Capítulo 1
No puedo negar que la vida ha sido intensa en estos últimos meses. Marisol está bien. Después de todo lo que hemos pasado juntos, creo que finalmente he encontrado cierta estabilidad para Christopher y ahora es lo que más me importa. El hecho de que Marisol haya sido monja todavía me hace sentir incómodo estando a solas con ella, pero es una buena mujer y se preocupa genuinamente por nosotros. A pesar de todo, aquí estoy, esperando a esta mujer, a Shannon. No, no es ella. Pero solo verla es como si estuviera cerca, como si la vida me estuviera dando una nueva oportunidad con ella, finalmente tener la vida que pensé tendría.
— Wow, estás preciosa.
— Tú tampoco te ves tan mal.
Pedimos cena y durante la noche no podía evitar mirarla. El fuego en sus ojos, esa sensación de conexión mutua. No quiero mentirme, pero esta mujer me hace sentir cosas que no pensaba volver a sentir.
— En realidad, Eddie, creo que deberíamos ir a tu casa y terminar esta botella allí.
— Me parece una excelente idea.
— Entonces está decidido, voy al tocador y salimos.
— Bien.
Estaba tan ensimismado que no pensé en lo mal que sería llevarla a casa en este momento. Allí hay fotos de Shannon y las cosas por desempacar de Marisol, no debo, no puedo dejar que piense en esto de otra forma. Además, Marisol, cierto, no puedo hacerle esto.
— ¿Estás listo?
— Lo siento, no voy a poder esta noche. La niñera me dijo que tuvo un problema y tendré que recoger a mi hijo.
— Oh, entiendo. No hay problema, te puedo acompañar si quieres.
— No quiero molestarte más. Fue una linda noche y no quiero arruinarla arrastrándote a mis problemas —digo, embelesado con su belleza—. Pero podríamos salir nuevamente otro día, bueno, si quieres.
— Sabes, sí quiero. Eres interesante, además no puedo negar que muero por conocer al hombre que hay tras de ti, Edmundo.
Llevo a Kim a su apartamento y, aunque fue algo muy tentador, primero debo resolver esta situación con Marisol. No sé realmente qué hacer. Marisol es una mujer hermosa, pero no creo poder amarla, no de la forma en que ella espera que lo haga. Kim puede ser esa salida a lo que quiero para mí. Estoy convencido de que puedo tener una nueva oportunidad con ella.
La noche ya está bastante fría, casi las dos de la mañana. Supongo que Buck y Chris deben seguir despiertos, jugando. No me sorprendería para nada. A decir verdad, los dos juntos parecen dos niños pequeños. Abro la puerta del apartamento y todo está casi oscuro, pero claro, hay dos voces y una luz bastante fuerte que salen de la parte interior. Y, como no es de otra forma, el televisor encendido, un ruido bastante molesto me saca del panorama. En serio, Buck, debes cambiar ese detector de humo.
Los miro desde lejos y no puedo creer que estén ahí jugando tan relajados a esta hora. Solo espero que hayan comido algo. La mirada de ambos se desvía por unos segundos del televisor y me voltean a ver, para acto seguido gritar como si un fantasma estuviera en su presencia.
— ¡Eddie! ¿Por qué no avisas? Casi nos matas de un susto.
— Papá... —dice Chris, tapándose la cara.
— Lo siento chicos, pensé que ya estarían dormidos. Pero me doy cuenta de que lo han pasado muy bien.
— Oh, lo siento. Yo le dije a Chris que podríamos terminar el juego y se me pasó el tiempo.
— Está bien, Buck, pero creo que deberías descansar. El turno empieza temprano. — añado, mientras el detector de humo vuelve a sonar —. Y por amor a Dios, soluciona esto antes de que nos vuelva locos a todos.
Me dirijo hacia la cocina en busca de algo para picar, mientras Buck arregla las cosas de Chris. Miro con detenimiento el detector de humo. Siendo bombero, un detector de humo no debería sacarme de mis casillas, pero qué sonido tan molesto. — Creo que lo dañé mientras intentaba cocinar esa lasaña. Tendré que conseguir uno nuevo —dice Buck.
— Estoy seguro de que la estación está llena de ellos.
— Créeme, lo sé —dice Buck con una sensación de no querer saber nada de detectores de humo.
Me despido de Buck y aunque Chris no quiere irse, la verdad es que ambos necesitan descansar y yo necesito un tiempo para pensar.
— Papá, quiero quedarme hoy con Buck.
— Hijo, debes descansar y Buck igual, mañana debemos trabajar y no te puedes quedar aquí.
— Carla puede venir por él mañana, no creo que sea un problema.
Después de ver la cara de Chris y la insistencia de Buck, creo que lo mejor es darme por vencido. De igual forma, ya es muy tarde para que Chris vaya a casa a dormir. — ambos necesitan dormir, confiaré en los dos, espero que no me decepcionen — los miro intentando amenazarlos, saben muy bien que no puedo discutir con ambos, pero espero que no piensen que porque no estaré presente pueden hacer lo que quieran.
Antes de salir del apartamento, me detengo un momento frente a Chris y le doy un abrazo. Su aroma familiar y la calidez de su abrazo me reconfortan, recordándome lo mucho que significa para mí. “Te quiero, hijo”, le digo con ternura antes de soltarlo y dirigirme hacia la puerta.
Salgo del apartamento y me dirijo a casa, sumergido en mis pensamientos. La cita con Kim sigue dando vueltas en mi cabeza. No sé que hacer con esto, solo sé que debo hablar con Marisol, y terminar con esto. Pero mierda será más difícil ahora que se está mudando a mi casa. Por qué todo tiene que ser tan jodidamente difícil.