𝐋𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐞𝐣𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐚𝐭𝐫𝐚́𝐬

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Sinopsis

𝐇𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐊𝐞𝐯𝐢𝐧 ─────────ೋღ 🌺 ღೋ───────── αη̃σ 1989 A pesar de que la humanidad iba avanzando al igual que la tecnología, aún seguía en guerra con las criaturas, una de las mayores amenazas eran los lycans. El rey Alfonso, dueño del reino Crystal, había hablado con los demás Reyes, presidentes y poderes politicos para encontrar una forma para parar con estas guerras, de todas las ideas que había, una que convenció a todos era:“Tener un bebé entre una humana y un Lycan para que representen la paz entre amabas especie”. La hija del rey, la princesa Becket, era elegida para hacer esto, al igual que Darkest, el líder de la resistencia de lobo

Genero:
Erotica/Drama
Autor/a:
Cream_444
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1: Una desicion

𝐀𝐧̃𝐨 𝟏𝟗𝟖𝟗


Fue un año curioso,la caída del muro de Berlín,la desaparición de la Unión Soviética,pero al mismo tiempo un buen año para Hollywood,la primera película de Batman,la sirenita de Disney, la sociedad de los poetas muertos y muchas películas icónicas que hasta el día de hoy, mucha gente las aparecía. Al igual que la televisión, los Simpsons se habian estrenado, al igual que Seinfeld y Dragon Ball.Habian llegado canciones muy populares como About a Girl. Aunque fue un horrible año para la moda, al leer eso, vas a creer que fue un año bueno para la humanidad, se podría decir que si pero al mismo tiempo no.

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A pesar de que la humanidad estaba avanzando, el odio hacía las criaturas mágicas y raras seguía en aumento, peor aún, las guerras contra ellas iban en aumento. Los humanos no toleraban a los “monstruos” y tampoco ellos toleraban a los humanos, excepto los elfos, los humanos los querian mucho porque son lo mas cercano a un humano, pero que se jodan esos privilegiados. Como sea.


El rey Alfonso, dueño del reino Crystal, estaba muy preocupado por la situación, las constantes pérdidas, el dinero que se invierte en esto, si la situación sigue así, tarde o temprano esto sería el verdadero juicio final. Fue así que decidio convocar a varios reyes de otros reinos, incluso paises, presidentes , gente de alto rango para poder buscar una forma de acabar con todo esto.


— Señores — Hablo Alfonso mirando a todos ellos sentados en una mesa redonda— Por generaciones nuestro ancestros han peleado con las criaturas, pero ahora, he decidido que debemos parar con esto — Su rostro mostraba seriedad— Necesitamos buscar una manera para que estemos en paz con las otras especies.


Todos los que estaban ahí dieron sus ideas pero ninguna convencía a ninguno, ningún papel podía representar algo, otro guerra nunca, hasta que el mismo Alfonso se le ocurrió algo, era ridículo, enfermizo y preocupante pero decidio decirlo.


— Un bebé — Todos lo miraron sorprendidos y confundidos— Podríamos que un humano y una criatura tengan un bebé y represente la paz con aquel niño, si funciona podemos hacer lo mismo con otras especies.


El presidente de España, se levantó de su asiento para reclamar al rey de la locura que estaba haciendo.


— ¿¡Y usted quién se atreve a decir, maldito enfermo!? — Era entendible su enojo, era la idea mas descabellado y rara que había oído al mismo tiempo que era muy riesgosa— Además, ¿¡Qué mujer quedria hacer una cosa así!?


— Mi hija — Le respondió el rey en su tono serio— He querido empezar con las criaturas que mis antiguas generaciones han peleado... Los hombres lobos.


Todos los de la habitación se sorprendieron al oír eso, hubo un silencio incómodo y varios murmuros. Tras varias horas se decidió algo. El plan del rey Alfonso había sido aceptado, pero primero que comience con su hija y aquella bestia, si realmente funcionaba y la humanidad aceptaba al bebé que saliera, harían lo mismo con las demás criaturas.

Alfonso se sentía feliz porque parecía que las cosas iban a salir como él quiere, pero, el problema es que debía contárselo a su hija, estaba bajo presión que simplemente pensó en Becket, su hija mayor, esperaba que ella aceptara esta locura.

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—¿¡Qué!? — Preguntó horrorizado y furioso el único hijo de Alfonso, Raymond, este chico era conocido en todo el reino en cazar hombres lobo de forma sangrienta, sádica y casi perfecta.


Pero la que mas se sorprendió era la mismísima Becket, se sentía furiosa, horrorizada, asqueada y triste, su propio padre le estaba haciendo eso, parecía que la había vendido como lo hacían los antiguos reyes con sus hijas. Aún con las explicaciones que el rey Alfonso le daban a sus hijos, Raymond seguía furioso y continuaba insultando a su padre por lo que estaba haciendo.


— ¿Y asi van a parar las guerras? — Preguntó Becket con su mirada sería lo cual sorprendió a su hermano menor al igual que su padre pero en su interior celebraba de alegría porque al parecer, su hija, su dulce hija, estaba aceptando su plan.


Su padre asintió con la cabeza, la princesa lo pensó bien, a diferencia de su hermano que sólo le importaba cazar hombres lobos y tener sus cabezas como trofeos, pelear y todo eso, ella deseaba la paz entre esas especies porque ella sabia el sufrimiento del reino por estas guerras ridículas, suspiro y dijo:


— Lo haré, pero no por tí, sino por el reino — Alfonso se sorprendió por la respuesta tan ruda de su hija, Becket dirigió su mirada a su hermano— Y tu, no te vayas a meter, porque si le haces algo al futuro niño, yo te mato — Tras esa amenaza, se retiró a su habitación.

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En la habitación de la princesa, la pequeña Madelyne, la hija mas pequeña «de 8 años» de Alfonso, estaba saltando en la cama de su hermana mayor jugando como cualquier niña de su edad, muchos dicen que a diferencia de Becket, Madelyne no era tan delicada como ella, siempre jugando con barro, nunca estaba quieta y aveces prefería jugar con niños en lugar que con las niñas.


— Madelyne, quieta — La regaño ella mientras que trataba de escribir algo en su libreta, la niña suspiro molesta y se tiro a la cama.


— ¿Qué estas escribiendo? — Preguntó curiosa la pequeña acercándose a su hermana mayor.


— Bueno, me iré por unos meses a un lugar y anotó unas reglas para que no me olvide — Le explicó ocultando la verdad, sentía que Madelyne era muy pequeña para saber que su hermana mayor tendría sexo con un hombre lobo para traer la paz.


— ¿Son cómo vacaciones? — Preguntó sonriendo ansiosa— ¿Puedo ir? — Volvió a preguntar ansiosa así podía deshacerse de la estúpida escuela, los deberes, las reglas estrictas de sus padres.


Becket sonrió.


— No porque son vacaciones para adultos, vamos a leer libros, a sentarnos y hablar de matemáticos y filósofos — La pequeña puso una mueca de molestia lo cual hizo reir a Becket— Cuando vuelva de las vacaciones, habrá una sorpresa — Madelyne abrió los ojos sonriendo ansiosa por aquella sorpresa.


Ambas hermanas se amaban, cuando nació la princesita, la madre de los hijos reales había quedado enferma, así que Becket decidió cuidar a su hermana hasta que su madre se recuperé, a pesar de que en ese tiempo Becket tenía 13 años, logró cuidar bien de la pequeña. Y aún sigue cuidandola ya que la reina Louisa era fría, estricta y para nada tolerante con sus hijas, es por eso que Madelyne prefiere a su madre.

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Becket esperaba los días del encuentro con aquella bestia que debía procrear, su padre le había dicho que el líder de la resistencia de los hombres lobos, el mayor enemigo de Raymond, había aceptado el Tratado de paz pero no quería en el castillo, sino en el bosque donde nadie los molestaría. Eso preocupó a la joven pero debía aceptar eso para que finalmente esta locura terminé y todo este en paz.

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𝐅𝐢𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐜𝐚𝐩𝐢́𝐭𝐮𝐥𝐨 𝐈