Prólogo
—Sigo creyendo que deberíamos cambiarnos de universidad—Diane estaba terminando un plano en el restirador que se encontraba en nuestro estudio.
Me puse de pie de la silla giratoria del escritorio para caminar hasta ella.
—Ya te lo dije muchas veces Diane, no pienso empezar de cero la carrera y darles el gusto a ellos. Solo nos queda aguantar dos años.—Ella dejo las escuadras y el lápiz por un lado para prestarme atención.
—Madelaine tú perfectamente sabes que las cosas no volverán a ser igual. Gabriela la cago en grande y tú qué no parabas de hablar sobre Matthew en aquella fiesta. Taylor tuvo que llevarte fuera de ese lugar, ¿Y para que? La estúpida de Gabriela le soltó todo al imbécil de Matthew. Hasta parece su perra faldera.—Dijo en un tono más serio.
—Ya han pasado cinco meses—Suspire y solté una risa nerviosa—Supongo que ya lo superó fallándose a alguien más. Yo también ya lo superé—Desvié la mirada y ella me miró fijamente.
—Ese cuento yo no me lo tragó y no me vengas con esas chorradas de tu cero responsabilidad afectiva porque no es así.
—¡Ya Diane!—Exclame exaltada.
—Yo solo estoy diciendo la verdad Madelaine.—Dijo tranquilamente.
Mi teléfono comenzó a sonar en alguna parte de la habitación y yo fruncí el ceño.
—¿Quién podrá ser a esta hora?—Pregunto Diane mirando a la dirección de dónde provenía el sonido.
Me encogí de hombros y camine hasta tomarlo.
—¿Kenzie?—Era muy raro que ella llamará y menos a estas horas de la madrugada, mis manos estaban sudorosas y mi corazón comenzaba a latir a toda velocidad.
—Madelaine me alegro que contestarás, no sé a quién más llamar.—Se escuchaba agitada y con la voz entrecortada.
—¿Qué sucede Kenzie?—Por mi tono Diane no tardó en ponerse de pie hasta acercarse a mí y estar pendiente de la conversación.
—Matthew, eso es lo que sucede. Madelaine, yo no sé cómo lo vayas a tomar, pero sabías que en algún punto esto podría pasar.
—¡Kenzie deja de darle largas y dime de una puta vez!—Exclame en un tono un poco más alto.
—Estoy con él en una clínica, tuvo una sobredosis y los médicos están haciendo todo lo posible porque no se dispute entre la vida y la muerte.
—Pero...—Me había quedado en blanco, nunca me imaginé que esto llegaría a tanto.
En algún momento Diane me quito el celular de la mano y ella seguía hablando con Kenzie. Mi vista se nublo y lágrimas resbalaron por mis mejillas.
—Madelaine ¿Escuchaste lo que dije?—Se acercó a mi y puso sus manos en mis mejillas para que la viera.
—Matthew...—Susurré su nombre.
—Taylor vendrá al departamento, Kenzie dijo que ya está en camino ¿Quieres ir a la clínica o quedarte aquí?
—Yo...¿Será lo correcto?—Mire fijamente a Diane y ella se encogió de hombros.
—Solo tu puedes tomar esa decisión Maddie, pero trata de calmarte un poco.—Me atrajo a su cuerpo en un abrazo y en ese momento me rompí en llanto.