La Princesa del Infierno

Sinopsis

—Estas en presencia de la princesa del infierno, puto. Adam se quejó viendo su sangre dorada manchar sus ropas, y al levantar la mirada vio frente a ella a la chica que lucía exactamente como se esperaría de la primogénita del gran Lucifer y Lilith. Un demonio de sangre pura, Adam se levantó molesto dispuesto a terminar con ella. Pero todos sabemos cómo terminó eso. {...} Top Charlie posesiva Bottom Vaggie cariñosa Los personajes no son míos.

Estado:
En proceso
Capítulos:
26
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

01 Ganamos

—Oh por dios Vaggie, realmente ganamos.


La princesa no podía dejar de exhalar emocionada, con el hotel construido desde las cenizas la noche de celebración pasó amena la mayor parte del tiempo, contando anécdotas de Sir. Pentius, a las cuales Cherry Bomb escuchaba realmente interesada aunque intentará negarlo.


Husk se encontraba moderadamente cómodo, sobre todo teniendo en cuenta que con la llegada de Alastor significaba qué aún seguía teniendo esa correa, dejando que Angel Dust se pegara demasiado a su costado mientras se emocionada contando algo.


Lucifer a menudo respondía irónicamente a los comentarios mordaces de Alastor, parecía que en cualquier momento se libraría alguna batalla por ver quien preparaba el mejor cordero ahumado.


Niffty era Niffty como ya es costumbre.


Y observando en silencio Vaggie se encontraba recargada en el pecho de su novia, mientras la rubia animadamente comentaba y reía de las ocurrencias de Angel. Cada tanto Vaggie sentía un beso en su coronilla qué la hacía sonreír y pegarse más al cuerpo de su novia, mientras sentía la mano derecha de Charlie en su cadera. Viendo lo animada qué se encontraba su novia Vaggie se encargaba de cortar pedazos de pastel y ofrecerle a Charlie en todo momento, algo que empezó como un gesto tierno fue recompensado con un beso, cosa que hizo que Vaggie continuará con ello, y Charlie, por supuesto, sabiendo lo que su novia estaba haciendo no la hacía esperar y le daba su merecido beso.


Al final, la noche concluyó de una agradable manera y todos se retiraron a sus cuartos. Incluso Charlie insistió y le aseguró a Cherry qué tendría su propia habitación en el hotel así decidiera quedarse o no.


De regreso a este momento, Charlie seguía caminando de un lado a otro por toda la habitación, emocionada por lo que haría a continuación, mientras que Vaggie ya con su camisón para dormir se encontraba en la cama recargada en la cabecera oyendo a su novia con una sonrisa mientras revisa algo en su teléfono.


—¡Estoy tan emocionada, Vaggie!


—Lo se amor, pero mañana tendremos tiempo para arreglar eso, ahora hay que descansar, fue un día bastante intenso.


—No puedo dormir Vaggie, estoy... estoy...


Y la rubia se cortó dándole la espalda a su novia que se asustó ligeramente. Charlie se sentía emocionada sí, pero había algo más en su interior, algo que picaba de manera intensa y ardiente qué sólo iba en aumento.


—¿Charlie? ¿Amor, está todo bien?


La voz de Vaggie la sacó de su fugaz momento de disociación. Se giró lentamente viendo a su novia en la cama, con un ceño preocupado e hincada con un pie abajo, al parecer estaba considerando acercarse a Charlie antes.


La vista frente a ella en lugar de calmar esa ardiente sensación solo logró aumentarla. La vista de Vaggie en su camisón siempre le ha parecido sensual, cada parte del cuerpo de su novia le parece sensual, incluso con su traje formal Charlie nunca tiene suficiente de mirarla.


Sus muslos tan apretables, su cadera, su cuello en el que siempre le gusta esconderse, su abdomen y su rostro. Vaggie producía en Charlie un deseo enorme de amor, cariño, ternura y protección, pero también generaba pasión, excitación, posesividad y deseo.


Y eran esos sentimientos los que ahora gobernaban a Charlie, sin evitarlo sonrió casi mordazmente, como un depredador viendo a su presa. La reacción en Vaggie fue instantánea qué inclinó la cabeza ligeramente confundida por el cambio tan radical en su novia.


—¿Amor?


Charlie ni siquiera lo intentó, no intentó calmar esa sensación, sabía lo que se avecinaba, pero algo sin duda fue diferente, nunca se sintió así de fuerte.


¿Algo tal vez de adrenalina por la batalla? Podría ser.


Se acercó a paso lento desabrochando los botones de su camisa y lanzando el moño a algún lado de la habitación. Vaggie sintió de inmediato el cambio drástico en la habitación, se sentía caliente y la mirada depredadora de Charlie no ayudaba en absoluto, fue cuestión de segundos para que cayera en cuenta de lo que estaba por pasar.


Charlie estaba emocionada. Si.


O en otras palabras, excitada.


Pero antes de poder ponerse de pie Charlie la detuvo y la empujó ligeramente hacia abajo. Terminando con Vaggie recostada en la cama y Charlie sobre ella con una rodilla apoyada en la cama todavía quitándose las correas y la camisa, quedando únicamente con sujetador rojo y sus pantalones.


Su mirada cambió a un intenso rojo y de su espalda baja salió una cola puntiaguda qué danzaba animadamente detrás de la chica, sus cuernos aparecieron nuevamente. Vaggie debajo de ella trago duro saliva sintiendo sus piernas temblar y un ligero suspiro abandonó sus labios, su respiración comenzó a ser irregular y sus mejillas se sonrojaron casi tanto como el color rojo en los ojos de su novia.


Charlie rara vez se transformaba cuando tenían relaciones, esto porque por más excitada o emocionada qué estuviera la rubia nunca se atrevería hacerle daño a su novia, siempre lograba mantenerse bajo control. Pero ahora, ni la misma Charlie podía confiar en sí misma para mantener el control, y Vaggie lo supo de inmediato.


—Charlie, amor...


La sonrisa sádica de la princesa fue suficiente para el ángel y cuando sintió algo deslizarse por su pierna, y ver que en efecto se trataba de la cola de su novia que se arrastraba con lentitud debajo del camisón solo le quedó respirar pesadamente.


Charlie se terminó por arrodillar en la cama, agachándose hacia adelante con lentitud, apoyando sus manos a los costados de la cabeza de su novia y besando lentamente esta. Vaggie seguía intentando mantenerse tranquila a pesar de que la cola de su amada ya se encontraba cerca de su zona íntima.


Charlie beso cariñosamente la frente, la nariz, el párpado, la cicatriz en su ojo, su oreja, su mejilla, su barbilla, su cuello, todo con una calma y tranquilidad, como si no llevara prisa; mientras que por otro lado Vaggie se encontraba seriamente excitada a pesar de los intentos de Charlie de ser gentil, puesto que su cola ya se encontraba acariciando y rodeando su muslo, y sentir la respiración de Charlie en su cuello no funcionaba.


—Amor...


—Vaggie, no creo poder controlarme.


Dijo en un susurro a su oído que envió un escalofrío por su cuerpo, las manos de Vaggie sujetaron sus hombros y se mordió el labio intentando no gemir. Podía sentir el cuerpo ardiendo de su novia sobre el suyo, ver su cabello qué danzaba era hipnotizante y ese calor abrumador qué desprendía su cuerpo la hacía sentir sofocada de la mejor manera.


Quería tanto eso. Deseaba tanto ver hasta dónde llegaba la pasión cruda de Charlie no contenida. Deseaba tanto ser dominada.


—Amor. — Vaggie tomó la cara de Charlie con una mano y su mirada vio los profundos ojos rojos de la rubia qué se encontraban nublados de lujuria y deseo apenas contenido pero que brillaban de amor puro. —No quiero que te controles.


Eso fue justo lo que la princesa buscaba, una confirmación verbal, por supuesto ella se detendría en cualquier momento que Vaggie se lo pidiera, pero hasta entonces iba a dejar volar su imaginación y saciaría con el cuerpo de su novia su emoción.


Charlie se acercó a sus labios y el toque tierno pronto se convirtió en algo más demandante, la princesa exigía dominio, introduciendo su lengua provocó un gemido en Vaggie qué provocó qué la misma agitara las caderas buscando algún tipo de contacto.


La cola de Charlie seguía rodeando su muslo y fue la rodilla de la rubia ese contacto desesperado qué ansiaba el ángel, al cual de inmediato comenzó a moverse contra el mismo exhalando otro gemido mientras seguía besando a Charlie.


—Y pensaba que la ansiosa era yo.


—Callate.


Dijo Vaggie girando la cabeza hacia un lado sonrojada con las manos en los hombros de la rubia qué sonreía con sorna. A pesar de ser lo que deseaba dejó de mover su cadera e intentó calmarse, algo difícil de hacer, pero que sin duda haría, dejarle ver a Charlie lo excitada qué se encontraba ahora le parecía ridículo y aún más excitante.


¿A dónde había ido la mirada tierna de su novia? ¿Dónde estaba la gentileza de su amada?


Charlie la tomó de la barbilla con ligera fuerza para que la viera directamente a sus ojos rojos qué brillaban más que nunca, un gemido salió de sus labios cuando el demonio apoyó con fuerza su rodilla en el centro de su novia y su cola se apretaba en su muslo.


—Claro que me callaré, solo porque no puedo esperar para escucharte gemir por mi y solo por mi.


Y fue justo en ese momento que Vaggie supo que había cometido un error. Su novia ya no era la amable y tierna Charlie Mornigstar, no.


En ese preciso momento era La princesa del Infierno.


El demonio de sangre pura más fuerte después del mismo Lucifer, y eso causó un escalofrío involuntario en el ángel que creyó fallecería esa misma noche, la mirada hambrienta de su novia lo aseguraba.