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—¿Una niñera? Mamá, estamos bastante grandes para que contrates una niñera. -dijo el rubio, sentándose frente a su madre con los brazos cruzados, y el ceño levemente fruncido.-
—La última vez que salí hicieron una fiesta sin permiso y terminaron en la comisaría, además que tuve que pagar un gran multa para que los dejaran salir, así que no quiero quejas. -dijo con aquel tono serio poniéndose de pie para tomar su bolso y el abrigo que se encontraba en la silla- Debo salir, nos vemos más tarde.
—Pero mamá... -se quejo el castaño, sin embargo su madre sólo siguió su camino, saliendo de la casa, dejando a tres jóvenes completamente molestos-
—Todo esto es tu maldita culpa, te dije que no debíamos hacer fiestas
—¡Cállate Kristof! Que en el momento en que Anna entró por la puerta todas tus quejas desaparecieron y por primera vez te divertirte.
Ambos chicos se miraban con coraje, que cualquiera diría que comenzarían una pelea en el lugar, por lo que el tercer chico solo se puso en medio de ellos.
—Fue culpa de los tres, afrontemos las consecuencias. Ya nos equivocamos ahora debemos ganarnos la confianza de su madre de nuevo.
—Tu no te metas, no estuviste aquí, eres libre de hacer lo que quieras. -reclamo el castaño.-
—Lo se, pero soy su hermano, y vivo bajo este techo, tengo que acatar las órdenes de su madre.
—Como desees, yo iré a mi habitación, tengo cosas que hacer. -dijo el rubio levantándose de nuevo y caminando rapidamente hasta la segunda planta donde se encontraba su habitación.-
—Te dejo, debo ir a la biblioteca, tengo tarea de literatura, nos vemos en la noche.
—Ve con cuidado.
Y así aquel chico de cabellos blancos se quedó solo en el comedor, por lo que solamente tomó su juego de llaves y salió de la casa rumbo al parque que estaba a unas calles de la casa.
![Eres mía [#1]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_4344f13bc3a0abb8b1c504d5bd3ac0a3.jpg)







