Prólogo.
La vida es capaz de dar mil vueltas, eso es algo que todos sabemos porque los cambios son inevitables.
Pero jamás pensé que mi vida fuera a dar un giro de 180° que, de una forma irreal, me fuera a ver envuelta en dramas familiares, desprecio injustificado y asuntos policiales del FBI. Lo cierto es que todo cambió a partir de esa noche, una noche llena de música, baile y, ¿Para qué ocultarlo? Tequila, mucho tequila.
No suelo ser una persona irresponsable, no hago cosas de las cuales luego me pueda arrepentir, pero esa noche fue diferente, aquellos ojos azules me atraparon por completo y me invitaban a romper las reglas por un rato.
Nathan Collins...
¿Me arrepiento de lo que pasó esa noche? No, quisiera decir que sí, pero estaría mintiendo.
¿Fue loco e irresponsable? En su totalidad, sí.
¿Hubo consecuencias? Pues, sí, ¡Demasiadas consecuencias!
Lo cierto es que las cosas jamás son lo que aparentan, los rumores no siempre son ciertos y los prejuicios solo son una piedra de tropiezo para las personas. No hay que dejarse llevar por lo que dicen, porque si lo haces... Al final podrías llevarte una sorpresa.
No voy a decir nada más al respecto, dejaré que ustedes mismos lo juzguen.