01
-Sunghoon y Soobin, dejen de susurrarse y presten atención a la clase.
Los sonidos de ambulancia por parte de sus compañeros no se hicieron esperar.
-Silencio. Repitió de nuevo la
profesora. Como decía; el movimiento LGTB o movimiento de libre orientación sexual bla bla bla.
Eso escuchaba el pelinegro. A él no le importaba si los homosexuales ganaban a los heterosexuales, o si los gays gobernaban el mundo. Lo único que quería era que Niki (el chico más lindo ante sus ojos) le haga caso.
Soobin era uno de los chicos populares de todo el colegio, y Sunghoon también lo era, pero la diferencia era que este último no tenia pareja, mientras que el peli-azul sí.
El timbre tocó interrumpiendo el relato de la mujer y esta soltó un suspiro.
-Salgan a su receso.
"Libertad"
Eso era lo que pensaban aquella manada de alumnos que corrían.
Estaban encerrados en una cárcel, ellos eran manipulados por un estricto control. Y cuando el timbre sonaba, todos muy obedientes se levantaban festejando, para luego "salir" a otro lugar cerrado, que era la cafetería.
Y cuando este timbre sonara de nuevo. ellos volverían como prisioneros a sus carpetas.
-Hoy comeré con Jungwon. -Le informó su amigo, haciendo que el palido abriera la boca ofendido.
-¿Vas a dejar a tu amigo por tu novio?
-Suena bien-bromeó Soobin, sacando dinero de su mochila.
-Ey, no seas malo. Estoy en una crisis; Nishi no me hace caso, pareciera que ni siquiera me nota.
-¿Y qué quieres que haga, Sunghoon? ¿Ponerme a llorar por amor como tú? Lo siento, pero tengo un enamorado y este me está esperando ahora mismo en la cafeteria, si no llego a tiempo se enojará. -El peliazul salió del salón dejando solo al menor-
-Dominado -susurró con un puchero-
Al parecer los gays sí gobernarían el mundo.
Taehyun entró al salón para sacar su celular y al parecer notó el rostro deprimido del pelinegro. Lo pensó dos veces antes de dirigirle la palabra.
-No quiero ser amable contigo, pero ¿Qué te pasa?
Sunghoon levantó la mirada para después poner cara de cachorro, Taehyun lo observaba como si fuera un bicho molestoso sin vida, esa mirada antipática de siempre que le dedicaba a los tipos populares.
-Nadie me quiere.
El hizo una mueca y se acercó sentándose a su lado, prendió su celular quedándose callado unos segundos y así enseñarle una foto.
-Él es HeeSeung. -Le dijo y Sunghoon miró el celular, viendo un chico de cabello castaño tomando jugo por una pajita, y al parecer leyendo un libro.
-Sabes que desde hace cuatro meses estoy con Beomgyu -El palido asintió- Pues... la realidad es que él nisiquiera me notaba, una chica me dijo que HeeSeung tenia algo así como poderes mágicos. -El pelinegro sonrió de manera burlona ante esa teoría, recibiendo un golpe en su costilla que inmeditamente sustitulló su sentimiento burlón por una mueca de dolor- La cosa es que él me ayudó a estar con mi bebé, así como ayudó a otras 30 parejas más. Deberías pedirle ayuda.
Sunghoon lo miró incrédulo.
-¿De qué colegio es él? -Preguntó.
El joven rodó los ojos por la idiotez del chico que tenia en frente.
-En el nuestro, solo que es un año mayor. Tiene dieciocho
El menor abrió su boca en una "O" para luego echarse reír, mientras Taehyun lo miraba con una ceja alzada.
-¿Quieres que le pida a un niño solo un año mayor que yo con "poderes mágicos" que me ayude a estar con Niki?, ¿Es una broma, Taehyun?
-Haz lo que quieras. A toda persona que ayudó, hizo que esté con la que le gustaba. Si no quieres tener fe, sigue llorando por tu crush inalcanzable.
Tae se levantó, empezando a caminar hacia la puerta.
Hasta que el chico pronunció su nombre de forma insegura.
El sonrió triunfante.-¿Sí?.
Sunghoon pareció pensarlo, pero después preguntó decidido.
-¿Cómo decias que se llamaba?
-Lee HeeSeung está en el salón cuarto "A" del segundo piso y sale a las cuatro de la tarde.
Sunghoon anotó mentalmente toda la información y asintió.
-Gracias, supongo. -HeeSeung asintió sonriendo y salió del salón, dejándolo solo-

-No me siento bien -Murmuró el castaño al lado de la profesora que recién había llegado-
Esta soltó un suspiro.
-Puedes retirarte.
La mueca de dolor cambió por una sonriente cuando recogió su mochila y todos sus compañeros lo empezaron a ver con envidia.
Salió del salón en dirección a la biblioteca, que llevaba por segundo nombre "lugar para dormir". El eco de las voces de los profesores dando clase estresaban lo suficiente como para caer dramáticamente en el sillón que adornaba la entrada del lugar lleno de libros apenas llegó, puso su mochila en el suelo y su cuerpo delgado sobre el mueble.
Era incómodo, pero ¿a nada?
Todo esto era visto por el bibliotecario
-¿Qué piensas que haces?-regañó, empujándolo y haciéndolo caer de su "cama" al piso-
-Ouch -soltó un quejido, mirando desafiante al hombre-
-Levántate. Si vas a estar aquí por lo menos ayuda a ordenar.
El castaño hizo un puchero, recibiendo unas libros en manos y mirando como JiSung se acomodaba el cabello castaño.
-Voy a salir un momento -dijo el mayor-
-A donde te irás, pillin -bromeó HeeSeung, en el mismo instante donde el mayor le tiraba una pelota de papel en la cara-
-Si alguien viene, lo ayudas, por favor.
-Ok -susurró, viendo como el castaño salía del lugar-
Camino hacia los estantes cerca de la puerta y miró la sección de cada libro. Tomó la pequeña escalera y subió en ella, disfrutando del perfecto silencio que invadia el lugar.
Ya estaba por bajar, se agarró de un lado de la escalera y puso un pie en el vacío, justo en el mismo instante donde un imprudente pelinegro abria la puerta estruendosamente, asustándolo.
Fue inevitable tirar los libros al desconocido y que un grito saliera de sus labios.
Una vez en el suelo, mirando con miedo el cuerpo semi-inconsciente que estaba tirado a su lado, tomó un respiro, tranquilizándose para ver quien fue a la persona que mató.
Park Sunghoon
El castaño abrió los ojos de manera sorprendida al ver el rostro que tenía la nariz sangrando.
-Oh no, que miedo.
Luego de casi matar a un tipo de un año menor, y este despertara, HeeSeung decidió cometer un acto amigable que era sanar a aquel chico.
Sacó algodón, alcohol, y un par de guantes, estos últimos se los puso para después acercarse al pelinegro.
-Siéntate. -Señaló con su dedo un sillón, el palido inmediatamente se sentó y HeeSeung empezó a echar alcohol en el algodón-
-Sabes que no es necesario ponerte guantes para esto, ¿cierto?-Dijo el rubio levantando un poco el rostro para que HeeSeung haga su trabajo-
-Sí, pero me da asco. -Respondió simple, recibiendo una cara ofendida del menor-
-Ouch, duele. -Se quejó-
-Nisiquiera te he tocado, niñita -El pelinegro se ofendió aún mas-
Esperen, ¿ese no era el chico de la foto?
Rayos.
¡Sí lo era!
¡Él era cupido!
-¡Tú eres HeeSeung! -Exclamó Sunghoon, haciendo que el castaño se asustara y de casualidad metiera el algodón con alcohol en su ojo-
Oops.







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