Único
¿Esa era la risa de su padre?...
COMO SE ATREVE... ¡¡COMO SE ATREVE A REIR CUANDO SU NIETO A MUERTO!! Ya verá a quien se enfrenta, ya sabrá lo que es dolor. Le hará saber lo que se ha perdido.
-Mi hijo ha muerto, hijo de puta, y tú, maldito animal sin compasión, ¡Te estás riendo!-
Mal aspecto sería poco decir, aquel hombre, parecía estar pasando el peor duelo de su vida, Shirohige siempre deseo una familia, no podía ni imaginar el dolor que aquel desdichado rubio, cargaba consigo.
-Te pido disculpas, no era mi intención, te ruego que no lo tomes como una burla, yo... pensé que está isla estaba desierta-
-¿QUÉ NO LO RECUERDAS? ¿EN DONDE MIERDA TIENES EL CEREBRO?-
-No comprendo tu dolor, pero no creo que debas hablarme así, soy un hombre peligroso ¿Acaso quieres morir?-
-No me hagas reír Edward, sabes que no eres rival para mí,- el desalineado rubio encendió su mano, fuego negro salió de él. -nadie se opone a mi-
-Como quieras- El, ahora no tan viejo, hombre, lanzo un terremoto, desconcertado al rubio.
-Tú no eres mi padre, ¿Quién eres? Y ¿Cómo hiciste eso?-
[...]
Largos años pasaron, Marco se enteró de la guerra de los 800 años, el siglo vacío, como lo llamaron algunos, su “padre” era mejor que antes, al menos algo mejoró, pero aún no tenía a su hijo, al niño que lloro más de mil años, por el que sintió morir.
Sus hermanos también lo sintieron, una extraña sensación de reconocimiento, un extraño hueco de tristeza, su mente lo atormento, pensando en la muerte inminente de su familia, todo ese tiempo, no estuvo ahí, ni siquiera se enteró.
Perdió todo, ahora estaba aquí, solo deseando ver a su hijo, una noche, solo una noche más, eso era lo único que pedía, poder ver a su bebé dormir tranquilo entre sus brazos, sentir su aroma, escuchar su suave ronroneo, jugar con su pelo.
Había recorrido tantas islas, no recordaba que el mundo fuera tan grande y extraño.
La mayor parte de la tripulación le temía, temblando ante su mirada, después de todo, casi termina con la vida de Gol D Roger en menos de un minuto.
[...]
El barco se mecía lentamente, ni una señal de Ace ¿Fue acaso su única oportunidad? ¿Tendría perdón alguno? ¿Debió matar a ese imbécil?
Todo el mundo sabía que no debía molestar al fénix mientras está en el nido de cuervo, incluso los marines tomaban precauciones.
Una llamada sobre un ataque a Jimbe, en una de sus islas protegidas, haría que su vida cambiará.
[...]
Horas después.
¿Ese era Ace? ¿Su padre acaba de golpearlo con esa arma? ¿Por qué Ace tiene fuego?
No soporto más que maltrataran a su hijo, volando a curarlo, sin importar las miradas atónitas de todos los presentes, cantando una suave canción de cuna, acunando tiernamente al adolescente en sus brazos. El chiquillo temblaba indefenso, su pequeño bebé.
-Papá está aquí, mi pequeño Ace-
Los comandantes y el capitán palidecieron ¿Acaso este chico es...?
Ace no sabía por qué, pero estar en los brazos de ese hombre se sentía bien, estaba seguro, comenzó a relajarse, bajando su barrera de fuego, parecía que un gran dolor, se borraba de su corazón, se sintió realmente bien.
-Mi niño, papá está aquí-
La vida nunca es justa, la luz, aún celosa del amor que el fénix profeso a la luna, llamo a la obscuridad, una obscuridad que lo absorberá todo, incluso al sol.
Marcial D Teach, la encarnación de la traición y Akainu, la encarnación de la irá y el desprecio por la vida.
La historia escrita, dónde está vez, ninguno de los dos, era el protagonista de este cuento.