Capítulo 1
Aturdido, abrió lentamente los ojos, las tres personas que estaban frente a él se veían borrosas, no entendía lo que pasaba, no sabía que hacía allí, solo sentía un dolor en su espalda y en su brazo derecho.
—Esto será muy difícil para él —Escuchó una voz desconocida.
Y luego el llanto de su madre que supo reconocer a la perfección, a pesar de que ella no lloraba muy seguido pero recordaba la vez que lo hizo frente a él cuando se perdió en el bosque a los cuatro años en las vacaciones de verano visitando a sus abuelos paternos. La visión se hizo un poco más clara, sus padres estaban de pie cerca de su cama junto a un señor con una bata blanca ¿un doctor?
—¿Qué podemos hacer para ayudarlo?
Jamás había escuchado la voz de su padre sonar tan desesperada y triste, con esa tristeza que viene del alma.
Y él aún no sabía qué ocurría.
—Hay que esperar que la zona se desinflame —Explicó el doctor mirando al matrimonio.
Su respiración era pesada, no podía articular ninguna palabra, levantó su brazo adolorido y frunció el ceño cuando lo vio vendado.
Pasó la lengua por sus labios secos y pestañeó varias veces, rápidamente, no estaba en su cama, ni en su casa. Estaba confundido pero sabía muy bien qué su cuarto no era blanco, ni tenía máquinas extrañas a su alrededor.
—Deben acompañarlo y estar con él en su recuperación, los medicamentos y terapias son importantes pero nada se compara al cariño y apoyo de la familia.
Vio cómo su madre comenzaba a llorar cubriéndose la cara con ambas manos.
—No puedo con esto, no puedo, él es mi bebé, no es justo —Dijo ella saliendo de la habitación seguida por su esposo.
—Mamá —Logró decir en un susurro, el doctor se acercó a él mirando la máquina que estaba a su lado y luego acarició su cabello.
—Ya has despertado.
—¿Dónde estoy? —Preguntó apenas —Mis papás.
—Ellos entrarán enseguida, ahora saldré y les avisaré que despertaste.
—¿Qué hago aquí? —Lo miró a los ojos y podía asegurar que vio el dolor que sintió aquel doctor aún sin conocerlo.
—Tuviste un accidente.
—No, yo estaba en mi casa —Lo recordaba.
—Saliste a andar en bicicleta, con un chico.
Miró una pared blanca moviendo las piezas que estaban desordenadas en su cabeza —¿JeongHan?
—Sí —El señor esperó unos minutos para que el chico lo mirara de nuevo y le colocara atención —Fue un auto, no los vio.