Eraser Daddy por Genevieve Anneliese en Inkitt
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Eraser Daddy

Sinopsis

Cuando más sóla me sentía y pensaba que mi viaje había terminado él fue el rostro de la esperanza, una mano que me sostuvo y me mostró que haría lo que fuera por mi, creo que enamorarnos no fue lo más inteligente pero no habría deseado que fuera de otra forma. (HISTORIA RESUBIDA Y EDITADA POR LA AUTORA) Contenido de sexualidad y violencia explícitos, se recomienda discreción.

Estado:
En proceso
Capítulos:
5
Rating
5.0 2 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Chapter 1


T/N


Cada segundo que pasaba en la UA era oro para mi, mi familia trabajaba arduamente para ver mis sueños realizados y la mejor forma de corresponderlos era dar mi mejor esfuerzo para convertirme en una heroína renombrada.

Al principio, venir a estudiar a Japón parecía más una fantasía que una aspiración realista, pero al terminar mi primer año de preparatoria y demostrar mi valor conseguí una beca del gobierno y cuando menos lo pensé ya me encontraba en un vuelo sin escalas hacia la escuela de mis sueños... los míos y los de cualquiera que quisiera ser alguien en este medio.

Entrar al curso de heroísmo no fue una tarea sencilla pero aquí estaba, después de tanto trabajo y noches en vela estudiando para cumplir con los altos estándares educativos de la academia UA finalmente lo había conseguido y ahora me encontraba a mitad del segundo año, con el profesor Aizawa Shota, alias Eraser Head como titular de mi grupo.

El profesor era exigente, estricto, fuerte y extremadamente atractivo, aunque fuera un pensamiento inapropiado por mi parte. Su voz somnolienta tenía el poder de poner a dormir a Denki Kaminari, pero en mi caso particular me ayudaba a concentrarme. Estaba inmersa en su clase, tomando notas cuando sentí una vibración en mi bolsillo, era mi teléfono, desconcertada lo saqué discretamente, preguntandome quién podría estar llamándome tan temprano, en casa era de noche y el resto de mis contactos estaban en este salón.

- T/N ¿Te aburre mi clase? - Preguntó el profesor Aizawa llamando mi atención, levanté la mirada para descubrirlo de pié frente a mi pupitre, tenía los brazos cruzados y alzaba una ceja de forma inquisitiva, inevitablemente me puse nerviosa, mi teléfono no paraba de sonar y en la pantalla aparecía el nombre de mi madre. - Lo lamento. ¿Puedo salir a responder? Parece importante. - Me excusé apenada, él no parecía muy impresionado al respecto. - Es de mi mamá - Añadí tartamudeando.- ella nunca me llamaría en medio de una clase si no fuera urgente. - Él suspiró dándose la media vuelta y volviendo al frente del aula. - Que sea rápido. - Dijo sin mirarme y continuó con su explicación, yo me levanté a toda prisa y salí, atendiendo a la llamada e voz baja.

***

Al volver ya no era la misma, pasé el resto de la jornada en modo automático hasta que el timbre de salida me sacó de mi trance. - Bien clase, eso fue todo por hoy, no olviden sus tareas, los veré mañana.- Anunció el profesor con su tono poco entusiasmado de siempre.

Todos abandonaron el aula poco a poco mientras yo guardaba mis cosas lentamente, salí sola, avanzando por el pasillo con pasos pesados, arrastrando los pies hasta la salida, Todos mis compañeros se habían adelantado ya, nadie notaría si me detenía un momento.

Avancé algunos metros por el jardín que llevaba a los dormitorios y me detuve junto al camino, me senté sobre el césped detrás de un árbol, mi vista estaba nublada y algunas lágrimas tibias rodaron por mi rostro. No pude evitar sollozar un par de veces, mi nariz estaba tan tapada que sólo podía respirar por la boca. - A juzgar por el llanto, supongo que eran malas noticias.- La voz de Aizawa Sensei me sacó de mis pensamientos y me hizo levantar la cabeza, estaba a mi lado, ni siquiera lo escuché acercarse.- Me parece que aquí no son los dormitorios, que es donde deberías estar. - Su tono no era de regaño, de hecho sonaba suave, gentil, se puso en cuclillas para estar a mi altura.

- Sensei... lo lamento. - Me levanté sacudiendo los rastros de pasto seco de mi uniforme.- Iré enseguida. - Me limpié el rostro con el dorso de la mano y sorbí la nariz. Me detuvo con un gesto de su mano. - Dime ¿Qué ocurre? - Mis ojos volvieron a inundarse, luego de meditarlo un momento decidí decírselo. - Falleció alguien muy querido para mí, un familiar. Y no pude ni despedirme, tampoco podré asistir a su funeral porque estoy al otro lado del mundo. - Soyocé de forma que debió parecer patética. - Puedes solicitar un permiso a la escuela y ausentarte un par de días para visitar a tu familia y despedirte de esa persona.- Respondió con su típica voz ronca y sin emociones. - No es tan fácil. No es un viaje que podamos costear, pero le agradezco por su interés.

Ésta vez no impidió que me fuera, caminé directo a los dormitorios y me encerré en mi habitación, afortunadamente no me crucé con nadie por el camino. La tarde se hacía presente cuando alguien tocó a mi puerta, la abrí despacio encontrándome con, Uraraka, una de mis compañeras. - T/N, Aisawa Sensei está afuera, quiere hablar contigo. - Anunció con una vocecita que presumía curiosidad, quizá era porque no me encontraba en un buen momento o con el mejor ánimo pero me pareció molesto.

A pesar de la sorpresa me cubrí mi algo reveladora pijama con una sudadera negra y bajé. Ya no había nadie en el área común, al abrir la puerta principal encontré al profesor vistiendo un traje negro, llevaba el cabello recogido en una pequeña media coleta en su nuca con algunos mechones rebeldes enmarcando su rostro. - Sensei, ¿Me buscaba?... - él se acercó un poco, mirándome de los pies a la cabeza, sus ojos sobre mi me provocaron un escalofrío. - Vistete apropiadamente y trae tu pasaporte. - Ordenó mirando hacia otra dirección, tenía las manos metidas en los bolsillos. - ¿Perdón?

- Llamé a tu familia, dicen que el funeral tendrá lugar dentro de veinte horas aproximadamente, el viaje será largo pero conseguí un favor para que te lleven hasta allá, pases unas horas con tu familia y regreses pasado mañana por la tarde. - Mi mente daba vueltas tratando de procesar la información. - ¿Eso es posible? - Él se encogió de hombros. - En un avión privado sí. - Abrí y cerré mi boca varias veces sin saber qué decir. - Pero ¿y la escuela?

- Te conseguí el permiso, pero como no viajas por cuenta de tu familia sino por la mía tengo que acompañarte. - Mis ojos se abrireron con un asombro que me fue difícil discimular. - ¿Hará eso por mí? - Él ni respondió a mi pregunta. - Corre a cambiarte y a traer lo que necesites antes de que me arrepienta. - Finalizó mientras se sentaba en una banca a esperar.

¿Cómo era posible hacer algo tan amable por lguien más y seguir siendo tan frío?

Subí a mi habitación a cambiar el pantalón de mi pijama por uno de mezclilla, en una mochila metí cosas que podría necesitar. Me miré al espejo y mi cabello gritaba por ayuda aunque mi cara no estaba tan mal para alguien que había llorado todo el día, me cepillé el cabello rapidamente y bajé a la entrada con todo listo.

No llevaba una maleta con ropa o souvenirs como imaginé cuando pensaba en el día en el que volvería a casa, no iba de vacaciones. Aizawa Sensei no dijo una sola palabra en todo el trayecto de los dormitorios hasta la pista de despegue la cuál por cierto no estaba cerca de la escuela. Estando en el auto no podía evitar mirar al profesor de reojo sin entender por qué estaba siendo tan bueno y comprensivo conmigo, incluso faltaría a clase para acompañarme. Pero aún así su apariencia era como la de alguien a quien no le interesaba en lo más mínimo lo que ocurría a su alrededor. Su conversación era limitada a pequeñas oraciones como "Date prisa", "Es por aquí" y cosas del estilo.

Finalmente llegamos a la pista donde nos esperaba un avión pequeño y blanco, había un hombre elegante ahí aguardando por nosotros, su cara se iluminó al ver a Aizawa Sensei. - Ah, llegaron. Tal como lo prometí, cualquier cosa por el hombre que salvó la vida de mi hija y su... - Me miró duvitativo, tratando de descifrar mi relación con él. - Estudiante. - Respondió Aizawa Sensei completando su frase.

Ellos hablaban como si ya se conocieran de antes, Aizawa Sensei tan serio como de costumbre y este hombre con una mirada que desborda agradecimiento, al parecer Sensei le había salvado la vida a su hija en un atentado y desde entonces este hombre le prometió estar enteramente a su disposición cuando él lo necesitara, Sensei nunca antes le había pedido nada a pesar de que tal suceso se dió hace ya varios años.

En el avión estábamos el piloto, el copiloto, Sensei y yo. Era un vehículo muy lujoso. Sensei durmió casi todo el camino y me sugirió que hiciera lo mismo pero me costó bastante lograrlo.

***

Al cabo de las ocho horas más cortas de mi vida Sensei despertó.- No haz dormido nada ¿Cierto? - Su tono de voz era adormilado pero había recuperado esa chispa de gentileza que me mostró por la tarde en el jardín. - No. - Se produjo un largo silencio. Mi mente le daba vueltas a la situación, recuerdo la primera vez que pisé la UA, estaba aterrada pero rápidamente me di cuenta de que estaba en el lugar adecuado. Mi primera vez en clase de Aizawa Sensei fue... especial, sentí algo cuando lo ví, algo que hasta hace unos meses ignoraba porque era mi profesor y además yo era menor pero cuando cumplí la mayoría de edad, me permití a mí misma pensar en él y desear ser algo más, aún así no pasaba de una simple fantasía que debía esconder ya que él siempre se comportó como lo que era, mi profesor, eficiente pero sin emociones. No obstante, lo que ha estado haciendo por mi lo rebasaba todo, a pesar de esa actitud tan despreocupada e indescifrable cobró un viejo favor que se había negado a aceptar y se sometió a 16 horas de vuelo (32 si contamos el regreso) para que yo pudiese pasar un momento de duelo apropiado con mi familia al otro lado del mundo en un país cuyo idioma él seguramente no entendía. - Gracias.- Dije con un hilo de voz. - ¿Por qué me agradeces? - Cuestionó, yo suspiré mirando el cielo nocturno por la ventana. - Por todo lo que ha hecho por mí. - Él se encogió de hombros.- No es la gran cosa. - Respondió restandole importancia. - Lo es para mí. - Dije jugando con los cordones de mi sudadera. - Como sea, aún nos queda la mitad del viaje, te aconsejo que intentes dormir una vez más, tal vez lo logres. - Sonoaba como si deseara terminar con ese tema así que lo dejé estar, recosté mi cabeza sobre el respaldo del asiento dándole la espalda, resignada a que no lograría obtener una respuesta más emocional de su parte. Sentí entonces una manta caer sobre mi cuerpo, mire por encima de mi hombro y ví a Aizawa Sensei acomodarse en su asiento sin mirarme.

Logré dormir durante las últimas horas del viaje, Cuando Sensei me despertó estábamos por aterrizar. El avión nos esperaría en la pista hasta que volviéramos, al acercarnos a los límites de la ciudad pude reconocer inmediatamente la zona en la que nos encontrábamos, subimos a otro coche y en poco menos de 30 minutos llegamos a un recinto funeral.

Sensei bajó del auto y yo hice lo mismo, sentí mi cuerpo temblar pero no de frío, estaba tan asustada de entrar ahí, pensaba que el reencuentro con mi familia sería más alegre que ésto, Sensei se paró a mi lado y puso su mano sobre mi hombro, jamás me había regalado un gesto así. Cuando lo miré él no me estaba mirando y su expresión no había cambiado pero podía sentir lo que quería transmitir.

Entramos al lugar, preguntamos por el nombre de mi familiar difunto y la señorita de recepción nos guió hasta allí. Nada más entrar a la sala mi mirada se encontró con la de mi madre y corrí a abrazarla. - Mi amor. - Ella tenía los ojos rojos e hinchados. - Mami.- Nos abrazamos por un momento prolongado mientras el resto de la familia me miraba y susurraba. - Invita a tu profesor a pasar, que se tome un café o algo ya que te trajo hasta aquí. Ella tenía razón, seguramente él tendría hambre, fue un viaje muy largo y no lo vi comer nada en el trayecto. Le hice señas a Aizawa Sensei para que viniera y lo presenté con mi madre. - Shouta Aizawa, es un placer, lamento su perdida.- dijo en inglés haciendo la clásica reverencia japonesa, su marcado asento me hizo sonreir internamente, sólo por un instante. - Gracias por traer a mi niña hasta aquí, no sé cómo pagárselo.- Respondió mi madre también en inglés, supongo que así se comunicaron cuando él le llamó. - No tiene que agradecerme. - Respondió con modestia. - Le indiqué a sensei dónde podría encontrar el café y la comida y fui a saludar y abrazar a mi familia. Mi mejor amiga también había venido, mi madre le avisó que yo estaría aquí. su abrazo fue bastante reconfortante.

Tras haber recorrido la estancia saludando a todos, hablando un poco con ellos y llorar mucho entre recuerdos finalmente me encontré delante del féretro, estaba aislado en una esquina rodeado de flores blancas con la tapa levantada, ahí estaba él, mi abuelo, con sus ojos cerrados y su traje azul de cuadros, era su favorito.

Me quedé paralizada sin saber cómo acercarme, esta parte de los funerales siempre se me hizo difícil pero sería mi última oportunidad de estar cerca de él. Me puse de pie a su lado y le hablé en mi mente, le dije todo lo que necesitaba decirle y le conté de mis experiencias en el oriente, cuando me fui me hizo prometer que le contaría todo, no sé cuánto tiempo estuve ahí de pie con los ojos cerrados y una mano en el cristal que me separaba de su cuerpo, tal vez dos minutos o dos horas, cuando abrí los ojos había una mano sobre mi espalda y mi rostro estaba empapado aunque no me había dado cuenta de que había comenzado a llorar. - Sé que es un momento difícil y que desearías quedarte más tiempo, quisiera poder hacer eso por tí pero temo que es hora de volver. - Dijo Sensei con la voz ligeramente más suave de lo usual, lo miré y en sus ojos no existía esa indiferencia constante, me encontré con una mirada de pena. - ¿Cuánto tiempo ha pasado?

- Al rededor de tres horas, más el tiempo que pasaste saludando a tus familiares... tu familia es grande, me gustaría poder darte más de cinco simples horas con ellos pero... - Sorbí la nariz y me lmpié las lágrimas. - No, entiendo, ya hizo suficiente y estoy agradecida, me despediré de mi madre y le pediré que me despida de los demás. - Tras la despedida y el incómodo abrazo que le dió uno de mis tíos a Aizawa Sensei en agradecimiento por traerme volvimos al avión.

diesiseis silenciosas horas de vuelo y 20 minutos en auto más tarde estábamos de vuelta en la UA. - Por favor duerme esta noche.- Me pidió Aizawa Sensei antes de dejarme en la entrada de los dormitorios, estaba todo tan oscuro. No había nadie en el área común, todos estaban dormidos, fui hasta mi habitación, no había nadie con quien tuviera la urgencia de hablar.

Por fin pude dormir.

Al amanecer me sentía mejor, mi mente estaba clara y podía sentir que podía seguir adelante a pesar de que aún doliera mi pérdida. Fuí la primera en llegar al aula, Sensei también llegó temprano. - ¿Cómo te sientes hoy? - Me sorprendió con su pregunta. - Mejor, se lo agradezco.

- Me alegro.- Era irónico escuchar esas palabras salir de su boca en el tono menos alegre que existía pero sabía que era honesto. Con el paso de las semanas me fui reponiendo hasta volver a ser la de antes y Aizawa Sensei se notaba algo diferente, no lo sé, a simple vista era el mismo de siempre pero algo en su aura se sentía distinto, de algún modo comencé a sentirme observada por él, aunque quizá fuese mi imaginación...

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Trama absorbente

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Buenos personajes

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Diálogos potentes

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author

me entusiasma mucho volver a leer tu historia en esta plataforma, todas tus historias me encanta ❤️❤️❤️

2 años

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