Calabaza
Todo puede pasar, cuando tu gran pesar desaparece, con el abrazo de una gran taza de café. Tal vez todo sucedió por suerte o solo un juego del azar, pero nadie puede negar que sus ojos se iluminan cuando lo mira al pasar.
Al principio solía admirar la ventana siguiendo la ilusión del desaparecer, detestaba ese lugar pero necesitaba aquella paga. La rutina se repetía, no había nada mas que hacer además de atender a los poco empáticos de los clientes.
La cafetería estaba vacía, no era un lugar muy concurrido pues su ubicación era un pequeño sitio casi escondido en el centro de la estruendosa ciudad. Todo habría de haber quedado en el olvido pero llego el. Mitsuba Sousuke era un chico de poco convencional aspecto femenino, su olor era parecido a los tulipanes pues su trabajo era en una florería en una distancia cercana.
—¿Me puede dar un latte de calabaza?—Con una sonrisa ligera y flotando entre pensamientos, sus preocupaciones vuelan en el viento. Mitsuba está justo enfrente de el, tan solo pidiendo su habitual café matutino.
—Claro —Evitaba el contacto visual, con el corazón sufriendo una taquicardia, parecía no tener final. Solo quería parecer relajado pero con pena lo a logrado.
El proceso para completar aquel pedido en un inicio puede parecer fácil, sin embargo, Kou no puede controlar su intenso y agudo amor que escapaba desde el profundo rojo en sus cálidas mejillas, ¡Parecía un tomate!
Un enamoramiento que nunca pudo anticipar pero esta dispuesto a participar. El café que el le hacia era diferente al resto de basura que servían en los demás sitios locales, al menos eso pensaba Mitsuba.
Un sueño divagando que solo esperaba su café e interrogaba sus sentimientos con sus pocos conocimientos. Mitsuba toma su café, se preguntara ¿Por que es tan fácil de enamorar por un estúpido café?.
A pesar de estos innegables contratiempos emocionales, Kou se las a arreglado para completar el preciado "Latte de calabaza", lamentablemente no queda mucho sin este. Mitsuba debe apresurar el ritmo de sus pequeños pasos en el solido piso de concreto.
Kou guardo sus expectativas en su bolsillo tan rápido como Mitsuba se apresuraba a dejar una considerable propina antes de retirarse. El reloj avanza a un ritmo preocupante y Mitsuba solo huye con sus sentimientos atorados en la garganta.
Kou suspira un poco angustiado como resultado de ser derrotado una vez mas por sus estúpidos nervios. Atrayendo la aterradora y amenazante curiosidad de su confiado colega de trabajo, "Yugi Amane" o comúnmente nombrado "Hanako" por ninguna razón aparente.
—Oh, ¡Enserio te gusta!—Hanako sale prácticamente de la nada, justo detrás de los hombros de Kou comienza analizar los sentimientos del colorado de su amigo.
Su estomago rogaba por vomitar las mariposas curiosas por amar y retomar el rompecabezas del corazón ahogado en el perfume de cupido. Quería expresar su afán de conocer a dichoso chico que le había picado el corazón, su mente aun no lo permitía así que lo reprimía en el asqueroso pozo sin razón.
—¡Claro que no! —Kou trataba de resguardar su pequeño secreto del entrometido de Hanako, Kou era tan frágil como para aceptarlo.
Kou estaba en un aprieto ,el interés de Hanako nunca podrá ser desaparecido, ¿Alguien podrá ayudar a este chico con su conflicto? Y probablemente la persona adecuada seria su compañera de trabajo, "Yashiro Nene" quien sorpresivamente llega con un gran monto de cajas de la colaborativa panadería.
—Hanako ¿Podrías ayudarme? —Yashiro casi muriendo por lo agotada que se encuentra, pregunta con las cajas llenas de todo clase de pastelillos y apunta a la vitrina para resguardarlos, Hanako detiene sus preguntas poco discretas.
Hanako asiente con la cabeza y con leve protestar acomoda las tartas en su respectivo lugar. No es que odie su trabajo pero enserio quería resolver el misterio.
Unas delicias culinarias con sabor a cerezas eran los manjares que podías encontrar durante aquellos días fugases y efímeros donde el local abría sus puertas.
Al alejarse Hanako hacia las vitrinas de la entrada, Yashiro se da la libertad de sonreír victoriosa y con un tono tranquilo en su suave voz deja escapar sus sospechas.
—Pude escuchar tus latidos desde la esquina. No eres muy bueno ocultando un secreto ¿Sabes? —Confiesa Yashiro sin sorpresa y sonriendo como una fresa, ella se nota feliz al ver como Kou progresa en su enredo.
El jugoso motor del interior se rompe en el culposo hilo del misterio amoroso, ¿Estará de acuerdo con ensuciar sus cuerdas vocales? ¿Admitirá que no tiene idea del amor? o ¿Se rendirá ante las declaraciones?
—Por favor no lo menciones en voz alta —Suplico Kou por otro intento, otra oportunidad de permanecer en anonimato para su ansiado amor. Quería no parecer un tonto idiota enamorado pero es justo lo que es.
—Oh, ¿Tenia razón? —Yashiro lo observa asombrada por su adivinación, era complicado de explicar pero es claro que ella tenia cierta intuición a la hora de entender los sentimientos o pensamientos.
Afortunadamente Mitsuba y Kou no eran completos desconocidos, después de todo suelen compartir clases desde la escuela secundaria hasta su actual preparatoria.
Kou se sentía asqueado de si mismo, nunca se había sentido tan atraído en su joven vida. ¿Buscará de nuevo algo fresco? Arrastraba el palpitante sentir como si se tratase de una cadena atada a su pálido tobillo.
—¿Por que no te acercas a el? —Yashiro vuelve a romper el incomodo y torpe remolino de silencio en el camino del destino. No era su intención el lastimar a la pobre alma atormentada de Kou.
La bala perdida de cupido estalla tal y como una bomba con un suspiro que tal vez nunca debió haber oído, después de todo no tenia ninguna esperanza de ser amado.
—¿Cómo podría hacerlo? —Kou se lamenta ante la divinidad que le representaba Mitsuba Sousuke. Aun que el palpitar no era tan grande como para hacerlo explotar, era imposible de ignorar 24/7.
El temeroso miedo de Kou no paraba de fluir, el terror de ser rechazado rompía su naturalidad tranquila, su cerebro estaba irritado al tan solo pensar el millón de posibilidades detrás de un doloroso corazón herido.
—Nada pasara si solo lo miras, prometo que no vas a morir si le pides su teléfono —Yashiro lo mira convencida que la salida de los nervios encontraría si se atrevía a mirar detrás de la obscuridad.
No le quedaría mucho tiempo en el juego si no sigue una estrategia.
Observa las nubes alejarse, la ruleta aleatoria gira en búsqueda de tomar una definida decisión. Apostar sus sentidos en el peor de los momentos ¿Qué podría salir mal?








