Prólogo.
Cuando mis ojos están cerrados, el monstruo no puede verme.
Cuando canto una canción en mi cabeza, el monstruo no puede oírme.
Cuando finjo que mi habitación es un patio de recreo donde juego al escondite, el monstruo no puede encontrarme.
La oscuridad debería asustarme.
Debería preocuparme encontrar más monstruos...
monstruos más temibles que él.
Pero no tengo miedo.
Aquí es seguro.
Cuando estoy dentro de mi cabeza...
Él.
Nunca.
Puede.
Tocarme.
𝐀𝐃𝐕𝐄𝐑𝐓𝐄𝐍𝐂𝐈𝐀*
𝐄𝐧 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐬𝐞 𝐞𝐧𝐜𝐮𝐞𝐧𝐭𝐫𝐚𝐧 𝐭𝐞𝐦𝐚𝐬 𝐬𝐞𝐱𝐮𝐚𝐥𝐞𝐬 𝐞𝐱𝐭𝐫𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐲 𝐯𝐢𝐨𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐞𝐧 𝐜𝐢𝐞𝐫𝐭𝐚𝐬 𝐞𝐬𝐜𝐞𝐧𝐚𝐬, 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐨𝐝𝐫𝐢𝐚𝐧 𝐝𝐞𝐬𝐞𝐧𝐜𝐚𝐝𝐞𝐧𝐚𝐫 𝐚𝐧𝐠𝐮𝐬𝐭𝐢𝐚 𝐞𝐦𝐨𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥. 𝐒𝐢 𝐞𝐫𝐞𝐬 𝐬𝐞𝐧𝐬𝐢𝐛𝐥𝐞, 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐭𝐢.