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YeSung era constantemente atormentado por sus pensamientos en los últimos días, tenía una empresa que prosperaba, una enorme casa, sirvientes, dinero a montones y todo lo que alguien podría desear poseer en su vida, pero había un problema...estaba sólo. Había comprado tantas mascotas que ya no estaba seguro de cuantos tenía al cuidado de sus conocidos y de centros de animales.
Su mejor amigo KyuHyun le había comentado sobre aquella clínica; después de todo él llevaba una buena vida con su hija. Tal vez podría funcionar.
Cuando por fin se decidió, condujo hasta el lugar, era un enorme edificio de estilo colonial y bastante alejado de la ciudad, se veía como una mansión normal con un enorme jardín, llamó su atención que estuviera tan bien cuidado.
Se detuvo en la entrada para leer algunos folletos y propaganda pegada en la puerta, quedó sorprendido pues al abrirla se topó con las instalaciones más futuristas que había visto, contrastaba totalmente con el exterior.
-Buenos días...-una joven rubia y bien vestida lo interceptó de inmediato.
-Buenos días... Soy Kim JongWoon, tengo una cita.
- ¡Oh, Señor Kim! ...sígame, le mostraré nuestro catálogo, en verdad esperamos que logre gustarle alguno de nuestros prospectos-lo llevó hasta una pequeña oficina, en la mesa había una carpeta rosa con un buen bonche de hojas-en esta carpeta se encuentran todas nuestras madres, encontrará información suya también.
- ¿En qué consiste “rentar” una madre? -susurró hojeando sin poner mucha atención.
-Bueno...rentar una madre significa que durante el tiempo que se encuentre en cinta, usted tendrá él total acceso a él o ella, usted podrá hacerle lo que quiera y tratarlo como mejor le plazca, mientras no le cause un daño considerable claro, no nos gustaría que la mercancía se arruine. Será suyo incondicionalmente y a cualquiera hora. Si usted lo prefiere él no sabrá siquiera como es el bebé, además de que en cuanto nazca y se lo entreguen, no volverá a saber de él o ella nunca más.
-Bien...-pasó la vista por las páginas, no encontraba nada realmente bueno, estaba a punto de desistir, pero unos brillantes ojos castaños y una sonrisa tierna lo detuvieron.
Kim RyeoWook.
Católico.
Tipo Sanguíneo: "O"
Estatura: 1.74 cm.
Peso: 55 Kilos.
Nacimiento: Sandok-dong, Jecheon, Corea del Sur.
21 de junio 1987.
-Ese chico... ¿Está disponible? ...-por instinto preguntó, realmente se miraba tan lindo, necesitaba verlo en persona, tal vez engendraría niños lindos.
-Kim RyeoWook...claro que se encuentra disponible...es uno de nuestros "Nuevos", lleva apenas 3 años trabajando para nosotros, es relativamente poco pero ha dado buenos resultados.
-Bien, lo quiero...-sacó su chequera, firmó un cheque en blanco y se lo entregó -no me importa su costo, pero asegúrese de que sea mío.
-Con gusto señor Kim...aquí tiene-más que motivada por la gran suma que conseguirían, le entregó su expediente-conózcalo mejor mientras nos encargamos del papeleo.
Leyó toda su educación, había tenido una muy formal, por lo que quedó fascinado, hablaba coreano y chino mandarín, tocaba piano y saxofón. Si que era toda una joyita. Cada vez más llamaba su atención, de una u otra forma hacerlo suyo.
Esperó en la sala algunos minutos hasta que la mujer apareció de nuevo.
-Felicidades...Kim RyeoWook es suyo-le entregó la tarjeta de acceso y algunos papeles en un lindo folder rosa de piel, todo parecía muy formal.
- ¿Cuándo podré verlo?
-Mañana a cualquier hora...hoy se le preparará y estará listo para usted...el expediente es suyo.
-Bien...muchas gracias...-se levantó y salió del lugar, al entrar al auto hojeó nuevamente él expediente, sintió una presión en sus pantalones al imaginar a aquel jovencito bajo su cuerpo. No podía esperar más.
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