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Sinopsis

Los demonios existen, viven en nuestra sombra, robándose nuestra alma poco a poco, entonces....¿por qué me siento yo uno de ellos? . . Una jóven que creció atormentada por la oscuridad, tendrá que encontrar la manera de deshacerse de ella para evitar más desgracias, mientras sobrevive a la vida adolescente, los cambios, sus altas y bajas, todo esto, antes de que el sello se rompa, y él tome asi el control, completamente.

Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

🪷1

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— Podrías intentarlo — Sugirio cuchicheante.


— No volveré a tener la misma discusión contigo, mamá — Negué lentamente con la cabeza.


— No puedes dignarte a vivir así!!— elevó el tono, mostrando su claro disgusto por mis acciones.


Es tan evidente mi miseria, pero a la vez es tan insignificante para ella, pues no para de insistir con lo mismo, cada que puede se acerca, pregunta y siempre vuelve al inicio de todo, me eh cansado de explicarle mil veces la misma razón, la cual ella niega a capa y espada, eso, me hace dudar del supuesto cariño que tiene hacia mi, soy tan insignificante como para que ella siga cuestionando lo que vivo, mis tormentos son solo una búsqueda de atencion para ella....


— Y tengo otra opción?!? Eh? Ves que la tengo??!!!! — Apreté los puño, callando de golpe mis palabras. Inhale y éxhale lentamente, si me calmo, todo irá bien...no hay que alterarnos, solo... respira.


— Si — Afirmo con más obviedad de la debida. Puse los ojos en blanco, hasta cuando, hasta cuando seguiremos con lo mismo — Tienes que ser conciente que dejas que te controle...


— ya me controla mamá, siempre lo hace — enfatice señalando hacia mi cabeza múltiples veces —No hay un día en dónde no me atormente...


— Debes luchar por volver a vivir — se acercó un poco, a lo cual, respondí dando un paso atrás.


— Mamá, encerio no...—vocifere soslaya. Mi respiracion se entrecortaba de forma preocupante.


— Encerio si, tienes que intentar~ La interrumpí de manera brusca.


— No!! No volveré a salir y menos a acercarme a nadie más, no volverá a suceder!! — Rugi. Sentí de golpe el pinchazo de mi cabeza, que me hizo apretar mi rostro con mis manos con una brusquedad enorme, maldición.


— Tu misma te limitas — Afirmo con una mirada sería.


Aquello fue el colmo de mi poca paciencia.


— Que yo me, limito?!?!?! Crees que esto, todo esto que ha pasado — señale con euforia mi cuerpo — Ha sido por qué yo me limito, Maldita sea mamá!!! no es que yo lo quiera, no me he rendido por qué sea mi decisión, no tengo más opciones — Elevaba la voz conforme sentia la rabia correr por mi ser. Era desecionante escucharla decir aquello, era como si simplemente tirará la toalla con flojera, a donde más quiere que camine si solo hay un camino!!! Un maldito camino al cual no tuve opciones para decir si lo quería tomar o no!


— Hisa — Pronuncio con voz queda, casi temblando está.


— Lo intento, intentó controlarlo, intento encerrarlo en mi mente, pero es fuerte mamá, demasiado, conoce cada parte de mi conciencia, se mete en mis recuerdos, y los destroza, los marchita, y usa la culpa y manipulación para llevarme al filo de... — Apreté mi cabeza de nuevo, su risa se volvió, el dolor más fuerte en insoportable de mi mente.


"Me descuide" susurré para mísma.


— Hisa, respira — Ella acercó su mano a mi, intentando calmar lo que su propia insistencia había provocado.


— Pero tu sigues y sigues con que debo intentar. Ya olvidaste lo que paso?!! Ya olvidaste por qué vivimos aquí!!!! Por qué mierda estamos aquí?!?!!!...


Cerré los ojos, y vi su imagen delante de mi, sus infinitos colmillos me sonrieron con cinismo, negué volviendo a estar presa de mi mente, él delante de mi, yo encadenada a la exasperación de mi alma y al temor de volver a convertirme en lo que justo ahora estaba viendo.


Lo segundos eran años de tortura, escuchando su vocerron distorsionado que engañaba mi realidad. En aquel encierro era muda, no tenía palabra entre su mundo, ni poder alguno para afrentarle, me transformaba en prisionera de su retorcida esencia.


Y lo último que escuché fue el grito de mi madre...


Para cuando volví a mi, abrí los ojos de repente, notando las miles de púas, de punta mortal, amenazando con herirla, todas rodeándola a ella, una clara forma que expresaba el enorme disgusto que sentí.


Desorbite la mirada, moví mi mano, y aquellas espinas de cristal se volverion escarcha, que floto a mi alrededor un par de segundos, se pegó a mi piel, quemandola levemente en el acto, antes de traspasar mi cuerpo, encerrandose de nuevo ahí.


Su mirada de miedo, me hizo compararla con la que alguna vez, también me miró así, temiendo de que pudiera hacerle algo, que la destrozara sin piedad como la bestia que, podía asegurarles, había llegado a ser.


Frunci el ceño, ella temblaba, y mis oídos notaban el fuerte retumbar de su corazón acelerado.


— Perdón... — Excuse en un hilo de voz, sin saber que más decirle.


Me percate enseguida de que si, la había herido, muy probablemente cuando perdi los sentidos, y esas cosas salieron con rapides a atacarla.


Levanté la mano, y ella retrocedió de repente como reflejo, uno defensivo en contra de mi. Mi corazón débil se estrujo en mi pecho, mis ojos picaron y con todo el dolor del mundo, sane sus heridas, era lo menos que podía hacer, siendo yo quien las había provocado. Ella suspiro lentamente, tocando el lugar donde antes tenía la lesión, luego se volvió hacia mi.


Sin esperar más palabra, salí de su cuarto con dirección al mío. Entre, azote la puerta y me lanze a mi cama. Apreté lo ojos conteniendo el llanto que se atoro ahí, en medio de otras discusion, que termino peor que las anteriores.


— No merezco una vida — susurre con odio, ese que de unos años para acá venía acumulando en mi sistema, no era contra nadie más que contra mi misma, y el infeliz que permanecía como un parásito viviendo dentro de mi — Calla tu risa de una maldita ves — le reclamé al aire, sabiendo queme escucharía.


Pero solo rio más fuerte.


— Eres tan débil, tan...como es que le dicen ustedes los mortales, así, miserable — Alardeo, resaltando cada palabra. Luego retorno con su risa desarmada, profunda y rota.


Todo en mi vida era una maldita broma, un desgraciado chiste para él. Ojalá yo también pudiera verle el chiste, para reírme en ves de andar sufriendo como un maldita esclava, esclava de mi propios límites.


Me di la vuelta, pose mis ojos en el techo un instante, moderando las fuertes arranques emocionales que llegaban como golpes en el estómago, hay más gente en casa, decia mi razón, temiendo que las tragedias comenzarán otra vez. Luego cerré mis ojos, percibiendo de forma rápida y directa la imagen de una jaula, con barrotes de cristal, y en la parte de adentro, solo había unos grilletes, brillando levemente con impudor.


— Ese es tu lugar — Mascullo en mi oído, posando con fuerza sus manos en mi hombro. Mi corazón se aceleró sorpresivamente, más intente reprimirlo con un suspiro casi ahogado.


— Nunca — Declare subiendo mi tono, dejando en claro el ideal que hacia años me había impuesto, pero a estas alturas, no sé si lograre cumplir. Aparte mi cuerpo de sus sucias y maliciosas garras con brusquedad.


— Eres una muy mala mentirosa, Hisa — Afirmo sonriendo con descaro — Sabes que siento lo que tú, y justo ahora — Dio un paso adelante, agachando su cuerpo hacia mi — Eres más gallina que valentía...— Chispoteo burlón.


Aprete los ojos y los dientes, reprimiendo la bilis que corría a toda velocidad por mi garganta, lista para soltarla. Pero no podía, nunca terminaba bien cuando me atrevía a seguirlo en su juego.


— Tan rápido lo aceptaste — Murmuro ladeando la cabeza. Maldito socorron.


— no acepte nada, animal — Vocifere pesadamente.


— Que no te quejes, solo me hace pensar que si lo hiciste... — y se sumio nuevamente en una enorme y larga carcajada.


No te dejes llevar, me susurre a mi misma, el ambiente cambio, y volvi a quedar sobre la cama, di media vuelta, suspirando. Otra noche que la oscuridad toca mi cuerpo, y me arrastraba hasta sus confines de turbiedad, alegando como cada vez, que ahora soy parte de ellos.

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"Toc toc"


Me removí entre las sábanas, gruñendo con sumo fastidio. Que nadie entendía que encerio, casi no duermo de noche.


"Toc toc"


— Maldita sea — Dije para mís adentros, volviendo a cambiar de posicion, ahora dándole la espalda a la puerta. Con la almohada envolví mi cabeza, queriendo continuar con el sueño, que sentía apenas haber cojido hacia un par de minutos.


Continuaron un par de golpes a la puerta, que solo hacían que mi ceño se volviera más notorio. Me van a salir arrugas de tanto apretar la cara.


— Hija...


Abrí los ojos casi al instante, más no me levanté, me quedé esperando otras palabras de su parte. Pero la culpa se acostó a mi lado, haciéndome recordar lo de anoche, lo que casi hago, cuando con descuido casi... casi...


Suspiré. Me angustie por pensar en el daño que por poco le provocó. Sería irreversible, no había forma de reparar lo que me hubiera llevado por completo a la locura. Y puedo admitir que a estas alturas no es mucho lo que queda para llegar a ella.


— Ya nos vamos, sabes que tienes comida en la nevera y... Y quiero que sepas que te amo, mucho, y no es tu culpa tener que vivir así — suspiro — encerio te amo....


Los pasos de mi corazón subieron la velocidad, y con todo el sentimiento del mundo conteste con "Ujumm" como la mejor respuesta que presente inconscientemente.


— Nos vemos luego — Despidio con decepción, de mi, me atrevo a creer.


Su presencia desapareció detrás de la puerta, pero mi culpa siguió creciendo, ahora sintiéndome un tanto mal por no responder de la misma manera, un sentimiento cuya definicion sigo sin entender.


Tengo solo ideas de como lo debo expresar, pero soy incapaz de acerlo cuando debo, tengo años sin expresar más de lo que yo considere lo justo.


Ahora mire a la puerta, soslaya, esperando que el tiempo diera freno, y regresara, para pronunciar sus mismas palabras, pero me es imposible sentir algo, que no puedo sentir con totalidad.


"Sigue siendo confuso"


Toda la vida lo fue, y más para mí.


Que se supone que haga si lo único que llena mis recuerdos es, "no llores, será malo" "no te enojes, les harás daño" "no te estreses, perderás el control" "si te mantienes borde, nunca le harás daño a nadie" con el tiempo olvidas como sentir.


Parecía tan sencillo, más con cada día que pasa, se vuelve una tarea el doble de complicada, y poco a poco voy perdiendo las ganas de tratar de no fallar. De no caer entre ese abismo oscuro, pero mi paso se hace más lento y tambaleante.

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Mama cree que puede vivir también en la culpa conmigo, y se ve muy reflejado en la comida que me ha dejado sobre la encimera de la cocina.


Reconocí el aroma que aún emanaba, a pesar de tener varias horas de estar preparada. Era pasta y albóndigas, lo se, muy clásico, pero es lo que más me gusta, aunque nunca le he dicho que sea mi comida favorita, pues siempre que me pregunta, que se me antoja, mi respuesta es alzar los hombros con simpleza, y contestar que cualquier cosa estaría bien.


"Ella me observa mucho"


Era bastante evidente, y claro que lo ha preparado por culpa, lo ha hecho como segunda forma de pedirme perdón así manera, por como termino la "charla" de anoche.


Tome un tenedor y lo deje sobre la isla junto con la taza de comida, luego me volví hacia los estantes de la cocina y tome un vaso, di un par de pasos hacia la nevera, la abrí lentamente, observando que había para beber, más, solo me encontré con agua y jugo de uvas en envases de cartón pequeño, así que solo pude tomar el agua, el jugo era el que se llevaba Oscar a la escuela.


Tome asiento, solté un suspiro, que luego me dejó en un silencio abrazador, perdía la mirada en un punto sin importancia de la cocina, dejando escuchar los pensamientos que en ese momento surcaban por mi cabeza, y de nuevo fue la culpa.


"Pudiste haberle contestado de mejor forma"


Cerré los ojos lentamente con fastidio, resoplando toda respuesta que me pudiera dar. Pero seguia y seguía, pidiendo que me retractara de mi posición fría.


"Pero ella misma lo provocó" contesto una pequeña voz que se atrevía a contradecir lo antes dicho. Todo se volvió una pequeña discusión que me tenía a tientas sobre todo, recalcando cosas y acciones que debía tomar en cuenta, por ambos lados los argumentos que me daba eran razonables, me sentía peleando conmigo misma, ambas con una buena defensa que solo se vería retractada si cualquiera de los dos lados desidiera pasarce al otro lado.


—Piensas puras estupideces, te has dado cuenta — mi ceño de arrugó de inmediato, con razón la mañana se veía tranquila.


Todos los pensamientos desaparecieron dejando como centro la fuerte voz que a mí se dirigía.


Inhale poco a poco, cerrando los ojos, viendo su figura a la par de la mía, luego los abrí, y, ignorando sus palabras, empeze a comer.


— Pero, en parte, podrías tener un poco de razón....


Que???


—A que te refieres?— solté tratando de sonar por lo menos, fastidiada, más de lo estaba, aunque en mi tono, se escondia una ligera pisca de curiosidad.


—Todo fue su culpa, tento su suerte, pero lamentablemente tú y tu voluntad tenían que interponerde — resaltó — Pudo haber terminado como Diana....— el cinismo con el que siempre terminaba hablando era enfermo, repulsivo, y solo me generaba mas miedo y asco.


—Callate — murmure pesadamente con los dientes apretados.


— Ahí tirada en el piso, como ella estaba, sobre un gran charco de ~ lo interrumpí.


— callate!! — exigí, presionando con fuerza mis labios en una mueca exasperada.


— Sus gritos, su llanto, su miedo, su cara de miedo al verte — Su voz se volvía punzadas en mi cabeza, y lentamente, volvía revivir los recuerdos, aquellos que por mi bien intentaba sepultar, pero siemore los traia a flote, mi respiración se acelero y mis manos sudaron con nervios, empeze a escuchar sus gemidos de dolor, ahogados en sangre, su cuerpo fragil se retorcia en el suelo tratando de alejarse de mi, con su poca fuerza, trataba de cubrirse para no verme....


—QUE TE CALLES!!! — Grite, llegando al borde de mi estabilidad, sin poder seguir soportando aquel recuerdo. Escuché el ruido de la ventana quebrarse, los cual me saco completamente del shock paranoico que estaba teniendo, más eso no fue para mejor. Alarmada mire la ventana, era muy notorio el daño, y con temor pase mis manos por encima de este cuando estuve cerca, los pequeños trozo de vidrio se habían fruncido de tal forma, que podias cortarte si pasaba con fuerza la mano.


Mierda, que se supone que le diga a mamá, no hay excusas para cubrir el como sucedió esto. Intente arreglarlo, tratando de que la escarcha reconstruyera el cristal, y parecía estarlo logrando, pero luego de segundos, volví a astillarse. Lo último que se me ocurrió fue ponerle la cortina de mejor forma, y esperar que mi madre no le prestará atención.


Me senté de nuevo en el banco de la isla, moderando mi respiración de manera que, nada más cerca de mi, pudiera dañarse, ahogue las palabras que quería decirle, no era lo mejor el seguir enervandome más, solo, tenía que terminar de comer e intentar bloquear su voz por el resto del día, como ya me era costumbre.

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Había terminado de limpiar, había lavado y acomodado todos los platos, y para seguir entreteniendo a mi cabeza, estaba organizando el estante de libros, como siempre hacia, tenía un orden en el que cada día debía acomodarlos de distinta forma, ya sea por tono de color, por fecha en la que hallan sido sacados o por nombre, tanto su título como bien podia ser el de la editorial.


Eran muchos, y cualquiera se rendiría en menos de una hora, pero para mí, este era como mi hobby, mi forma de desestresarme y no pensar, solo me concentraba en ponerlos de la manera correcta.


Tenía un par de meses de haber comenzado a hacerlo, esto desde que, empeze a estar menos estable, de nada, algo podia terminar en mal estado, como ya muchos de los adornos de la casa. Antes solía haber varios, de distintas cosas, siempre siendo regalos, pero poco a poco terminaron rotos o astillados, siempre por mi culpa...


Me acerque al mueble, tomando los últimos libros que quedaban sobre este, para terminar. Me levanté con descuido, quedando de inmediato pasmada en esa posición, lentamente dirigí la mirada hacia la entrada de la sala, y enarque una ceja, juro que vi a alguien caminar por ahi.


"Seguro mire mal" me auto convencí, y di media vuelta, continuando con la labor, aún dudaba mucho de lo que acaba de pasar, pero entre menos atencion le pusiera seria mejor, solo había confundido seguro la dirección de la luz, con alguna sombra hecha por cualquier cosa, si, seguro era eso.


"Toc toc"


Me detuve de nuevo, volviendome con lentitud hacia la entrada de la habitación, empecé a observar un poco está misma, luego mire hacia donde estaba la puerta, alguien la habia tocado, pudo haber sido algun vecino, si hubiera sido alguien más como mi madre, esta misma no tendría por que haber tocado, ya que tiene las llaves, y si no, me hubiera gritado o llamado al no ser asi.


Alce los hombros, de nuevo restándole importancia, retrocedi unos pasos y camine directo a la cocina, necesitaba un poco de agua, sentia muy reseca la boca. Apenas ingresé a esta, note de inmediato que la puerta de la nevera se hallaba abierta ¿Yo no recuerdo haberla dejado así? Mi paso se volvió más lento conforme me acercaba, luego tome la puerta y lentamente la cerré.


Busque un vaso y me servi agua, tenía la mirada puesta en la isla, cuestionando si, tal vez, pude yo haber dejado mal cerrada la nevera, cuando escuché el rechinido de los gabinetes de la encimera, rápidamente voltee, notando de igual forma que la nevera, las puertas estaban abiertas, ya un poco mas preocupada, avance a cerrarlas.


—Hisaaa..... —


— Ah...— suspiré soltando un muy leve quejido, me empezaron a temblar las manos, voltie de golpe, pero no había nadie detras.


Una voz pesada, susurro mi nombre, arrastrando cada palabra como si le costará mucho hablar, muy cerca de mi, incluso, senti el aliento acariciar el loburo de mi oido, y el enorme silencio que había, me permitió escucharlo de manera clara.


Me sentía confundida y un poco asustada, pero aguarda la postura, no debía ser nada malo, nada.


Sentí unas pequeñas patitas avanzar por mis manos, alce las mismas, notando varias arañas subir corriendo por mi brazos, eran arañas, asquerosas arañas!!!!


Me sacudí con fuerza, arrancado varias en los intentos, pero aún así, seguían apareciendo más, que ya comenzaban a recubrir mi brazo en su totalidad, mi corazón se acelero, temiendo que me picaran, asi que corri al lavamanos y meti los brazos mientras habria el grifo, pero de este solo siguieron saliendo más de estas, me aparte de forma brusca y me dispuse a correr escaleras arriba rumbo al baño del segundo piso.


Pero dentro de este, ya me esperaban más, cerré la puerta y quise correr a mi cuarto, pero en el piso estás ya se encontraban caminado hacia mi, por las paredes, en cada puto rincón empezaban a salir. En menos de un minuto me ví envuelta en un panorama de bruma donde no paraban de perseguirme terribles arañas de distintos tamaños. Corri y corrí, hasta que tropecé con algo, provocando mi caída, y así, que estas me atraparán por completo. Me afixiaba entre ellas, mientras se metían en mi garganta, nariz y oídos.


De golpe, caí al suelo con fuerza, tenía la respiración agitada, estaba sudando y pequeñas lágrimas asomando desde mis ojos, mi cuerpo sufria pequeños espasmos de miedo. Alce la vista, notándome en el suelo de la sala ¿Cómo?.... ¿Que había pasado? Me había dormido un par de minutos,¿ en qué momento???


Prosegui ahí segundos, sin poder parar de recordar lo que había vivido, miles, miles de esas cosas, tan cerca, se arrastraron dentro de mi hasta que ya no quedara ni el mínimo espacio, picaron mis ojos, mi piel, mi boca, todo. Con temor abrase mi abdomen, sintiendo aún los pinchazos en mi interior, sentía el cosquilleo, incluso, estoy segura de que las habia escuchado murmurar.


Apreté los orillos de mi camisa con fuerza, mientras me removía un poco sobre el suelo, hasta quedar abrazando mis piernas, y con el rostro escondido entre estas, no importa donde estuviera, lo que estuviera haciendo o como me encontrará, siempre, siempre habría momentos como este, dónde simplemente el destapaba por diversión mis miedos, y me deja enfrentándome a ellos hasta el colapso.


Y de la nada, escuché la puerta de la casa abrirse.

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