Capítulo 1
DEREK
Ahora mismo me encontraba en la cola de mi cafetería favorita para pedir un café para llevar.
Delante de mi estaba mi tío Peter.
— Mierda Peter. ¡¿Quieres dejar de mandarle mensajes a tu novio como un adolescente enamorado y moverte?!
El bufó.
— ¡Que amargado estás sobrino!– dijo sonriendo, guardando su móvil y moviendo hacia delante en la cola de la cafetería– Supongo por tu mal humor que la cita del otro día no salió muy bien, ¿no?– él volvió a sonreír y yo bufé.
— Fue horrible. Solo vino para pedirme un que lo ayudará a entrar en el mundo del modelaje. ¡¿Por qué todo el mundo que se me acerca es por interés?! Solo quiero encontrar a alguien que me quiera por lo que soy. Quiero algo como lo que tú tienes con Chris, Peter. ¡¡¿Por qué cojones es tan difícil encontrar a alguien así?!!
— No te desesperes, sobrino. Tarde o temprano aparecerá tu príncipe azul.
Yo suspiré y después de eso ambos cogimos nuestros cafés para llevar y nos disponíamos a salir de la cafetería cuando sentí como chocaba contra algo o más bien alguien, lo cual provocó que el café que llevaba en un vaso de cartón se derramara encima de mi camisa.
Yo mire mi camisa ahora empapada de café y que quemaba un poco, y luego mire enfadado y con el ceño fruncido a la persona contra que había chocado y que había causado esto.
Ante mi se encontraba el chico más hermoso que había visto en mi vida. Aunque su belleza no hizo que yo me olvidara de mi enfado.
— ¡Oh, mierda! ¡Lo siento muchísimo!– dijo mirando mi camisa manchada de café– Deja que te pague por lo que acabo de hacer. Que te parece si te doy el dinero para pagar la limpieza de la camisa y te invito a un café, en compensación de él que no te has podido tomar por mi culpa.
— No tengo tiempo de volver a hacer la cola. Llegaré tarde al trabajo.
— ¿Y que tal si te invito a cenar?
Yo deje de fruncir el ceño, para elevar mis dos cejas ante la propuesta del hermoso chico.
Eso me sorprendió.
— Guau, eres muy directo, ¿no?
— Bueno, un poco. Pero piensa que sería un dos por uno. Con una cena te compensaría por el café y a la vez tendríamos una cita, en la cual te aseguro que te la pasarás genial– él sonrió y me guiño un ojo.
— Le propones esto a todas las personas a las que les tiras sus cafés encima.
— No. Solo a ti.
Me gustó su actitud, pero no sabía que decirle.
Y pensar que todas las personas con las que había salido me usaron para conseguir algo debido a mi fama no ayudaba.
— Por cierto me llamo Stiles. Bueno en realidad no me llamo así, pero como mi nombre es prácticamente impronunciable todo el mundo me llama así.
— Es un placer Stiles– dije y entonces él estuvo varios segundos en silencio.
— ¿Y tú...?– dijo intentando que yo siguiera.
— ¿Yo, que?– pregunté un poco confundido.
— ¿Que como te llamas?– dijo y luego soltó una pequeña risa.
— ¿No sabes quien soy?– pregunté asombrado.
Estaba acostumbrado a que la gente siempre me reconociera.
Desde que empecé a crecer en mi carrera la gente siempre me reconocía, y ver que este chico no lo hacía me hizo sentir alegre.
Alegre por encontrar a una persona que me veía como una persona normal y corriente. Hace mucho que no encontraba a nadie así.
— Pues obviamente no. Es la primera vez que te veo, porque créeme recordaría a ver visto a un hombre tan guapo como tú– yo me sonrojé un poco ante sus palabras– y no soy adivino, así que no, no sé tú nombre.
— Yo me llamo Derek– dije sonriéndole.
— Entonces, Derek, ¿te gustaría ir a cenar conmigo esta noche?– dijo coquetamente.
— Lo siento, pero no puedo– Stiles miro al suelo con tristeza y parecía algo decepcionado– pero este viernes si que puedo, y me encantaría salir contigo.
Tras escucharme Stiles tenía una enorme sonrisa en su rostro.
— ¡¡Genial!!
A continuación le di mi número y dije:
— Espero que me hables pronto– dije sonriéndole y guiñándole un ojo.
— Ten por seguro que lo haré– dijo él sonriendo y yo solté una carcajada antes de salir de la cafetería.
— Creo que alguien encontró a su príncipe azul– dijo Peter canturreando con un tono burlón cuando ambos ya estaban fuera de la cafetería.
— Cállate, Peter– dije yo antes de quitarle el café que tenía en sus manos, el cual aún no había empezado a tomar, y bebiéndomelo.

STILES
Aún no podía creer lo que acababa de pasar.
Había conseguido una cita con el increíble Derek Hale, mi actor y modelo favorito desde hace mucho tiempo, el protagonista de todas mis fantasías y sueños húmedos, del cual tenía muchísimas fotos de él en mi móvil.
Él es hermoso.
Desde que lo vi por primera vez quede prendado por él.
Él es moreno, tiene ojos verdes, tiene una barba de dos o tres días, es musculoso, es buena persona, aunque muchas veces parezca un amargado.
Él había ido varias veces a hospitales infantiles vestido como uno de los personajes que interpretaba para animar a los niños.
Cuando me enteré de eso, lo cual fue a los pocos minutos después de que él lo hiciera, sentí algo en mí derretirse por ese hombre.
Y ahora todavía no creía lo que acaba de suceder.
Sé que no debería de haberle mentido, pero nadie me podía culpar. Ese hombre es perfecto. Cualquier persona en mi lugar habría hecho lo mismo.
Cuando averigüé que Derek Hale había vuelto a Beacon Hills para quedarse aquí a vivir me emocione un poco, pero cuando descubrí a la cafetería a la que iba todos los días para pedir un café para llevar estaba entusiasmado.
A pesar de que esa cafetería quedaba bastante alejada de mi universidad, yo iba todos los días allí solo para verlo a él.
Cada día intentaba reunir valor para hablarle, pero fallaba siempre, salvo por hoy.
En cuando escuché la conversación que estaba teniendo Derek con su tío, rápidamente formé un plan para conseguir una cita con ese asombroso hombre, y aún no podía creer que ese plan salió a la perfección.
Había conseguido el número de teléfono de Derek Hale, y no solo eso, en unos días tendría una cita con ese hombre. Y me aseguraría de que esa cita fuera perfecta, y que fuera la primera de muchas. Conseguiría que Derek Hale sea solo mío.








