Capítulo 1
Eran las vacaciones de 1992, y durante todo un año, me la pase suplicando que no me dejaran ir a la dichosa escuela llamada Hogwarts, se preguntaran ¿Por qué? Y la respuesta es esta.
Durante toda mi vida, he viajado con mis padres, y más cuando ambos se divorciaron, por lo que para mis otros hermanos se quedaron con mi padre, que llevaba siendo el mejor jugador profesional reconocido en el mundo mágico, por llevar varias veces a Inglaterra a las finales de los mundiales, pero ahora era un Entrenador de las grandes ligas internacionalmente, por lo que viajaba tanto, aunque ahora, se ha dedicado a crear su propio equipo los ”Crowned-Kings" -muy original- por lo que ya tiene que estar fijo en Gran Bretaña, porque si su equipo de Quidditch no gana la liga, será el fin del mundo y solo en eso habla, piensa y duerme. En Quidditch. Tanto así, que antes de que pueda siquiera gatear, mi padre me hizo montarme en una escoba, para ser la mejor jugadora de la historia en el quidditch, siendo que en mi biografía salga “Antes de aprender siquiera a sentarme monte una tonta escoba”.
Esa es la razón, por la que no me he queda con mi padre y tampoco quería seguir compartiendo aire contaminado con mis hermanas y hermanos, pero mi mamá es otra cosa, mi mamá es de esas personas que son muy activas, y su trabajo se lo deja. Mi mamá se dedica a encontrar libros mágicos, bastante antiguos enfrentándose a las múltiples trampas y adversidades que estos le puedan traer. Pero también se dedica a encontrar libros muggles aburridos. Odio cuando se mete una tienda y la tengo que sacar haciendo un desastre.Es como sacar a mi segundo par hermanas mayores de una tienda de ropa.
-Bien, mamá, vámonos de aquí, porque si no los libros me van a matar de aburrición -dije tirándome en el suelo y esperando que el anaquel tratase de venirse abajo, pero yo, por el contrario de mi familia, era una completa squib, no he presentado ningún aire o estornudo de magia.
Aunque las únicas pruebas que tengo son, en los problemas que me meto.
-Des, lee un poco de otra cosa, que no se han los libros que rescato -me sugiere mi mamá, poniendo otro libro en la pila que estaba haciendo para comprar-. Así sabrás porque me gusta buscar libros, encontrarlos y ponerme ansiosa por lo que tendrán en cada página.
-Es porque no entiendo la diversión de estos tontos libros -replique tomando uno. “La liada” -. La liada -leí el titulo-. No estoy liada -replicaba tirándolo.
-Es la Ilíada -rie mi mamá, tomando cerrando el otro libro que habia agarrado del anaquel, el cual estaba enfrente de mi.
-Salud -dije sentándome y enderezandome-, ¿Puedo acompañarte a Roma?
-Claro... No -sentencia de malhumor-. Ya habíamos hablado de eso Des, este año entras a la escuela de Hogwarts, ¿Cómo esperas convertirte en una buena bruja sino tienes una varita o sabes los hechizos?
-Bueno, me sé hechizos y todas esas cosas, pero soy una squib mamá.
-No es cierto, Des -dice tomando la pila de siete libros y me señaló la otra, para que la lleve al mostrador-, ya has hecho magia accidental, provocando muchos accidentes -voltee los ojos con enojo, mientras soltaba un suspiro-. Además no sé nada de esa escuela, tan solo las mentiras que Ophelia y Olivia dicen.
-No les creas todo lo que dicen -me sugería, cuando estaba pagando.
-Además, tu no estudiaste en Hogwarts, sino en Beauxbatons y mi padre estudio en Durmstrang, ¿Por qué no estudio en una de esas? -pregunte saltando en mis pies, mientras cargaba el bonche de libros para irnos al campamento que estaba enfrente de Crimea, donde el libro más antiguo de la sociedad mágica estaba enterrado, a por lo menos a unos diez metros y un camino de varios kilómetros, por lo que pasado mañana seria el día en que mi mamá fuese por el desafiaría todas las adversidades para encontrarlo.
-No te gustaría, si contrabajo soportas a tus hermanas, no imagina estando con ellas -ríe, mi mamá mientras caminábamos.
-Es que no sé cómo venimos del mismo útero -le reclamó-, pero podría estudiar en Durmstrang.
-Des, ¿Por qué no quieres estudiar en Hogwarts?
-Es aburrida, demasiado aburrida, si mis hermanas y hermanos se divierten, son aburridas -señalaba exasperada, pero aunque mis hermanos me cayeran bien, quería seguir estando con mi mamá, siempre es divertido, leer lo que ella encuentra, saber lo que hizo, eso era agradable, pero habían veces que mi mamá terminaba mal, se lastimaba o se hería, y si no estoy yo aquí, ¿Quién me lo diría?
Llegamos por fin al campamento, donde un viejo colega de mi mamá y también, su nuevo novio, se llamaba Caleb Foster, llevan saliendo desde hace un año, y bueno, es muy guapetón, pero no me agrada para mi mamá, debido a que parece de esos que coquetean con todas y las tiene comiendo en la palma de su mano. Pero como mi mamá es diferente, no la tiene comiendo de su mano, por lo contrario, ella lo tiene besándole los pies, por lo que procuraba ganarme a mi primero, para impresionarla.
-Cal, gracias por la cena -sonríe mi mamá, ya que buscar comida para mí, siempre es un lio, debido a que yo estoy intentando ser vegetariana, aunque sigo comiendo productos lácteos y cosas con huevos, sigo matando a los pequeños pollitos. Pero les impido que sufran de la matanza cuando se han grandes o la explotación de que se han utilizados como alarmas despertadoras.
-Macarrones con queso -dije babeante, tirando los libros en la entrada y yendo a la mesa.
-Sabía que eran tus favoritos -dice guiñándome un ojo.
-Ya vas por buen camino, Cal -pero antes de sentarme mi mamá me hizo su ruidito fastidioso, lo único que no voy a extrañar de ella, su perfeccionismo, su necesidad de que este todo como ella quiere.
-Caleb estudio en Hogwarts, Des -me señaló mi mamá bastante emocionada-. ¿Por qué no le preguntas?
-Preguntarme, claro, Des, muñeca -le voltee inmediatamente, lanzándole rayos laser de mis ojos, y quedo hecho polvo, mientras mi mamá me gritaba por usar mis poderes tan adrede. Eso hubiese pasado si es que tuviera esos poderes.
-Caleb, odio que me digan apodos cariñosos -dije los más serena posible, Caleb sonrió un poco asustado, debido a mi serenidad.
-Cierto, se me olvida -responde desconcertado, mientras yo chasqueaba la lengua.
-Los puntos que ganaste por el macarrón los perdiste con el “muñeca” -fingí la voz mientras ponía la bolsa en la mesa de entre las camas y me iba a sentar.
-Perdón -rio nerviosamente, viendo a mi mamá-. Te puedo decir que en Hogwarts hay cuatro casas, una se llama...
-Engreídos, los atolondrados, buenos para nada y crueles, si ya me han dicho mis hermanos -dije dando el primer tenedorazo a mi comida.
-No, se llaman Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin -me corrige mientras yo volteaba los ojos.
-Les digo así, porque mis hermanos están repartidos en ellas, aunque bueno, solo faltamos Rima y yo, las feas y los horrendos, ¿no?
-Cada nombre que le pones a tus hermanos -me regaño mi mamá, tomando de un poco de jugo de calabaza.
-Ha cierto, no le puedo poner horrendos, si Orrenda (Ophelia) se los gano primero. Hay les dare un nombre.
Mi mamá rio por lo bajo, fingiendo que mis apodos no le daban risa. Pero decidió aguantar la y pregunta algo más a Caleb.
-¿En qué casa estuviste, Cal?
-Yo estuve en Ravenclaw -responde con una sonrisa.
-Puntos menos, Cal -canté cuando volvía a comer más macarrones.
-En esa casa esta Orrenda y Aceite -pero mi mamá me miro, cuando yo me reí de que dijo los apodos-. Ophelia y Olivia, me hace mal compartir tiempo con mi hija -se puso a reír entonadamente-, en vez de que yo te cambie a ti, tú me cambias a mí -rio mi mamá y yo reí con ella.
-Pero no todos somos engreídos, yo no lo soy -y voltee los ojos, el silencio que reino sobre la mesa, fue señal de una cosa, tanto mi mamá como yo creemos que Caleb es un engreídos, y pasamos una noche de lo más divertida. Molestaba un tiempo a Caleb y mi mamá salía con sus cosas, yo también salía con las mías y después no reíamos, pero ese buen momento fue acabado por Caleb.
-Entonces nos despediremos de Des...
-Pasado mañana, por la mañana-dijo mi mamá mirándome apenada por el buen tiempo que la pasábamos juntas, estar con mi papá es una tortura y mas cuando están todos mis hermanos juntos.
-Que lastima -dijo sin sentirla verdaderamente-, si fueras de provecho con la búsqueda, tal vez y tu madre piense dejar que te quedes.
-No le metas ideas, Caleb -gruñe mi mamá que lavaba los platos-, la búsqueda de mañana será bastante peligrosa, ya tenemos todos los planos, mañana los repasaremos y en la mañana que se vaya Des, yo entrare ahí.
Respire hondo y solté un suspiro, me dirigia a mi cama, cuando en mi cerebro se encendio un foco, Caleb era una genio engreído, mañana que den el repaso, yo me camuflare dentro del repaso, me lo aprenderé muy bien y entonces, en la noche, cuando mi mamá se haya dormido yo ire y traeré el libro.
Caleb es un genio.
Hola, esta es mi primera novela en la existencia, muchas gracias por leer este capitulo, espero que les guste y puedan darme pequeñas criticas y recomendaciones para mejorar mi escritura y redacción.
Voten y Comenten.
-Mortovel