Chapter 1: DESTINO
Armin Keenan caminaba con mala cara atrás de su hermano gemelo, Alexy Keenan. Lo había obligado asistir a un juego de béisbol femenil que daría su universidad; cabe aclarar que Armin odiaba salir al aire libre y más si era para ir a ver un deporte que odiaba, aunque el chico de pelo negro y ojos azules odiaba cualquier tipo de ejercicio, su hermano lo sabíapor lo que optó por obligarlo a asistir escondiendo su amado PSP con varios de sus juegos favoritos, así que sin más remedio tenía que ir a dónde lo obligaban.
No tardaron en reunirse con sus amigos Castiel, Nathaniel y su novia Sucrette, Lysandro junto a su cuñada Rosalya. Todos habían asistido para apoyar a su universidad incluso Melody, la ahora asistente del joven profesor de arte contemporáneo, Rayan Zaidi, aunque considerando que ninguno era realmente fanático del béisbol.
Está reunión sobre todo acontecía como pretexto, ya que Alexy había quedado con Morgan un chico castaño de ojos azules con ligeras pecas en su rostro de piel blanca, el chico lo había flechado desde que lo vio perdido en el patio de la universidad y al parecer era amigo de algunos chicos del equipo de béisbol, el chico peli-azul no quería ir solo y obligó a sus amigos acudir, sin saber el desenlace en la que concluiría ese día. El pelinegro de ojos azules se sentó en uno de los lugares que había disponible y comenzó a divagar ya que realmente no tenía interés alguno en el partido, sobre todo porque su enojo era mayor como para disfrutarlo y empeoró más cuando una pelota salió disparada hacia su lugar, a lo lejos solo logró escuchar los gritos de "cuidado" y "jonrón" de sus amigos, pero ignoro el ruido hasta que todo se volvió oscuro ante sus ojos.
Ya se había ocultado el sol cuando Armin despertó, tenía un chichón en la cabeza, pero solo eso. Se sentó en la camilla tocando la parte afectada que soltó de inmediato al sentir una leve punzada dejando escapar un leve gemido prometiendo matar a Alexy al salir de la enfermería, dónde supuso se encontraba por el color blanco de las paredes y las cortinas que lo rodeaban. Tardo en observar a su alrededor y fue cuando la vio, en el sillón que había al lado de la camilla se encontraba una chica de cabello rubio y tez blanca, que aún portaba el uniforme de beisbolista, parecía totalmente dormida.
- Al fin despertaste hermanito. - menciono Alexy apenado por lo sucedido mientras ingresaba lentamente a la enfermería. - Solo un día te pido que me acompañes y terminas aquí. - el peli-azul intento sonreír al ver a su gemelo. - lo siento hermanito, pero realmente quería que me acompañases...- su voz sonó melancólica mientras frotaba sus manos con temor.
- Es tu culpa Alexy, si me hubieras dejado en casa, ahora estaría jugando o terminando mi proyecto y no aquí recuperándome de un golpe en la cabeza que me podía matar. - contesto el pelinegro tratando de sonar molesto, pero a pesar de sus esfuerzos no podía estar enojado con el de ojos rosas, pues ante todo lo quería y sin saber cómo terminaba cediendo a sus caprichos. Ambos se miraron a los ojos por un minuto y se comenzaron a reír sin control ante la situación.
-Tsk, son muy escandalosos saben. - dijo la chica despertando de mal humor mientras los veía a ambos frotando sus ojos que demostraban cansancio. - ahora que ya estoy segura que no te moriste, no me queda más que ofrecerte una disculpa, aunque... ¿A quién se le ocurre quedarse como idiota parado ante el grito de un jonrón? ...- vio a los gemelos negando con la cabeza y con un suspiró se dispuso a marcharse. - Pero bueno, los dejo me voy a casa.
-Oye, ¿podrías darme tu número? - pregunto Alexy sin miedo.
- ¿Qué? ¿Porqué? - dijo la chica asustada con los ojos pasando de un gemelo a otro, mientras Armin también veía a su hermano con el ceño fruncido.
-Pues me gustaría que fuéramos amigos, mi nombre es Alexy y este idiota es mi gemelo Armin.
- Pues mucho gusto, me llamo Vianney Sullivan. Pues... Te puedo dar mi número, pero nadie me dice que no son unos acosadores.
- ¡Ey! Obviamente no, casi me matas lo mínimo que puedes hacer es invitarme un café ¿no crees? - dijo Armin de forma coqueta mirando a la rubia, no se había percatado antes, pero realmente era guapa con unos ojos bicolores uno verde y otro dorado. La chica sonrió y con las manos en la cintura acepto, ya que en su interior pensaba que el pelinegro era sumamente atractivo con esos dos zafiros que tenía como ojos.
A partir de ese accidente, Vianney y Armin se hicieron inseparables, incluso se percataron que tenían cosas en común, les gustaban los videojuegos y anime, aunque no del mismo género ni con la misma intensidad, les gustaba la programación e incluso se dieron cuenta que estaban en la misma carrera y compartían algunas clases... Armin siempre se preguntaba porque nunca la había visto, era tan hermosa que su corazón no dejaba de latir cada que la veía e incluso dejo de lado las consolas y videojuegos por estar con ella o al menos lo intentaba, pero no era fácil, una cosa era decirlo y otra muy diferente hacerlo.
Un día, después de un partido importante de la chica Armin le llevo una pulsera con su nombre grabado y ante la mirada de sus compañeras de equipo le pidió que fuera su novia. Vianney estaba feliz, pues ese frikki pelinegro la volvía loca de amor.
En una reunión que los amigos de Armin realizaron este presento a la hermosa rubia como su novia, nadie podía creer que el gamer pudiera enamorarse de una chica tan diferente a él y sobre todo que una chica como la beisbolista pudiera corresponderle, pues mientras él era de estar siempre encerrado, ella amaba estar al aire libre. Armin debía admitir, que, aunque le gustará los videojuegos y el anime Vianney amaba mucho más los deportes e incluso era amiga de Kim, quien a su corta edad ya tenía un gimnasio y la rubia era una de sus clientes más frecuentes, incluso llegaba a toparse con Nathaniel y aunque a veces iba con su novia Sucrette no platicaban demasiado. No es que fuera tímida, simplemente la beisbolista odiaba el conflicto y era obvio que no era del agrado de la novia pelirroja del rubio por como la veía cada que este le hablaba.
Poco a poco era frecuente ver a Armin de la mano de Vianney en los tiempos libres, incluso Alexy y Morgan le habían regalado al gemelo pelinegro una playera del equipo de su novia y así darle ánimos en cada uno de sus juegos.
Sin embargo, el problema en la pareja comenzaba a surgir, sobre todo porque a pesar del intento de Vianney por encajar no se sentía bienvenida, ya que dos de las amigas del pelinegro la miraban como si tuviera la lepra, esas eran Sucrette y Melody, ella no entendía porque lo hacían si ella estaba con Armin, pero a fin de evitar problemas inventaba excusas para no convivir demasiado con los amigos de Armin o al menos no estar con ellos cuando él no estaba con ella. Los únicos que parecían darle un cálido recibimiento era Alexys, Morgan y Rosalya pero ni a ellos les dijo sobre la incomodidad que sentía cuando estaba con las dos mencionadas anteriormente, en cambio Armin fue bien recibido por el grupo de amigos de ella, pues todos apreciaban mucho a la pequeña deportista y verla feliz les alegraba demasiado.








