Genio © |Shikahina|

Sinopsis

Hinata es la única capaz de ayudarlo a cerrar su pasado. Shikamaru es el único que la aprecia por lo que es.

Estado:
Completado
Capítulos:
7
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
18+

Sin arrepentimientos

Shikamaru suspiró cuando notó que Hinata tardó más de tres horas en volver con las compras para la bebé. Pañales, leche y demás cosas para la pequeña Mirai. Incluso Kurenai se encontraba en casa preparando la cena a pesar de estar cansada con tanto papeleo ayudando a Kakashi como Hokage.


Se despidió de ambas. Era el adulto responsable que Mirai podría admirar cuando fuese más grande. Él era su padrino.


Ahora que estaba fuera de la casa pensó que tenía dos opciones, la primera era ir a casa para cenar. La segunda era buscar a Hinata y las compras. Decidió por lo segundo debido a que Kurenai se mostró preocupada. De cualquier manera no tenía nada que perder, es más ganaría una reprimenda de parte de su madre ya que llegaría tarde, que fastidio.


Si alguien lo viera ir tras una mujer nadie podía reclamarle. No cuando Temari de Suna había sido clara al rechazarlo. «Eres un bebé llorón, debes crecer más» le dijo cuando la acompañaba a la salida de la aldea.


Vaya, tenía 18 años. ¿Adónde más iba crecer? ¿Debía Esperar a que tuviera 20? El Mundo shinobi daba oportunidades limitadas para ser feliz. Hoy podía estar con Mirai y mañana podría morir en alguna misión. Así de cruel era ser un Ninja.


Sabía que el rechazo de Temari era una treta para que le rogase o mantuviera el interés, pero no iba a ponerse de rodillas para suplicar amor. Su inteligencia emocional no se lo permitía.


Suspiró cansado, buscó cerca a la residencia de los Hyuga, en las tiendas y demás lugares en los que creía que Hinata podría ir. No estaba en ningún lugar. Iba a volver a casa cuando escuchó a unos hombres reírse de algo.


— Así como lo oyes, Naruto Uzumaki rechazó en público a la dulce Hinata Hyuga. — Dijo uno de ellos que parecía estar ebrio.


— pobre niña, La entiendo, incluso yo iría a una taberna si me pasara lo que a ella. — respondió el otro.


— Parecía ser otra, su rostro cambió... Ya no se veía dulce... Daba miedo. — Dijo el primero.


Desde luego que al oír esas cosas se sorprendió. ¿Hinata había sido rechazada en público y estaba en una taberna? Eso último no era fácil de creer. Menos cuando se mostraba como una adorable chica muy centrada, amable y dulce.


Buscó en cada bar hasta que dio con ella. Estaba aferrada a varias botellas de Sake.


— ¡Que me dé otra dije! — la escuchó gritar al mesero. — o va a sufrir. — Hinata activó su byakugan, las venas eran notorias en sus sienes. Se veía rabiosa. Tenía la chaqueta abierta, mostrando un escote muy sugerente. Además parecía haber cortado su pantalón hasta convertirlo en un Short.


El mesero asintió y se retiró por otra botella.


Se veía intimidante, demasiado. Y a la vez interesante. Era la primera vez que le temía a Hinata. Sacó un cigarro, lo encendió para luego llevarlo a su boca.


Se acercó a su ahora amiga. — ¿si sigues así mañana te ha de doler la cabeza?


Hinata lo miró con sorpresa. — ¡Diablos! ¡Olvidé llevar las compras! — se notaba avergonzada, pero seguía con ese aire lleno de seguridad. — Siéntate, bebe conmigo y luego llevaré las cosas a Kurenai-sensei. — le sirvió una copa de sake, lo hizo de una manera tan correcta que le hizo recordar a su madre cuando recibía a su padre en casa.


Se sentó y bebió con ella.


— Deberíamos crear un club para rechazados. — ella le dijo en un tono dulce y sereno. — Naruto me humilló en público, creo que no era su intención, aun así me hizo sacar a mi "yo malvada". Los rubios piensan que si te rechazan tendrán tu atención. No será así.


— No te ves malvada. Te ves... — "hermosa y fuerte" Shikamaru la observó. Se veía sensual y provocativa. — animosa.


—No me veo malvada para ti porque contigo no puedo serlo, no me has hecho enfurecer. Además a ti te gritan todo el tiempo y yo no podría hacerlo. — Hinata le sonrió.


Desde luego había visto como Ino explotaba contra él, como Temari lo enviaba a volar. Todos lo sabían. Era débil ante las mujeres porque eran muy problemáticas.


— Me haces sentir como si fuera maltratado por mujeres. — Shikamaru ya estaba acabando el cigarrillo. A la Hyuga parecía no molestarle el humo.


— ¿y no es así?– Suspiró Ella.— ¿por qué no vamos a otro lugar a hablar? — Preguntó tras servirle otra copa.


— No creo que sea apropiado, podrían malinterpretarlo. La gente en Konoha vivía de los chismes y ella era una señorita muy dulce.


— ¡Ja! ¡Vamos Shika-Kun! — Usó una mirada de gato abandonado, quería algo más que beber con él.


Él se conmovió y asintió.


Ella pagó la cuenta y tomó las bolsas de compras. Caminaron juntos, él fumaba y ella le observaba.


— Siempre he tenido curiosidad por saber cómo te ves sin... — Antes de siquiera acabar la frase le había arrebatado la pequeña goma para el pelo que sostenía su cabello, lo observaba extasiada. — Eres muy guapo...


Él no podía con el atrevimiento, así que se apresuró a arrebatarle su liga, forcejeo, forcejeo, derecha, derecha, vuelta, izquierda, salto, salto, abrazo, ¿abrazo? Shikamaru había logrado atraparla en un abrazo.


Estaban tan cerca el uno del otro, él podía sentir los suaves y firmes senos contra su duro pecho. Ella sentía una extraña excitación. Se apresuró a besarlo, no podía evitar sentir que su interior quemaba. Pedía atención y el único que podía dársela era él.


— No deberíamos, estamos con el alcohol en la cabeza. — Él susurró cuando se separó un instante de los labios femeninos, no podía rechazarla, solo hacerla pensar en las consecuencias. .


— Disfrutemos hoy. — Ella lo llevó suavemente a un callejón sombrío.


— Hagamos esto de manera correcta. — Shikamaru la tomó en brazos y la llevó al hotel del amor más cercano.


Ahí se besaron, se entregaron, ella lamía y él succionaba, ella gemía y él embestía en el interior cálido y estrecho. Hicieron tantas cosas que el Icha Icha quedaba corto, no pesaron en ninguno de los rubios. Solo en dar todo de sí en aquella batalla de cuerpo a cuerpo.


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Hinata despertó, la cabeza le dolía al igual que su entrepierna. Sintió un fuerte agarre en su trasero, lejos de exaltarse y cubrirse sonrió tímidamente. ¡Su virginidad se esfumó! se la obsequió al chico que no pensaba en ella. Al chico que la hizo sentir deseada en más de una ocasión durante esa noche.


Recordaba lo ocurrido la noche anterior. Quería ver la expresión de su amigo.


— Shikamaru, despierta — lo llamó suavemente. Mientras veía el torso al que estaba aferrada. — Debemos ir por Mirai.


— Hoy es el turno de Kiba y Shino — le respondió adormilado.


— Entonces voy a ducharme.


Se separó de él, desnuda caminó al servicio.


Una vez sólo Shikamaru trataba de procesar lo ocurrido, anoche había tomado a Hinata y no solo una vez...sino 6 veces. ¡La había tomado! Había quedado tan exhausto y satisfecho. Ambos lo estuvieron. ¿Qué eran ahora?


Seguro que todo Konoha estaba hablando de ellos, habían ido a un Hotel, era seguro que todos los habían visto. No sabía qué hacer o decir.


Estaba pensando en cómo debía de actuar y qué hacer cuando su madre le preguntara por su ausencia en su morada la noche anterior, además de que posiblemente ya sabía porqué o mejor dicho debido a quien no llegó a dormir.


— Iré a casa, tengo cosas que hacer. — Hinata salió envuelta en una toalla blanca. Actuaba con normalidad. — ¿Podrías llevar las compras a casa de Kurenai-sensei?


— Sí, sobre lo que pasó anoche...


— Sin arrepentimientos — le sonrió de manera dulce y con las mejillas sonrojadas. — Yo... Lo planeé... Quise que tú fueses el primero, me gustó y no siento remordimientos.


Shikamaru la miró con sorpresa. Él era el IQ más sobresaliente de Konoha y no pensó en cómo ella actuaba. Decidió hablar, mas no lograba pensar bien — Te ves diferente... Como si fueras otra...


— Sí, cuando un hombre rechaza a una mujer, tiene dos opciones, la primera es llorar hasta que tus ojos se caigan y la segunda es ponerse hermosa y demostrar que fue lo que perdió. — ella lo miró a los ojos. — dejé que mis emociones me dominaran, que mi personalidad oculta saliera. Soy así de fuerte y atrevida cuando pienso en que Neji se sacrificó por mí. He experimentado esta seguridad desde que mi primo se fue, es una especie de enojo por su partida, una reacción a que nada puede ser igual cuando el ya no está. Si lo estuviera es muy probable que estaría llorando detrás de Naruto.


Él asintió. Tenía sentido cada una de sus palabras.


Hinata fue la primera en irse y dejarlo con una maraña de pensamientos.