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JiCheol ♡ Love coffee.

Sinopsis

Una página de citas a ciegas parece ser una buena opción para dejar la soltería a un lado.

Genero:
Romance/Other
Autor/a:
GaabyKookie
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Capítulo único ♡

Perfil: 221196.

Nombre: Lee JiHoon.

Edad: 25 años.

En busca de: Amor, solo amor.

JiHoon miró con detención la pantalla del computador después de terminar de crear su perfil en una página para citas a ciegas, tomó la taza de café caliente que estaba a un lado y dobló las piernas subiendo los pies a la silla, bebió un sorbo preguntándose por milésima vez si había hecho bien en seguir el consejo de SoonYoung.

Hace más de tres años no tenía una relación amorosa y no podía culpar a su trabajo como periodista en el periódico de la ciudad dando la barata excusa que no tenía tiempo para el amor porque era él no quería darse ese tiempo después de que su última relación fuese un desastre.

Se enteró de la peor forma que pudiese haber que Daniel lo engañaba al cumplir un año viviendo juntos, no hizo mucho problema, ni siquiera le reclamó, no tenía sentido hacerlo porque no cambiaría nada, sólo tomó sus cosas y se marchó, el tiempo lo ayudó a sanar esa herida en el corazón pero ahora no estaba seguro si él era el problema o simplemente no había llegado la persona indicada a su vida.

Según su mejor amigo era la segunda alternativa.

Quería una pareja y pasar el frío invierno junto a él, bebiendo café con una mantita que compartieran, acurrucándose al dormir, tener pláticas tranquilas, cómodas y divertidas.

Salir porque amaba el frío, pasear por las calles tomados de la mano o compartir el paraguas, escuchando la ciudad, la lluvia, deteniéndose en las esquinas y abrazarse para luego sonreír y besar esas sonrisas, esconderse con la bufanda en su cuello y coquetearle con la mirada.

Y no era que estuviese desesperado para enamorarse del primer chico que se atravesara en su camino, era selectivo y sabía lo que estaba buscando.

Un chico dulce, seguro de sí mismo, trabajador, atento, romántico, gracioso, no era necesario que tuviesen los mismos gustos porque las diferencias volverían la relación más interesante, le gustaría que se conectaran al punto de que no importara nada más que lo que sentían por el otro.

Sentir esa atracción inmediata, complementarse, quería ver una sonrisa y unos lindos ojos cafés que lo llamaran a quedarse en ellos y volverlos su hogar.

Lamentablemente en la página no se subían fotos a los perfiles, era obvia la razón; eran citas a ciegas y debía arriesgarse con cualquier información personal llamara su atención.

Dio clic en un perfil y comenzó a leer.

Perfil: 301295.

Nombre: Hong Joshua.

Edad: 26 años.

En busca de: Un compañero de vida.

—¿Un compañero de vida? —Preguntó JiHoon escuchando como la lluvia comenzaba a caer esa noche, envió un mensaje y acordaron un encuentro en su cafetería favorita.

Le dijo que llevaría una bufanda gris para que pudiese distinguirlo del resto y Joshua le contestó que usaría un suéter color negro con líneas rojas.

Al día siguiente a las tres de la tarde tomó el paraguas antes de salir y lo abrió apenas cruzó la puerta del edificio, le había enviado una foto a SoonYoung de la ropa que llevaba puesta, hace tanto tiempo que no tenía una cita que no recordaba los temas de conversación así que pidió ayuda.

Entró a la cafetería y dejó el paraguas en la entrada, al llegar a la mesa se quitó la bufanda y el abrigo color café, frotó sus manos y miró a su alrededor, no había mucha gente a esa hora de la tarde, sólo una mujer que estaba concentrada revisando algunas cuentas sobre la mesa mientras bebía un café, un señor con su hija, sonrió al ver cómo le daba de comer de un trozo de pastel y la pequeña hizo lo mismo con su papá teniendo que arrodillarse en la silla e inclinarse hacia adelante estirando los brazos para poder lograrlo, una pareja de chicas con uniforme de escuela y un señor que miraba hacia la ventana, parecía triste.

Si JiHoon pudiese contar todas las historias que ocurrían en ese café no terminaría nunca.

Pero ahora no podía ocultar sus evidentes nervios ante la situación en la que se encontraba, sólo esperaba que Joshua fuese agradable y sobre todo que llegara a tiempo.

—Buenas tardes —Se acercó el mesero y sonrió al ver a JiHoon, era un cliente conocido allí —¿Qué deseas ordenar?

—Un café con leche por favor —Pidió el menor, el mesero lo anotó en la libreta y se dio la media vuelta.

En ese momento la campanilla sonó cuando abrieron la puerta de la cafetería y el corazón de JiHoon se paralizó, un chico alto de cabello oscuro, espalda ancha, con atractivas y definidas facciones entró al lugar, sus ojos eran preciosos, picarones pero profundos.

Pero no llevaba un suéter negro con líneas rojas.

No era Joshua.

Además, ni siquiera lo miró, fue directamente a una de las mesas cerca de las ventanas, se sentó cerca de él y no pudo evitar mirarlo de pies a cabeza pero corrió rápidamente la cara cuando el mayor lo notó.

Pidió dos tazas de café y al llegar una la deslizó sobre la mesa hacia adelante, al parecer también estaba esperando a alguien, vio su sonrisa soltó un suspiro, era tan linda y dulce, casi como la de un inocente niño pequeño, no se dio cuenta en qué momento apoyó los codos sobre la mesa y la cabeza en sus manos para mirar cada uno de sus movimientos y expresiones.

Pero despertó de aquel sueño y revisó la hora en el móvil, eran las cuatro de la tarde y Joshua aún no llegaba.

A las cinco de la tarde se dio por vencido, la cafetería estaba casi vacía si no fuera por aquel atractivo pelinegro que seguía solo en la mesa, lo observó mirando con un semblante triste la taza que tenía delante de él. En su lugar tenía tres tazas más que estuvo bebiendo todo ese tiempo.

JiHoon se levantó colocándose el abrigo caminó con la mirada en la bufanda que arreglaba con sus manos para poder cubrir su cuello antes de salir, levantó la cabeza e inmediatamente un choque lo hizo retroceder y el café caliente se derramó en su ropa.

—Disculp... —Intentó hablar asustándose al ver el rostro del castaño con el ceño fruncido.

—¿Por qué demonios no te fijas? —Exclamó furioso aunque fuese el chico lindo del lugar, no había tenido una buena tarde y el que lo dejaran plantado cambió rotundamente su humor. Tomó algunas servilletas de la mesa para limpiar su abrigo pero opto por quitárselo y un escalofrío recorrió su espalda, ahora tendría que volver a casa congelándose en el camino —¿Acaso no tienes ojos?

Al llegar a casa bloqueó el perfil de Joshua, no le daría la oportunidad de hacerlo ver otra vez como un idiota.

Tal vez era una mala idea buscar citas en línea.

Pero aquel pensamiento que rondó por su cabeza desapareció antes de irse a dormir, se sentó en el borde de la cama y abrió la computadora en sus piernas buscando un nuevo perfil.

Perfil: 180298.

Nombre: Chwe Hansol.

Edad: 25 años.

En busca de: Una relación estable.

Las nubes grises en el cielo le hicieron saber que debía salir con paraguas o terminaría llegando a casa completamente empapado.

Y prefería salir como si fuese a la mismísima Antártida que enfermarse y andar limpiando secreciones nasales cada cinco segundos.

Afortunadamente Hansol llegó a la hora acordada, era un entrenador personal con grandes ambiciones como tener su propio gimnasio, los primeros minutos fueron divertidos y no dejaron de hablar pero no lograban encajar por más empeño que le pusieran.

Por un momento JiHoon miró hacia las mesas de adelante y vio al mismo chico que le había derramado el café conversando animadamente con un chico de cabello largo y rubio.

Para su mala suerte la conversación fue decayendo y JiHoon ya no sabía qué decir, Hansol tomó el móvil y al parecer comenzó a jugar porque podía escuchar una suave música infantil.

No habían tenido conexión, Hansol se levantó, le agradeció por una buena tarde y se marchó.

No le pidió el número telefónico.

Tampoco una segunda cita.

JiHoon soltó un frustrado suspiro y movió la cabeza hacia un lado, el pelinegro también estaba solo, su cita tampoco había resultado bien.

Se levantó de la silla con sus ilusiones rotas y recogiendo los pedazos de su corazón que poco a poco iban cayendo, el más alto lo imitó pero JiHoon evitó pasar por su lado sacándole una sonrisa que no alcanzó a ver.

Perfil: 170796.

Nombre: Jeon WonWoo.

Edad: 25 años.

En busca de: Comida, perdón, me gusta mucho comer, ¿Sabes hacerlo? Si es así caeré rendido a tus pies.

No podía tener tanta mala suerte.

Si con WonWoo no lograba al menos obtener una segunda cita lanzaría la computadora por la ventana y se olvidaría del amor.

Al llegar a la cafetería se dio cuenta de que no era el único que estaba acordando citas con desconocidos, ya que el pelinegro estaba hablando con un chico diferente al del día anterior, se veía interesado y entusiasmado.

Pero solo él se veía así.

Porque su acompañante traía una cara de amargado y aburrido que no entendía como el mayor seguía allí.

WonWoo ya lo estaba esperando y hubiese salido todo bien si no le hubiera mencionado a su ex novio y mostrar que seguía perdidamente enamorado de él, se le notaba en la forma de hablar.

Y aunque le pidió una segunda cita prefirió amablemente negarse a ella.

Al salir se encontró con el chico bonito, el cual tocó su mano encima de la perilla de la puerta, JiHoon la retiró rápidamente ruborizándose y detestándose por ello, el más alto abrió la puerta y permitió que saliera primero.

No se iba a rendir y para evitar su decisión de lanzar la computadora por la ventana si la cita de ese día era un desastre, se convenció tristemente de que WonWoo no contaba porque ya estaba enamorado y continuó su búsqueda.

Perfil: 080895.

Nombre: Choi SeungCheol.

Edad: 26 años.

En busca de: Una conexión y no, no me refiero a la eléctrica.

Ocupó el abrigo que le llegó de la lavandería y salió del edificio sin saber con quién se encontraría, le había dicho a su cita que iría una bufanda color negro pero sin darse cuenta al llegar de la cafetería se la quitó y la dejó sobre sus piernas.

Pidió una taza de café con leche y esperó, el sonido de la campanilla lo hizo voltear pero el mismo chico que veía cada día había entrado, así que se giró y miró la hora, ya eran las tres.

El pelinegro se sentó en la mesa cerca de las ventanas y extrañamente tampoco llegó su cita.

Pasó media hora y JiHoon se levantó colocándose el abrigo, iba a ir a un bar, iba a emborracharse hasta quedar inconsciente e iría a la playa para lanzarse al mar y terminar en una isla desierta.

¿A quién quería engañar?

Llegaría a casa, se pondría ropa para dormir, cerraría las cortinas y probablemente vería Titanic para recordar que el amor sí existía.

Menos para él.

Tomó la bufanda color negro de la silla y la enrolló en su cuello, el pelinegro alzó la mirada al verlo pasar por su lado en dirección a la salida y rápidamente se levantó, pagó el café y corrió detrás de JiHoon.

Una mano en su muñeca hizo que el castaño girara bruscamente encontrándose a pocos centímetros del pelinegro atractivo de la cafetería provocando que su corazón latiera rápidamente.

—No he hecho nada malo para que mi cita salga espantado —Habló el mayor soltando el agarre en la muñeca ajena —¿Eres JiHoon, verdad? Yo soy SeungCheol, ayer me enviaste un mensaje por la página de citas.

—Sí, cierto, aquí tienes —Del bolsillo del abrigo sacó la boleta de la lavandería —Por ensuciarlo, págalo y después hablamos.

SeungCheol se quedó con el papel en la mano y sonrió al verlo alejándose por la calle.

Al día siguiente volvió a la cafetería a la misma hora de siempre con la esperanza de encontrar a JiHoon y decirle que ya lo había pagado, quería pedirle una cita, había algo en el pequeño que se le hacía lindo, incluyendo su personalidad y fuerte carácter.

Hacía un contraste único con su apariencia dulce y tranquila.

Pero al entrar y buscarlo con la mirada lo encontró en una mesa conversando con otro chico.

Pidió un café y estuvo bebiéndolo mirando disimuladamente al pequeño, esperándolo, comenzó a llover y el chico que lo acompañaba salió tranquilamente de la cafetería, JiHoon se cubrió el rostro con las manos y él se levantó.

—¿Una mala cita? —Preguntó obteniendo la atención del castaño, tenía un rostro lindo, demasiado para este mundo, lo había notado antes pero pensó que jamás tendría la oportunidad de acercarse y hablarle.

—Horrible —Contestó JiHoon desanimado —Andaba buscando completar un trío junto a su novio.

—¿Y qué le dijiste?

—Que me gustan las relaciones exclusivas —Respondió bebiendo el último poco del café y se levantó de la silla para colocarse el abrigo —Aunque claro, quien soy yo para decirlo si mi último novio me estuvo engañando por meses, era como estar en una especie de trío sin saberlo.

—Lo siento mucho.

—No te preocupes —Dejó el dinero sobre la mesa y SeungCheol le ofreció su paraguas al darse cuenta de que no traía uno.

—Tómalo —Animó moviéndolo en su mano.

—¿Y tú?

—No vivo muy lejos de aquí.

—De todas formas te empaparás y posiblemente cojas un resfrío.

—Podría acompañarte hasta tu casa, dejarte a salvo y luego irme —Dijo con una ligera sonrisa.

—¿No eres alguna clase de secuestrador, verdad? —Preguntó marcando unos adorables y coquetos agujeros a los costados de sus labios.

—No —Negó con la cabeza —Solo soy un abogado que ama a los perros y que le gusta beber café y hornear galletas los fines de semana para quedarse en casa mirando la televisión.

En la puerta de la cafetería SeungCheol abrió el paraguas y lo tomó con su mano izquierda protegiendo a JiHoon de la lluvia mientras caminaban.

Pero el menor levantó la cabeza y notó que el mayor se estaba mojando el hombro así que lo tomó de la chaqueta y lo acercó a él, SeungCheol no pudo hacer otra cosa que sonreír como un tonto al ver unos preciosos y coquetos ojos escabulléndose de la enorme bufanda que rodeaba su cuello.

En mitad del camino un fuerte viento hizo volar el paraguas y comenzaron a mojarse, SeungCheol levantó su chaqueta por detrás y se cubrió junto a JiHoon para poder correr hasta el edificio donde vivía, afortunadamente estaban cerca, al entrar al departamento se secaron y el menor preparó dos tazas de café, ayudándoles a entibiar sus cuerpos.

SeungCheol miró a su alrededor mientras JiHoon estaba en la cocina, las paredes de departamento eran blancas, y aunque no tenía mucha iluminación utilizaba las lámparas que estaban a los costados del juego de sofás, la decoración era cálida, hogareña, con colores pasteles pero haciendo énfasis en el celeste y amarillo. En la pequeña mesa que tenía frente a él había libros y películas arrendadas que supuso vería esa noche o quizás las había dejado del día anterior.

En su gran mayoría eran románticas, tomó una y casi de ahoga con su propia saliva cuando vio el cuerpo de un hombre desnudo en la que estaba debajo, la regreso a su lugar y se quedó quieto en el sofá.

—¿Entonces si por alguna razón quieren enviarme a prisión podré contratarte como mi abogado para que me defiendas? —Preguntó con una sonrisa entregándole el café a SeungCheol para sentarse en el sofá del frente.

Y pensó qué tal vez debió haberle preguntado cuántos cubitos de azúcar quería y no hacerle saber que ya sabía porque lo había estado mirando en la cafetería.

El mayor se dio cuenta en el primer sorbo pero no comentó nada al respecto.

—Depende del delito —Apoyó los codos en sus rodillas inclinándose hacia adelante.

—¿Robar un banco? —Preguntó soltando una leve risa.

—¿Debo comenzar a preocuparme por esta extraña pregunta y sospechar que eres un adorable delincuente que busca citas en línea?

—Ni me lo recuerdes —Subió los pies al sofá y bebió un sorbo de café —Todas han sido un desastre.

—¿Todas? —Preguntó levantando sus cejas —Bueno, no pudimos concretar nuestra cita así que no puedes generalizar, quizás te hubiese gustado, tú me hubieses gustado y ahora en lugar de estar tan lejos de ti podría estar abrazándote mientras vemos una película.

A JiHoon se le revolvió el estómago al escucharlo, su voz grave y segura lo hizo temblar y desear exactamente lo mismo.

—Pero no la del hombre desnudo en la portada —Agregó con una enorme sonrisa.

—¡Dios! ¿La viste? —Se levantó con las mejillas sonrojadas buscando la película en la pequeña mesa que estaba frente a ellos, al encontrarla la escondió detrás de un cojín —Mi mejor amigo la trajo ayer.

—Qué excusa tan mala —Bromeó SeungCheol.

—Es en serio —Se defendió el menor —Pensó que necesitaría una noche de entretención, no querrás saber lo que dejó en mi habitación —Cerró los ojos por unos segundos frunciendo el ceño al recordar el dildo y el lubricante que había encontrado en su mesita de noche.

Pensó que se sentiría incómodo luego de hacer tal confesión con alguien que apenas conocía pero SeungCheol soltó una risa y él lo acompañó creando un ambiente agradable para hablar de lo que fuese sin miedos.

SeungCheol siempre buscaba el lado cómico de todo haciéndolo estallar a carcajadas y sin darse cuenta acabaron sentados en el mismo sofá, olvidándose del tiempo, hablando en voz baja, casi susurrando, escuchando el sonido de la lluvia, afirmando sus cabezas en una mano para mirarse a los ojos, perdiéndose en ellos.

—Gracias por lo de adorable de hace un rato —Susurró JiHoon marcando sus hoyuelos.

—De nada —Le sonrió SeungCheol —Y permíteme decirte que Daniel fue un idiota en dejarte ir.

—Lo mismo digo de DoYoon —SeungCheol le había contado de su última relación, le había pedido matrimonio a su novio de cuatro años y el día de la boda no llegó escapándose con su mejor amigo —Seguramente ahora está arrepentido de haber perdido a un hombre como tú.

—¿Y qué hubieses hecho tú?

—Me hubiese casado contigo —Respondió tranquilamente —Tal vez ahora tendríamos una casa, conocería a tu perro; Samy, tal vez hubiésemos adoptado dos más y también niños.

—Dos niños y una niña —Agregó SeungCheol y ambos se echaron a reír por la poca coherencia de su conversación.

Ninguno de los dos pudo evitarlo, por instinto se inclinaron hacia adelante y unieron sus labios en un beso largo donde degustaron el sabor del otro, JiHoon se aferró a la camisa del mayor quien lo hizo recostarse en el respaldo del sofá, las manos del castaño subieron hacia las mejillas de SeungCheol mientras el mayor lo abrazó levantándolo levemente.

Se separaron y lentamente abrieron los ojos, se dieron tres besos cortos para luego reincorporarse en el sofá.

—Creo que ya dejó de llover —Habló JiHoon humedeciéndose los labios y miró de reojo al mayor, sonrieron nerviosos por lo que acababan de hacer pero sin duda ninguno se arrepentía.

—Es tarde —SeungCheol se levantó seguido por el menor —Creo que ya debo volver a casa y dejarte descansar.

—Gracias por traerme y quedarte un momento aquí —Habló acompañándolo a la puerta, aún se sentía mareado por el beso —Disfrute mucho de tu compañía.

—Yo también me la pase muy bien contigo —SeungCheol salió del departamento sin dejar de mirarlo, no quería irse o al menos no sólo así —Sé que ayer llegue tarde a nuestra cita y no tengo excusas pero de todas formas me gustaría que me dieras una oportunidad para salir y poder averiguar qué podría pasar entre nosotros.

JiHoon asintió y ladeó la cabeza apoyándola en el marco de la puerta.

—¿Me darías tu número telefónico? —Entregó su móvil y el menor lo marcó haciéndolo sonar en la sala.

—Aquí tienes —Se lo devolvió y sus dedos se rozaron.

—Que tengas una buena noche —Dio un paso hacia adelante, encorvándose para dejar un beso en las comisuras de los labios de JiHoon.

Dios, quería besarlo otra vez.

JiHoon corrió la cara y sus labios se volvieron a tocar, no profundizaron ese beso, sólo atraparon los labios ajenos entre los suyos, con ternura y paciencia.

—Igualmente —Musitó con una sonrisa y SeungCheol se dio la medita vuelta.

Cerró la puerta con un vacío en el pecho.

JiHoon sabía que era él quien se ponía una barrera contra el amor para quedarse en su zona de confort, le daba miedo salir de ella y terminar lastimado.

Pero no todos eran como Daniel.

Y quizás SeungCheol era el amor de su vida.

O quizás no.

Pero no lo averiguaría quedándose sin hacer nada, perdiendo la oportunidad de tener una noche asombrosa con un chico que le encantaba.

—SeungCheol —Lo llamó saliendo al pasillo y el mencionado se volteó a verlo —¿Qué tal si salimos ahora?

—Estaba a punto de llamarte para pedirte lo mismo —Enseñó el móvil en la mano y JiHoon esbozó una sonrisa, tomó el abrigo y las llaves para salir del departamento —Hace frío.

SeungCheol tímidamente estiró el brazo y JiHoon tomó su mano, el mayor entrelazó sus dedos llevándolas hasta el bolsillo de su chaqueta, salieron juntos del edificio con sus corazones más cálidos que nunca sin necesidad de una taza de café.

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Buenos personajes

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Diálogos potentes

author

ayyyy de verdad me haces creer en el amor 🤧🤧

2 años

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