—Nos ha sucedido a todos, es como cuando tú te quedas programando con Mingyu por la noche ¿No?
Contraatacó filoso con aquella mirada inquisitiva que solo le hizo negar con la cabeza a Wonwoo, todo era un ambiente perfecto para iniciar una discusión.
—Tiene tu edad Hansol, es diferente, además..
Fue interrumpido por un beso suave en los labios que en realidad solo era un pico, aunque pudo percibir perfectamente el olor a pasta de dientes que tenía.
—¿Me recuerdas de quién llevo el apellido?
—Eso no importa en realidad..
—Y con quién uso una argolla de matrimonio que no me quitaría por nada del mundo..
Sus tonos de voz cada vez eran más bajos mientras el menor se recargaba sutilmente sobre su torso, piel con piel y teniendo aquella tensión palpable.
—Te podría decir lo mismo de mi, Mingyu y yo solo somos amigos del trabajo.
Inquirió con una ceja arcada, pasando la mano por el cabello del contrario, acomodandolo en una caricia.
—Tú si te quitas la sortija..
Su amado mencionó con un puchero que él amaba y que le hizo soltar una risa pequeña.
—Para comer, para ducharme.
—¿Importa? Yo no me la quito nunca.
Su tono juguetón tranquilizó su alma mientras negaba con la cabeza suavemente, aquella queja adorable le había parecido lo más lindo que existía, el gesto más tierno del mundo.
Por eso no pudo evitar inclinarse ahora postrando su cuerpo sobre el suyo, con el mayor cuidado del mundo pero eso sí, sus dedos trabajando en hacerle cosquillas en las costillas.
Y el menor aunque tenía la fuerza suficiente como para quitarlo, tal vez incluso someterlo mientras sostenía su cuerpo contra el colchón, solo se dejó hacer pretendiendo resistirse. Se retorcía mientras reía a grandes carcajadas que sin poder evitarlo se contagiaban a Wonwoo.
Así duraron un rato, jugando en su ambiente y olvidando el mundo exterior por un instante que estaba seguro, ambos querían que durara toda la eternidad.
—¡Basta! ¡Basta!—Logró pronunciar mientras se defendía de aquel ataque, tomando sus muñecas y recuperando el aire.—¡Wonwoo! Enserio, me costará más trabajo dormir..
Aún inhalaba fuertemente, su pecho subía y bajaba con fuerza, pero conservaba su sonrisa preciosa que mostraba dos lados de si mismo gracias a la iluminación.
Correspondiendo a la expresión vio la oportunidad perfecta para inclinarse a rozar sus narices suavemente, llenando el ambiente de dulzura y su corazón de dicha.
Tal vez Hansol también era un idiota después de todo.
—Así no llevara la sortija puesta jamás habrá nadie además de ti, mi corazón es tuyo y todo mi amor te pertenece tal cómo yo.
Un instante pasó frente a sus ojos antes de tomar sus labios de forma dulce, abrazándolo más a su cuerpo y por fin acabando con el impulso que quería saciar desde hacía unas horas atrás en las que lo había tenido que dejar ir.
Pudo sentir como era correspondido cuando su cuerpo se relajó mientras le acariciaba la espalda y entonces Wonwoo no pudo contener más sus impulsos.
Deslizó una mano por su torso rozando las yemas de sus dedos, recorriendo cada marca en su abdomen y al fin llegando al borde de su pantalón de pijama dónde simplemente rozó antes de sin pedir permiso entrar por debajo de la tela continuando el camino por su piel, aquel que trataba cada que tenía la oportunidad.
Sus labios se separaron un momento mientras tomaba el miembro de su esposo para estimularlo, ya tenían un código entre ellos y aunque los roles no importaban para ninguno de los dos, hoy ansiaba pronto estar llenandolo.
La dulzura se convirtió en lujuria más rápido de lo que habría esperado.
Vio como sus ojos se entrecerraban, con los labios entreabiertos dejó escapar un gemido pequeño y Hansol se encargó de acariciarle la espalda con cuidado, sin perder detalle el uno del otro antes de volver a besarse con más lujuria.
Sus lenguas se encontraron haciéndolos tener sed de más, de nuevo aquel mundo que era solo de ellos dos se llenaba solo de las mejores sensaciones del mundo.
Pudo sentir como las manos de su esposo llegaban también al borde de su pantalón comenzando a bajarlo junto a su ropa interior y se dedicó a disfrutar también del frío que le cubrió la piel mientras más expuesta estaba. De nuevo aquel temblor pasó por su columna vertebral.
Se separó para poder tener libertad al quitarse la ropa y alejó su cuerpo poco a poco despojándose pierna por pierna de lo que faltaba, por supuesto, con algo más en mente que fue lo que hizo continuamente, así también dejando completamente desnudo a su esposo jalando su ropa con cuidado.
Vió su piel erizarse al pasarle las manos en un roce por las piernas volviendo a ponerse sobre él, aunque no llegando a estar en la misma altura.
—Wonwoo..
Hansol murmuró apenas mientras de nuevo su erección era sostenida entre la palma de su mano bombeando con un poco más de rapidez, y por supuesto, sabiendo a dónde iba todo eso mientras más acercaba su rostro a la misma.
No pudo esperar más a probarlo abriendo ahora los labios y degustando el sabor del líquido pre-seminal mientras movía su cabeza, sosteniendo desde la base para ayudarse con los movimientos.
Otro gemido suave se escuchó, sus manos se metieron entre su cabello sin empujar su cabeza para ir más profundo pero haciéndole saber que estaba haciendo lo correcto. Claro que lo sabía, llevaban demasiado tiempo juntos así que conocía a la perfección lo que le gustaba.
Continuó en ello unos cuantos minutos, trataba de relajar más su garganta para que aquellos movimientos fuesen más profundos y conforme los gemidos avanzaban junto a su rapidez sabía que estaba haciendo lo correcto.
Supo que debía parar una vez sintió los espasmos, no quería que acabará aún.
Así que aprovechó para soltarlo dejando que en ese momento la sorpresa lo inundara y su pretexto perfecto fue tomar el lubricante que siempre tenían en las puertas de aquellas mesas de noche.
—Es un poco de tortura por haber llegado tan tarde.
Susurró con una sonrisa divertida mientras abría la botella entre su mano y con la contraria limpiaba un poco de saliva que le caía de la comisura de sus labios, por el contrario al ojimiel que lucía verdaderamente decepcionado por no haber sido capaz de terminar.
—Lo cobraré la próxima vez.
Solo le respondió, viendo el líquido caer entre sus dedos y haciendo al contrario negar con la cabeza antes de volver a acercar sus dedos, está vez con el objetivo de llegar a su entrada la cual primero palpó alrededor con sus dedos, haciendo que se impacientara cada vez un poco más.
—Wonwoo..
Murmuró ahora sí un poco más fastidiado de lo normal.
—Solo quiero disfrutar cada instante de tu precioso rostro enojado Hansolie.
Apenas abrió la boca para responder cuando Wonwoo comenzó a introducirse con lentitud nuevamente tortuosa, y lo vió jadear aferrándose a las sábanas, disfrutando de eso.
—Por impaciente podría lastimarte.
Le murmuró antes de terminar y entonces comenzar a mover sus dedos dentro de él quien ya se mordía los labios, ese era el momento en el que Wonwoo prestaba más atención siempre porque así sabía si le estaba gustando o no lo que hacía, de lastimarlo simplemente podría parar.
Ahora aquellos temblores eran suyos y se sentía en control de la situación.
—Mi precioso Hansol, pareces desesperado por mi.
No recibió respuesta, en su lugar, el menor tomó ahora su miembro comenzando a estimularlo como anteriormente él lo había hecho y por fin haciendo que le dejara de doler un poco. Gemía por lo bajo, se le notaba el sonrojo aún con la luz tenue que le llenaba el rostro.
Y le encantaba, saber que estaba por volver a tomar su cuerpo como cada día era demasiado excitante para él.
Sus dedos siguieron moviéndose en su interior mientras trataba de encontrar el mejor ángulo para relajarlo, al mismo tiempo podía sentirse a si mismo cada vez más endurecido y con ganas de más, por eso sus dedos juguetearon con más rapidez de nuevo logrando que el menor gimiera mientras llevaba su mano libre a su propio miembro.
Wonwoo solo pudo relamerse los labios antes de volver a inclinarse para besarle los labios con desesperación, nuevamente, encontrándose con su lengua, la cual intentaba calmar su sed metafórica y real por el cuerpo contrario, por ser el único que lo tuviera así.
Estaba desesperado, cada vez sentía menos aire en sus pulmones mientras sus movimientos se volvían más ágiles, y lo sabía, sabía que ya había logrado su cometido solo que el objetivo para él era claro.
Quería que le rogara.
Y lo consiguió segundos después cuando sus bocas se alejaron por un leve empujón de Hansol debajo de él, abrió sus labios hinchados enfocando su vista.
—Por favor, házlo ya.
Fue una súplica silenciosa mientras Wonwoo disfrutaba a plenitud el deleite de su rostro que parecía un poco perdido aún, así que sonrió arrogante.
—¿Tan desesperado estás? Acabamos de comenzar..
—Solo quiero.. Wonwoo..
Se vió interrumpido en el momento que Wonwoo encontró su punto dulce pues un gemido entrecortado lo indicó y dejó caer su cabeza en el colchón.
Entonces la mano libre de Wonwoo fue hasta su erección que seguía masturbando con fuerza y la quitó en un solo movimiento, dejando que esa parte suya se deleitara teniendo el control total. Una queja por lo bajo quiso salir pero fue inútil cuando comenzó a hacer círculos.
—¿Qué quieres?
Susurró, nuevamente sin perder detalle de su rostro y solo manteniendo el movimiento de sus dedos, para ese punto, su esposo ya estaba totalmente rendido y a su merced, deshaciéndose en gemidos por lo bajo. Aún así, no se permitió dejar de insistir tratando de ir más profundo.
—A ti, por favor.. por favor..
Su suspiro de alivio le indicó su siguiente movimiento y sin previo aviso sacó sus dedos del interior, porque un segundo más así y seguramente acabaría.
Hoy quería disfrutarlo todo lo que pudiera.
Por supuesto que los gemidos fueron reemplazados por un gruñido frustrado de quién dejó de ser llevado al límite y aquella expresión de placer cambió a una de frustración con el ceño ligeramente fruncido.
Le duró solo unos segundos antes de ver cómo se acomodaba a su espalda, Wonwoo sintió que en ese momento era la posición que necesitaba para si mismo porque podía abrazarlo mientras contaba con un ángulo perfecto.
Ya había probado esto muchísimas noches.
Pasó su brazo inferior en el espacio entre su cuello y su hombro, abrazándolo, pegando su espalda a su pecho mientras acercaba su miembro a su entrada. Claro, el lubricante natural ayudaba pero tuvo que tomar un momento para ponerse un poco más en el falo antes de continuar, porque nuevamente, su idea no era lastimar a su pareja quien ya le estaba besando el brazo ahora logrando que a él se le erizara la piel.
En cuanto terminó con su brazo libre solo pudo alinearse con familiaridad y entonces se deslizó dentro haciendo que ambos soltaran un suspiro de satisfacción que los alivió.
Daban cara a una noche hermosa frente a la ventana que acompañaba la luz de la habitación, estaban completamente solos disfrutando el uno del otro y su conexión una vez más se sentía más que completa.
Ayudando un momento a qué se acostumbrara a su intromisión solo pudo besarle el hombro tal cómo él lo hacía con su brazo y alzar un poco su pierna para que quedara en el aire apoyándola en la suya.
—Puedes continuar.
Le incitó el menor a sabiendas de que nunca comenzaba aunque fuese una situación más salvaje sin su consentimiento pues no debía de ser el motivo de su dolor.
Así su balanceo dió paso a aquellos gemidos nuevamente, comenzó más apasionado de lo que había pretendido el mayor y con más calma pero sin duda disfrutando de cómo el menor recargaba la cabeza en su hombro que lo sostenía, acariciándolo de forma tranquila y suspirando cuando el alivio lo invadía.
Ambos conocían perfectamente el punto dulce del otro, estaba consciente de que aún no llegaba ahí pero aún así le gustaba tanto, estaba disfrutando tanto..
—Mi precioso Solie, te amo tanto..
Le murmuró al oído sin poder evitarlo, porque se veía tan precioso perdiéndose en su mismo placer, compartiendo el mundo con él y entregándose una vez más como ya había pasado anteriormente.
Deseó que la noche fuese eterna cuando Hansol volteó ligeramente su cabeza encontrándose con su mirada para volver a besarse sin responderle aún pero con eso desatando más emociones en su pecho que lo hicieron acelerar su ritmo en las embestidas y con ello logrando que los jadeos, los gemidos, subieran de tono una vez más.
Sentía las uñas clavadas en su piel rasguñando su brazo, tomó su cuello entre su mano acercándolo aún más a su cuerpo y sintiendo la desesperación por aire en su respiración pero haciendo caso omiso a esta mientras más reprimía sus gemidos contra sus labios.
De nuevo solo se alejaron para encontrarse con sus ojos, y podría jurar que nunca se había sentido más perdido en su vida, en belleza, amor, admiración.
Todo en ese momento era perfecto.
—Quiero más..
Le pidió y sus dedos recorrieron con paciencia su manzana de Adán bajando hasta detallar en su clavícula.
Lo adoraba tanto, claro que le iba a dar todo lo que quisiera.
Así que paró un momento para volver a acomodarse, esta vez dejándolo sobre su abdomen en la cama y Hansol por si cuenta acomodó una almohada bajo su pelvis, así nuevamente los golpeteos serían más certeros, claro que él conocía tanto como su esposo lo que le gustaba.
Sus deseos fueron órdenes una vez que Wonwoo repartió besos por la parte trasera de sus hombros y comenzó a moverse con más rapidez justamente atinando en llevarle al límite.
Sus sábanas nuevamente fueron tomadas con fuerza, tanta que sus venas se marcaban, llevó sus manos a las más pequeñas y las entrelazó con sus dedos mientras se inclinaba de nuevo a su cuello para dejar leves mordidas en él.
Hansol repetía como un mantra su nombre y se escuchaba tan de ensueño que lo dejó ser mientras seguía marcando su piel lechosa. Desde el primer movimiento sabía que ya había llegado a dónde tanto ansiaba.
Eso hasta que nuevamente un suspiro llegó y con eso lo volvió a notar desplomandose, provocando que aumentará aún más su velocidad sin perder un solo instante más, pues pudo sentir claramente como el orgasmo lo golpeaba.
Y él no estaba muy lejos de lo mismo.
No lo dejó descansar demasiado antes de seguir llenandolo por completo y ahora él gimiendo con fuerza desde el fondo de su garganta, pegando aún más su cuerpo al de Hansol quien al sentirlo volvió a soltar un último gemido satisfecho.
Jadeantes, expectantes, felices, vulnerables, era todo lo que podían sentir después de volver a compartir un momento así.
—Yo te amo más Wonwoo.
Y en efecto, se sonrieron una vez que dejaron el cansancio encontrando por última vez sus miradas antes de acomodarse para por fin dormir.
Estaban en paz si se tenían, siempre que estuvieran juntos el resto del mundo dejaba de importar.
Lo recordaron al abrazarse hasta la mañana siguiente.
Wonwoo terminaba de escribir en una hoja de papel que tenía sobre la isla de la cocina, en dónde ya estaba haciendo el café la mañana siguiente para que comenzarán su día.
Tenían una casa bonita, lejos de la ciudad pero no enmedio de la nada, grande, aún mucho más que para dos personas viviendo en ella y espaciosa, cómoda, vivían con todas las comodidades que cada uno se había encargado de dar al otro.
Él ya se había duchado y por lo que había escuchado Hansol ya estaba en lo mismo, se levantó un rato antes de la cama para poder mandar unos correos importantes a su trabajo.
Suspiró, meditando sobre lo feliz que era y la buena vida que llevaba aún con todo lo malo que diariamente vivía.
Entonces el tostador lo sacó de sus pensamientos una vez que indicó sus panes estaban listos, y se dispuso a servir el café en sus tazas predilectas, para ambos.
Ya cada uno vería si comía sus panes con mantequilla, jalea, mermelada, chocolate, lo que fuese estaba bien.
Porque para él, todo ese día estaba bien.
—Buenos días.
De pronto entró el motivo de su felicidad por la puerta mientras se secaba el cabello con una toalla y resplandecía tanto como siempre, sonriendo, como cada vez que se miraban.
Le extendió la mano para que se acercara a él.
—Buenos días ¿Dormiste bien hoy, precioso?
Preguntó con tranquilidad mientras su mano era tomada y se sentaban en los banquillos de que daban directamente a su sala de estar en dónde las noticias pasaban.
—Como hace tiempo no lo hacía ¿Y tú?
Respondió con total naturalidad y alcanzando su mano a la altura de sus labios para dejar un beso que dejó a Wonwoo encantado, correspondiendo al besarle las dos mejillas.
—Cada día y cada noche son un sueño a tu lado.
De nuevo se miraron fijamente y Hansol no pudo evitar acercarse más para compartir un beso dulce, el cual los hizo terminar abrazados muy a su modo, acomodándose en sus respectivos lugares.
Se separaron interrumpidos por el gruñir directo del abdomen del más alto y sus expresiones denotando diversión no se hicieron esperar.
—¿Tanta hambre tienes?
—Cariño, hice más esfuerzo que tú anoche..
Se limitó a responder y las mejillas se le tornaron rosadas al contrario, quien solo soltó una risa apenada antes de volver a la posición correcta para sentarse.
—Lo admito, no diré nada más.
Le respondió alcanzando la mantequilla para huntarla en su ahora tostada de pan y también alcanzando el cuchillo, Wonwoo por su parte también tomó la jalea, ambos en un silencio para nada incómodo comenzaron a compartir el desayuno.
Eso hasta que Hansol salió de esa pequeña nube de amor en la que se encontraban mirando el reloj a la par de dar un sorbo grande a su taza de café.
—Precioso, es muy tarde ¿No deberías de estar ya listo para ir a trabajar?
Le cuestionó volteandose en su dirección, Wonwoo por el contrario solo se limitó a encoger los hombros sintiendo como la mano de Hansol se paseaba por su muslo en una caricia.
—Me tomé el día, ya que hoy tú también lo harás y.. hoy solo deseó estar contigo.
Sonrió cálidamente, no le había quitado la mirada de encima mientras comía todo gustoso y es que era justo lo que necesitaba como certeza.
—Tal vez debería de comenzar a pedir los fines de semana libres a partir de ahora, así podríamos estar más tiempo juntos ¿No te parece?
Le cuestionó con sus ojitos brillantes y Wonwoo alzó la mano para acariciarle la mejilla suavemente mientras asentía gustoso.
—Es una gran idea, necesito toda la atención del mundo cuando se trata de ti.
Admitió antes de verlo dar otra mordida a su tostada con mantequilla y jalea, sus expectantes ojos solo le hacían querer verlo devorar todo.
—Y también hoy podríamos pasar toda la tarde repitiendo eso que hicimos anoche..
Su tono juguetón ahora lo tenía a él avergonzado mientras bajaba la mirada en dirección al suelo, reteniendo ese impulso junto con el nudo que se estaba formando en su garganta.
Claro que quería.
—Es un excelente plan para hoy, no quisiera hacer nada más.—Respondió sonriendo, sin nada más que palabras atoradas en su voz sin salida que se trababa en su garganta. Se inclinó a darle un casto beso en los labios.—Entonces después de desayunar podríamos dormir un rato más ¿No te parece? Así tendremos más energía.
El menor asintió efusivo antes de que su último trozo de pan fuese comido y diera otro sorbo grande a su café.
—La mejor decisión de mi vida a sido haberme casado contigo Wonwoo. Cada día que hemos estado juntos ha sido el más feliz de mi vida.
Le murmuró antes de que él terminará sus porciones, como si compartiera con si mismo un secreto a voces que ahora le hacía tener lágrimas en los ojos.
—La fortuna es mía por tenerte hoy y siempre, volvamos a encontrarnos en todas nuestras vidas.
—¿Estás llorando?
Y asintió, al fin teniendo una excusa para poder soltar ese sentimiento retenido, siendo consolado y abrazado mientras su rostro era llenado de besos, expectantes de lo siguiente que pasaría, de nuevo, el nudo en su garganta era lo que le impedía hablar.
—Espero que las lágrimas sean de felicidad, cariño, no era mi intención hacerte llorar..
De nuevo solo asintió, porque no podía mentirle al hablar ya que se soltaría aún más a llorar, lo apretó a su cuerpo sollozando sobre su hombro y oliendo esa loción que tanto le gustaba en él.
—Limpiaré e iremos a dormir ¿Si?
Afirmó su agarre al cuerpo contrario, ahora negando, igual no habían ensuciado demasiado así que le daba igual que se quedará la cocina sucia por primera vez en su vida.
—No, solo vamos a dormir ¿Si?
Lo miró con detenimiento y entonces Hansol algo inseguro le sostuvo el rostro.
—¿Seguro? Nunca te a gustado que dejemos todo sucio..
—Muy seguro, es solo que me puse algo sensible y solo quiero estar contigo, consintiendote, recibiendo lo mismo de ti.
El rostro de preocupación entonces cambió a uno comprensivo, su frente fue besada y aquellos rastros de dudas fueron borrados cuando se levantó primero tomando su mano entre la suya, caminando con seguridad a su habitación.
—Estoy seguro de que algo más te preocupa, pero está bien si no quieres decírmelo, solo.. ten en cuenta que estoy para ti hoy y siempre.
El corazón se le apretó mientras enlazaba sus dedos.
Y entraron a su habitación cerrando la puerta detrás de ellos, uno incierto y el otro certero.
Wonwoo pensó en la nota que escribía antes de que Hansol llegará a la cocina, para cuando los encontrarán.
Era una confesión suya, declarando que todas las muertes del asesino blanco que atemorizaba la ciudad eran por su causa.
Se declaraba culpable de la muerte de Hansol igualmente.
Pues en su desayuno ya estaba aquello que había guardado durante mucho tiempo en afán de usarlo en su momento para poder realizar lo que tanto había meditado.
Un doble suicidio con Nembutal que había conseguido semanas atrás.
Pero que no se había atrevido a usar hasta ese momento encontrando el valor para matarse y matar a la persona que más amaba en el mundo.
Sabía que no los iban a buscar hasta pasados los días así que estaba bien.
Todo ahora mejoraría y se encontrarían en su siguiente vida, estaba seguro.
"
Hoy doy fin a mi martirio porque no puedo controlar mi mente y yo, Jeon Wonwoo puedo asegurar al mundo que soy el asesino blanco. Decidí terminar con el sufrimiento y la angustia una vez más dándome la misericordia que no tuve con nadie más.
Lo siento mucho, espero puedan perdonarnos ya que mi esposo solo era una víctima más. El mundo es un poco más seguro una vez que yo me voy.
Ojalá todos encontremos algo mejor en nuestra próxima vida. Lo lamento más por Hansol pero él nunca fue culpable de nada.
El monstruo aquí soy yo."