Capítulo 1
Taehyung se puso en cuclillas detrás del coche, esperando la señal de Yoongi. ¿Cómo de a prueba de balas eran estos coches? Hace treinta años, los hacían como tanques. Su padre aún tenía uno, lo llamaba su yate terrestre. Ahora… bueno, desde luego no eran de titanio.
El sol brillaba, calentando su cara, haciendo que el sudor
resbalara por su pelo y cayera en el cuello de su ya empapada
camisa azul marino. Los chalecos antibalas eran calurosos y
pesados, pero eran un mal necesario. Era el último martes de
mayo, pero la temperatura rivalizaba con la de mediados de julio.
Joder, detestaba las redadas a mediodía en los soleados días
veraniegos. El brillo del sol significaba que no tendrían ventajas en
cuanto a la visibilidad, y un destello inoportuno podía cegar a
cualquiera en un momento crítico.
Deslizó la palma de la mano por su frente. Si por lo menos
fuera encubierto, podría llevar una bandana para empapar el
sudor. El olor acre del alquitrán calentándose en el asfalto batallaba
con el del pescado podrido y la basura del cercano mercado del
distrito. Deseaba poder esperar a los refuerzos, pero él sólo llevaba
como detective tres años. Yoongi había estado haciendo esto mucho
más tiempo, y tenía que inclinarse ante su mayor experiencia. Su
compañero podría ser taciturno y reticente, pero era un oficial
dedicado y eficaz. Taehyung confiaba en él con su vida.
Tal y como debía ser.
Yoongi se puso en posición junto a la puerta delantera del edificio y le dio la señal que había estado esperando. Tirando de la parte delantera de su chaleco una última vez, Taehyung se movió sigilosamente para cubrir la parte trasera del edificio, manteniéndose pegado al muro, fuera de la línea de visión de cualquiera de las ventanas.
Minho, uno de los informadores de Yoongi, lo había contactado y
dado un soplo sobre un sospechoso. Yoongi dijo que había que
seguirlo de inmediato, y Taehyung confiaba en que su compañero haría
lo que fuera mejor, incluso aunque el soplo fuera por un caso que
ni siquiera era suyo. Pero Yoongi tenía contactos en todas partes, y
no podía hacer daño ganarse unos cuantos elogios de la brigada de
narcóticos.
Con su Glock[*] en ristre, la familiar empuñadura lo mantenía
centrado mientras esperaba la inevitable salida por detrás cuando
un oficial se presentaba delante. Se estiró para echar un vistazo
por la sucia ventana. No había nadie. Ningún movimiento. Nada
que sugiriese que la habitación que observaba hubiese sido usada
en mucho tiempo. Una capa de polvo cubría la mesa y las sillas.
[*] Es una serie de pistolas semiautomáticas, o automáticas en el caso de la Glock 18, diseñadas y producidas por el fabricante Glock Ges.m.b.H.
Yoongi gritó en la entrada lo bastante alto como para que Taehyung lo
oyese, llevando su atención de vuelta a la puerta. Casi simultáneamente, Yoongi le dio un puntapié a la puerta delantera y el edificio explotó, lanzando a Taehyung hacia atrás.
La luz le hacía daño en los ojos, pero Taehyung no podía cerrarlos más de lo que ya estaban. Deseó poder cerrar también los oídos ante aquel pitido infernal.
—¿Está usted despierto? —preguntó una estridente voz femenina.
Él se estremeció.
—Vamos, es hora de levantarse.
El pitido era regular, rítmico… como un monitor cardíaco. Claro.
Debería haberlo deducido por el intenso olor a antiséptico. Estaba
en un hospital. Los monitores debían de haber alertado a alguien de su vuelta a la consciencia.
—¿Qué ha pasado? —Dios. Esa no parecía su voz, parecía la de
alguien que hubiese tragado grava para desayunar. Además,
hablar dolía como el infierno.
—¿Puede abrir los ojos, Detective Kim?
No lo creía, ni en broma. —Demasiado brillante —se las arregló para decir.
Un dolor persistente empezó en las sienes. Otras partes del cuerpo amenazaban con unírse, que no es que estuviera deseándolo, pero demonios, por lo menos significaba que no estaba muerto.
La intensidad de la luz descendió, y Taehyung levantó sus párpados.
Una enfermera con –intentó enfocar la vista- osos de peluche en
su uniforme lo miraba, sosteniendo un portapapeles y garabateando unas pocas notas con el bolígrafo más ruidoso jamás creado.
—Tengo sed.
A pesar de tener una voz lo bastante aguda como para quebrar el cristal, la mujer le sonrió con simpatía.
—Lo sé. Pero no puede tomar nada hasta que lo vea el médico.
Gentilmente, le dio unas palmaditas en el hombro y abandonó la habitación, con un chirrido de sus suelas de goma que le hizo
estremecerse.
¿Qué demonios había pasado?
Intentó mover cada miembro, cautelosamente, para ver dónde
le dolía. Nada se sentía tan doloroso como su cabeza, pero algo le
pasaba a su lado izquierdo, a su brazo y pierna. Sus ojos exploraron la habitación, pero no encontró nada que le indicara la fecha, ni siquiera la hora. Lo último que recordaba era meterse en el coche con Yoongi después de recibir un chivatazo. ¿Habían tenido un accidente de coche? ¿Le habían disparado? Tratar de recordar envió punzadas de ardiente agonía por toda su cabeza. Dejando escapar un suspiro, se relajó cuanto pudo en la losa de granito al
que el hospital llamaba camilla.
Aunque lo único que quería era arrancarse la VI1[*] y salir hecho
una furia al pasillo, exigiendo que alguien le explicase qué estaba
pasando, en realidad, lo asustaba que al hacerlo sólo consiguiera
que todo le doliera más. No se había sentido peor en su vida, y no
tenía intención de averiguar cuánto podía llegar a empeorar.
[*] son estas maquinas que tienen en los hospitales; seguro las vieron en películas.
El inconfundible sonido de una pareja irlandesa discutiendo en el pasillo se filtró en la habitación. Se relajó aún más. Si sus padres no lograban convencer al médico de que se diera prisa en dejarlos pasar a verlo, en cuanto aterrizaran sus hermanos y hermanas, el personal del hospital haría lo que fuera para librarse de la
estridente familia lo más pronto posible.
—¡Es mi pequeño el que está ahí dentro!
Uff. Se estaban acercando, y Taehyung esperaba que, o consiguiesen calmar a su madre, o les dejasen entrar, porque su madre se estaba poniendo de los nervios, y su voz le martilleaba
en el cerebro.
—Señora Kim, señor Kim. El doctor está de camino, se lo prometo. Vengan conmigo a la sala de espera, no tardará mucho.
La voz firme pertenecía a su jefe. ¿Qué estaba haciendo aquí?
¿Confirmaba eso que lo que quiera que hubiese pasado tenía que
ver con la redada a la que se dirigían? ¿Por qué no podía recordar
lo que había pasado? ¿Y dónde cojones estaba Yoongi?
1 Vía intravenosa.
Taehyung llevó su mano derecha a la cabeza y frotó suavemente.
Dios todopoderoso, necesitaba algún narcótico, o demonios, puede
que una decapitación no estuviera tan mal.
—Detective Kim. —Una mujer con una bata blanca entró en su habitación—. Soy la Doctora Hwang. ¿Qué tal la cabeza?
—Duele. —Ahí estaba esa voz quejumbrosa otra vez—. ¿Qué
ha pasado?
—Dentro de un momento. ¿Náuseas?
—No, en realidad no. —No era mentira, pero tampoco es que
fuera a comer nada.
La Dra. Hwang asintió cortante e hizo unas pocas anotaciones
en un portapapeles antes de soltarlo, y destapó el lado izquierdo de la cama. Taehyung intentó echar un vistazo, a pesar de la tensión que supuso para sus ojos, y vio un enorme y largo vendaje cubriendo su brazo. ¿Estaba roto?
La doctora retiró el vendaje, dejando al descubierto numerosos puntos negros a lo largo de un corte irregular que se extendía por la cara interna del brazo, desde la mitad del bíceps hasta la muñeca.
—Tiene suerte, Detective Kim —murmuró la doctora a la vez que exploraba con delicadeza la… no lo llamaría una incisión.
Ningún cirujano respetable haría un corte así de desigual e irregular—. No se ha roto ningún hueso.
¿Esa era su definición de tener suerte? Al ser consciente del daño, le empezó en el brazo un dolor pulsante, al mismo ritmo que los latidos en su cerebro.
Taehyung inspiró profundamente. Tenía la garganta tan seca que no
quería decir una palabra más de lo necesario.
—¿Pierna?
Ella resopló. —Sólo un esguince en la rodilla, nada serio.
—Sed.
—Se lo diré a la enfermera cuando me vaya. Puede tomar un poco de zumo. —Volvió a colocar la venda—. Tiene buena pinta. Le doy una rápida puesta al día. Le ha reventado la cabeza y la
metralla le ha abierto el brazo en canal.
Taehyung se rio, pero lo dejo un segundo después, cuando el
zapateado de su cabeza se convirtió en una banda de percusionistas.
—¿Opinión profesional?
La Dra. Hwang sonrió ligeramente. —Podría ponerme técnica, pero recordará esto más fácilmente cuando se le pase el aturdimiento. La metralla era peligrosa, tuvimos que intervenirlo inmediatamente o se iba a desangrar. Pero podría haber sido
mucho peor. Volveré más tarde.
Podría haberse adormilado unos minutos, pero una enfermera
apareció casi inmediatamente con un vaso de zumo, seguida de sus padres.
—¡Pequeño, oh, pequeño!
Su madre voló hacia el lado de la cama contrario al de la enfermera. De momento, estaba más interesado en la pajita que se le aproximaba. El olor fresco a manzanas le llegó a la nariz, y
su boca seca como el pergamino salivó en respuesta.
Su madre se aferró a su mano y la estrechó ligeramente. Unas
lágrimas humedecieron el dorso de esta. Esta era la primera vez
que había sido herido... Con seis hermanos mayores, había tenido
su parte de roturas y contusiones, pero esta era la primera vez que
lo habían herido en el trabajo, porque ¿por qué más iba a tener
una herida de metralla? aunque no pudiera acordarse de cómo se
la había hecho.
Con su sed aliviada, que no aplacada, volvió la cabeza hacia su madre. La enfermera se marchó, para ser reemplazada por su padre.
—Taehyung, pequeño…
—Mamá, estoy bien.
—No, no lo estás.
Taehyung se estremeció, y su padre habló suavemente.
—No, no tan alto. Recuerda lo que dijo la doctora.
—Pero no está bien. —Se inclinó y le besó en la mejilla—. Lo siento, pequeño.
—¿Cómo te sientes, hijo? —La mano de su padre flotó por encima del vendaje y finalmente se posó sobre su hombro.
—Dolorido. —Pero ahora que estaba más despierto, estaba listo para irse a casa. El dolor estaba empezando a calmarse, ahora que sabía qué estaba mal físicamente—. Papá, ¿qué ha pasado?
Sus padres intercambiaron una mirada. Su madre empezó a
llorar.
—¿Qué? —A ellos nunca les faltaban las palabras.
—Pequeño, podrías haber muerto. —La voz de su madre se quebró.
El nivel de decibelios se elevó fuera de su habitación. El resto de su familia debía haber llegado. Mierda, aquello no podía ser peor que cuando Ian lo desafió a trepar a aquel árbol podrido que había en su patio trasero. Entonces se rompió un brazo y una pierna.
Esto era un mal corte, un porrazo en la cabeza y un esguince de rodilla. Realmente no era motivo para tanta payasada. Pero estaban actuando como si aún fuera un bebé, incluso aunque tuviera treinta y un años. ¿Por qué tenía que ser el último hijo de sus padres?
La puerta se abrió, pero quien entró no fue uno de sus hermanos, sino su jefe.
—¿Señor? —La náusea surgió en sus tripas, y el dolor pulsante en su cabeza se acrecentó.
—Kim, me alegro de verte despierto. Me temo que tengo malas noticias. —Como si su expresión sombría no lo dijera a gritos.
—¿Qué ha pasado, señor? —su madre le apretó la mano con más fuerza, y su padre se alejó y miró por la ventana.
—¿Recuerdas qué estabais haciendo cuando ocurrió la explosión?
¿Explosión? Ahora tenía sentido lo de la metralla. Nada de lo demás lo tenía.
—No recuerdo ninguna explosión. Sólo que Minho nos dio un soplo, antes de meterme en el coche con Yoongi. ¿Ha explotado el coche?
¿Por qué no estaba hablando con Yoongi de esto? La náusea se convirtió en un dolor punzante y abrasador en sus tripas.
—El edificio al que os envió vuestro informador era una trampa. Estamos prácticamente seguros de que uno de los hombres que Yoongi encerró cuando estaba en narcóticos, Novi, apodado el Oso Ruso, está detrás de la explosión. Le dieron la condicional hace un par de meses.
Novi. Taehyung había oído historias sobre él. Narcotraficante y
camello, entre otras cosas. Pero a juzgar por la expresión del
Inspector Nadar, eso no era todo.
—Lo lamento, Taehyung. Yoongi no lo logró.
¿Muerto? Tomó aliento. Fue asaltado por fragmentos de recuerdos llenos de ruido y calor.
—Cariño, lo siento tanto… —susurró su madre.
Sus padres habían visto a Yoongi un par de veces. Había sido un
solitario, e incluso después de tres años, Taehyung no sabía mucho de
su vida personal, pero Yoongi era su compañero. Trabajaban bien
juntos, y lo consideraba un amigo. La diferencia de edad de casi quince años no había importado para nada.
Sus ojos se llenaron de lágrimas, y apartó los ojos de los del
Inspector Nadar para mirar a su madre. Ella sacó un pañuelo de
papel del bolso y secó su húmeda cara.
Inspirando profundamente, dirigió de nuevo su mirada a su jefe. —¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Han informado a su familia?
Hasta donde él sabía, sólo estaba la madre de Yoongi. Quería estar allí, era su responsabilidad.
—Sí, lo hice mientras estabas en cirugía. Todavía no conozco
los detalles, pero el funeral será probablemente el sábado. Si
quieres estar allí, tienes que enfocarte en tu recuperación.
—Sí, señor.
Estaría allí, aunque tuviera que llevar una percha con el intravenoso a rastras. Ya se preocuparía más tarde de meter al Oso Ruso entre rejas.
—Buenos días, señor y señora Kim. —El Inspector Nadar hizo un movimiento de cabeza en su dirección antes de girar sobre sus talones y abandonar la habitación.
—Es verdad, pequeño. Tienes que ponerte bien. No sé lo que
haría si te perdiese.
Sus hermanos y hermanas entraron en tropel en la habitación,
todos apropiadamente comprensivos con su pérdida, y contentos
de que estuviese relativamente bien. Uno a uno, todos lo abrazaron, torpemente, tratando de no hacerle daño, pero no serían su familia sin unos cuantos besos y abrazos. Uno de ellos debió de ser el responsable de intimidar a las enfermeras, porque,
según creía, la mayoría de los pacientes no tenían permitido tener
ocho visitas a la vez. Realmente apreciaba a su familia, y esperaba
que la madre de Yoongi tuviera a alguien que la ayudara, si tenía un
día lúcido y era capaz de comprender la pérdida que había sufrido.
—Mamá, quiero irme a casa.
—Lo sé, cariño. La doctora quiere que te quedes un día más, entonces tu padre y yo te llevaremos de vuelta a casa con nosotros. Tu hermana preparó el cuarto de invitados cuando salimos corriendo hacia aquí. Cuidaremos muy bien de ti.
Le daría las gracias a su hermana más tarde. Una estupidez querer que su madre se ocupara de él a su edad, pero la idea de volver a su vacío apartamento le hacía desear llorar otra vez. No tenía novia, ni siquiera nadie con quien saliera con frecuencia, pero tenía esta familia grande y cariñosa.
La capilla era pequeña, pero su pierna ya se había quejado por
la caminata desde el taxi. A Yoongi le daría lo mismo que se sentara delante o al final, así que se metió en un asiento vacío en la última fila. Atraer la atención, cuando había sobrevivido y Yoongi no, le hacía sentir incómodo.
Debería haber dejado que sus padres lo acompañasen, pero, por alguna razón, necesitaba hacer esto solo. El bastón no terminaba de ser apoyo suficiente, no cuando usaba el brazo
equivocado. Estudió a los asistentes en busca de alguien que pareciera la señora Kaminski. Al menos, tenía que presentarle sus condolencias. La mayor parte de los bancos estaban ocupados por gente con uniformes de gala, muy pocos llevaban ropa civil.
E
l pastor se aproximó, apropiadamente sombrío, para
comenzar la ceremonia. No había ataúd, al contrario que en el
funeral de la abuela Kim, la única otra persona cercana a él que había muerto. Taehyung esperaba que la falta de ataúd fuese por elección, y no por necesidad, pero había estado tan exhausto debido a sus heridas que no se le había pasado por la cabeza
preguntar por los detalles. El servicio dio comienzo, pero no retuvo
su atención. Ningún pastor podía decir nada que le consolara.
Ahora no.
Recuerdos de las horas pasadas juntos en un coche del departamento inundaron su mente. Tal vez Yoongi hubiera sido reservado sobre su vida privada, pero le había ofrecido años de sabiduría a un detective inmaduro de la que Taehyung se había empapado, mejorando en su trabajo día a día gracias a Yoongi.
Dos personas, ninguna con uniforme, estaban sentadas en la primera fila, pero en el extremo de la derecha. Toda esa fila estaba abierta, reservada para la familia que, o no existía, o no se iba a presentar. Desde donde estaba, sólo era visible el perfil de la
mujer, pero era más o menos de la edad de Yoongi, por lo que no era
la señora Kaminski. ¿Quién era? No encontraba parecido físico entre Yoongi y la desconocida, así que no parecía posible que estuvieran emparentados, a pesar de su posición en el banco de la familia.
Bajó su mirada, ella se secó los ojos con un pañuelo de papel y ofreció otro al hombre que estaba a su lado. La mujer se movió ligeramente, y el perfil del hombre se hizo visible. Taehyung no reconoció a ninguno de ellos.
La congregación se alzó para un himno, bloqueándole la visión.
No quería cargar más su pierna levantándose y sentándose
continuamente, y hasta tenía la bendición de su madre para no
hacerlo. Había sido tajante al respecto para que no hiciese nada que pudiese hacerle daño.
Cuando el inspector se levantó para hacer el panegírico, una pequeña punzada de remordimiento le atravesó el corazón. Si no iba a ser uno de los amigos de Yoongi de fuera del cuerpo, debería haber sido él quien lo hiciera. La vergüenza le hizo rechazar la oferta del inspector de hablar en la ceremonia, y la vergüenza le hizo removerse en su asiento mientras escuchaba, intentando nodeshonrar el uniforme con su llanto. Pero Minho no había pasado ni de cerca tanto tiempo con Yoongi como Taehyung, y sus palabras
reflejaban esa distancia. Miró a los extraños de la primera fila,
esperando que uno de ellos se levantara para hablar cuando Minho
hubo acabado. Ninguno de ellos se movió, excepto por la mujer,
que de nuevo enjugaba las lágrimas de sus ojos.
Joder. ¿Podía haber trabajado con Yoongi tanto tiempo y no saber
que tenía novia? La mujer, tal vez, podía ser de la familia, pero
Yoongi jamás había mencionado a nadie aparte de su madre. La mano
de ella revoloteó hasta su cara, colocando un mechón de pelo
oscuro detrás de su oreja, y esta vez percibió algo que debería haber notado inmediatamente, un anillo de casada.
¿Pero qué coño?
¿Por qué Yoongi no se lo había dicho? Cierto, Taehyung probablemente
hablaba de su vida personal más de lo que su compañero hubiera
querido oír, pero Yoongi esquivaba casi todas las preguntas personales. Taehyung pensaba que eran amigos, pero ni siquiera sabía que Yoongi hubiera estado casado, ya ni hablar de reconocer a la mujer a la que al menos debería haber conocido en los tres años que habían pasado como compañeros. Demonios, casi todos los
policias casados que conocía salían por ahí con sus compañeros
fuera del trabajo, y frecuentemente también con sus esposas.
Bueno, Yoongi y él nunca habían hecho más que almorzar juntos, pero
Yoongi se había encontrado con sus padres y todos sus hermanos al
menos una vez, cuando pasaban por comisaría.
Un dolor abrasador le atravesó el brazo. Al mirar, se dio cuenta
de que tenía el bastón en el regazo y lo estaba estrujando con ambas manos y toda su fuerza. No afectaba su brazo derecho, pero era una actividad definitivamente excesiva para su magullado brazo izquierdo. Inspirando profundamente, soltó los dedos.
Hablaría con los dos desconocidos al acabar el servicio. Tenía un
deber como compañero de Yoongi, y necesitaba saber. Mientras pudiera mantener su decepción bajo control… ¿Por qué Yoongi no había pedido un traslado, si tanto odiaba a Taehyung? Porque no podía imaginar ninguna otra razón para que nunca le mencionara una esposa a su compañero, aunque fuera una de la que estuviese separado.
No podía hablar con el compañero anterior de Yoongi, para
averiguar si Namjoon lo sabía. Había muerto de una enfermedad coronaria, después de lo cual Yoongi se convirtió en el compañero de Taehyung. El dolor en su corazón al saber que su compañero no había confiado en él rivalizó con el vacío interior donde había vivido un amigo. Puede que no hubiese sido una relación mutua, pero Taehyung extrañaba a su amigo. Dios. ¿Por qué no lo había sabido? ¿Había estado demasiado absorto en sí mismo o le había ocultado Yoongi
deliberadamente esa información? La culpabilidad le devoró como
ácido, y el dolor lacerante en sus tripas reapareció. Debía ser culpa suya.
El servicio terminó de repente, o eso le pareció, ya que Taehyung no
había prestado ninguna atención. Esas dos personas se
escabulleron por una puerta lateral prácticamente antes de que el
pastor hubiera acabado de hablar. Sin pensarlo, Taehyung se había
levantado y salido de la capilla, cojeando lo más rápido que pudo
por el lateral de la iglesia para intentar alcanzarles en el
aparcamiento.
—¡Esperen! ¡Esperen!
Dos cabezas oscuras se giraron hacia él, el hombre murmuró
algo a la mujer, que asintió.
—Gracias—resopló. Dios, ojalá recobrara sus fuerzas pronto.
Se paró frente a ellos y se pasó el bastón a la mano izquierda
para poder al menos estrecharles la mano. Eran indudablemente
hermanos, pero la mujer era unos años mayor, y tenía en la mandíbula esa ligera hinchazón que habían mostrado sus hermanas las primeras semanas de embarazo. ¿Yoongi iba a ser padre? No estaba seguro de poder encontrar las palabras bajo la amarga culpa que lo ahogaba.
—Soy Kim Taehyung, el compañero de Yoongi.
El hombre jadeó ligeramente y se apartó. Entonces, ella le dio
un codazo en el brazo.
—Encantada de conocerlo, Taehyung. Soy Jeon Somi. Este es Jungkook, mi
hermano. —Sería una excelente testigo en el estrado. Sus palabras
le dieron sólo un mínimo de información.
—Siento mucho su pérdida.
Taehyung tomó su mano y la estrechó gentilmente. Ella tenía los
ojos enrojecidos, y su cara tenía la palidez que él asociaba más con
la enfermedad que con la pena.
—Yo siento la suya—replicó ella.
Ofreció su mano a Jungkook, contento de que Somi tuviese al menos un hermano que la ayudase a pasar por esto, pero el lenguaje corporal de ambos contradecía sus expectativas. Somi rodeaba con el brazo la cintura de su hermano, inclinando los
hombros hacia él en un gesto protector. Debería haber sido al revés.
Jungkook volvió hacia él unos ojos tan enrojecidos como los de su hermana, pero ahí acababan todas las similitudes.
Somi estaba triste. Jungkook estaba devastado. Toda la desolación del universo llenaba los ojos color chocolate de Jungkook, estaban más que inyectados en sangre, como si hubiera estado llorando durante días, y su nariz estaba tan hinchada y roja como sus párpados. Su cara tenía ese blanco mortal debido al shock que
debería tener Somi, y parecía no pensar con demasiada claridad.
—Lo siento tanto… —susurró con la mano de Jungkook en la suya, olvidándose de estrechársela. Sintió el repentino impulso de abrazarlo, pero estaba demasiado ocupado intentando mantener la sorpresa y la traición fuera de su cara. El mundo giró vertiginosamente mientras todas sus preconcepciones y conclusiones se vaporizaban, para ser reemplazas por la nueva información que tenía ahora.
La boca de Jungkook se movió, pero nada salió de ella. Bajó la vista, pero dejó su mano en la de Taehyung. Somi los separó.
—Tenemos que irnos ya, Taehyung. Gracias por presentarte. —Ella intentó sonreír.
Se metieron en el coche, Somi tras el volante.
—¡Esperen!
Somi se giró en su asiento.
—¿Y la madre de Yoongi?
—Oh, bueno, ella no estaba teniendo un buen día. Los de Sunshine Manors aconsejaron que no la trajéramos.
[*] Lo busqué en Internet y me salio un juego; lo más probable es que sean un grupito de gente (?)
Taehyung retrocedió y les permitió –no había otra palabra- a ellos escapar. Se estabilizo apoyándose en el bastón mientras las luces traseras se desvanecían.
A
sumiendo que Yoongi no hubiese mentido acerca de su madre,
era enteramente posible que hubiese estado demasiado enferma o
aturdida para asistir al funeral. Pero Somi le había estado mintiendo. Había sido poli demasiado tiempo. Lo sabía.
Holiwis
Paso a aclarar algunas cosas y espero no hacerla larga porque acaban de leer 4000 palabras y seguro, ganas de leerme, no tienen (?
Primero; esta historia es parte de una trilogía. La segunda parte, si es que la subo, va a ser Yoonmin, la tercera y última; no sabría de que shipp hacerla, espero sus recomendaciones.
Lo segundo, si esta historia llega a ser eliminada; al igual que “solo un tanto gay” será subida en otro lado. Después de eso, si llega a ser eliminada de ese lugar por tercera o segunda vez; haré un blog para poder subir allí las adaptaciones sin tener problemas :)
Tercero, gracias a lilit que me facilito todo esto owo
Gracias por leer y votar, ¡siempre se agradece!






![La cuenta pendiente con mi alma gemela [Kookmin]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_9fef36d5e2a402e1ba893fa490a378a8.jpg)


Me encanta, llevo mucho tiempo tratando de leerlo, pero el libro no está disponible en mi país. Muchas gracias por este regalo Yxbxdxddy. Espero q actualices pronto.