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Inter Nos [ChanBaek]

Sinopsis

Park ChanYeol lleva cuatro años ingresado en un centro de rehabilitación. Ha entrado y salido muchas veces de forma intermitente al volver a recaer. Para Byun BaekHyun es la primera vez en ese tipo de lugar y, al igual que todos, no está por voluntad propia en el centro. Estas personas se conocen ahí, en el lugar menos esperado y en el peor momento de sus vidas, pero puede que conociéndose logren avanzar, superar sus miedos y problemas.

Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo Uno: Habitación 614

Estaba sentado sobre su cama, escuchando las gotas de lluvia golpear la ventana y mirando cómo estas se deslizaban por el cristal hasta hacerse todas una en un pequeño charco en el alféizar. De pronto, la puerta se abrió interrumpiendo su paz. A pesar de oír cómo uno de los guardianes que más odiaba hablaba y explicaba cosas, ChanYeol no se giró, tampoco escuchó la voz del nuevo en ningún momento.

Solamente la irritante voz inundaba el cuarto impoluto.

—ChanYeol.

Suspiró, ya no le quedaba de otra que girarse y prestar atención. Volteó levemente en la cama, sus ojos fijos en la blanca pared y no en la persona que le había nombrado.

—¿Qué?

Su voz era más grave de lo habitual, al llevar varios días sin ser demasiado sociable, tampoco es que hablara normalmente mucho, pero charlaba con unas pocas personas cuando estaba fuera de su cuarto. Sin embargo, últimamente las escasas palabras que salían de sus labios eran frases cortas y en su mayoría monosílabos, si se dirigía a alguno de los guardianes.

—¿Qué? —preguntó el guardián, repitiendo la pregunta de ChanYeol y levantando una ceja—. ¿Dónde están tus modales? Parece que hoy tenemos un mal día, ¿no?

—¿Qué deseas, JongDae? —Volvió a preguntar de manera más formal y con cierto deje de molestia impregnado en su voz.

—Te encargo que le enseñes el sitio al nuevo y procura tratarlo bien.

Hizo un gesto afirmativo y JongDae quedó conforme con eso, se despidió con una sonrisa y salió de la habitación, cerrando la blanca puerta. El alto se giró del todo, clavando sus ojos en el chico que estaba de pie, mirando a todos lados menos hacia él. Este se hallaba mordiendo el pulgar de su mano derecha, tenía el pelo castaño claro y a simple vista parecía más bajo que ChanYeol. Llevaba un pantalón negro y una camiseta ancha de rayas azules y blancas, las mangas de ella cubrían por completo sus manos, el pelirrojo solo era capaz de ver la punta de sus dedos.

A sus pies tenía una bolsa de deporte, seguramente llena de ropa y del resto de cosas que les permitían tener allí dentro, aunque dependiendo del tipo de trastorno que tuvieras te dejaban tener ciertas cosas o no.

Se levantó dando un suspiro, hoy era de esos días que únicamente deseaba quedarse en la cama escuchando música, leyendo o mirando llover por la ventana. Pero no iba a poder hacer nada de eso porque le habían encargado al nuevo, era una faena que no le hubieran asignado otra habitación, porque si hubiera sido así en ese momento ChanYeol podría seguir haciendo nada en su cama, mientras sentía su estómago arder.

Dio un paso hacia él y ahí fue cuando el chico lo miró a la cara; no obstante, inmediatamente pasó a mirar el hombro del alto. Evitando así hacer contacto visual.

—Quitaré mis cosas de tu cama —explicó pasando por su lado y recogiendo la ropa que tenía allí tirada, al igual que un par de libros—. JongDae no me dijo cómo te llamas, yo soy Park ChanYeol.

—B-Byun BaekHyun.

Se giró con los brazos llenos de sus cosas y le dedicó una media sonrisa, que estaba seguro no fue nada convincente o sincera. No acostumbraba a sonreír mucho y pensaba que cada sonrisa que daba era demasiado forzada. Pero sentía algo de pena por el chico que tenía delante, se le veía demasiado nervioso e intimidado por estar ahí metido.

—Tendremos que ir a la sala de lavandería a pedir unas sábanas para tu cama.

BaekHyun asintió con un movimiento de cabeza, jugueteando con sus dedos. Él volvió a pasar por su lado, hacia su cama, y tiró el revoltijo de cosas a los pies de ella.

—¿Quieres ir ahora a por las sábanas o después de guardar tus cosas? —preguntó.

El muchacho lo miró dudoso, luego por unos instantes desvió la vista a la cómoda que estaba a los pies de la cama vacía.

—Después… —murmuró bajito.

—Dime algo cuando quieras ir —dijo ChanYeol, sentándose en su cama y poniéndose los auriculares, dando por terminada su conversación con el chico nuevo.

BaekHyun miró unos segundos a ChanYeol y luego se hizo con la bolsa de deporte, poniéndola encima del colchón para abrirla. Dando un largo suspiro empezó a sacar la ropa que había podido llevarse de su casa y algún libro, también tenía su reproductor de música y su PSP para poder jugar, no pudo llevar consigo nada que pudiera utilizarse como arma cortante, ya sea un espejo o cortaúñas.

Antes de llevarlo a la habitación 614 le habían hecho ir a la enfermería, en ella revisaron sus extremidades superiores, le cambiaron el vendaje de su brazo izquierdo y al ver que tenía varias marcas de arañazos, se fijaron en sus uñas largas y se las cortaron para que no pudiera seguir dañándose con ellas. BaekHyun después de eso se sentía indefenso y desnudo, aunque realmente en ningún momento lo estuvo, pues no tenía nada para aliviar su dolor emocional y eso lo hacía sentir desolado.

Por inercia llevó una de sus manos debajo de la manga derecha y empezó a rascarse, sin poder llegar a hacerse daño. Sacó la mano de debajo, molesto, y de mala forma cogió la ropa y la metió en los cajones.

No debería estar ahí, él no era un suicida, por error se cortó más de la cuenta. Pero sus progenitores no querían escucharlo, sus padres no confiaban en él y lo metieron en ese lugar de locos desquiciados con problemas serios. BaekHyun no tenía ningún problema que tuviera que ser tratado, ni mucho menos era un loco suicida. No era un loco de ningún tipo y no debería estar ahí.

Una vez que ordenó todo lo que llevaba y se calmó, levemente, se sentó a mirar la pequeña habitación y a su compañero.

La estancia era en tu totalidad blanca, con una gran ventana que iluminaba por completo el lugar, esta no tenía cortina, así que por ella seguramente se vería el patio interior o el exterior. BaekHyun no podía asegurar qué vista tenía porque no era capaz mirar a través, ya que la cama de su compañero estaba justo puesta enfrente del ventanal, pegando todo el lado derecho de ella en el cristal y haciendo imposible que se acercara a mirar por ella sin subirse a la cama.

Su cama estaba en la pared de la izquierda, si mirabas desde la puerta de la habitación. También había, para cada residente, una cómoda y una mesilla de noche, aparte de eso no se hallaba nada más en el lugar. Lo otro digno de mención eran los dibujos que había en la blanca pared en la cual estaba pegada la cabecera de la cama de su compañero, eran varios dibujos y algunas frases en un idioma que BaekHyun no conocía.

El chico que dijo llamarse ChanYeol se encontraba tumbado de lado mirando por la ventana, mientras uno de sus pies se movía al ritmo de la música que estaba escuchando. Era muy alto y delgado, puede que fuera tan esbelto por la gran altura que poseía. Iba vestido completamente de negro y lo único que llamaba la atención eran sus orejas y su cabello rojo.

La única pizca de color en esa habitación que todo era blanco y negro.

BaekHyun se preguntó por qué estaría allí, pero no creía que fuera conveniente preguntarle eso, ya que no se conocían. A él tampoco le gustaría que un total desconocido le cuestionara por qué estaba ingresado, así que su curiosidad y preguntas se quedarían guardadas en su mente; al menos hasta que creyera que era prudente sacar sus dudas, si eso alguna vez llegaba a pasar.

Comenzó a sentirse un poco culpable al pensar que ese sitio era solo para locos, ChanYeol parecía bastante cuerdo y normal. No debería tener esos pensamientos, pero la rabia y la molestia que sentía en aquel momento le hacía pensar cosas que realmente no creía en muchas ocasiones.

Dio un suspiro y como si ChanYeol lo hubiera oído se giró. Su mirada se cruzó con la de BaekHyun, que apartó su vista enseguida. El alto apagó la música y dejó su reproductor en la mesilla, a la vez que se sentaba en la cama, lo supo porque ya no escuchaba el leve murmullo de música a los lejos y la cama sonó cuando se había movido.

—¿Ya has acabado?

—Sí —respondió mirando sus dedos, como si fuera lo más interesante de la habitación—. ¿Vamos a por eso? —dijo levantándose y mirando a ChanYeol.

Aunque no directamente a los ojos, pero lo vio asentir e incorporarse. Caminó hacia la puerta, abriéndola y haciéndose a un lado para que BaekHyun pasara primero, este salió dándole las gracias. ChanYeol cerró la puerta en cuanto estuvieron ambos fuera y caminó por el pasillo hacia la izquierda, así que se situó a su lado a una distancia adecuada que no invadía el espacio personal del contrario.

El alto miró de reojo al nuevo y pensó que resultaba muy obvio que era la primera vez del chico en un centro y le dio algo de lástima, recordándole un poco a su primera vez allí. Así que a pesar de ser una persona poco comunicativa y sociable, empezó a hablar.

—¿Qué te ha explicado JongDae?

—Me dijo los horarios de las comidas y que las citas con el psicólogo me las dirían un día antes, también me comentó los horarios de las reuniones en grupo —murmuró lento, en ningún momento le miró, para ser exactos iba con la cabeza hacia abajo, casi mirando sus pies—. Pero realmente no me he quedado con los horarios de nada.

—JongDae es un idiota —dijo de manera mordaz—, debería haberte dado la guía esa de mierda que entregan cuando uno ingresa. Cuando volvamos de la lavandería pasaremos por la oficina de los guardianes y le pediremos una a MinSeok.

—Me parece bien.

Ahí murió toda conversación, pasaron por varias puertas con números en ellas y por la sala de entretenimiento. ChanYeol miraba de vez en cuando a BaekHyun y en todo momento este caminaba mirando a sus pies, se veía tan débil e indefenso.

«Víctima de bullying, probablemente».

Con solo mirarle ChanYeol sacó esa conclusión, estar tanto tiempo ahí metido y observando casi sin hablar, había adquirido la capacidad identificar únicamente con las actitudes el posible trastorno que padecía cualquiera de los ingresados, acertaba la mayoría de las veces, era otra forma pasar el tiempo. Tosió para llamar la atención de BaekHyun de nuevo. Este alzó la vista y al ver que ChanYeol lo miraba pasó a observar las paredes, se sentía demasiado nervioso para hablar, concluyó el alto.

—Si tienes alguna duda eres libre de preguntar, de algo servirá llevar tanto tiempo en este antro —añadió, sin despegar su vista de él—. Contestaré todo lo que quieras saber.

BaekHyun se mordió ligeramente el labio inferior, mientras con su mano izquierda se rascaba el brazo derecho de manera lenta. ChanYeol no se perdió detalle de ese movimiento. El castaño lo miró de reojo y por primera vez desde que llevaban juntos le mantuvo la mirada.

—¿Puedo preguntar cosas sobre ti?

—¿Tienes curiosidad sobre mí?

—Es mejor que hablar de mí —contestó el bajo, evitando la pregunta de ChanYeol—. Dijiste que responderías todo lo que quisiera saber, pero si eso no entra en todo…

—Sí, lo dije —afirmó el pelirrojo, rascándose la cabeza y dudando si en realidad quería hablar sobre él. No se gustaba y obviamente no quería hablar sobre él. Pero ya no podía negarse a hacerlo, porque él era un hombre que cumplía con sus palabras. Odiaba a la gente mentirosa—. Adelante.

—¿Cuánto tiempo llevas aquí?

—Cuatro años, aunque no del todo... Ha sido de manera intermitente.

—¿Qué quiere decir eso?

—Que he salido varias veces del centro y he vuelto a ser ingresado.

—Entonces, ¿cuántos años tienes?

Quiso saber el bajo y ChanYeol esperó a girar una esquina, y que pasaran un par de chicos para contestarle.

—Dieciocho años, ¿y tú?

—Dieciséis…

—No te preocupes por las formalidades, paso de esas cosas. —Se apresuró a decir, para que supiera que no le importaba que le llamara Hyung o no—. Por cosas así suele enfadarse JongDae o algunos otros.

ChanYeol se detuvo ante una puerta que tenía en nombre de lavandería y llamó un par de veces.

BaekHyun se puso detrás de él y miró, por un lado, cómo un chico de piel morena asomó la cabeza.

—Ah, Hyung —dijo abriendo por completo la puerta. Iba totalmente de blanco, al castaño le recordó a un traje de enfermero—. ¿Qué te trae por aquí?

—Necesito sábanas para la cama de mi nuevo compañero.

ChanYeol se hizo a un lado, para que pudiera ver a BaekHyun. El moreno observó detalladamente al susodicho, de pies a cabeza, y el bajo tuvo las irremediables ganas de esconderse detrás del pelirrojo para dejar de ser observado tan fijamente.

—Hola, soy JongIn.

—Hola, BaekHyun… —susurró.

Con suerte JongIn fue capaz de oírlo. Este miró a BaekHyun por un par de segundos más y luego se encogió de hombros, haciéndose a un lado para que entraran.

—Tenéis mucho donde elegir; tenemos blanco, blanco y más blanco.

Comentó con sarcasmo, dándoles la espalda y comenzando a caminar hacia dentro de la espaciosa habitación. ChanYeol se encargó de cerrar la puerta y, a continuación, siguió a JongIn hacia un pequeño cuarto donde se guardaban las cosas de cama, más que cuarto era un armario muy amplio.

—Estoy harto de tanto blanco —contestó el pelirrojo—, cualquiera de estos días que me dejan el tinte del pelo, teñiré mis sábanas de rojo.

—No sé si eso funcionaría y si lo hiciera dudo que al director le agrade que hagas eso, seguro que a los guardianes tampoco. También te quitarían el privilegio de teñirte el pelo.

—Aguafiestas… —respondió el alto, cruzados de brazos—. No lo haré porque, como dices, ya no me dejarían volver a tener un tinte cerca, no porque me importe lo que le agrade o no a JunMyeon y sus arpías.

JongIn dejó escapar una risita mientras le entregaba un juego de sábanas, obviamente blancas a relucir.

—¿Y YiXing? Seguro que decepcionas a YiXing-hyung si haces cosas de críos. Que ya estás mayorcito, Hyung.

BaekHyun veía y oía el intercambio de palabras curioso. ¿Qué era JongIn? No creía que trabajara allí porque había llamado Hyung a ChanYeol, eso quería decir que era menor que el alto, así que resultaba imposible que trabajara para el centro. Sin embargo, ¿por qué estaba en la lavandería? Al igual que otros dos chicos que había por ahí pululando entre sábanas, planchas y lavadoras. La curiosidad era muy grande.

—Si no hago cosas para joder a los otros tres o cuatro es simplemente porque YiXing no se merece que lo meta en líos, solo por ser mi psicólogo se llevaría parte de la responsabilidad. Como le pasaba a KyungSoo hace dos años.

Añadió con una risita, divertido al recordar algo.

—Eres muy malo —dijo JongIn con una sonrisa dibujada en sus labios—. ¿Quieres algo más?

—¿Necesitas algo más, BaekHyun?

—No sé… ¿Una colcha o dos?

—Entendido.

JongIn salió del armario y caminó otra parte del cuarto, dejándolos solos con los otros dos muchachos que estaban a lo suyo y no les prestaban atención. BaekHyun tiró de la manga de ChanYeol para llamar su atención y murmuró quedo:

—¿JongIn es un interno también.

—Sí.

—¿Entonces por qué trabaja aquí?

—Luego te lo explico.

BaekHyun asintió, en ese momento JongIn regresó con dos colchas grises y se las entregó al castaño. Después de eso salieron de ahí y decidieron ir a dejar las cosas a la habitación, porque sería molesto ir con las colchas por el centro. El camino a la habitación fue silencioso, ninguno de los dos habló; sin embargo, BaekHyun seguía teniendo muchas preguntas de las cuales necesitaba respuestas.

Una vez que llegaron a su habitación, ChanYeol le dijo que él iría a por una guía que esperara ahí a que regresara. BaekHyun se quedó en la habitación esperando a que volviera.

Sin saber qué hacer comenzó a hacer la cama.

—MinSeok dame una guía, el idiota de JongDae no le dio una a mi compañero nuevo.

El guardián miró hacia la ventanilla, nadie era más irrespetuoso en el centro que Park ChanYeol. Este no hablaba mucho, pero cuando lo hacía tenía nulo respeto a los trabajadores del lugar, a todos menos a YiXing. No sabía qué hizo el psicólogo de nacionalidad china para ganarse su respeto, pero lo logró, algo que ninguno de sus antecesores había conseguido.

—¿Perdón?

El mayor vio perfectamente cómo el pelirrojo ponía los ojos en blanco antes de volver a hablar.

—Me da una guía, por favor. El idiota de su compañero no hizo su trabajo bien.

No tenía ganas de ponerse a debatir con el chico su manera incorrecta de hablarles, el día estaba casi llegando a su fin y sus energías habituales habían ido disminuyendo a lo largo de su jornada de trabajo. Por otro lado, ese mediodía ya había tenido problemas con el alto y no pudo encontrarlo por ningún lado para que fuera a comer, el chico conocía tan bien el centro, incluso mejor que cualquiera de los trabajadores y sabía dónde esconderse si le daban la oportunidad de escabullirse. Así que MinSeok ignoró la forma que tenía de dirigirse a JongDae y le entregó lo que le estaba pidiendo.

—¿Quieres algo más, ChanYeol?

—No, gracias.

El chico se dio la vuelta y MinSeok gritó para que le escuchara.

—¡Recuerda que si no vas a la cena iremos a buscarte, más te vale estar en el comedor a la hora!

El alto no hizo ningún gesto, pero MinSeok sabía que le había oído, por la forma que se tensó su cuerpo.

ChanYeol siguió su camino, pensando en cómo librarse de ir a la cena, aunque eso era una misión imposible, pues ya había logrado evitar la comida y, si las cosas iban como siempre, a JongDae le tocaba vigilarlos a la hora de la cena. Era complicado librarse del guardián de la eterna sonrisa.

Pasó por enfrente del comedor y para su mala suerte el susodicho lo notó pasar por delante, dejó de prestarle atención a otro de los internos y fue a por él, ChanYeol aceleró el paso y JongDae tuvo que correr para alcanzarlo, lo sujetó del brazo e hizo que se detuviera. El pelirrojo no dijo nada, apretó sus labios y lo miró con el ceño fruncido desde su privilegiada altura.

—No te vas a librar de mí como hiciste al mediodía con MinSeok. Tienes que traer a BaekHyun, él no sabe dónde queda el comedor, así que no te queda de otra que venir.

JongDae sonrió de manera amable y cálida; no obstante, ChanYeol no veía nada de eso en ella. Solamente veía burla, una que en realidad no estaba en el rostro del mayor, pero que el menor la percibía igual. Jaló su brazo de forma brusca, siguiendo su camino, a lo lejos escuchó al guardián alzar la voz para hacerse oír:

—¡Es por tú bien, ChanYeol!

Ellos que sabían qué era bueno para él, desde luego la comida no era buena para su cuerpo. Lo hacían gordo y que la gente lo rechazara, como antiguamente. ¿Por qué no podían dejarlo en paz? Ya había engordado lo suficiente por estar ahí tantos meses metidos. Le obligaban a ingerir alimentos y luego lo vigilaban para que no pudiera vomitar. Si llegaba al extremo de no comer, se lo iban a meter por sonda y cuando tuvo dieciséis años aprendió que eso no era una experiencia muy agradable que digamos.

Llegó a su habitación malhumorado, dio un portazo al entrar y se percató que el castaño dio un pequeño bote sentado en su cama por su estridente entrada.

BaekHyun solo llevaba unas pocas horas con ChanYeol, pero por la expresión de su cara supo que no debería atacarlo a preguntas; de hecho, cuando le entregó la guía, simplemente le dio las gracias y no habló más, dándole su espacio.

El resto de la tarde pasó en silencio, lo único que se escuchaba era la lluvia constante de fuera que golpeaba contra el ventanal. BaekHyun leyó la guía que le había dado ChanYeol y este pasó todo ese tiempo escuchando música, mirando llover. De vez en cuando cambiada de posición, pero no miró en ningún momento hacia BaekHyun. Fueron horas en silencio, pero al menor no le molestaba, estaba acostumbrado a la soledad y el silencio.

A eso de las nueve se escuchó por megafonía a alguien anunciando la hora de la cena, BaekHyun miró a ChanYeol, que estaba tumbado boca arriba, parecía dormido. Se levantó y se acercó al alto.

—¿ChanYeol?

Este no se movió, BaekHyun se dio cuenta de que su respiración era pesada. Obviamente, estaba dormido, así que tocó su hombro y lo movió con delicadeza. ChanYeol abrió sus grandes ojos y los clavó en los de BaekHyun, lo miró como si no supiera donde estaba y sin saber quién era el que se hallaba frente a él. Fue cuestión de segundos, después de eso se quitó los auriculares y se sentó. El bajo dio un par de pasos hacia atrás para darle espacio. El pelirrojo miró el reloj que tenía en su mesilla y suspiró como si estuviera harto del mundo.

BaekHyun pensó que eso era algo que tenían en común, aparte del hecho de estar encerrados ahí en contra de su voluntad.

En silencio observó cómo se levantó y con un simple “sígueme” salió de la habitación, BaekHyun fue detrás de él y cerró la puerta. Los pasos del alto eran lentos, pesados. Para el castaño fue muy obvio que no quería llegar al comedor y por eso estaba caminando tan despacio, pero por muy lento que caminaran igualmente llegaron. JongDae clavó sus ojos en ellos cuando los vio a la distancia y sonrió nada más los tuvo delante.

—Por aquí, en esa mesa.

Los llevó a una mesa donde estaba JongIn sentado y otro chico más. ChanYeol se sentó y a un lado BaekHyun. Cuando este se dejó caer sobre la silla, JongDae no tardó nada en quitar el cuchillo de su lado.

—Ni se os ocurra darle nada punzante o con filo a BaekHyun, si no vosotros seréis castigados al igual que él.

Se sintió jodidamente avergonzado y observado por tres pares de ojos. Ahora, en ese mismo instante, entendió la aversión que sentía ChanYeol hacia JongDae. Era un hombre con nulo tacto y su sonrisita constante no ayudaba a tenerle algo de aprecio, BaekHyun no confiaba en las personas tan sonrientes. No creía llegar a tenerle aprecio al guardián, mucho menos después de acabar de exponerlo.

¿No sé supone que la gente que trabajaba en esos sitios debía tener más tacto?

Bajó la vista y clavó los ojos en la estúpida mesa, no le gustaba ser observado y juzgado. Odiaba esa sensación que estaba empezando a sentir en su cuerpo. Descendió ambas manos y empezó a rascar su pantalón de manera lenta, pero constante, aunque sus ganas de aumentar la velocidad iban subiendo. Simplemente con eso no lograba librarse de esa sensación que le estaba ahogando, pero no quería atraer más la atención sobre él y si comenzaba a rascarse de forma errática eso lograría.

De pronto sintió una gran mano rodear su muñeca izquierda, BaekHyun alzó la vista. ChanYeol lo miraba con fijeza, no le sonrió ni le dijo nada. Pero simplemente con los ojos fijos en los suyos supo que sabía lo que le pasaba, o al menos lo comprendía de alguna forma. El castaño se quedó mirándolo unos segundos y después apartó sus ojos de las pupilas oscuras del alto, a los segundos notó que este retiraba su mano.

El toque del pelirrojo logró que dejara de rascarse y la sensación que estaba asfixiándolo desapareció poco a poco, dejando solamente un pequeño rastro de incomodidad en BaekHyun.

La comida fue llevada y ChanYeol se pasó todo el tiempo revolviendo la pequeña porción, dando diminutos bocados despacio. BaekHyun había terminado y estuvo esperándolo hasta que fueron unos pocos en el comedor. Al final el más bajo fue despachado por un guardián y tuvo que irse, se fue de allí teniendo una ligera idea de lo que le pasaba a su compañero de cuarto.

Cuando ChanYeol volvió a la habitación eran más de las once de la noche y venía con cara de pocos amigos. BaekHyun estaba metido en su cama, ya con ropa para dormir mientras jugaba a la PSP. ChanYeol le dedicó un seco “hola” al castaño y se fue directo a la cómoda, se quitó la ropa, tirándola al suelo. Quedando por unos segundos solamente en ropa interior, BaekHyun apartó la vista en ese instante avergonzado de verlo.

Luego de ponerse el pijama, ChanYeol se metió en la cama, tumbándose mirando hacia la ventana. Aun así, BaekHyun podía observar su cara desde su lugar, el alto no podía ocultarse por la forma que estaban las camas puestas.

Para su propia sorpresa, moría de ganas por saber más de ChanYeol, este a momentos parecía una persona accesible y a otros era alguien difícil de tratar. La actitud del alto en ese instante gritaba no molestar, pero BaekHyun no era bueno conteniendo su lengua y por eso había acabado en muchos líos. Apagó la PSP, la dejó debajo de su almohada y se tumbó de lado para poder mirar el bulto que era el alto bajo las mantas.

—Estoy ingresado aquí por intento de suicidio, pero realmente no me intenté matar… —BaekHyun se detuvo, a la espera de algo, algún gesto para que se callara, pero no fue así—. Solo me corté un poco, no quería que fuera profundo —murmuró más para sí que para ChanYeol, aun así, este lo escuchó.

Lo supo porque lo vio moverse un poco.

—Anorexia —dijo en voz baja y grave, más grave de lo que ya tenía la voz ChanYeol—. O bulimia… Realmente no veía una diferencia entre ambas. En pocas palabras dejé de comer al principio, si puedo evitarlo no como y si me obligan a hacerlo vómito, al menos si me dan la oportunidad.

Después de ese intercambio de palabras hubo un silencio espeso y casi palpable, ninguno de los dos sabía qué decir y, realmente, no tenían nada que añadir.

—Buenas noches, BaekHyun —susurró ChanYeol, minutos más tarde.


—Buenas noches —contestó el castaño también en un murmullo y apagó la luz, cerrando los ojos


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author

Dios como extrañaba esta historia, la leí por primera vez en Wattpad cuando salió

un año

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