[WEDNESDAY] Improper.

Sinopsis

En un caso perdido, un impropio sentido se apoderó de aquella detective de infantería; había una sola solución a todos sus problemas, y no era más que un impropio encuentro, un impropio despiste, un impropio romance.

Genero:
Romance/Other
Autor/a:
Meiharette
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Improper.

Meses interminables, noches de desvelo en busca de una sola razón: La Srta. Redfield. Una chica de vaga edad arrebatada de los brazos de sus adorados padres, encomendados a una sola agencia que había destrozado en dos partes unilaterales a una de sus mejores agentes, su mejor detective.

Enid Sinclair revoloteo en su departamento después de haber leído aquel informe, con una excusa tan barata para dejarla fuera de ese caso: ”Aún no estás calificada, del todo..." Esas eran las palabras de su jefe al mando, aquel desenmascarado impertinente. Él mismo qué le había hecho miles de esas bazofias durante esos años de servicio.

Indignada, pensó en tantas maneras de regresar el miserable favor que le habían otorgado, pero por más que su mente criminal trató de buscar un mal para ese anciano, no encontró nada... Nada más que su búsqueda; nadie más iba a resolver ese caso, nadie encontraría a esa chica. Por más que su placa se encontrará resguardada en el escritorio de ese anciano, iba a continuar. Por sus propios medios, con o sin ley.

Enid no perdió el tiempo a la hora de llegar a esos edificios abandonados: Dentro de esos escombros se encontraba la solución a todos sus problemas, la misma solución que evitó acceder dentro de sus casos más afamados, la misma que le ponía aquellos vellos de punta. Con unos pocos pasos y algunas trampas conocidas, llegó al final de ese corredor; la misma puerta de metales longevos, con aquella huella aún impresa en ese detector... Una sonrisa se formó en su rostro al ver esa puerta abrirse como un compás.

No se sorprendió al ver un arsenal decorando la sala principal de aquel departamento, mucho menos encontrar a su delegada favorita sentada frente a millones de pantallas fuera de la realidad.

- Pareces Tony Stark frente a esas pantallas - hizo mención.

- Siempre me fascinaron los superhéroes - respondió.

Ella dio media vuelta en aquella silla, mostrando a esa mujer de baja estatura que tanto recordaba, entre ropajes oscuros, ocultos entre esas fosas mercenarias.

Tuvo que tranquilizar aquel pecho inquieto antes de hablar, antes de mirar la realidad en esos perfectos luceros.

- Necesito tú ayuda - confesó con esos nervios.

- ¿A quién estás buscando? - le preguntó.

Para su sorpresa, esa mínima pregunta le hizo tranquilizar sus sentidos. Ella esperaba una respuesta negativa, pero esa no era la mujer frente a ella, nunca lo fue.

- Me refiero a la Srta. Redfield - respondió.

Entre esas concretas facciones, una melodía resaltó de esa mujer; una risa encantadora, sí ella admitía.

- Escuché acerca de ese caso, te hicieron a un lado, ¿No? - se burló - fue público - aclaró.

- No puedo dejar las cosas de esa manera - se apresuró a esclarecer.

Esa mujer negó con la cabeza, acompañada de esa risita.

- Siempre fuiste una detective aficionada, muy justa, además - mencionó.

Enid suspiró con pesadez.

- ¿Me ayudarás, sí o no? - le preguntó.

Con aquella firmeza, ella se levantó de aquel sitio y dio unos pasos en su dirección, y sin preguntar o pedir, ella acercó su rostro en esa llevadera sensación. Con esos dedos recorriendo el filo de su barbilla y el sudor recorriendo su frente, respondió:

- Lo haré... Sí aceptas una cena - exigió.

El palpitar dentro de su pecho no se hizo esperar al mirar fijamente esos ojos abismales, tan profundos... Ella siempre se perdió en ellos, siempre perdió la cordura en sus estragos.

- Nunca dejaste de ser coqueta - fue lo primero que respondió.

- Nunca dejé de amarte - replicó. - Siempre amé ayudarte y ver esa sorpresa en esos ojos cristalinos - confesó.

Enid sabía lo que conllevaba estar a su lado, por más que el dolor lo llevará a ese extremo faldoso.

- No podemos... - murmuró.

- Lo sé, somos de bandos diferentes; sé que cualquiera que nos viera en público haría un escándalo - río - pero nunca mencioné el ir a restaurantes lujosos para tener una cena perfecta, ni siquiera debemos salir de estás cuatro paredes - mencionó.

Enid río.

- Sólo espero que tengas buenas películas - mintió.

- Cualquier película, la conseguiré - mencionó con aquel guiño - ¿Cuál fue la última ubicación de la chica? - le preguntó antes de alejarse de la chica de mechones rubios.

Enid soltó aquel aire contenido. Ella siempre le quitaba el aliento, Merlina siempre logró hacerlo... En cualquiera de sus sentidos.

- La... - tragó saliva - la casa blanca - respondió.

- Oh, la hija del presidente, ¿Eh? - se burló.

Con aquel rápido teclear y miles de códigos revueltos entre esas pantallas, un punto rojo apareció entre miles de casas fijas.

- ¿Aún mantienes el mismo número celular? - indagó.

Enid se acercó a esa silla y sin mediar palabra, respondió. En ese mismo instante, un pitido exclamó entre los pantalones de la rubia.

- Sigue la dirección, ahí encontrarás a la chica - le indicó.

- Siempre eres increíble, ¿Lo sabías? - mencionó.

Con esa mediana sonrisa entre las mejillas de Merlina, ella habló.

- Siempre lo tengo en mente - respondió.

Sin esperar un segundo más, ella tomó de sorpresa aquella corbata colorida y atrayendo a su amada, rozó aquellos labios. La contraria no fue equívoca y cedió ante el sorpresivo acto.

- Evita qué te maten, Enid - susurró entre sus labios.

Con esa típica sonrisa en el rostro de la rubia, le respondió.

- Nunca, má chere.

Con el corazón asaltando todos sus sentidos, se atrevió a tocar esos tiernos labios una vez más.