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Hermanos Sato

Sinopsis

Fanfic de la saga "Crepúsculo" Manada ajena a Forks llega después de una invasión a su territorio, ambas creyendo ser las únicas. Improntas destinadas en cada una.

Genero:
Romance/Scifi
Autor/a:
Helio
Estado:
Completado
Capítulos:
28
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

O1

Yumiko junto a su madre preparaban la cena, mientras tanto su padre y hermano mayor habían salido a cazar. El pequeño de la casa con tan solo seis años—próximamente siete —, corría de un lado a otro robando pedazos de comida con ayuda de su hermana, el resto de la manada estaba en la fogata en la espera que diera inicio la celebración semanal donde participaban todos los miembros sin excepción.


Era un pequeño pueblo en las montañas de Canadá donde la mayoría de sus habitantes portaban el gen de los ancestros Quileute, su manada estaba formada de tan sólo trece metamorfos y unos cuantos que no pertenecían oficialmente, Tala Uley anteriormente ocupaba el puesto alfa pero lo dejo debido a que quería morir al lado de su impronta, Celia Sato.


Su hermano —Kei Sato— habia ocupado aquel asiento vacío mientras ella el asiento de la segunda al mando, su mano derecha en toda la extensión de la palabra. El más viejo de esa manada era amigo de su padre, un hombre de cuarenta y tantos años — siendo honestos podría pasar como un hombre de veinte —, que hasta el día de hoy no había encontrado a su pareja predestinada.


La mayoría de ellos eran hijos de los que algún día habían fundado la manada y uno que otro extraño que fue en su momento un lobo solitario que no sabia lo que ocurría  y hallo las respuestas con ellos al parecer no todos los Quileute se habían quedado en sus tierras de origen.


De las cabañas al rededor de la fogata salían sus habitantes, mujeres y hombres cargando diferentes platillos colocándolos sobre mesas largas dejando la comida parecido a un buffet.


Yumiko hablaba animadamente con el nuevo integrante de la manada cuando el olor de su hermano la alerto al sentir como se acercaba a gran velocidad. Se quedaron en silencio al ver el cambio en el semblante de los sobrenaturales, del espeso bosque salía Kei Sato en cuatro patas, Tala sobre su lomo consternado, cuando piso el suelo el lobo volvió adentrarse por donde habia salido.


—Un frío —todos se quedaron estáticos ante esa palabra, hace unos meses habían sufrido una emboscada de neófitos y eso había disminuido sus números —. Venían persiguiéndolo unos lobos.


—¿Qué? —dijo Yumiko con el ceño fruncido sin creer aquello, en realidad nadie lo hacia. Salió su hermano vestido de entre los arboles con el semblante pensativo.


—No hay otras manadas en la zona, los hijos de la luna se fueron hace dos años —terminó de colocar su chaqueta —. No deben ser de por aquí.


—¿No pensaste en acercarte? —su hermana apretó los dientes dando un paso a el —. ¡Traen fríos a nuestro territorio! Ponen en peligro a nuestra gente, ¿no hiciste nada?


—Estaba papá conmigo, ¿querías que lo arriesgara? —gruñó a la más baja pero esta no cambio su expresión.


—Deben haber venido de Forks — Su padre rascaba su mentón pensativo, sus hijos lo miraban con el ceño fruncido.


—¿Forks? —se cruzó de brazos la menor —. ¿El pueblo donde naciste? Papá, creí que eras el único metamorfo de esas tierras.


—Yo también estoy aquí pequeña —dijo su viejo amigo —. Lo éramos, ¿No te ha contactado Billy?


Los hermanos se miraron confundidos, su madre se acercó al hombre poniendo sus manos en los hombros ajenos.


—¿Hablamos del mismo Tala? — hablo la mujer con una sonrisa.


El hombre hasta que conoció a su impronta había sido apegado a su lado animal, cuando nació su hijo mayor tuvo que dejar eso de lado pero era obvio que prefería una vida lejos de esas comodidades, los aparatos tecnológicos eran su peor enemigo. Aún cuando sus hijos los tenían en casa.


¿Mensajes y llamadas? No, cartas. ¿Estufa? Por supuesto que no, leña y carbón y eso utilizaba cuando le tocaba cocinar. ¿Televisor? Lo único que utilizaba, aunque su orgullo lo obligaba a decir que no.


—Iré por mi libreta —dio media vuelta para ir a su casa —. Yume, ven.


La mencionada fue detrás de él. El hombre fue directamente a su armario, mientras su hija lo esperaba sentada en la esquina de la cama pensando en el porque de perseguir a alguien fuera de su territorio.


—Aquí esta.


Agitó al aire una vieja libreta que le extendió a su hija.


—Debe tener el nombre de Billy Black.


Paso las hojas amarillentas buscando algo útil, su padre muy pocas veces la había dejado leer aquella bitácora de cuando dejó todo atrás para buscar a más como él.


—Toma.


Le extendió nuevamente la libreta con su dedo sobre algo escrito, el hombre asintió, tomó el teléfono de casa entre protestas marcando al número. Su hija se rehusó con lo de "fue tu amigo, no el mío"  esperaba de brazos cruzados, cuando pareció que contestaron solo fue para preguntar que tipo de pizza pediría.


—Billy —repitió por tercera vez el hombre —. No, ya le dije que no quiero pizza, mucho menos con sardina, ¿Qué clase de lugar le pone eso?


Le arrebató el teléfono fastidiada de como su papá regresaba a lo mismo a pesar de haber recibido una clara respuesta, no conocían a ningún Billy Black.


—Gracias, hasta luego.


—Lo tenía bajo control.


—Si claro, lo que digas papá —dejo el teléfono en su sitio cruzándose de brazos —. Tengo que ir antes de que se pierda el aroma.


—No, es peligroso, puede que vengan más detrás de ella.


—No irá sola —Jared estaba cruzado de brazos en el umbral de la puerta —. Tenemos que ir y averiguar de donde salieron, es mi responsabilidad poner a todos a salvo. Will y Lucas se harán cargo mientras estemos fuera, además está ese nuevo chico, que no se su nombre, es fuerte.


—Peter.


—No me se su nombre, pero tu si ¿algo interesante hermanita? —habló con burla, está tomó una almohada lanzándola de lleno al rostro — ¡Estás loca Luna!


—Aprende a tener la boca cerrada.


—¡Solo bromeaba!


—¿Y así quieren que confíe en ustedes? —pasó con fastidio la mano por su rostro —. Siguen actuando como niños.


—¡No lo somos! —hablaron a la vez haciéndolo rodar los ojos.


—Luna, apenas tienes diecisiete —la mencionada no entendió sus palabras —. Y tú, veintitrés, si, lo son. Nunca han salido de aquí, ¿creen que los dejaré ir?


—Tic, tac —movió su dedo en el aire con un gesto de sorpresa —. ¿Escuchas eso Tala? Es el tiempo que perdemos en esta absurda conversación.


—Yumiko — en su voz no paso desapercibido el reproche.


—Es la verdad —apoyo su hermano —. Nosotros somos los responsables de la seguridad de todos, nuestra responsabilidad, no la tuya. Tu mismo me dejaste el puesto sabiendo todo lo que conlleva, ahora no te metas en nuestras decisiones.


—Soy su padre, son mi responsabilidad— Kei sonrío confundiéndolo.


—Y la nuestra es la manada —dio un paso hacia el hombre mayor comenzando a perder la paciencia— ¿Por qué pareces sorprendido con lo que implica? ¿Te tengo que recordar lo qué tu sacrificaste?


—Jared, creo qué te estás pasando —lo tomó del brazo tratando de mantenerlo a raya, este la alejo.


—Luna, prepara tus cosas, partiremos en media hora — dijo sin dejar de mirar a su padre.


Salió de la habitación dejando a padre e hija, Yumiko pasó su mano por el rostro con molestia.


—Papá, no te preocupes, sabemos lo que hacemos — Dio una palmada en su espalda saliendo de la habitación.


Con mochila lista salió viendo a su hermano abrazado de su madre, al parecer ya les había dado la noticia. Se alejo y fue su turno de despedirse.


—Ambos iremos en busca de los intrusos, por favor, no duden de atacar si lo creen necesario. Will y Lucas estarán a cargo de la manada en nuestra ausencia — Kei tenia a los mencionados de los hombros.


Tala hizo su aparición sonriendo levemente a su hija ya resignado de su decisión.


—Papá —la única hija lo abrazo sacándole el aire —. Estaremos bien, sabemos cuidar nuestras espaldas.


—Cuida de Kei —ella asintió sin separarse —. Regresen en cuanto se ponga peligroso, no se hagan los héroes.


—No prometo nada —se aleja ganando una mala mirada —. Pero haremos el intento.


Se alejo de sus padres y hermanito menor, fue abrazada de repente tomándola por sorpresa, correspondió al gesto. Era Peter, cuando entró en fase ella había sido su mentora por decirlo de una manera, ahora incluso eran amigos cercanos.


—Cuídate Yume —acarició sus mejillas dejando un corto beso en su frente —. No sé qué haré si algo te llegará a pasar.


—Tu también Pet —sonrió entre sus manos —. Cuida de mi familia, por favor.


—No tienes que pedirlo.


—Cof, cof —vieron a su izquierda a el dueño de la fingida tos —. Que bueno que recuerdan que sigo aquí, Luna, camina. Y tu, hombre araña, tengo un ojo puesto en ti.


—Idiota.


Se alejo de ambos chicos ocultándose en unos arbustos mientras se desvestía.


—Solo somos amigos —tenia la necesidad de aclararlo.


—Si, claro — pudo escuchar su risa —. Y la nieve es negra.


—De hecho si....


—Cállate cerebrito.


Ella ya lo esperaba con la mochila en su hocico, cuando ambos estaban en esa forma —en fase—, se despidieron comenzando a correr donde Kei los había visto. El olor parecía intenso, de inmediato reconocieron las huellas, seguramente ya estaban de regreso a donde pertenecían. 


Tras compartir una mirada asintieron comenzando a seguir el aroma y huellas mezcladas, entre los arboles se podía vislumbrar un lobo negro con manchas grisáceas corriendo lado alado de un lobo gris con manchas negras, ambos con muy poca diferencia de altura


<Fuiste duro con papá>


<<No, fui firme....... ¿Peter y tú? >>


<No, es solo mi amigo >


<<Amigo, si claro >>


<No estoy para estar saliendo con chicos sin la certeza de que mañana conozca a mi impronta y terminar en un dilema innecesario>


<<¿Por eso terminaste con Alex?>>


<¿Y que me dices de Clara? Termino siendo impronta de Will>


<<Corre y deja de hablar >>


<No estoy hablando, estoy pensando, además fuiste tu el que empezó>


<<En ocasiones de verdad quiero arrancarte las orejas>>


Gruñó a su dirección, el resto del camino se quedaron en silencio, solo el ruido de sus patas contra la nieve era lo que se escuchaba acompañado de sus respiraciones. Pronto acabaría esa larga temporada de ver todo nevado,  habían pasado al rededor de tres horas desde que Kei había dicho de aquella anomalía, y una hora desde que comenzaron a perseguir el aroma.


Ya que desde el sitio donde los vieron el y su padre se hacía una hora de su pueblo al lugar en cuatro patas corriendo más el tiempo que tardaron en calmar las dudas y comer para el largo viaje, y la otra hora del pueblo al sitio.


Estaba completamente oscuro, ninguno se alejaba del otro, hombro a hombro. Descansaron después de otras tres horas al lado de un arroyo.


Poco a poco el olor se hacía más fuerte, llegaron a una zona completamente libre de nieve. Se quedaron de pie analizando la zona.


<<No caminaban descuidado>>


<Siguieron un solo camino>


Aspiro el aire, de inmediato un ligero olor que ellos bien conocían inundo sus fosas nasales.


<Fríos>


Su hermano gruñó, se hicieron dos días de viaje, entre descansos y confusiones por el viento que por poco los llevaba al oeste.


<<Vamos Yume, no sé que lugar sea este pero si estos lobos los dejan estar libremente, los mataremos junto con ellos>>


<Kei, no seas impulsivo>


Su hermano ya se adentraba al bosque por el mismo camino que habían marcado los anteriores lobos. Negando siguió sus pasos, llevaban diez minutos cuando escucharon un aullido a lo lejos, por fin los habían notado.


Aceleraron el paso, ahora el aroma llegaba de todas partes, unas pisadas se escuchaban cada vez más cerca.


<<Yumiko ¡Corre! >>


Sin decirlo dos veces, los hermanos comenzaron a correr lo más rápido que podían a pesar del cansancio de sus cuerpos. Las pisadas iban casi a la par, por muy poco.


<¿Y si nos detenemos?>


<<¿Quieres que rompan tus huesos? >>


Llegaron a una zona plana, ningún árbol, roca o algo por el estilo que pudiera cubrirlos o dañarlos. Estaban seguros que muy pronto los alcanzarían.


De repente del mismo lugar del que ellos venían salió un lobo negro mostrando los colmillos, era del mismo tamaño que Kei, incluso unos veinte o treinta centímetros más pequeño. Pero aún así, era más grande que Yumiko.


Estos dos comenzaron a gruñirse, Yumiko se dio la vuelta viendo a uno gris salir por sus espaldas, querían rodearlos.


<Que bonita bienvenida, Kei ¿qué hacemos? >


El mayor pareció meditarlo, otros dos lobos salían de entre los árboles, ahora no sabían cuántos más podrían venir, podría ser incluso una manada más grande que la suya.


<<Iko, ¿Recuerdas esa vez que papá nos perseguía? >>


<Si, pero, ¿eso que tiene que ver ahora?>


<<Haremos lo mismo en cuanto aullé, corre>>


Asintió, todos los presentes se gruñían y mostraban los dientes. En eso su hermano mayor soltó un aullido, la menor se lanzó directamente al lobo frente a ella: como un toro en caricatura lo lanzó a un lado siendo que el de su lado quedará desconcertado, comenzó a correr en esa dirección y su hermano en la contraria, se dividieron para seguir a cada uno.


En un punto de estar rodeando árboles volvieron a unirse para dejar su aroma esparcido por un gran pedazo de terreno. Salieron del bosque frente a una cabaña, donde el olor se centraba. Una mujer salía con una sonrisa, sonrisa que se esfumó al ver a aquellos seres desconocidos.


A los segundos fueron rodeados nuevamente, Yumiko se tiro al suelo cansada, su suerte cambió cuando encontraron a la humana, esperaban que al ver que no la dañaron, sabrían que venían en paz.


—Eso fue..... Divertido.


Paro su cabeza al escuchar la voz de su hermano junto aplausos, lo cubrió con su cuerpo, era un descarado al transformarse en frente de la chica, pero es que no conocía la palabra "sensatez", o al menos no la ponía en marcha.


—¿No lo crees Iko?


La loba gruñó dejando por fin su mochila en el suelo para tomar la de su hermano y pasársela, le hizo un gesto para que se vistiera.


—Miren —abrió su mochila comenzando a sacar prendas —. Lamento la descortesía. Mi manada está ubicada al norte, exactamente en Canadá, soy el alfa y la bola de pelos gris que ven aquí en frente, es mi beta.


Lo empujó con su hocico haciéndolo perder el equilibrio.


—Vuelves a hacer eso —amenazó levantando su dedo —. Y te arrancare las orejas.


Le gruñó y los otros lobos se miraban confundidos ante la escena, sin lugar a dudas el hombre no era exactamente la imagen del alfa. Vieron al lobo negro sin entender como rayos dos personalidades tan diferentes podían siquiera tener el mismo puesto.


—Continuó, Jared Uley —sonrió amistoso, un lobo café comenzó aparentemente a reír en la dirección de dos de sus compañeros —. Algunos de ustedes pasaron por nuestro territorio persiguiendo a un frío, espero que compartamos la misma ideología en cuanto se trata de ellos.


Su voz ahora era seria, autoritaria, el tono amistoso y bromista había desaparecido, ya estaba completamente vestido y de brazos cruzados, la loba estaba tirada en el suelo con los ojos cerrados. El lobo negro fue detrás de un árbol para pocos minutos aparecer frente a él.


—Si te refieres a matarlos, lo compartimos, entró a nuestro territorio y lo perseguimos, no creímos que existieran más de nosotros.


—Si, bueno —se encogió de hombros acariciando su mentón —. Tampoco nosotros, pero mi padre estaba seguro de que venían de aquí, Forks, lugar donde el nació. Estamos en Forks ¿Verdad?


<Deja de contarles nuestra vida>


—Lo siento, lo siento —se disculpo a la que parecía ajena a la conversación —. Me emocione.


—Dijiste que te llamas ¿Uley?


—Apellido —se encogió de hombros —. Jared, Kei, como sea.


El resto de lobos se fueron detrás de los árboles para salir en su forma humana, la de pelaje gris se quedó en su lugar abriendo ligeramente su ojo para verlos.


—Iko, no seas grosera.


Negó antes de tomar su mochila y alejarse, a los minutos apareció en su forma humana. Ganando miradas de los ajenos.


—Púdrete Jared.


—Te hablan —dijo uno molestando a su amigo ganándose un puñetazo —. Solo jugaba.


—Genial, alguien con el mismo nombre — sonrió el más alto —. Entonces, que les parece, ¿Uley?


—Es su alfa —dijo su hermana ganándose la mirada de los demás, bostezo debido al cansancio que sentía —. No sabes leer el ambiente Ken.


—Kei —repitió —. Familiar lejano, supongo.


—¿Solo vinieron a eso? —preguntó un chico robusto evidentemente molesto — ¿A preguntar si pasamos por su territorio y si compartimos los mismos ideales?


—¿No acaso nos perseguían por lo mismo? —habló la más baja de los presentes.


—Paul / Yumiko —regañaron al mismo tiempo sus alfas, ambos gruñeron como respuesta.


—Solo venimos a averiguar que hacían dentro de nuestro territorio, su origen y ya. No entiendo cuál más sería nuestro motivo — dio un vistazo rápido a su hermano esperando que por primera vez mantuviera la boca cerrada.


—Billy Black —dijo su hermano haciendo tensar a los demás —. Así que lo conocen, hubiéramos empezado por ahí.


Frotó sus manos, los demás se pusieron en pose de defensa, Iko frotó el puente de su nariz implorando paciencia. Golpeó el hombro de su hermano ganándose una mala mirada.


—No buscamos dañarlo —se cruzó de brazos —. Era amigo de nuestro padre antes de que se fuera de aquí. Solo queremos verlo.


—No es el mejor momento —ambos hermanos compartieron una mirada para después ver al alfa —. Estamos a punto de ir a una reunión.


—¿Con los fríos de sus tierras? —preguntó con burla —. Tengo curiosidad, ¿por qué no los matan?


—No le debemos explicaciones a extraños —espetó nuevamente el chico anterior, Yumiko lo reconoció como aquel que derribo.


—Kei, vámonos —tomó su brazo viendo al resto —. Podremos venir en otro momento, sólo causaremos un alboroto innecesario.


Cuando lo hizo retroceder se escucharon unos aullidos del bosque, todos los presentes se miraron, incluso los hermanos confundidos.


—¿Hay más de ustedes? —preguntó Uley.


—No, venimos pacíficamente —dijo la chica dando un paso con el ceño fruncido —. Mierda, son ellos.


—¿Vinieron? —preguntó molesto —. Les dije que no salieran.


—Quédate con ellos, iré alcanzarlos, debió haber pasado algo —quito su chaqueta lanzándola al suelo —. Bueno, no era mi ropa favorita.


Se lanzó comenzando a correr dentro del bosque, los restantes se miraron los unos a los otros.


—Este no era el plan. Pero supongo que debemos hablar, ¿por qué no reúnes a toda tú manada? —habló nuevamente sonriente —. Estoy curioso, pero supongo que con tu reunión, debo esperar.


—No se puede quedar — hablo Paul —. Son extraños Sam.


—Sam, hay extraños en el bosque —dijo un morocho viendo con extrañeza al de pie, este agitó sus dedos a forma de saludo —. Bueno, esto..... Creó que son tus invitados.


—Vamos Jacob — comenzó a caminar al otro —. Veremos a Leah y Seth allá. Si algo le pasa a Emily, te mataré sin piedad alguna.


Amenazo sin vacilar lo cual hizo sonreír a Kei.


—No es mi pasatiempo —se encogió de hombros ganando una mala mirada por parte de todos —. Entiendo, tú impronta. Pacífico ¿recuerdas?


Se tiró al suelo, los demás se vieron confundidos.


—No me pienso mover, mejor date prisa pariente, necesito información.


Ignoró sus palabras entrando en fase, le dedico una última mirada a Emily, ambos asintieron. Todos emprendieron marcha a la reunión con los Cullen.


—Emily ¿cierto? —la chica asintió dudosa —. Comenzaba a preguntarme tu nombre. Leah, ¿es como ellos, un metamorfo?

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