HANAHAKI DISEASE ☆kooktae

Sinopsis

"Líquido carmesí se amontonó en mi mano, todavía jadeando desesperadamente. Una mezcla de amargura y dulzura. Eso es lo que siente una persona enamorada como yo" Condición ficticia en la cual el enfermo vomita y tose pétalos de flores por un amor unilateral o amor no correspondido. *KookTae *Historia 100% mía *La enfermedad es ficticia. No existe. *Historia con dos finales. Tú decides con cuál final te quedas. * +2 mil palabras También puedes encontrar HANAHAKI DISEASE en inkspired, estoy como @tataboo; y en wattpad @bunnykoook

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
eren
Estado:
Completado
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Siempre me han gustado las flores...

"Siempre me han gustado las flores, regalarlas es parte de mi rutina. Pétalos vívidos hacen que mi interior se deleite, eso hasta que te conocí”

El día está hermoso. Los pájaros cantan. El viento sopla, haciendo que las hojas de los árboles se muevan y produzcan un hermoso sonido, que hace que el momento para Taehyung sea más memorable.

En menos de unas horas anochecerá, provocando que el cielo se pinte de violeta y azul, haciendo que las nubes sean más oscuras; no sólo porque la noche ya se avecina, sino también porque se preparan para dejar caer gotas sobre la ciudad de Seúl.

Sentado en una banca del parque, vestido con un gran abrigo de color blanco, que cubre sus piernas del fuerte frio que le da la llegada al invierno. Con una bufanda de color rojo, cubriendo un poco más de la mitad de su rostro; dejándole el suficiente espacio a sus ojos para poder ver la cafetería que se encuentra cruzando la calle.

Viendo como las luces del lugar iluminan con una luz cálida a las personas que se encuentran comiendo tranquilamente.

Taehyung puede notar que el ambiente del lugar hace que la gente se encuentre alegre. También lo asocia con que, al ya ser invierno, la navidad está cerca.

A Taehyung le gusta la navidad.

Recorre la cafetería, todo lo que su vista le puede dar al estar viéndola por la ventana de esta, tratando de encontrar a cierta persona en específico.

Sonriendo al verlo, por fin. Sus mejillas se colorean de un bello carmesí al notar que esta vez su cabello cae descuidadamente en su frente, dándole un aspecto desaliñado pero lindo al mismo tiempo.

Taehyung admite que el chico es muy guapo, asegura que es el chico más hermoso que ha visto en sus 22 inviernos, pero no le gusta referirse a él comoguapo o sexy, porque vaya que lo es. Siente quelindoes mejor. Por la delicadeza de las palabras. Eso es lo que piensa Taehyung.

Lleva haciendo la misma rutina desde aquella vez que salió tarde de su universidad.

Esa noche estaba haciendo algo de calor, por lo que, al no acostumbrar a llevar una botella con agua a las clases, estaba bastante sediento.

Regañándose mentalmente, entra a la cafetería, que esa noche estaba algo vacía.

Toma asiento en una mesa pegada a la ventana, dejando su mochila en el piso.

—Buenas noches, ¿está listo para ordenar?

Taehyung dirige su mirada a aquella linda voz.

En frente suyo hay un chico, tal vez de su edad, o un poco más grande. No lo sabe porque su rostro es juvenil y delicado, haciendo pensar a Taehyung que tiene 17 o 18 años, pero descarta esa idea al ver rápida, y discretamente, su cuerpo, que para nada parece el de un chico de 17 años.

Cuando entró a la cafetería dejó su mochila en el piso y se dedicó a observar la vista de afuera, que no notó que la carta estaba en la mesa.

—Agua —pide, y es la razón por la que está en la cafetería—, por favor.

El chico asiente, y le sonríe antes de irse por lo pedido.

Taehyung había visto hombres atractivos, en su universidad hay. Pero el chico, este chico, no hay comparación. No hay competencia, vaya.

—Aquí tiene —entrega el vaso con agua, dejándolo sobre la mesa enfrente de Taehyung—. ¿Desea algo más?

Taehyung niega, y el chico se va. Dejando al castaño encantado y feliz de ese día no llevar agua y tener demasiada sed.

Desde esa vez, Taehyung es constante. Es un cliente bastante mucho regular en la cafetería.

Hay veces en las que decide entrar, ordena un chocolate caliente y una rebanada de pastel de queso con zarzamora. Hay otras, como esta, en las que sólo se queda afuera, sentado en alguna banca del parque que le deje ver sin problema alguno el interior de esta.

Armándose de valor, se pone de pie, y camina hacia la cafetería.

Mira hacia ambos lados de la calle, verificando que no pase ningún carro, y cruza.

Al abrir la puerta, la calidez del lugar lo abraza, haciendo que sonría y se pregunte el por qué no había entrado antes.

Está vez, decide sentarse en las sillas que están en la barra. Dándole total acceso de ver hacia la cocina, si es que el azabache no le atendía está noche.

—¿Por qué no entraste antes?

Es lo primero que le pregunta Jungkook, al verlo sentarse.

La cafetería es popular, habiendo escuelas y oficinas de trabajo en la zona, hace que siempre esté llena. Provocando que hicieran una barra en la cuál los clientes pudieran sentarse, con sus bancos algo altos. Pensado principalmente para los clientes que iban solos.

Y Taehyung se encuentra ahí. Sentado al lado de la caja registradora, un poco.

—¿No hace frío afuera? —sigue preguntando Jungkook, al ver que el castaño no respondió su primera pregunta— ¿Tae?

—Vi que había bastante gente, no quería que tuvieras más trabajo.

Responde Taehyung, con las mejillas rosas, pasa siempre que habla con el azabache.

Jungkook sonríe.

—Mi turno está por terminar. Podemos ir a mi casa, si quieres.

Taehyung le sonríe de vuelta, y asiente.

Gestos como esos son los que le hacen pensar a Tae que puede tener oportunidad.

Le gusta Jungkook. Le gustó tres semanas después de ir diario a la cafetería. Le atrajo la primera vez que lo vio.

Pero a pesar de ir diario y verlo, él pensaba que con el tiempo esos sentimientos cambiarían. El como Jungkook trataba a las personas le hacía pensar a Taehyung que eran ideas suyas que el azabache sintiera algo por él. Pero Jungkook lo trata un poco distinto al resto.

Eso es lo que Taehyung quiere ver.

Ve a Jungkook alejarse, atendiendo las mesas, y atendiendo nuevas al ver llegar nuevos clientes.

Viéndolo hacer su trabajo, su mente empieza a divagar.

¿De verdad no tengo ninguna oportunidad?

El universo parece que lo escuchó, porque ve como el azabache le sonríe muy bonitamente a una linda chica rubia.

—Siempre coqueteando en el trabajo —dice Jennie. Recargándose en la barra, quedando cerca de Taehyung—. ¿Te sirvo agua?

Taehyung asiente. Pensando en las palabras de la castaña.

—¿Lo hace seguido? —pregunta, sin realmente querer saber la respuesta.

—No siempre, pero cuando lo hace es insoportable —contesta, mirando a Taehyung fijamente, como si estuviera pensando—. Lo hace cuando tú estás aquí.

No estuvo listo para escuchar esa respuesta, por lo que se ahoga con el agua que estaba listo para ir hacia su estómago, pero fallando al escuchar tal respuesta, haciendo que se ahogue horriblemente, provocando que Jungkook mire hacia su dirección.

—¡Diablos! No pensé que te fueras a ahogar si te lo decía —algo preocupada, le pasa una servilleta a Taehyung, para que se limpie el agua que escurre en su barbilla. Llevando otra hacia su camisa, que también se ha mojado. Pero siendo interrumpida.

—¿Me voy un momento y ya lo quieres matar?

Diversión saliendo de sus palabras, Jungkook le quita la servilleta que Jennie iba a usar para limpiar un poco el agua que cayó en su camisa.

Palpando, hace que el agua sea absorbida por la servilleta de papel. Toques que alteran a Taehyung. No lo culpen, el chico que le gusta lo está tocando, aunque no de la manera que le gustaría.

Teniéndolo tan cerca de sí, Taehyung estudia su rostro. Su cabello rebelde que cae en su frente, con ondas tan lindas que Tae quiere tocar, hundir sus dedos en su cabello. Sus largas pestañas. La cicatriz en su mejilla izquierda. Sus lindos hoyuelos cada que sonríe. El lunar debajo de su labio inferior.

—Una foto dura más —oh, así que por eso el hoyuelo—. Mi turno ya terminó. Iré por mis cosas y nos vamos, ¿está bien?

Jungkook lo mira la decir aquellas palabras. Tocando ínfimamente su mejilla.

Taehyung le asiente. Sonrojándose cuando Jungkook le sonríe, y le da un toquecito a su nariz, antes de irse a buscar sus cosas.

Carajo, Taehyung. Contrólate.

Mueve de un lado a otro sus piernas. La silla es lo suficientemente alta como para que los pueda columpiar. Felizmente lo hace, y arregla su bufanda; en un momento saldrán y la nieve pronto vendrá, así que el clima es horrible. Pero a Taehyung le gusta el frío.

Poder usar sus grandes y coloridos abrigos. Guantes y orejeras para invierno. Y bufandas, especialmente la de color rojo que Jungkook le hizo.

Recuerda que ese día llegó a su departamento, y se la mostró. Su madre había entrado a un club de tejido, y el segundo día llevó a Jungkook a regañadientes.

Taehyung siempre la usa cada que hace frío, no sólo en invierno.

Siente bonito, y se siente especial de que Jungkook haya hecho para él.

Es lo que Tae piensa.

Llegando a su lado, Jungkook toma la mano de Taehyung, y de un salto baja de la silla.

—Hasta mañana, Jennie —se despide Jungkook de la castaña, y Taehyung también lo hace, escuchándose una despedida para los dos de parte de la castaña.

Salen de la calidez que les brindaba la cafetería. Aún tomados de las manos.

Las luces de la calle iluminan bellamente, pero más las que han puesto por la llegada de la navidad.

—Traje el auto.

Comenta Jungkook, jalando con suavidad la mano de Taehyung, llevando a ambos hacia el estacionamiento de la cafetería.

El trabajo de Jungkook queda cerca de su casa. Hay veces en las que se va caminando y también lo hace de regreso, pero esta vez no lo hizo por el frío que invierno trae consigo.

Enciende el auto, y las luces se prenden. Camina del lado del pasajero, y le abre la puerta a Taehyung, una vez que el auto ya no tiene seguro.

Cierra su puerta y se dirige a la del conductor.

Enciende el auto, y con ello la calefacción, haciendo que el auto se caliente, y ambos puedan quitarse algunas prendas, Taehyung su bufanda, y Jungkook sus guantes.

—Ayer hice las compras, así esta vez no morirás de hambre.

Dice Jungkook, sacando el auto del estacionamiento y llegando a la calle.

—Eso es un alivio. Comer ramen no es sano.

—Oye, es rico el ramen.

El auto avanza, y Taehyung ve el edifico de Jungkook. Las calles están algo vacías, por lo que no hay tanto tráfico.

—Mira la hora, pero qué tarde es. Me temo que te tendrás que quedar conmigo. Qué tragedia.

—Sí, qué tragedia.

Comenta con ironía Taehyung.

No sería la primera vez que se queda en el departamento del azabache. Le gusta hacerlo, el compartir tiempo con él, le gusta mucho. Pero también no le gusta hacerlo. Ya saben, duele.

Y esta vez no puede, quiere, pero no.

Mañana hay clases, y las vacaciones se acercan, por lo que los profesores lo llenaran, de proyectos y proyectos, porque según los profesores, al ser vacaciones tenemos tiempo libre.

Bajando del auto, y Jungkook poniendo el seguro al auto, entran al edificio. La calefacción del edificio les da la bienvenida. Al igual que el guardia en turno.

Suben por el ascensor, y salen cuando llegan al piso del azabache.

Al entrar al departamento, Jungkook lleva al castaño a su habitación.

Tropezándose, Taehyung trata de seguirle el paso a Jungkook. Sus piernas son más cortas que las de azabache.

Tirando a ambos en su cama, Jungkook abraza a Taehyung; poniéndolo encima de él.

—Pensé que cenaríamos algo —musita Tae. Su rostro estando en el pecho del menor—. Deja me quito el abrigo.

Escuchando una queja de parte de Jungkook, es levantado.

Jungkook le quita el abrigo. Y la bufanda. Y los zapatos. Y los pantalones. Y creo que también le quiere quitar la camisa.

—Esa ya no —con pánico, Taehyung detiene las manos de Jungkook, que siguen en su camisa.

Y lo mira. La mirada del azabache lo impacienta.¿Qué tanto me ve?

Levantándose de la cama. Es el momento en el que Jungkook también se desprende de sus prendas.

Quitando lo superficial, como el abrigo, mira a Tae cuando se desprende de su camisa. Dejando su torso al desnudo.

Desvía la mirada el castaño cuando ve que Jungkook se está quitando el pantalón.

Por favor, un poco de compasión por Tae.

Metiendo a Taehyung entre las sábanas, es Jungkook quien ahora está arriba.

Pasando sus brazos por la cintura de Taehyung, recarga su rostro en el pecho de este.

Viendo su rostro, que es iluminado por las luces de afuera. Luz que entra por las continas abiertas de la habitación del azabache.

—Siempre me he preguntado por las manchitas que tienes alrededor de tus ojos.

Tocando suavemente con sus dedos, Jungkook rompe el silencio.

El tacto de Jungkook sobre la piel de Taehyung, hace que sienta mariposas en su estómago. O tal vez sean rinocerontes.

Su tacto es suave. Recorre con las yemas de sus dedos el contorno de sus ojos, viajando vagamente también por sus mejillas.

—Tus ojos son claros. De un marrón bastante clarito —Taehyung no sabe leer los ojos de Jungkook, pero le gusta la atención que le da el azabache—. Me gustan.

Se quedan en silencio. Viéndose mutuamente.

Están tan cerca el uno del otro que pueden llegar a sentir la respiración del contrario. Taehyung siente que puede contar las pestañas de Jungkook; están tan cerca que ya no sabe ni lo que piensa.

Ama mucho el lunar debajo de su labio. Baja la mirada y toca su pecho, delineando el lunar que está en su costado derecho.

Dirige nuevamente su mirada al azabache cuando siente su toque en su barbilla, haciendo que levante su cabeza.

Le gustan sus lunares. El lunar en su ojo derecho. El de su pómulo izquierdo. El de la punta de su nariz. Y el que está en su labio inferior. Ese último es el que más le gusta.

La habitación su ilumina un poco más cuando pasa un automóvil por la calle, haciendo que se puedan ver con claridad, a pesar de la oscuridad.

—Las tengo desde que nací —responde Taehyung, sobre las manchas alrededor de sus ojos—. A mamá también le dan curiosidad. Los doctores dicen que no es nada malo, piensan que son como pecas —las cejas del azabache se fruncen—. Es que no son pecas.

—¿No te duele?

—No lo hace.

Su mirada es intensa. Siente que en cualquier momento lo besará. Hará la locura más loca que puede hacer en su loca vida.

Quiere hacerlo, pero no sabe cómo reaccionará Jungkook.

—Tal vez sean marcas —ahora es el turno del castaño de fruncir las cejas—. Pueden ser de tu vida pasada —Taehyung ríe—. ¿De qué te ríes? Yo sí creo en que tuvimos una vida antes que ésta.

—¿Por qué crees eso? —pregunta Taehyung, viendo a Jungkook acomodarse, está vez quedando ambos a la par, de costado uno frente al otro.

—Quiero creer que los miedos que tengo sin explicación es porque son de mi otra vida —otra risa de parte del castaño—. Deja de reírte —está vez es quien el azabache ríe.

—¿Y las manchas en mis ojos de qué serían de mi otra vida? —le sonríe Taehyung.

—Dicen que los lunares son los lugares en donde tu amante más te besaba —acaricia los labios de Taehyung—; así que aquí te besaban mucho.

¿Tanto lunares y elige ese? Aeste paso a Taehyung le dará algo.

Le gusta cuando el menor lo mira. No es experto en leer a la gente, pero piensa que el como Jungkook lo mira es porque puede que le guste, así sea un pequeño sentimiento apenas formándose, pero está ahí.

Es lo que Taehyung piensa.

Pero también no le gusta. Su mente está tan dividida. Sabe cómo es el azabache. Sabe que no sólo coquetea con él. Bueno, ni siquiera lo puede llamar coqueteo porque sabe que no lo es. Pero espera que su pensamiento sea equivocado.

—Tengo que irme.

Y no lo dice porque quiera huir, por supuesto que no. Sino porque tiene. Unos párrafos más arriba lo explicó.

—No, quédate.

Jungkook lo toma de la mano cuando ve las intenciones de Taehyung de salir de la cama.

—Tengo clases mañana. Se acercan las vacaciones. Tengo un proyecto que hacer.

—Es para después de vacaciones. Por favor —¿está haciendo un puchero? — Quédate.

Taehyung duda. Bueno, quiere parecer que lo hace, porque está claro que quiere quedarse, pero no puede. Taehyung, no lo hagas, no caigas en la tentación.

—Bueno...—oh no, Taehyung, no lo digas— Tal vez...—tú solito, Tae—Si tú me llevas a la universidad.

Tae, ¿por qué? Estás viendo que no le gust-

—Sabes que sí. Ven a la cama.

Sin soltar la mano de Taehyung, desde que se levantó con intenciones de irse, lo jala suavemente hacia él.

Con intenciones de que caiga encima de él. No de la cama.

Recostando a Taehyung en su pecho, cierra los ojos, listo para dormir. Tranquilo, sabiendo que Taehyung se quedará con él esta noche.

—Buenas noches, Tae.

***

—¿Te quedaste en su departamento?

Pregunta Jimin el terminar de escuchar lo que el castaño le relató sobre lo que sucedió en la noche anterior.

Taehyung está en clases. Jungkook está mañana lo llevó.

Cuando despertó Taehyung, lo primero que vio fue al azabache. Recostado en la almohada, con sus labios ligeramente abiertos. Tapado de la cintura para abajo por la sabana. Dejando ver su definido torso.

Se levanta un poco, para poder ver sobre Jungkook el reloj que está en su mesita de noche. Seis con treinta y dos minutos.

Debe irse. En una hora entra a clases, y tiene que ir a su casa a bañarse y cambiar su ropa.

Siente a Jungkook moverse, y se vuelve a acostar, metiendo su mano derecha debajo del cojín en el que está.

—Buenos días.

Saluda Taehyung, cuando ve que Jungkook sólo lo mira.

—Buenos días —responde igualmente. Sintiendo la caricia que deja el castaño sobre su mejilla.

—Debo ir a la universidad.

Jungkook se queja. ¿Por qué no se pueden quedar un rato más así?

—Dijiste que me llev-

—Lo sé. Sólo espera un momento —se frota los ojos, y después lleva ambos brazos detrás de su cabeza. Dándole a Taehyung una muy buena vista.

Mirando el techo, Jungkook le pregunta a Taehyung: —¿Dormiste bien?

—Lo hice —se acerca más al menor.

Volteando a ver a Taehyung, se queda inmóvil. ¿Por qué de repente se acerca tanto?

—¿Tengo algo en el rostro?

—Te ves lindo.

Soltó la bomba en pequeña cantidad.

Siempre ha tenido la necesidad de decirle todo el tiempo que se ve lindo. No lo hace porque siente que no sería apropiado. Los amigos no se dan cumplidos todo el tiempo.

—¿Lindo? Creo que yo soy más bien guapo. Sexy también.

Sonrojándose, Taehyung le da un golpecito en el pecho al fornido azabache. No esperando que tomara su mano y sosteniéndola para que no la mueva de ahí.

Jungkook, ya basta. Nos confundes.

—Hay que irnos.

Jungkook asiente, y suelta su mano.

—Así que sí lo hiciste —está vez afirma Jimin—, y no sólo eso, sino que dormiste junto a él en la misma cama.

Negando la cabeza, Jimin frunce el entrecejo.

—¿Te has sentido mejor?

Tae asiente.

—¿Seguro?

—No son tan constantes ahora.

—¿Quieres que te acompañe al hospital?

Vuelve a negar.

—Saliendo de clases iré. No te preocupes, Minnie.

El rubio no muy seguro, asiente.

Taehyung ha tenido malestares constantes desde que le empezó a gustar Jungkook.

No, empezó a tener los malestares cuando los sentimientos hacia el azabache se empezaron a hacer más fuertes.

No sabía qué era, por lo que decidió no darle importancia. Al fin y al cabo, la fiebre, y los dolores iban a pasar

Hasta que vomitó flores. Pétalos de flores.

Jimin lo llevó al hospital cuando le contó lo recién ocurrido.

El doctor les dijo que Taehyung tenía algo llamadoenfermedad de Hanahaki.

Se da cuando hay un amor no correspondido. Provocando que salgan y crezcan flores en los pulmones. Provocando asfixia. Siendo la cirugía, la solución. Pero mediante la cirugía cualquier sentimiento también es extraído. Dejando a Taehyung sin la posibilidad de volver a sentir algo por alguien. Algo por Jungkook.

Pero el doctor siguió hablando cuando vio que Taehyung se había resignado a ese final.

Hanahaki podía detenerse si también la segunda persona empieza a sentir algo.

O sea que, Taehyung estará bien si Jungkook empieza a tener sentimientos por el castaño.

Pero a Jimin no le agrada Jungkook. Es decir, por qué lo haría. Sólo confunde a su castaño amigo. Él lo ha visto. Incluso a él lo confunde. Sus acciones en un principio le hacían ver y creer que le gusta Taehyung, el cómo lo trata, el cómo lo mira. Cualquiera creería que tiene sentimientos hacia Tae.

Pero también sus mismas acciones lo contradicen. Coquetea con otras personas. Enfrente de Tae, para rematar. Y cuando lo hace, siempre lo mira.

Es algo que no entiende. Jimin apostaba que a Jungkook le gusta Tae. Pero se equivoca.

Eso quiere creer Jimin.

Saliendo de su última clase, Taehyung toma el autobús para ir al hospital. Hoy es su séptima consulta.

La verdad, Taehyung siente que ha mejorado. A pesar de que el doctor le dijo que la única solución erala cirugía o que Jungkook lo correspondiera. Pero siente que mejora.

En los últimos días no ha vomitado. Ayer en todo el día no lo hizo. Es un avance.

Y qué bueno que no lo hizo, no quiere preocupar a Jungkook.

Porque viéndolo desde otra perspectiva, Jungkook fue quien lo ocasionó. Sin intención, obviamente.

Estando ya en el hospital, toca la puerta de la oficina de su ahora doctor.

—¡Taehyung! Pasa.

La cálida bienvenida del doctor Kim, hace que Taehyung sonría.

—Buenas tardes, doctor Kim.

—Por favor, Tae. Te he dicho que me llames Namjoon. Doctor Kim suena tan formal.

Le comenta Namjoon, señalando la silla que está enfrente de su escritorio. Haciendo sentar a Taehyung en ella.

—Dime Tae, ¿cómo te sientes desde la última vez que estuviste aquí? —pregunta Namjoon, sacando de su escritorio, el expediente medico de Tae. Poniéndose sus lentes, y agarrando un bolígrafo.

—Me he sentido mucho mejor. Los vómitos han parado, y ya no siento presión en el pecho ni dificultad para hablar o para respirar. Bueno, tal vez sobre la última un poco.

Escribiendo sobre su condición, Namjoon se baja un poco los lentes y mira al castaño.

—¿Lo has estado viendo? —pregunta, refiriéndose al azabache.

Taehyung no quiere responder. Jimin le dijo que, tal vez si no veía tan seguido a Jungkook podía mejorarse, o por lo menos atrasar lo inevitable.

Y Namjoon le dio el visto bueno. Los doctores aún no saben muy bien sobre dicha enfermedad, por lo que si ver al muchacho que lo provocó lo atrasa, es bueno.

Pero Tae siempre a sido un niño algo necio. A su mamá le cuesta que le haga caso. Imagínense si le dicen que deje de ver al chico que le provoca suspiros, y no sólo porque sus pulmones estén tapados por flores, sino porque su corazón deja de palpitar con tan sólo verlo. Por eso los suspiros.

Obviamente que Tae no va a hacer caso.

—Taehyung —Namjoon dice su nombre con algo de advertencia. Era obvio que Taehyung no iba a hacer caso. El chico está enamorado—. Sólo tenías que no verlo tan seguido. Eso era todo. Vamos, hay que hacerte radiografías.

Ambos levantándose de sus asientos, se dirigen para hacerle más estudios a Tae.

Esto va a tardar, siempre lo hace.

Rayos, Taehyung odia las radiografías.

**

—Empeoraste —tomando y viendo la radiografía que a Taehyung le hicieron hace una semana, Jimin dice —. Y no sólo eso, sino que esperaste una semana para decírmelo.

El rubio está un poco bastante enojado.

—Te pedí que lo dejaras de ver seguido, no que nunca más lo volvieras a ver. Taehyung, estás peor. Namjoon dijo que te tienes que hacer la cirugía. Carajo, la cirugía. ¿No lo entiendes?

Taehyung entiende que Jimin está enojado. Joder que lo entiende. Pero es difícil para Tae estar lejos de Jungkook.

Desde que lo conoció lo ve seguido, y cuando Jungkook empezó a acercarse y empezó su amistad, le fue todavía más difícil a Tae separase.

No sólo eran los sentimientos hacia el menor, sino todo lo que le hace sentir. Cuando lo toca, cuando le dice lo lindo que es. Cuando está con él.

Taehyung no puede simplemente renunciar a eso. Y llorar, las lágrimas caen con facilidad por sus mejillas cuando sabe que tendrá que hacerlo.

Jimin lo abraza cuando ve las primeras lágrimas caer. Y también llora.

La puerta es tocada cuando Jimin acuna su rostro, secando las lágrimas que caen por las mejillas, ahora rojas, de Tae.

—¿Le dijiste que viniera? —arregla el cabello de Taehyung, y seca muy bien sus lágrimas y cualquier rastro de ellas.

—Él dijo que quería venir.

Unentiendosale de los labios de Jimin. Se palpa los bolsillos de sus pantalones para verificar si sus llaves están en ellas. Y cuando siente que sí están ahí, le sonríe a Tae y se dirige a la puerta. Puerta que estaba siendo fuertemente tocada por el azabache, que no dejó de hacerlo desde que llegó.Tae se está tardando tanto en abrirla, piensa Jungkook.

Pero su pensamiento es equivocado cuando no es a su lindo castañito a quien vio cuando la puerta se abrió. Sino más bien, al mejor amigo de éste. Arruinando el buen humor que Jungkook tenía.

—Jimin.

—Jungkook.

Es su saludo cuando ambos hacen contacto visual.

Ninguno se caen bien. Se la llevan en paz por Tae. Sólo por él, sino fuera así, Jungkook le daría un gran y lindo golpe en su rostro.

No le gusta el que su castañito sea bastante cercano a el rubio. Por qué los mejores amigos se abrazan y toman de las manos a cada rato y a cada segundo del día.

No, déjenlo formularlo mejor.

¿Por qué Jimin a cada segundo del día está tocando a Taehyung?

Es decir, ¿le molesta? Lo hace. ¿Quiere que Jimin se mude de casa? Oh, por supuesto que sí. Es más, él va a ser el primero en ayudarlo a empacar.

—Nunca me ha gustado que vivas con él. ¿Qué no tiene casa?

Es el “saludo” de Jungkook, una vez cierra la puerta y está dentro de la casa.

—Hola a ti también, Kookie —sonríe con burla Taehyung, ¿en serio le molesta que viva con Jimin? —. La casa es de Jimin, soy yo quien vive con él.

Jungkook se quita la chaqueta y la deja descuidadamente sobre el sofá cuando lo ve irse hacia la cocina.

—¿Y por qué vives con él?

Taehyung abre el refrigerador y saca la jarra con agua. Abre la alacena y saca dos vasos.

—Necesito estar cerca de la universidad —sirve ambos vasos con agua, uno para Jungkook y uno para él. Y toma del suyo.

—Sabes que puedes vivir conmigo.

—Gracias, Kook, pero no te quiero molestar.

Mira el cómo Jungkook toma desu vaso.¿Por qué toma del mío?

—Mejor moléstame a mí y no al teñido.

¿Por qué viste ese tipo de playera?¿Taehyung, te está seduciendo?

—¿Y por qué he de vivir contigo? La universidad me queda cerca.

—Mi departamento está más cerca —eso es cierto­—. Y quiero vivir contigo.

¿Se toma esa noticia con alegría o trata de actuar normal? Como si lo recién dicho no le haya dejado en el piso. Figurativamente hablando. Digo, le acaba de decir que quiere vivir con él. Juntos. Los dos.

Está bien, Tae, dile que no. Que en dos días te van a operar para sacarte unas lindas y mortales flores que, oh sorpresa, Jungkook te ha estado dando. No literalmente hablando.

—¿Por qué querrías hacer eso?

NO, TAEHYUNG. ASÍ NO ERA.

—Porque quiero. Quiero estar contigo. ¿Tú no quieres?

Bueno, esa no se la esperaba Taehyung.

—Ahm. ¿Cómo?

Jungkook siempre se caracterizó por ser directo. Y se dijo a sí mismo que tenía que serlo con Tae. Y bueno, ¿por qué tener miedo si es mutuo?, ¿cierto?

—Quiero que vivamos juntos.

Jungkook, ni yo te entiendo. Sé más directo.

Pero no es que no quiera hacerlo. Eso no es lo que le vino a decir a Taehyung. Y en un principio no lo iba a hacer, o por lo menos no hoy. Pero ver al teñido salir de casa, hizo que se dijera que tenía que ser hoy.

Porque a Jungkook también le gusta Taehyung.

Moviéndose para estar junto al castaño, Jungkook, armándose de valor, dice:

—Cuando entraste ese primer día a la cafetería, yo estaba muy feliz —toma las manos del castaño con las suyas—. Te había visto antes en la universidad, pero no sabía cómo acercarme. Cuando empezaste a ir seguido, yo estaba agradecido. No te hablaba en la universidad, pero por lo menos te podía ver en el trabajo.

Taehyung está asimilando todo. ¿Van en la misma universidad?

—Cuando coqueteaba con los demás, lo hacía para llamar tu atención. Pero no funcionaba.

Oh, lindo Jungkook, claro que lo hacía. Pero no de la manera en la que crees.

—Y el cómo te comportaste la última vez en el departamento, me hizo pensar que tal vez tú sintieras lo mismo.

Y lo hace, vaya que lo hace.

Pero Tae seguía procesando. ¿Estudian en la misma universidad? Y no sólo eso, sino también que Jungkook lo vio primero.

¿De cuál se fumó Tae? O tal vez ya está en cirugía y murió en la operación.

—¿Tae?

Oh, está vivo, y esto está pasando. El toque en su muñeca por parte de Jungkook le hace volver a la realidad.

—Escucha, no necesito una respuesta. Puedes olvidar lo que acabo de dec-

Pero es interrumpido porque Taehyung lo está besando.

Joder, que lindo-.

¡Taehyung está besando a Jungkook! ¡Y Jungkook le corresponde!

Eso quiere decir que Taehyung no necesita de cirugía. Porque Jungkook todo este tiempo le ha estado correspondiendo.

Pero eso no lo sabíamos porque los dos son unos tontos que nos hacen sufrir, y no dijeron sus sentimientos hasta ahora.

Fin del primer final