Chapter 1
Cayo de rodillas frente al grupo de encapuchados sus manos tocaron el suelo, sintió la lanza que siempre estaba con el, cuantas veces había regresado a ese punto, porque no podía salvarlo, sollozo, llamando la atención de sus compañeros, pero solo uno se puso a su altura.
—¿Estas bien?— pregunto preocupado los encapuchados daban su introducción pero ellos no estaban prestando atención, Motoyasu miro a un lado para ver al chico de cabellos negros ébano frente a el con una cara de preocupación sus ojos verdes se veía la pureza que nunca podía conservar, y cuando la conservaba lo perdía a el.
Sin poder evitarlo lo tomo entre sus brazos —Padre— susurro al abrazarlo — Lo siento
Naofumi estaba incomodo entre los brazos del hombre rubio, pero si con eso quitaba esa mirada lo dejaría, paso sus manos por los cabellos rubios del chico —Vamos, ponte de pie— animo, para ayudarlo a levantarse, el chico se quedo tomando su mano mientras miraba a su alrededor con desconfianza
—Héroe de la lanza, podemos seguir — uno de los hombres pregunto con molestia, Naofumi vio a su alrededor a los otros dos chicos, uno tenia un arco era bajito de cabellos rubio oscuro, el otro tenia una apariencia de tipo genial ese que uno pensaría es el protagonista de las historias, ambos miraban la situación.
Frente a ellos un grupo de sacerdotes explicaban la situación, los habían traído de mundos lejanos para proteger el reino de Melmorak, les hablaron de sus armas, Naofumi miro a los dos chicos junto con el rubio de cabellos largos que se aferraba a su mano, cada uno tenia un arma, el de cabellos negros tenia una espada, el chico bajito un arco, y el rubio una lanza, miro su mano para darse cuenta de que el portaba el escudo, dios debía odiarlo al darle el arma mas débil
—Tu arma legendaria no es débil— murmuro Motoyasu adivinando lo que pensaba Naofumi —Seras el mas fuerte de los tres— animo, los demás comenzaron a caminar siguiendo a los encapuchados, Naofumi sentía como si estuviera en sueño, podía imaginar todo lo que aria, disfrutaría de ese mundo tanto como pudiera
Motoyasu podía saber lo que pensaba el del escudo, sonrió con tristeza al saber lo que esa Basura haría con el inocente de Iwatani, soltó un suspiro, volviendo a repasar sus errores anteriores, si armaba un escándalo antes de tiempo, se desharían de Naofumi esa misma noche.
Con su mente un lió, llegaron hasta la parecencia del Rey Basura, sus compañeros, al menos Itsuki y Ren ya se habían presentado lo miraban a el esperando que se presentara frente a Aultcray.
—Mi nombre es Motoyasu Kitamura, tengo 21 años— se presento Motoyasu mirando con odio al Rey — No olvide a padre— informo al ver que el rey tenia la intención de pasar al héroe del escudo
—¿Quien es padre?— pregunto Ren mirando al rubio de forma extraña
—Hablo de el— dijo apuntando a Naofumi quien estaba cohibido por las palabras del rubio, el Rey hizo un movimiento de mano para que el héroe restante se presentara, Naofumi se dio cuenta de la condescendencia del Rey pero de igual forma se presento
—Mi nombre es Naofumi Iwatani, tengo 20 años.
Después de las presentaciones y explicaciones sobre la situación actual, que les dieran las instrucciones de como se manejaba ese mundo, junto con el motivo del porque les habían llamado, todos se fueron a un de las habitaciones del castillo, como Motoyasu se había mantenido en silencio los habían dejado a todos juntos de nuevo, les dio la información que el poseía, sobre como incrementar sus niveles, dejando para el lo que sabia sobre el héroe del escudo.
—Te explicare lo que todos nosotros sabemos sobre los juegos, padre— dijo Motoyasu sentándose aun lado de Iwatani en ese amplio sillón, pudo notar la incomodidad del chico
—Por que me llamas padre— cuestiono mirando los ojos color miel del héroe de la lanza, Motoyasu vio la pureza en los verdes ojos de Naofumi aquella que perdería en un día, cuando Perra haga la acusación, si es que quería mantenerlo con vida, sin planearlo, Motoyasu tomo el rostro del pelinegro entre sus manos para probar aquellos labios, el beso empezó lento, sorprendiendo al Escudo, el cual se paralizo era la primera vez que le besaban en su mundo solía ser un ermitaño.
El beso subió de nivel cuando Motoyasu metió su lengua jugando con la de Iwatani quien soltó un gemido, trayendo de vuelta al rubio al lugar en el que estaban —Lo siento siempre he querido besarte— confeso al mirar las mejillas de Naofumi rojas con su respiración agitada.
Naofumi regreso su mirada confundida —Prometo que esta vez si te salvare— volvió hacer la misma promesa tomando sus manos —Esta vez si seras feliz—
—No te estoy entendiendo— informo el héroe del escudo, Motoyasu le contó todo lo que había pasado, todo lo vivido en cada una de sus regresiones.
—Así que cuando uno de nosotros muere, regresas al inicio— analizo las palabras del chico de la lanza, quien asintió
—¿Cuantas veces has regresado?— cuestiono con sorpresa y un poco de incredulidad Naofumi
Motoyasu se recargo en el sillón recargando su cabeza en el respaldo viendo el techo —He perdido la cuenta— admitió
—¿Como te diste cuenta de esta habilidad?— pregunto Naofumi, Motoyasu lo miro antes de sonreír con algo de nostalgia —Antes de morir— el rostro de Naofumi mostró el horror que sintió
—Entonces me haré fuerte— dijo pensativo colocando una mano en su barbilla intentando pensar, el héroe de la lanza sonrió nostálgico —Hace mucho que no veía esa faceta tuya
Ante lo dicho Naofumi se sorprendió, pero no dijo nada solo le regalo una sonrisa —Dices que siempre que te involucras termino muerto— afirmo Naofumi, al ver asentir al rubio chasqueo los dedos —Entonces deja que la historia siga su curso.
—No puedo, no ahora— confeso Motoyasu
—¿Porque? —cuestiono
—Prometí protegerte— admitió el rubio bajando la mirada —Me preguntaste porque te decía padre, entre tus esclavas— dijo divertido viendo la cara de horror de Iwatani —Tenias una filorial, de nombre Filo, en aquella vida y durante muchas regresiones la ame —Motoyasu sintió la necesidad de justificarse —Nunca la pude encontrar y tu personalidad cambia dependiendo de las circunstancias — rió al recordad el primer Naofumi aquel que lo dominaba la ira, Naofumi asintió para que el siguiera su relato —Ella era como tu hija, después de ella no he visto a los cerdos de nuevo, pero en cada regresión la fui olvidando recuerdo su nombre y que parecía un ángel.
—Entonces debes dejar que las cosa sigan su curso, para que puedas reencontrarte con ella.
Naofumi estaba furioso, veía a esa maldita perra detrás de Ren burlarse de él, esto era lo que Motoyasu quería advertirle, la coata de malla era la misma que el había comprado
— Si lo que querías era mi dinero me hubieras dicho— bramó furioso aventando las monedas que escondió en su escudo con la poca dignidad que le quedaba al estar desnudo salió del castillo pero el maldito héroe de la espada no se rendían
—¿A donde vas?-— grito para hacerse notar, al menos agradecía que el rubio no estuviera ahí
— Yo soy un maldito escudo, tengo que hacerme fuerte, estaré presente para ayudar en las olas, pero solo hasta que me pueda largar de este lugar— bufo molesto saliendo del castillo
Las miradas se posaban en el, claro el Héroe del escudo iba en calzoncillos, odiaba ese lugar, aunque Motoyasu le advirtió no podía digerirlo aún sintió el jalón de su brazo para ser adentrado en un callejón
Naofumi intento golpear al idiota que se atrevió a tocarlo cuando se dió cuenta que era el chico de la lanza.
Motoyasu mordió su labio inferior no importaba cuántas veces lo viera desnudo siempre sería exitante pero eso solo debía saberlo el, el rubio se quitó la capa color rojo que cubría su espalda para colocarla sobre el héroe del escudo
— No quiero que nadie te vea asi— había dicho las mejillas de naofumi se sonrojaron ante la confección siendo imposible para la lanza contenerse para devorar esos virginales labios, esta vez el beso fue más apasionado lo arrinconó en la pared juntando sus cuerpos su rodilla encontró un espacio entre las piernas del de cabellos negros y gimió sobre sus labios el rose se hacía más intenso junto la agresividad de sus labios Naofumi competía con el rojo de la capa del rubio cuando una puerta cercas del callejón fue abierta
— Valla yo tenía la intención de golpearte pero creo que la acusasion de la princesa es falsa — había dicho con gracia un hombre calvo de piel blanca que se burlaba de los jóvenes que se devoran fuera de su tienda
Ante las palabras Motoyasu se separó del chico quien estaba agotado y sonrojado al igual que el rubio
—Creo que necesitan un lugar más privado — se burlo el errero —Y algo de ropa.
El hombre se metio a su tienda seguido de los héroes, entrego a Naofumi el traje verde que llevaría apartir de hoy
Motoyasu se alegro de no haber cambiado la historia al menos no mucho, pero de igual forma sabía que la situación no iba a ser fácil para el escudo
—Naofumi no confíes en nadie, el viejo es de confianza pero solo el, al menos hasta que la primera ola llegue— informo Motoyasu
Naofumi solo asintió pasando su mirada del viejo al héroe de la lanza
—Yo me alejaré de ti, ya que este camino lo recorres solo hasta que encuentres a tu primer esclavo — informo el rubio — al menos que quieras mi ayuda — susurro
—Gracias Motoyasu, pero a lo que me has dicho cada que te entrometes termino muerto, deja que la historia siga su curso como debe ser
El errero solo los miraba sin entender nada, les dió la privacidad que necesitaba, Motoyasu tomo las manos del Escudo — Apartir de aquí tu estarás solo, yo me apartaré si estoy contigo podrían matarte, y no ayudaría a qué seas quien se supone serás.
Naofumi asintió para irse del lugar —Te devolveré el dinero— aseguro
—Lo se.
Se encontró solo, las personas eran hostiles o solo querían aprovecharse del héroe del escudo, cuando los idiotas que quisieron unirse a su equipo fueron derrotados fue que se dió cuenta de esa extraña presencia.
El hombre se presentó como un vendedor de exclavos.
—Heroe del escudo— sonrió al llamarlo —Quizas yo tengo aquello que está buscando— informo
—No busco compañeros.
—Nunca ofrecería algo tan banal como un compañero, lo que usted necesita es un esclavo.— El hombre llamo la atención de Naofumi bien estaba algo reacio a aceptar un exclavo
—Los esclavos no mienten, y no traicionan — dijo el comenciarte creando la curiosidad en el héroe
Naofumi recordó lo dicho por Motoyasu, el tendría esclavas, si quería hacerse fuerte debía seguir a ese extraño hombre.
El comerciante lo condujo por el estrecho callejón —Creo que tengo algo que le puede gustar— la mirada que le mando el hombre junto con su tono de voz hicieron que Naofumi se sintiera incómodo y molesto.
—No busco una esclava sexual— gruño con molestia
—Sorprendente — exclamo exitado el comerciante
No sabía que tipo de exclava buscaba pero estaba seguro que no quería una sexual, el estraño hombre le mostró sus mejores monstruos para después darle a elegir entre los tres Demihumanos que se ajustaban al presupuesto del heroe.
Naofumi vio al hombre largarto, al hombre conejo y a la pequeña mapache, las palabras del rubio llegaron a su mente, "
Recorrerás
el camino solo, hasta que encuentres a tu primer esclava"
así que tomo aquella pequeña enferma creyendo que estaba bien para esperimentar sin saber que la pequeña raptalia sería su mano derecha.
Los gritos de Raphtalia eran cada vez más altos, si seguía así llamaría la atención de cualquier animal salvaje y el no podría protegerla, dejo las plantas en la hoguera corriendo a consolar a la pequeña niña que no dejaba de nombrar a sus padres.
—Ya estás a salvo— susurro Naofumi sin dejar de apretar el pequeño cuerpo contra el, sobó su espalda y cabeza intentando darle el consuelo que Raphtalia necesitaba, poco a poco el llanto comenzó a menguar su respiración se hizo más lenta comenzando a calmarse en el sueño.
Naofumi la acomodo de nueva cuenta, dejándola descansar, era tan solo una niña, pero la necesitaba para avanzar, un ruido lo puso alerta, colocándose frente a Raphtalia con la idea de protegerla pero se sorprendió al ver a Motoyasu frente a el, su exprecion era de molestia.
—¿Te encuentras bien?— pregunto Naofumi, era la primera vez que le veía de esa forma
—Si es solo que la escuché gritar — informo desviando la mirada hacia la pequeña frunciendo un poco el ceño
Naofumi malinterpreto las acciones del rubio, mirándolo con molestia
—Tu crees que le aria algo a ella—grito molesto, Motoyasu levanto su mirada posando en Naofumi quien se veía dolido y ofendido
Motoyasu negó con las manos —No, yo sé que serías incapaz— afirmó
—Entonces, ¿Que haces aquí?— cuestionó molesto el escudo
Motoyasu desvió la mirada mordiendo su mejilla evitando contestar
—Dices creerme pero eres igual a todos, crees que de verdad hice aquello que esa perra dijo— grito dolido — Pensé que eras diferente y me creías — la decepción estaba en su voz
—Estoy celoso— confesó sonrojado el héroe de la lanza, prefería confesar que ver esa mirada siendo dirigida a el.
Naofumi estaba sorprendido por sus palabras —De mi— pregunto confundido
La lanza apunto a Raphtalia antes de contestar —De ella— admitió apenado
—Pero, es una niña— en la cabeza de Naofumi Raphtalia era una pequeña indefensa y aún lo era, pero Motoyasu sabía que sería por poco tiempo antes de que se convirtiera en una señorita hermosa de buen corazón y apegada al héroe del escudo
— Por el momento es una niña, pero crecerá y será hermosa, y...— el rubio recordó que nunca sería mirada por Iwatani con otros ojos, así que se acerco a hasta el, par unir sus labios en un beso apasionado.
Las manos de Motoyasu aprisionaron al héroe del escudo, al momento en que devoraba sus labios de una forma hambrienta, necesitaba impregnar su aroma en el, sus manos su caricias, quería que Naofumi nunca dejará de pensar en el y buscará el consuelo que la Tanuki le daría en el futuro.
Las piernas del héroe del escudo se debilitaron pero los fuertes brazos de Motoyasu lo detuvieron contra su pecho, el gemido se ahogo en sus labios.
La necesidad de aire lo hicieron separarse, la vista fue hermosa, esos ojos verdes estaban desbordando deseo, las mejillas estaban sonrojadas los labios hinchados entre abiertos intentando controlar su respiración.
La imagen era tan tierna y exitante de cualquier manera, acarició los labios del Escudo, las palabras se atoraron en su garganta no podía, no podía decirle lo que sentia, al menos aún no era el momento.
Al marcharse la Lanza, Naofumi cayó sobre el pasto aturdido con su corazón latiendo desbocado, el nunca había mostrado interés en el amor o el sexo.
Cuando llegó a ese mundo pensó en encontrar alguna linda chica, pero luego Perra le quitó la confianza en las mujeres, pero Motoyasu.
Naofumi negó con la cabeza, aún tenía muchas cosas que preocuparse que pensar en ese rubio las mejillas se sonrojaron.
Naofumi siguió su viaje creciendo junto con Raphtalia, la chica crecía en estatura, apesar de tener 10 años.
Habían pasado muchas cosas pero era hora de regresar, con asombro el Escudo miraba como la niña despertaba la lujuria de los hombres al pasar, de cierta forma se sentía asquiado ante la idea de que mirarán a la que consideraba su hija de esa forma.
—Naofumi sama— chillo Raphtalia jalando su brazo para tener la atención del chico.
Naofumi caminaba distraído, siendo detenido en puesto de comida —¿Quieres algo?— pregunto ido
La chica hizo un puchero al verse ignorada —Le decía que fuéramos con el herrero.
—Cierto hay que cambiar tu espada— recordó el héroe
Caminaron hasta la tienda del herrero, siendo recibidos por el hombre calvo con alegría, Raphtalia obtuvo una nueva espada y Naofumi una armadura que sería hecha a su media.
La información sobre la siguiente ola los llevo al reloj del dragón dorado, su escudo se sincronizo con el reloj, dándole el tiempo restante entre las olas, todo parecía ir también hasta que su nombre fue llamado
—Pero si es el escudo— dijo con desprecio la perra de Malty
Naofumi apretó sus puños con molestia al ver a los héroes, aunque faltaba uno.
Itsuki miró a Naofumi con superioridad como si su presencia fuera un insulto.
—Ellos son los heroes— pregunto Raphtalia en un susurro captando la atención de los presentes.
Ren puso su mirada sobre ella, analizando cada detalle, haciendo sentir incomoda a la joven, quien paso a su lado recibiendo la mirada de odio de la pelirroja que acompañaba al héroe de la espada, pero ninguno dijo nada, siguió su camino posándose aun lado de Naofumi
En la salida de la iglesia fueron abordados por el héroe faltante —Sabia que te encontraría aqui— hablo llamando la atención de Iwatani
Una leve sonrisa se poso en los labios del escudo, Raphtalia fue conciente de ella, también de la mirada que fue dirigida al héroe de la lanza.
—Moto tenemos hambre— unas voces chillonas se escucharon detrás del rubio, cinco niños detrás del héroe llamaron la atencion el primero era un niño de cabellos negros, piel blanca que vestía una hombligera con un shorts que dejaba expuestas sus piernas, unas hermosas alas blancas.
La segunda era una chica de cabellos rosas y largos, llevaba un vestido de olanes como las otras cuatro niñas todas parecidas solo sus cabellos cambiaban la tercera su pelo era verde y corto, la cuarta violeta y largo, la quinta rubia con el pelo hasta los hombros, todas con hermosas alas blancas.
La sorpresa estaba en Naofumi y Raphtalia quienes veían a los niñas abrazar a Motoyasu mientras coreaban por comida.
—Naofumi, déjame presentarte a mis ángeles, son Kuro, Pinki, Yuki, Miki y Ginki —presento a cada una de ellas.
—Ellos son Naofumi y Rapthalia— les dijo a los filoriales, los cuales al mirar al escudo corrieron a abrazarlo —Padre— llamaron al unisono
El terror estaba en el héroe al verse rodeado de aquellos niños alados, Raphtalia tomo su brazo de manera posesiva, causando ternura en Naofumi, pero no en Motoyasu quien la miraba como una enemiga
—Raphtalia — llamo el héroe al acariciar su cabeza, las mejillas de la chica se sonrojaron
—Yo, lo siento— se disculpo apenada.
Raphtalia juro a de su espada, y ayudarle a terminar con las olas, la primera prueva llegó a las horas, Naofumi protegió al pueblo como estaba predicho, Motoyasu junto con los demás héroes destruyeron la ola.
Naofumi solo se quedaría a esperar el dinero de su viaje quien diría que las cosas no saldrían como las tenía previstas.
Motoyasu se encontraba en los establos con sus filoriales, le gustaba pasar tiempo con ellos, pero se sentía confundido.
Naofumi, estaba apartado de la fiesta, el se quería marchar de ahí, pero necesitaba el dinero, Raphtalia se acercó al héroe con un plato de comida —Esto sabe delicioso— dijo al poner un bocado frente a un sorprendido Naofumi
Sin querer despreciar el gentil acto de su espada, comió con gusto lo ofrecido cuando un guante fue aventado contra su pecho
La sorpresa estaba en su rostro, que Ren estuviera frente a el, le sorprendia.
—Naofumi no puedo creer que hayas caído tan bajo— exclamo asqueado Ren
El escudo se puso pues frente a el sin saber de lo que hablaba —Ahora que te molesta— escupió la pregunta irritado
—Has esclavizado a la chica— grito indgnado la Espada
—¿Y?, Los esclavos son comunes en Melmorak — informo
—Eres un héroe, los héroes no esclavisan— intervino Itsuki
—Si ustedes no lo quieren hacer no es mi problema, soy un escudo no puedo atacar, si la única forma es teniendo un esclavo lo voy hacer, solo quiero terminar con esto para irme, la forma en que lo haga no es de su incumbencia, Vamos Raphtalia — llamo Naofumi, pero la joven Tanuki fue detenida
—Pobre, chica— lamento la perra — Atada al demonio del escudo por la marca de esclavitud
—Te desafío a un duelo— hablo con gallardía Ren apuntando con su espada el pecho de Naofumi
—No me interesa— hablo aburrido — Vamos Raphtalia— volvió a llamar el Escudo
La chica fue retenida, iba a defenderse pero un pañuelo cubrió su boca —Si quieres irte como el cobarde que eres estás en tu derecho, pero ella se queda— informo Ren
—¿!Que¡? — grito Naofumi — Ella es mía, sabes que no tengo más compañero que Raphtalia.
—Entonces acepto el duelo, si gano la dejaras libre
—Y si yo gano— pregunto el escudo, las risas se escucharon ellos sabían que no tenían oportunidad.
Sin poder evitarlo se enfrascó en un duelo, aún sabiendo que su arma era la más débil de las cuatro dió pelea, comenzó a divertirse pero cuando daría el golpe final fue atacado por la espalda, perdiendo el duelo, Raphtalia fue liberada y con ello su poca cordura, pero la chica no estaba dispuesta a ser puesta en libertad ella sería la espada del héroe así lo había decidido, por eso le dió palabras de aliento a Naofumi, le hizo ver qué aunque el mismo dejará de creer ella iba a traerlo de regreso, porque ella siempre creería en el.
Motoyasu observo la situación a distancia, los celos lo estaban matando
A Raphtalia se le fue puesta de nueva cuenta la marca de esclavitud y el héroe compro un huevo.
A los días el pequeño cascarón se rompió dando paso a un polluelo blanco de plumas rosas —Es un filorial — dijo Raphtalia al confundido héroe — ¿Que nombre le pondremos?
Naofumi sin pensarlo dijo — Filo— escucho a la chica quejarse por la falta de tacto al nombrar al polluelo, pero el no ponía atención, ese polluelo llevaba el nombre de la amada de Motoyasu, no entendía como ese idiota terminaría enamorado de ese pequeño pájaro, la sola idea le daba escalofríos.
Los días pasaron y el polluelo se atragantaba en comida, al paso de su rápido crecimiento, llegó a un punto en el que ya no podía dormir con ellos y un aldiano le prestó su establo.
El filorial se acomodo aun lado de Naofumi invitándolos a dormir a su lado.
—Padre— llamo Motoyasu mirando al héroe acurrucado con el filorial
—Motoyasu— saludo sorprendido Naofumi
—Filo— la sorpresa estaba en el héroe de la lanza, se acercó al ave, intentando tocar su plumaje, Naofumi estaba estático se sentía mal tercio y de cierta forma eso dolía
—Por fin estás aqui— Motoyasu sentía un alivio de que la rubia filorial estuviera con el, pero también era una complicación con sus sentimientos
—Los dejo solos— la voz de incomodidad del escudo lo trajo de regreso
El ave no quería dejar ir a Naofumi, el cual acaricio sus plumas de acuerdo llamo con ternura comprendida, causando un malestar en Motoyasu.
Filo se salió de control teniendo que llevarla al comerciante de esclavos, la situación se le salía de control al comerciante tenía empleados heridos, pero la sorpresa se dió en el héroe cuando al intentar dejarla una suave y angelical voz lo llamo.
—Amo, por favor, no me deje— lloriqueo
Ante la sorpresa de todos una criatura de 10 años se alzó frente a ellos una pequeña niña desnuda y alada tomaba una de los barrotes al estirar su mano con el héroe.
El corazón de Naofumi no pudo dejarla ahí, la tomo en brazos y salió corriendo con la niña en brazos, ahora entendía porque Motoyasu se había enamorado de la pequeña Filo, es un hermoso ángel —Amo, tengo hambre— llamo Filo
Motoyasu había corroborado sus sospechas estaba enamorado del Escudo, Filo junto con Los demás filoriales eran como sus hijos.
Ver la ración de Naofumi con la pequeña Filo, le hizo hervir en celos, solo el debía de ver ese lado del héroe, ese lado que no le mostraba a nadie solo aquellos a los que le preocupaba, tenia que dejarles claro que Naofumi era de el.
El escudo salio de la tienda del herrero con la modista a lo lejos Raphtalia quería darle alcance, la pequeña Filorial iba cubierta con la capa del héroe, cuando alguien jalo a Naofumi del brazo.
—Motoyasu— sonrio forzado Naofumi pero eso no le importo al rubio quien tomo al de cabellos negros por ambos brazos, dando una rápida mirada a la pequeña rubia, que inflo sus mejillas, molesta
Naofumi estaba confundido sus ojos verdes se posaron en los color miel de la lanza, Motoyasu acaricio sus mejillas antes de unir sus labios en un beso demandante y posesivo, Naofumi abrió sus ojos ante la sorpresa pero correspondió el gesto.
A lo lejos Raphtalia se dejo caer de rodillas ante la sorpresa de ver a su amo y su primer amor ser besado por el héroe de la lanza, Filo miraba la escena curiosa, y molesta, en su pecho estaba ese sentimiento de que Naofumi le pertenecía.
Al separarse las mejillas del Escudo estaban sonrojadas, en sus ojos había un brillo muy especial, que hizo sonreír a Raphtalia, si Motoyasu era capas de poner esas expresiones en su amo entonces ella los dejaría ser feliz
—Yo también quiero amo— dijo con inocencia Filo parándose de puntas levantando la cabeza para recibir su beso.
Motoyasu revolvió su cabello ante la mirada de Naofumi —Pero, ella...
—Deje de buscarla cuando empece a regresar por ti, por tu sonrisa, por lo tierno e ingenuo que eres— dijo acariciando el rostro al chico de ojos verdes —Déjame ser yo ahora el que te proteja, déjame ser tu escudo y tu espada—pido
—Naofumi ya tiene una espada— recalco Raphtalia con molestia
— Yo también puedo ser una espada— bufo molesto la lanza
—Tu eres una lanza, no puedes ser su espada— alegaba Raphtalia
Naofumi los veía pelear con una sonrisa en su rostro, quizás eso no era lo que el busco cuando llego a ese mundo pero estaba satisfecho con ello, con su pequeña ¿Familia?, tenia gente que le aman y le creen.
El camino es largo y tiene muchas espinas pero con Motoyasu, Raphtalia y Filo de su mano el no se dejaría caer....
¿FIN?