EL RENACER DE LOS MATE

Sinopsis

“Yeldria Hevel Rimanitti, tu plegaria llena de amor y de bondad hacia tu hijo he escuchado, una nueva oportunidad he de brindarles, no sufras, pues con tu hijo comenzara el Renacimiento de los Mates. Los Licántropos nacidos antes de él no sentirán más ese vacío, no podrán encontrar a su Mate, pero si podrán amar a la persona que elijan, a partir de esta noche todo Licántropo de la misma edad que tu hijo volverá a tener un Mate, el ciclo de los Mates vuelve a su curso natural, pero esta vez no solo los humanos podrán ser su Mate, esta vez su prueba será aún más difícil”

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En proceso
Capítulos:
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Clasificación por edades:
18+

Prologo


Los sentidos de los hombres lobo están más desarrollados que los de los humanos, sobre todo el oído y el olfato. Son sensibles a los sonidos agudos, que les molestan hasta niveles en que les duele. Son grandes rastreadores capaces de reconocer a los miembros de su manada solo por el olor que desprenden. Aparte de los sentidos desarrollados, los licántropos son muy veloces, lo que les permite perseguir presas por el bosque, y tienen mayor fuerza que cualquier humano.

Son fácilmente reconocibles por su alta temperatura corporal y por ella es difícil que sufran enfermedades a no ser que sufran temperaturas muy bajas. Su capacidad de sanación es algo más acelerada que la de los humanos y se curan con mayor facilidad, por eso solo quedan en cama si son heridos de gravedad.

Su metabolismo es acelerado por lo que, aunque coman mucho no engordan, sin contar el estricto entrenamiento que sigue la mayoría de ellos por el cual mantienen sus cuerpos equilibrados, fuertes y tonificados. Del mismo modo, su desarrollo muscular es sorprendente y lo cambios que desean realizar se producen de forma sorprendentemente rápida, sobre todo en los machos. Las hembras suelen ser más pequeñas y ágiles.

Los ojos de los hombres lobo reflejan parte de la animalidad de estos por lo que o bien cautivan y atraen o bien causan un temor profundo e inexplicable, a veces incluso pudiendo intuir las malas intenciones o las mentiras. Los convertidos poseen la marca del mordisco con el que fueron malditos porque no es posible borrarla ni siquiera con magia; la raza conserva otras tantas cicatrices, consideradas recordatorios o marcas de victorias y derrotas.

Generalmente, son muy reservados o por el contrario demasiado emocionales, aunque hay casos de lobos de personalidad en el rango intermedio entre estas dos personalidades. Sus sentimientos son más fuertes de lo normal y, por eso, pueden tener cambios de estado bruscos o ataques de ira repentinos. Son celosos, protectores y territoriales, defienden sus pertenencias y sus territorios.

Su debilidad más preocupante es el acónito, planta que sirve para torturarles y drogarles. En los casos más extremos puede ser mortal con una sobredosis. Tampoco son inmunes a la plata, aunque esta debilidad no llega al extremo de la del acónito.

Viven en manadas de hasta doce miembros que se establecen como una especie de familia, aunque no sea sanguínea. Aunque suelen agruparse, algunos lobos son solitarios y, generalmente, nómadas.

En la manada, hay cuatro rangos cuyo orden es: alfa, beta, rango medio y omega. Los tres primeros tienen sangre dominante, la sangre de los omega es débil.

La manada consta de un individuo dominante, el alfa, que lidera la manada. Generalmente, es un macho, pero hay manadas en las que se establece como alfa una hembra. Este alfa se encarga de tomar las decisiones necesarias para proteger a la manada y su territorio además de dictar las normas que deben seguir los lobos que están bajo su protección y mandato.

No siempre se trata del más grande o audaz de la manada, pero tiene una mirada penetrante y es capaz de conseguir el respeto de los demás licántropos de la manada de forma natural. Durante la transformación, el aullido del alfa se identifica por su tono grave, aunque no siempre son los primeros en empezar a aullar, asumen el control de la situación si se da contacto oral con otra manada, un lobo solitario o un miembro perdido de la manada.

El alfa va sucedido en la jerarquía por el beta, que cumple una función disciplinaria dentro de la manada. Solo en manadas exclusivamente femeninas el beta será una hembra pues suele ser el miembro más grande del grupo, por lo que en una manada mixta será siempre un macho.

Suele ser el miembro más grande del conjunto porque cuenta con su fuerza para proteger al alfa, desviando gran parte del peligro que podría correr este último. Suelen ser entrenadores y cazadores, aunque hay casos en los que relegan la función de cazador a un lobo de rango medio y se ocupan de otras tareas.

Los betas, en su transformación, también tienen un tono de voz grave, no tanto como los alfas pero más que el resto de la manada. Su aullido es más prolongado que el del alfa y aporta fuerza y continuidad a la llamada del clan.

Por debajo de los betas, se encuentra un grupo conocido como los rangos medios, subordinados a los alfa aunque reciben más información de los betas. Suelen tener funciones específicas dentro de la manada, o sea, que son especialistas. Entre estos, se encuentran tanto hembras como machos que reciben tareas como es ser sanadores, cazadores o vigías.

Por un lado, los sanadores suelen ser licántropos convertidos que poseen magia, es decir, brujos terrestres convertidos. Los magos terrestres tienen la capacidad de sanar así que es natural que en una manada haya un brujo o bruja con poder elemental de tierra que pueda curar a los demás si salen gravemente heridos de un enfrentamiento o de una caza.

Los cazadores son aquellos que rastrean en el bosque en busca de presas, generalmente ciervos, corzos o jabalís, aunque también cazan conejos y ardillas; en muy raras ocasiones, se ha llegado a cazar algún oso. Generalmente, una cazadora es muy útil cansando y aislando una gran presa, aunque necesitará la ayuda de un macho con más fuerza para poder cazarla.

Entre los rangos medios, también se realiza la tarea de vigía. Los vigías son más ligeros que los cazadores, pero no menos fuertes pues son los primeros en avistar el peligro. Están siempre atentos a cualquier cosa nueva o desconocida y los alfas y betas confían en ellos para que alerten de cualquier peligro.

La manada se completa con los omegas, que son esenciales para la supervivencia de la manada. Los Omegas llegan a ser muy escasos y por lo tanto estos son cuidados en extremo por lo tanto se les dan tareas simples, los omegas suelen ser cocineros, recolectores de hierbas y frutos, aunque en ocasiones los machos pueden asumir papeles de rastreador, cazador o vigía siempre y cuando el Alfa de su aprobación. Pero la función esencial de un omega es aliviar las tensiones y minimizar las posibles lesiones entre sus miembros, son capaces de calmar los ánimos, evitar tensiones y lesiones y restablecer la armonía.

Un Omega atraerá la atención de todos los lobos y esto puede crear peleas, pues su aroma será atractivo para todos, es por eso que por lo regular se esconde su rango y solo el Alfa de la manada lo sabe al igual que su Beta, si el Omega no tiene pareja el Alfa se encarga de camuflar su aroma hasta que este encuentre a su Mate. Los Omegas son sumisos y tranquilos, Cuando se sienten en peligro acuden al Alfa o al Beta que sabe sobre jerarquía produciendo un ligero ruido parecido al llanto de un cachorro. Su aroma es muy dulce, y cuando está en celo corren el peligro de ser violados o incluso reclamado por un Alfa no deseado, y el Alfa que se pelee por él tendrá derecho de aparearse con dicho omega.

Los Omegas se encargan de cuidar las crías del Alfa. Son maternales y las omegas hembras pueden producir lactancia, pero en los machos es muy escasa. No es muy común que los omega varones nazcan, por lo cual estos son más débiles que una omega normal.

Se dice que los lobos buscan un compañero para su vida, una pareja para aparearse y compartir, que suelen ser monógamos, pero que a la muerte de su compañero se buscan otra pareja.

Al contrario de los lobos, los licántropos tienen solo una pareja posible en la vida, esta, recibe el nombre de Mate, que quiere decir compañero.

Esto viene acompañando a la sociedad licántopa desde el principio de los tiempos, cuando por obra de la luna reciben de ella la mitad del alma de un lobo a falta de su mitad humana, ya que, el mismo trabajo hace la luna con hombre y mujer, completando dos medias almas humanas con media alma lobuna.

Las parejas hacen sus votos al igual que en un matrimonio, en la primera luna llena del mes, ambos deben encontrarse y recitar los votos; puede ser con público o no. éstos son distintos para cada pareja, pero son los mismos para ambos es decir los recitan juntos hacia la luna.

Al decir el juramento, un tatuaje se grabará a fuego en la piel de ambos este representa la naturaleza de su relación.

Los Lobos que optan por esta ceremonia suelen ser los de manadas grandes y poderosas cuando la pareja acepta estar junta de por vida, el hombre debe de marcar a su pareja. esto se hace a través de una mordida en el cuello de la mujer u hombre, con sus dientes lobunos en la forma humana debe de morder y aunque duela esperar pacientemente a que ella o él se desmaye. Esto sucede por el fuerte impacto en su alma al ser marcada, la esencia del macho se mezcla con el de ella o el, para avisar a los otros Machos que ya se ha unido.

Esto suele ocurrir más en las manadas que se guían por los instintos, los que ellos han aprendido con los años más que en los conocimientos entregados por la luna, aun así, estos licántropos resaltan mucho la importancia de la dama Luna o la diosa luna.

Michael Dietrich Scott era un Licántropo de 186 de estatura, de cabellos negros y ojos azules, de una fuerza abrumadora y era el actual Alfa de la manada sabía que su deber y obligación era pasar esta información a cada nueva generación, sin embargo, hablar sobre los Mates era sumamente doloroso para los licántropos, los Mates habían dejado de existir y todo era culpa de ellos mismos, habían hecho enfadar a su madre Luna.

-padre ¿Por qué no podemos tener un Mate? -

Fenrir Dietrich Hevel hijo del actual Alfa Michael Dietrich Scott y de Yeldria Hevel Rimanitti, un joven de 8 años, poseía el hermoso cabello negro azabache de su madre y de su padre, piel taheña y de facciones finas pero marcadas, habia sacado el mismo color de ojos de su padre, ojos color azul los cuales adquirían cierto brillo llegando a confundirse con el cielo estrellado, ciertamente un joven Alfa poderoso

Fenrir miraba a su padre y esperaba pacientemente que este le contestara, Michael miro a su hijo y le sonrió para poder responderle

-muchos de los nuestros negaban de su Mate en especial cuando este era humano, muchos Licántropos llegaron incluso a asesinar a sus Mates y así evitar que estos se convirtieran en su debilidad, algunos Licántropos en su afán de poder buscaron a los brujos para que pudieran identificar a sus Mates, pero se aseguraban de no verle y así evitar sentir el “llamado” y si estos resultaban ser humanos, enviaban a un Rango Medio para asesinarlos y así no “morir” junto a su Mate, de igual forma las Manadas buscaban que sus Mates no fueran de alguna Manada Rival y de serlo hacían lo mismo y por eso nuestra Madre la Luna al ver ese acto tan terrible nos castigó y maldijo-

“sí tanto repudio sienten por su Mate, y no son capaces de valorar tan bello regalo que les he concedido, entonces Yo, su Madre Luna los maldigo a quedarse sin su otra mitad, de ahora en adelante los Mates no existirán, la añoranza será su castigo y no serán capaces de amar ni de llenar el vacío de su corazón”

-aquellas fueron las últimas palabras que nuestra Madre la Luna nos dirigió a los Licántropos y jamás se le volvió a escuchar, Fenrir esa es la razón por la cual los Mates dejaron de Existir, así que los Lobos no somos capaces de amar desde entonces-

- ¿entonces porque te casaste con madre sino puedes amarla? -

-tu madre era una mujer encantadora, alegre y soñadora, su amor hacia el mundo fue lo que más me gusto, la corteje por un tiempo y después le confesé que era un Licántropo pensé que ella se asustaría de mí, pero no lo hizo, también fui honesto con ella y le hable sobre el hecho de no poder amarla, ella lo entendió y me acepto, Yeldria me dijo que ella me amaría por los dos y así ha sido desde entonces, la respeto y siento una profunda admiración por tu madre y aunque jamás poder llegar a amarla sé que le tengo cariño-

- ¿Cómo puedes saber eso, si no somos capaces de amar? –

-no podemos amar a una pareja por lo cual siempre nos sentiremos vacíos e incompletos, pero eso no significa que no podamos sentir cariño hacia nuestros cachorros, entonces puedo decir que lo que siento por tu madre se llegaría a asemejar a lo que siento hacia ti-

-padre ¿crees que nuestra Madre la Luna alguna vez nos regrese a nuestros Mates? –

-no lo sé cachorro, desearía que Nuestra Madre la Luna volviera a bendecirnos-

-padre ¿Qué se sentirá tener un Mate? -

-se nos ha contado que los licántropos no poseemos un sentimiento de amor en un principio por nuestro mate, de hecho, el sentimiento dominante es el deseo de proteger algo, la compañía y la seguridad por sobre el amor, con el tiempo este último se desarrolla luego de que la pareja se conoce durante el cortejo. Aquellos que conocían a su Mate lo sabían al acto de conocerlo, ya que es por sobre todo el instinto quién se lo señala, Pero hay ciertas cosas que podían notarse cuando esto pasaba, cosas por las que podían estar seguros de que encontraron a su Mate: El aroma de su Mate era más fuerte que el de los demás, los licántropos éramos capaces de encontrar su rastro incluso si habia pasado un día y medio sin que se acerque al lugar. Los latidos de nuestros corazones se acompasan y vuelven iguales. Sienten las emociones del otro sin importar la distancia. A veces como primer síntoma están los celos muchos se sorprendían al sentir celos de ver a desconocidos como otras personas por la calle cerca de su Mate. Tendrían la necesidad de estar cerca el uno del otro. Se dice que cuando se veían por primera vez sentían un escalofrío recorrer su cuerpo. Y, por último, Tienen sueños antes de conocerse, donde pueden saber cómo son y así reconocerse físicamente, aunque el Mate no sepa porque lo ha soñado en el caso de ser un humano. Los Lobos quedaban unidos por siempre. no era posible para ellos enamorarse o salir con alguien que no sea su Mate, en el corazón de ambos sólo habría lugar para su pareja por el resto de su vida-

-como desearía conocer a mi Mate, yo no le haría daño, sabría valorarlo y lo cuidaría para que nada malo le sucediera… es triste saber que eso jamás va a pasar-

-lo es, pero es nuestro castigo por no valorarlos en su momento-

-padre, William me dijo que su abuelo entro en Estado de Decadencia y pronto morirá, ¿Por qué pasa eso?

-Fenrir han pasado más de mil años desde que nuestra Madre la Luna nos impuso nuestro castigo, los Lobos tenemos una larga longevidad, podemos llegar a vivir hasta 400 años y eso también hace que nuestro castigo sea más severo, nosotros nos entrenamos no solo físicamente, sino mentalmente también para poder sobrellevar nuestra larga longevidad, sin embargo, al estar incompletos en algunos casos el Lobo interno comienza a decaer, y pierde las ganas de vivir al no poder llenar ese gran vacío que sentimos, llegados a ese punto nos convertimos completamente en Lobos y ya no somos capaces de volver a nuestra forma humana, dejamos de comer, de beber agua y solo esperamos la muerte, por ello se le llama Estado de Decadencia, cuando el Lobo muere es cremado y rezamos porque en su próxima vida encuentre a su otra mitad-

Fenrir miro a su padre y asintió con la cabeza, Yeldria Hevel Rimanitti madre de Fenrir, una mujer de 1.70 de estatura, cabellos negros azabaches, ojos rojos y de tez taheña, miraba atenta a su esposo y a su hijo, habia escuchado aquella historia muchas veces, no iba a mentir, al principio tuvo miedo de su esposo Michael Dietrich Scott, pero no podía negar el gran amor que sentía por él, así que acepto casarse y formar una familia a su lado, como mujer y en especial como humana, temía perder a su esposo, temía que la Madre Luna los bendijera de nuevo y a causa de eso perderle, se lo habia dicho a Michael, pensando que tal vez al decir aquello él la dejaría, pero Michael amablemente habia sostenido su mano y le habia brindado una dulce sonrisa

“si ese milagro llegara a suceder, ten la seguridad de que jamás te lastimaría, rezaría para que mi Mate fueras tú y así no causarte ningún pesar, más sin embargo si llegara a tener la dicha de conocer a mi Mate no puedo negarte que no le amaría con todo mi ser, pero siempre estarías en mi corazón y te amaría por ser la madre de mis cachorros…”

Pero Yeldria no le dejo terminar, ella entendía que era un tema delicado, simplemente ella amaría por los dos

“yo nos amare por los dos y si algún día tienes la dicha de conocer a tu Mate, yo te dejare en libertad para amarle libremente”

Una vez que se casaron, ella dejo Italia y partió con su esposo a Rumania para comenzar a vivir donde estaba asentada la Manada de su esposo, cabe decir que se habia sorprendido al llegar, pues prácticamente la manada de Michael Dietrich Scott eran dueños del lugar, pero su secreto era muy bien resguardado.

Ella ostentaba el Título de “Luna” a pesar de no ser el Mate de Michael Dietrich Scott, aquello se lo habia ganado con mucho esfuerzo, pero la manada habia aprendido a respetarla y sobre todo a confiar en ella.

Yeldria Hevel Rimanitti subió a su recamara pensando en lo dicho por su hijo, ella como madre solo deseaba su felicidad, pero saber que su hijo sería incapaz de amar, la llenaba de tristeza

-Dios…- Yeldria se acercó a la ventana y miro la Luna, uniendo sus manos cerro sus ojos y murmuro una plegaria- Madre Luna no sé si puedas escucharme, entiendo y comprendo tu sentir, les brindaste un hermoso regalo y ellos no supieron valorarlo, incluso osaron levantar sus manos en contra de sus Mates y así arrebatarles la vida, pero como madre, te suplico que les brindes una segunda oportunidad, su castigo ha durado mucho tiempo sé que es egoísta pero solo deseo que mi pequeño Fenrir pueda saber lo que es amar, te lo suplico, no importa si con ello mi querido Michael también encuentra a su Mate, Luna, Madre Luna, cesa tu enojo con ellos, por favor, te lo suplico, sé que ahora sabrán valorarlos, dales una nueva oportunidad-

Yeldria Hevel Rimanitti salió de su habitación y fue al lado de su esposo e hijo, cenaron tranquilamente y fueron a dormir, mas sin embargo hubo algo que ella ni los Licántropos pudieron escuchar

“Yeldria Hevel Rimanitti, tu plegaria llena de amor y de bondad hacia tu hijo he escuchado, una nueva oportunidad he de brindarles, no sufras, pues con tu hijo comenzara el Renacimiento de los Mates. Los Licántropos nacidos antes de él no sentirán más ese vacío, no podrán encontrar a su Mate, pero si podrán amar a la persona que elijan, a partir de esta noche todo Licántropo de la misma edad que tu hijo volverá a tener un Mate, el ciclo de los Mates vuelve a su curso natural, pero esta vez no solo los humanos podrán ser su Mate, esta vez su prueba será aún más difícil”

El brillo intenso de la Luna no pudo se notado por muchos, pero aquellos que lo notaron supieron que nuevos cambios se avecinaban.


-la Luna ha cambiado, por alguna razón presiento que esto no me gustara- aquel hombre dejo de ver a la Luna y miro al pequeño que tenía entre sus brazos

-no seas exagerado, para mí, esta Luna significa toda mi felicidad, hoy han nacido mis hijos y lo demás no es importante para mí-

-supongo…- la sensación o presentimiento de que algo habia cambiado, no se le quitaba de encima, nuevamente miro al bebe y algo le decía que esa Luna habia cambiado el destino de ese pequeño ser… solo esperaba que no fuera algo malo- Zero e Ichiru, son buenos nombres

-si, lo son, gracias Yagari, sin ti estos pequeños angelitos no habrían nacido-

Trece años después La Madre Luna era testigo del dolor y del sufrimiento que la envidia puede causar, Fenrir Dietrich Scott tendría a su Mate tal y como lo prometió, pero curar un corazón roto, sería su tarea más difícil de lograr, no imposible, pero tampoco se los dejaría fácil esta vez, ahora los Licántropos tendrían que luchar por conseguir la aceptación de su Mate y este Mate… sin duda alguna, era muy singular…

--06 de mayo de 20224--

Michael Dietrich Scott

Yeldria Hevel Rimanitti