La reina del mal

Sinopsis

Rubius se encuentra en un estado de su vida tan incierto que comienza a preguntarse seriamente si sus acciones del pasado han valido la pena, sobre como esta pasando su actualidad, sabiendo que la relacion toxica con Vegetta es demasiado para afrontar, este se sumerge en una espiral de autodesprecio y desesperación en busca de una respuesta del porque sigue aferrándose a Vegetta. //Advertencia este fanfiction tiene contenido explicito por favor no leer si eres menor de edad. ⚠️Este contenido es para fans así que evitar de mandar o hacer mención a los streamers. ⚠️Este escrito es meramente ficción, por lo tanto por favor separar la realidad de la ficción.

Genero:
Thriller/Mystery
Autor/a:
Kiara_S
Estado:
Completado
Capítulos:
3
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

La reina del mal Parte 1.

⚠️ Advertencias/aclaraciones⚠️

🐈⬛Mucho texto.

🐈⬛NO se juntan streamers, nada de lo que suceda es entre ellos si no mas bien en sus cubitos. Esto es totalmente dentro del mundo de Minecraft.

🐈⬛Este contenido es creado por un fan para fans, por ende no envíen esto a ningún streamers ya que en el caso de que sea así será borrado por completo de wattpad, solo será encontrado en ao3 bajo candado.

🐈⬛Este contenido es meramente ficción, así que por favor

SEPARAR LA REALIDAD DE LA FICCIÓN.

🐈⬛ESTE ONE-SHOT CONTIENE TEMÁTICA ADULTA, COMO TEMAS MUY DELICADOS QUE ALGUNOS ESPECTADORES PUEDA INCOMODAR, SI A PESAR DE QUE HAS LEÍDO LA ADVERTENCIA QUIERES SEGUIR LEYENDO ESTAS BAJO TU PROPIO RIESGO, SE CONSIDERA DISCRECIÓN. FUISTE ADVERTIDO.

🐈⬛Contenido DeadDove | do not eat

🐈⬛+18

🐈⬛Esta historia se dividirá en varias partes por que la plataforma no permite one shots largos.

╰⊱♥⊱╮ღ꧁ ꧂ღ╭⊱♥≺╰⊱♥⊱╮ღ꧁ ꧂ღ╭⊱♥≺╰⊱♥⊱╮ღ꧁ ꧂ღ╭⊱♥≺╰⊱♥⊱╮ღ꧁ ꧂ღ╭⊱♥≺╰⊱♥⊱╮ღ꧁ ꧂ღ╭⊱♥≺╰⊱♥⊱╮ღ꧁ ꧂ღ╭⊱♥≺

Mientras más recordaba sus logros o vivencias, se daba cuenta de lo afortunado que era. Ser uno de los héroes más amados de Karmaland tenía tantas ventajas como por ejemplo las riquezas del dinero, o hasta ropa de lujo, varias cartas de amor o admiración que le llegaban a su buzón cada día, tenía la popularidad en su mano, era muy bien conocido por ser alguien bello y muy fuerte, tanto hombres o mujeres quisieran estar a su lado como su pareja, hasta los mismos dioses bajaron a la tierra solo para disfrutar de su hermosa belleza en especial cuando hacía bailes lascivos disfrazados de algo espectacular.

Lo tenía todo y nunca se dio cuenta lo libre que era en esos entonces, jamás se paró a detenerse para pensar unos segundos, si era feliz con todo eso. Pero él quería más, su ambición por tenerlo todo, su propia soberbia domino su razón y sentidos, el de ojos esmeraldas jamás supo la libertad que tenía hasta que se le fue arrebatada, haciéndose la pregunta que mas concurría su mente aun en su actualidad, ¿Valió realmente la pena?.

Eso se pregunto Rubius mientras miraba el horizonte de ese precioso atardecer, la cual cautivaba y provocaba que su imagen comenzara a entrarle una tranquilidad que convertía en un sueño, por lo que este cerro suavemente sus ojos.

Aún recordaba ese día que decidió por seducir al héroe más codiciado de Karmaland, el mismo que hasta superaba su popularidad, riquezas, hasta en fuerza, el hombre que fue elegido por los dioses para ser un líder ejemplar, ese varón a diferencia suya sabía que las riquezas o la belleza no le importaba, al contrario parecía ser un gran chico un hombre honrado y muy poderoso, a pesar que le llovían tantas personas para ser su interés romántico, él siempre las rechazo de la manera más respetosa, era como si ni siquiera la más hermosa mujer del pueblo u hombre llegaría a su corazón, como si a él no le interesaba la apariencia ni siquiera la fortuna que ofrecían, cosa que el de ojos esmeraldas se aprovechó.

Para mayor placer se dio cuenta que su querido líder aquel hombre de ojos amatistas, era el único al que quería tener a su lado, no por nada avanzo tanto hasta seducirlo, hizo que lo deseara y destara su lado más lascivo que nadie más pudo ver excepto él, aun recordaba todas las veces que había ido a su castillo y terminaba por acostarse encima suyo en la cama, lo besaba o hasta rozaba su sensual cuerpo contra el fornido de su amado ojos amatistas, pero para hacer que cayera en sus redes siempre lo dejaba con una dolorosa erección, pero como el caballero que era su lindo Vegetta nunca hacia nada para detener que se fuera, aunque sabía que sus sentimientos eran correspondidos pero aun así no quería ser atado a tan temprano en una relación monógama con el líder, ya que aun quería seguir divirtiéndose con su soltería antes de estar con su amado Vegettita.

Por eso no le importo seguir de libertino ya que en su estúpido pensamiento, pensó que tenía a Vegetta en la palma de su mano, por lo que no lo razono dos veces cuando seguía seduciendo a Sapo Peta, a otros habitantes, sacando dinero por bailes o toqueteos, o hasta rogar de rodillas con los labios pintados y un sonrojo leve a los dioses para que le concedieran sus deseos, no le importo cuando el pueblo comenzó a recorrer rumores de sus aventuras fue entonces que se dio cuenta que Samuel no iba a esperarlo más.

Porque a tan solo unas semanas Lolito le dio la noticia de su boda y fue entonces cuando él enloqueció, los celos, la rabia y la envidia se apoderaron de su razón, el de ojos esmeraldas no quería que nadie más tuviera a su amado Vegetta, por lo que ideo un plan tan cruel y sínico que mancharía la reputación del gran héroe benevolente, no permitiría que nadie le quitara a ese hombre que tanto amaba, sin darse cuenta que sus propias acciones tan toxicas lo afectarían al final del día.

Aun recordaba esa fecha donde seria su perdición antes que todo cambiaria en su mundo, antes de que fuera esa boda este se vistió con un vestido morado tan seductor y unas joyas que harían envidiarlo, cosa que si fue cuando llego al lugar donde se harían la festividad, muchos hombres como mujeres lo miraban con sorpresa uno con envidia y otros con deseo, pero sus amigos lo miraban con un poco de desaprobación, otros con diversión ya que amaban el drama tanto como él. Cuando llego el momento de parte donde se levantara quien quiera que sea para levantarse e impedir la boda, fue cuando tuvo que detener esa tontería, porque para el de ojos esmeraldas era una total estupidez, que su amado por despecho o rencoroso quisiera estar con alguien para sacarle celos, aunque claro solo era su realidad alterada ante el verdadero hecho que Vegetta se había enamorado de nuevo de alguien más, tanto que solo asís pensó continuar su vida después del vacío que le dejo ese chico bellos de ojos esmeraldas.

Pero el hibrido de oso no midió sus propias acciones a la hora de detener la boda, para exponer a su querido Samu como un “infiel” claro que resulto como quiso, mostrando pruebas falsas, evidentemente el hipócrita de Lolito solo buscaba un pretexto para para no casarse porque a diferencia del de ojos esmeraldas, Lolito amaba el libertinaje y no lo dejaría por nada en el mundo ni siquiera por el gran Samuel de Luque o conocido por su apodo de héroe Vegetta, por ello cuando su “amigo” interrumpió la boda no dudo ni un segundo antes de salir por lo fácil, dejando al líder con el corazón quebrado y al hibrido de oso con una enorme sonrisa llena de triunfo.

Los invitados comenzaron a rumorear y a señalar al líder por su supuesta infidelidad, era evidente que después de eso sería muy difícil para el levantar su nombre de tan horrible humillación, sus mejores amigos como era de esperarse lo acompañaron en su dolor. El de ojos esmeraldas pensó que eso sería todo, y como todo una persona vil con su copa en la mano este solo tiro el vino al suelo dejando en claro que la diversión había terminado, solo se levantó y se retiró del lugar meneando de forma lasciva sus caderas, con la barbilla en alto y una sonrisa llena de orgullo como soberbia, digna de una reina del mal, este miraría por última vez a su amado quien estaba de rodillas, Vegetta se sentía vulnerable y herido, como si su corazón hubiera sido arrancado de cuajo y dejado en pedazos en el suelo del altar. Las lágrimas se mezclaban con la sensación de incredulidad, preguntándose cómo había llegado a este punto, cómo había confiado tanto en alguien que ahora lo había despreciado públicamente. junto con Willy y Luzu abrazándolo mientras el líder miraba como Lolito lo abandonaba, la cual sonreía como si nunca se hubiera arrepentido de nada en el mundo, mientras la gente lo señalaban y murmuraban sobre la vergüenza que pasaba por ese maldito hibrido de oso, juro que por unos segundos cruzaron unas miradas y fue cuando se dio cuenta, que verdad había destruido al hombre, lo destrozo tanto que jamás había visto cómo es que Vegetta paso de tener una mirada con una profunda tristeza a una ira ferviente, una tan profunda y oscura que jamás en su vida había visto.

Pero como una reina el oso no le importo en absoluto solo le dedico una sonrisa vil, porque para la mente del hibrido precioso no tenía la culpa de nada, fue Vegetta que se había encargado de terminar lo que sea que tenían, él se encargó de buscar a un imbécil para que fuera su reemplazo, pero pareciera que ni siquiera podía escoger bien, porque el de ojos esmeraldas en su mente pensaba que nadie en ese pueblo le llegarían a sus tálanos, ahora solo tenía que esperar para que llegara de rodillas para volver a sus dulces brazos y vuelvan a compartir noches de pasión, pero no quería ver la realidad que el mismo también sus desperfectos que hacían que su ego se transformara en toxicidad.

Tanto que ni siquiera se dio cuenta que ese sería su último día de su libertad, porque cuando ese precioso hibrido llego a su casa con unas risas llenas de euforia, y un increíble éxtasis por parar una boda, en su mente, se dibujaban sueños retorcidos de su amado regresando a sus brazos, al mismo tiempo que giraba en su sala con las manos levantadas, hasta caer en su sillón acostado riendo como si fuera una gran broma, era tanto su alegría que juraba que sus ojos brillaban de un color esmeralda intenso o eso fue hasta que lo vio llegar.

Alguien se había colado a su casa y de su cuarto bajo su líder, ese hombre que, solo unas horas antes, lo había destrozado sin piedad. Sabía que después de un golpe tan brutal, nadie podría salir ileso, sin llevar consigo las huellas profundas del trauma.

Aquel hombre vestía ropas oscuras y desconocidas que resaltaban su figura de manera sensual. Su rostro, inmutable e inexpresivo, no podía ocultar la furia que ardía en sus ojos amatistas, esos mismos ojos que solía amar. En ese momento, esos hermosos orbes púrpuras se transformaron en pequeños soles deslumbrantes, revelando una magia poderosa que eclipsaba incluso su característico brillo amatista. Samuel, que creía conocer a su amado por completo, se dio cuenta de que apenas había rascado la superficie de su verdadero ser. Nunca antes había presenciado una furia tan descontrolada como la que ahora veía en los ojos de Vegetta, y ese descubrimiento lo dejó paralizado, cuestionando la profundidad de su relación y la verdadera naturaleza de su amado.

-Vegetta…- Aun recordaba cuando pronuncio su nombre porque esa noche desconoció aquel hombre que entro a su casa, ni siquiera quería recordar más de lo que paso por lo que tan solo la remembranza le hacía tener escalofríos del miedo que sintió.

Desde ahí se dio cuenta que aquel hombre que fue bendecido por los dioses de un gran sabiduría, un corazón tan puro que traía consuelo y seguridad para los habitantes hasta con su propio equipo, aquel que albergaba un poder tan destructivo que hacía a sus enemigos temblar del miedo, y admirar por todo aquel que juro proteger, ese varón tan benevolente que hasta los mismo héroes confiaban en su juicio para llevar sus vidas, ese ser tan hermoso un ángel en vida, lo había destruido , lo rompió tanto que ni siquiera dejo los ápices de lo que fue antes, en su lugar lo remplazo por alguien sádico, sínico , un sociópata que disfrutaba de su poder y de poder manipular a su gusto, sin importar que tenga que hacer genocidas a su alrededor, un monstruo en vida.

Evidentemente en esos momentos el hibrido de oso se arrepintió de haberlo destrozado porque ese día averiguó hasta que nivel podía ser su crueldad.

Rubius tuvo que abrir sus ojos para mirar su reflejo magullado en el agua en su jacuzzi de lujo, observando como su carita se veía en esa agua tan clara, solo para nota como en su mejilla ya hacia un horrible moretón y en su labio inferior ya hacia partido, agradecía que al menos la hinchazón había bajado. Pero no quitaba el hecho que aun dolía bastante cuando se tocaba, el que alguna vez fue una reina despiadada, una diva lasciva, aquel que tuvo tantas cosas junto con su libertad, y ni hablar cuando se trataba de su gran orgullo y soberbia.

Pero ahora mientras se veía se daba cuenta que no quedaba casi nada de lo que era aquella reina del mal que fue, por lo contrario, se había transformado en otra cosa que parecía ser peor, era tanto su resentimiento ante sus propias acciones, que no supo identificar si la gota que bajo por su mejilla hasta caer al jacuzzi, fue agua o fue una de sus lágrimas. Ya había pasado más de un año después de ese acontecimiento, muchas cosas habían cambiado desde ese entonces.

Mientras trataba de disfrutar lo que podía del agua caliente con aroma, solo veía su reflejo remembrando su pasado, tanto que no sabía si podía decir que estaba feliz, su hermoso rostro había sido manchado con moretéenos que ni siquiera eran de una misión como antes, y no quería hablar de su cuerpo. Por lo que Rubius cerro sus ojos para poder olvidar un poco lo que fue antes, pero sus sensibles orejas de oso captaron el toque de la puerta que interrumpió sus pensamientos. - Mi reina, el desayuno está listo. - Pronuncio una de las tantas sirvientes a su cargo, fue entonces cuando Rubius se dio cuenta que ya había pasado mucho desde que entró al jacuzzi. Así que un poco perezoso se levantó de la tina para caminar hacia una de las toallas y así secarse con ellas.

Fue un poco doloroso moverse, pero era normal cuando Vegetta no midió su fuerza para tomarlo, aun se sentía lastimado al caminar. Cuando salió del baño este llego a un cuarto muy lujoso y grande, miro su habitación que compartía con el líder, solo se acercó a su gran armario donde tenía toda su ropa de marca, hasta de lujo, todo tipo de prendas para esa reina consentida.

Solo saco un suéter rosado grande que le quedaría holgado y un pantalón también holgado, no quería que las prendas apretaran su cuerpo, al mismo tiempo quería disimular que había ganado mucho peso. Para la desgracia de Rubius había un espejo de tamaño completo a su lado, por lo que tuvo que desviar la mirada ya que desde hace tiempo no se sentía a gusto con su cuerpo, no quiso voltear al momento de vestirse, porque realmente odiaba ver su cuerpo como se encontraba, gordo, con estrías, con uno que otro moretón, ya no se sentía como esa diva que presumía de su cuerpo increíble.

Cuando al fin estuvo vestido Rubius de mala gana tuvo que ir al baño para proceder a maquillarse, para cubrir los moretones que adornaban su hermosa carita, mientras se tapaba los hematomas, el chico se preguntó seriamente como fue que acabo de esa forma tan lamentable, mientras aplicaba con mucho cuidado el labial tan solo comenzó a enumerar las cosas que cambiaron ese año y medio.

Mientras terminaba de arreglarse se miró al espejo por última vez y al menos este sonrió, por ver que aún tenía su belleza ya que el maquillaje había ocultado muy bien las heridas, además que gracias a la ropa podía notar que se veía espectacular, pero nada comparado a lo de antes, aunque al menos ayudaba ocultar un poco su gordura. Fue entonces cuando comenzó el conteo mientras salía de la habitación.

La primera cosa fue en su mano llevaba en su dedo anular izquierdo un precioso anillo de matrimonio, decorado por varios diamantes al mismo tiempo que parecía la corana de una reina, digna para Rubius. Por lo tanto demostraba que Doblas se había casado con Vegetta, por supuesto que ahora vivía en un castillo bastante lujoso, donde nada le faltaba, tanto era sus lujos que con un chasquido de sus dedos podía pedir lo que sea hasta lo más caro del mundo y se lo darían, tenía una vida soñada, su esposo al hombre más codiciado de Karmaland, el mismo que superaba su popularidad y la admiración de la gente, un hombre honrado , justo y muy benevolente o eso fue antes de que este se transformara en un monstruo por su culpa , porque mientras a los demás les demostraba su carita inocente un buen hombre, Ruben en privado y en puertas cerradas tenía que vivir en carne viva su verdadera personalidad tan sádica, tanto era su mierda que no había lugar en su cuerpo que no fuera marcado por él.

Pero al menos agradecía que Samuel lo tratara como la reina que era, evidentemente sabía que su esposo era tan ególatra que no permitía que nadie ocupara el puesto que tenía, no tenía ojos para nadie más que no fuera para él, pero era de esperarse con lo narcisista que a veces llegaba a ser ,era como si nadie estuviera en sus talones, no había nadie en absoluto que ocupara su lugar que no fuera Rubius, y es por eso que el de ojos esmeraldas agradecía que al menos Vegetta le era totalmente fiel, pero aunque quisiera un esposo cariñoso y amoroso, tenía que hacer méritos para ello y por eso tenía que comportarse como la perfecta esposa que le diría si a todo, pero para desgracia de Rubius por supuesto que no era así.

Por ello la mayoría de las veces salía lastimado, porque a pesar que ya estaban casados aunque a veces le temiera, su orgullo hacía que actuara para a veces defenderse o provocarlo un poco, pero eso significaba que una parte de su cuerpo terminaría con un nuevo moretón o en el peor de los caso y el que más odiaba, sus palabras venenosas le hacían mucho más daño que lo físico al punto que cuando terminaba con él, su pobre autoestima terminaba tan arruinada y destruida, si de por si por culpa de Samuel este Ruben ya se sentía tan acomplejado consigo mismo, por ello por fuera parecía ser esa diva descarada que aún tenía ese carácter tan soberbio, ero solo era una cascara porque por dentro sentía tan miserable que se odiaba a si mismo cosa que antes no hacía, aunque a estas alturas el hibrido de oso parecía ya estar acostumbrado a eso. De todas formas, también se desquitaba de alguna forma para vengarse del abuso de su “amado” esposo, aunque la realidad aunque quisiera justificar sus acciones era imposible, porque sabia que la forma de desquitarse era una mierda total.

Porque Rubius no era el único que sufría en esa relación tan toxica que ellos tenían, ya que Doblas llegaba a arrancar los celos posesivos del líder, llegaba a desquiciarlo cuando se negaba hacer sus órdenes como un adicto al poder, o hasta lo dejaba con ganas o utilizaba su estado para obligarlo hacer cosas que odia solo para complacerlo.

Aunque claro al final del día Ruben terminaba pagando de alguna forma u otra, era un ciclo vicioso entre esos dos que, de alguna forma hacia funcionar su relación, definitivamente Rubius estaba loco por seguir estando con Vegetta a pesar de todo eso, pero el hibrido de oso en su propio desprecio parecía aceptar ese tipo de relación para castigarse por todos los pecados hechos de su pasado, o eso pensaba realmente.

Cuando Rubius volvió a la realidad se dio cuenta que ya estaba en la sala, en esos momentos se encontraba solo con su los sirvientes, ya que Samuel se había ido a trabajar desde temprano, por lo que volvería más tarde así que tendría muchas horas de descanso, este solo comió su desayuno con calma, ya que los sirvientes se encargaron de prepararle un plato especial para que pudiera estar muy bien nutrido.- Mi reina, nos pidió que le recordáramos que hoy abren la nueva tienda de artículos.- Pronuncio la sirvienta mientras le daba un reverencia al hibrido de oso la cual miraba de reojo, y como si no fuera nada del otro mundo contesto como si nada.

-Joder, ya era hora, tío. Llevaba esperando esto un montón de tiempo. Preparad las cosas que en un ratito nos vamos. - Dijo mientras tomaba su café al mismo tiempo que su sirviente asentía para retirarse, Rubius por su parte volvió a seguir su conteo de la lista de las cosas que habían cambiado.

La segunda era a que pesar que lo tenía todo él no era libre en absoluto, se sentía atrapado y sellado como si ese hermoso castillo fuera su jaula de oro, porque aún recordaba cuando podía ir a cualquier lado, salir con quien quisiera, o hasta emborracharse hasta desmayarse , hacer que el mundo lo deseara, pero ahora no podía ir a cualquier lado sin escoltas y ser supervisado sin que los criados le digieran a Vegetta todo lo que hacía, no podía hablar a gusto con sus amigos sin que sintiera que alguien lo escuchara, definitivamente era todo lo contrario de lo que quería.

Definitivamente Rubius sabía que todo eso se volvió su karma.

Cuando termino de desayunar fue el momento para prepararse para salir, evidentemente algunas sirvientas lo acompañarían ya que Vegetta se había vuelto muy sobreprotector con él. Rubius por su parte comenzó a prestarle menos importancia el hecho que era cuidado 24/7, solo salió del castillo con sus respectivos teletransportadores para llegar más rápido al pueblo.

La tercera cosa que había cambiado fue el pueblo mismo de Karmland, ya no era tan llamativo y colorido como antes, aun recordaba los días que el pueblo estaba lleno de vida, las flores florecían cada día dejando ver su belleza, los árboles siempre daban frutos, el ambiente era tan sano y liberador que cualquiera se le contagiaría la positividad al vivir en un pueblo tan hermoso como tranquilo, pero eso solo era un simple recuerdo guardado en la nostalgia. Porque por culpa de la tiranía de Luzu, el bello pueblo que alguna vez fue se volvió desolado, frio y muy tenebroso, por alguna razón Luzu tenía una extraña fijación al rojo, además que la inseguridad había incrementado, por lo mismo que las facturas y los productos habían subido de precio.

El hermoso lago que alguna vez abasteció Karmaland era en realidad un lago de lava, la mayoría de los árboles se habían marchitado, muchos puestos cerraron, la gente tenía que sobrevivir de alguna forma.

Rubius caminaba en medio de sus sirvientes y delante de ellos, teniendo la frente en alto mientras observaba de reojo alrededor como es que empeoraba la situación de su pueblo, sintiendo una punzada en su corazón por como veía a su gente sufrir por ese gobierno, evidentemente una de las reglas era que estaba prohibido hablar del mal manejo de Luzu como líder, por supuesto que la corrupción dentro de los secuaces del gobernante hacían la ley, pero nadie los paraba cuando abusaban de su poder contra los más débiles, y para que la gente entendiera que con el gobierno no se jugaba, fue el mismo Alexby un traidor más fue el primero en pagar el precio.

Cuando la iglesia fue clausurada haciendo que la gente que aún tenía un poco de esperanza en ese lugar tan santo, comenzara a perderla ya que era de los pocos lugares hermosos que quedaba intacto del viejo Karmaland, porque era el lugar seguro y perfecto para aquellos que anhelaban un poco de libertad, ya que el padre siempre los protegía. Pero eso a Luzu no le gusto, por ello cuando Alexby no pudo hacer nada más ni siquiera con la ayuda de Quackity, este decidido encerrarse en su casa alejado de todos junto con Fargan quien se quedó a protegerlo de todos.

Rubius cuando paso por a lado de la iglesia abandonada, la cual cada día se veía deteriorada, sus paredes blanquecinas ahora estaban llenas de grafiti, este sintió una abrumadora tristeza porque muy pocas veces podía ver a Alexby para pasar el rato, pero él sabía que su amigo sufría de depresión por todos los acontecimientos, aunque entendía porque, ya que ambos compartían los mismos sentimientos ante las tragedias.

Mientras más caminaba podía notar la gente pasar por el lugar, unos con un semblante triste y deprimente, pero algo que llamaba más la atención era cuando ellos se daban cuenta de la presencia de Rubius, solo lo miraban con rabia o hasta se alejaban de su presencia, como si fuera la peste viviente.

El hibrido quiso llorar pero no era el momento para hacerlo, porque entendía porque lo hacían y no los culpaba, por lo que siguió avanzando hasta pasar a lado de una estatua donde estaban todos los héroes, Rubius se detuvo unos segundos para admirar aquel monumento que los pueblerinos hicieron con mucho amor, para conmemorar a su héroes pero ahora solo era un momento a la decepción e inutilidad, ya que miro como es que también estaba garafateado la mayoría de los héroes, algunas partes estaban vandalizadas pero la que maso o menos se mantenía intacto era el de su mejor amigo.- Ay~ pato… como te extraño.- Pronuncio el de ojos esmeraldas sintiendo un nudo en su garganta cada vez que veía la estatua de Quackity, este bajo sus orejas junto con su mirada y en los pies del antiguo héroe ya hacían flores marchitas y algunas nueva, no iba a negar que algunas de ellas eran suyas.

La cuarta, ya no había héroes…

Desde el evento de las elecciones fue un punto y aparte en la vida de los héroes, primero fue con Quackity. Cuando paso lo de las elecciones nadie espero que Luzu lo traicionara, evidentemente Quackity enfureció y confronto ahora que es el alcalde, como una bomba de tiempo no tardó mucho en explotar porque aún recordaba aquellos días llenas de peleas y guerrillas, que hicieron que el pueblo lloviera sangre, porque Quackity hizo una revolución contra el gobierno ya que no podía dejar que su pueblo fuera sometido ante esa tiranía. Quackity a los ojos de Rubius fue el último héroe que realmente valió la pena, porque hizo que la gente se levantara en armas para hacer que Luzu se fuera, pero nadie se esperó que Luzu tuviera un gran haz bajo la manga, siendo el mismo líder benevolente al que los mismos dioses adoraban.

Ya que Vegetta con el poder más destructivo que alguien nunca jamás imagino, hizo añicos como si no fueran nada incontrolables vidas de las propias personas que juro proteger, fue entonces cuando vieron al verdadero Samuel de Luque y en esos momentos la gente se rindió ante el poder de un semi dios, algo que Rubius se arrepiente aun en su actualidad de haber roto a Vegetta, por supuesto que Ruben rogo y suplico por la vida de Quackity, casi se peleaba a golpes con su esposo cuando se enteró que Luzu iba a castigar al hibrido de una forma muy cruel, cosa que Rubius quería evitar a toda costa, así que junto con Alexby idearon un plan para que Quackity junto con Cochi y Beni, escaparan de Karmaland para que pudieran salvarse de la ira de Luzu o de Vegetta, pero gracias a Sapo Peta que había abierto un portal a otro servidor haciendo que Quackity y sus primos pudieran irse, no sin antes llorar porque era un adiós entre Rubius y Alexby, ya que ellos tenían que quedarse para hacerle tiempo.

Después de eso el mismo Ruben no quiso seguir trabajando en el casino por lo que arto de toda esa presión prefirió dárselo a Lolito, quien se volvió el actual dueño del casino que se volvió el principal beneficiario en el gobierno de Luzu, evidentemente Lolito vivía de maravilla dejando en claro que jamás le importo el matrimonio con Vegetta, aunque a veces pensaba que Lolito a pesar de su locura parecía llorar en silencio por extrañar a Mangel.

El de ojos esmeraldas al recordar su querido amigo al menos agradeció que él hubiera desaparecido, para que no viera la caída de toda la tranquilidad del pueblo, porque sabía que Mangel sería el primero en lanzarse para rescatarlos, aunque también había ocasiones que lo extrañaba demasiado, pero desde que se fue a una misión nadie supo de él, ni siquiera supieron sus rastros cuando fueron a buscarlo, era como si la tierra se lo hubiera tragado.

Illojuan fue otro héroe que decepciono al pueblo, porque desde que paso las elecciones este simplemente se fue de Karmaland no miro atrás y ni siquiera le importo los habitantes que comenzaron a sufrir con el gobierno de Luzu. Rubius no se molestó por su actitud ya que de alguna forma entendía porque quería irse, en especial cuando su líder esa persona que representaba la justicia y la bondad, solo era uno de los principales tiranos que sometían al pueblo de una forma cruel. Con Vegetta se fueron las esperanzas de las personas en creer en un líder.

Pero por supuesto eso fue hace ya bastante tiempo, Rubius solo había enumerado cuatros cosas y ya quería volver a llorar, pero antes de que pudiera llegar a su destino su camino fue interrumpido por su compañero Willy, la cual estaba haciendo su patrullaje en esas horas, cosa que el hibrido de oso al notarlo solo hizo una mueca de desagrado. No era secreto que Doblas detestaba a Willy, porque también resultó ser un doble cara convenenciero, el policía también tuvo la culpa en incitar a Samuel para cambiar de una forma cruel, y no solo eso si no que desde un principio siempre cubría los pasos de Vegetta, era su mano derecha además que los dos se ayudaban mutuamente. Ambos eran una escoria total y si fuera por él le dejaría a Willy que se quedara a Vegetta, pero ahora no podía ni siquiera librarse de ese sociópata que lo apareo tan bien que ahora su cuerpo tenía la marca permanente de ese hecho.

-Rubius hombre, ¿Qué te trae por este lugar?- Pregunto mientras miraba a su compañero enfrente suyo, al mismo tiempo que cruzaba sus brazos provocando que Rubius solo hiciera una mueca de molestia, ya que en esos momentos no quería encontrarse con Willy.

-Eso a ti no te importa animal de granja.- Pronuncio mientras cruzaba sus brazos y desviaba su mirada ya que ver a Willy le desagradaba bastante, no solo por el hecho de que resultó ser un doble cara si no que a diferencia de su esposo, Willy definitivamente no tenía reparos para romper tantas normas y hacer lo que quisiera, que a diferencia de Vegetta al menos su esposo tenía limites en ciertas cosas a diferencia de Willy, pero al pensar en su otro amigo fue entonces cuando volvió a mirar al policía corrupto, Rubius bajo sus orejas dejando en claro que no confiaba en el albino, pero se preocupaba bastante por Staxx que tenía que aguantar la presencia de su compañero.- ¿Cómo esta Staxx?- Pregunto el hibrido de oso.

Willy al escucharlo solo sonrió ante su pregunta abriendo un poco más sus ojos, dejando ver ese brillo espectral verdoso. - Oh~, Staxx está de lujo, pero ya sabéis que a él no le mola tanto el rollo de salir a dar vueltas como a mí. Así que le va más el plan de quedarse en casita con Titi.- Menciono el hombre.

Rubius al escuchar eso solo suspiro suavemente, al menos agradecía que su amigo estuviera a salvo en casa, aunque lo odiara Willy era el único que podía protegerlo. El hibrido de oso volvió a mirar con seriedad a su compañero, lo único que destacaba ese hombre era el hecho que cuidaba a Staxx, porque desde que inicio ese maldito conflicto su amigo tuvo que aislarse llevándose a Titi consigo para evitar que su hijo saliera dañado, por lo que Willy al volverse tan cercano al su amigo este juro protegerlo de todo, aunque realmente pensaba seriamente que tenía una relación más haya que una amistad.

El chico de ojos esmeraldas volvió a bajar sus orejas felpudas significando su tristeza, ya que aun recordaba con mucho cariño a su niño Titi, por supuesto que aún lo veía de vez en cuando, pero recordar en el momento cuando peleo por su custodia ya que en esos entonces Staxx constantemente se iba de viaje dejando a Titi al cuidado de los demás, hizo que Doblas comenzara a buscar la forma de quedarse con el cachorro, pero el juicio fallo a su favor y Vegetta le dio la custodia a Staxx, después de eso al menos el hombre se volvió más responsable y procuro siempre estar más con Titi.

Por supuesto que en puertas cerrados tanto Staxx como él llegaron a un acuerdo de que Rubius podía visitar a Titi, y estaba tan feliz con ese pequeño rayo de sol de su vida. En especial cuando se enteró de las verdaderas intenciones de Vegetta cuando fallo a su favor, porque desde que se casó este al fin pudo preguntarle sobre del porqué de su decisión, cosa que su respuesta fue peor de lo que se imaginó.

“No tienes por qué preocuparte de niños ajenos, preocúpate cuando tengamos a los nuestros. Supéralo Doblas te hice un favor”.

Definitivamente Rubius jamás se lo perdonaría a su esposo, pero ya no podía hacer más nada por hacer algo sobre eso cuando ya con Staxx habían llegado a una solución, y más ahora con su condición. El hibrido de oso miro de nuevo a Willy un poco tranquilo sabiendo que Staxx estaba en buenas manos, porque sabía que el albino jamás permitiría que nadie dañara a su contrario.

- Pues nada, échale saludos a Staxx y a Titi de mi parte, tengo mil cosas que hacer. - Dicho esto Rubius le hizo una señal a sus sirvientas que lo siguieran para continuar su camino, pero antes de que pudiera hacer algo Willy se puso enfrente suyo para que se detuviera.

- ¡Oye, espera un momentito! Se me pasó darte esto, resulta que Vegetta me encargó darle la mejor carne de Karmland.- Menciono el policía mientras le entregaba una bolsa de plástico a Rubius, la cual adentro contenía carne cruda envuelta en más bolsas para protegerla. Rubius al tomarlo este abrió un poco la bolsa para poder ver su contenido un poco curioso, pero noto que la consistencia era extremadamente diferente a la carne de animal que por lo general consumían.

Esto provoco que Rubius abriera sus ojos de golpe y un enorme golpe de realidad hizo que se pusiera pálido, como si se tratara de un fantasma, al mismo tiempo que comenzó a sudar frio. El pobre comenzó a temblar un poco y hasta sudar frio, ya que no quería hacer realidad su conjetura. - W-Willy… ¿Q-qué p… p-paso con el ladran que apenas capturaron ayer? - El chico comenzó a tartamudear un poco, haciendo que las sirvientes se preocuparan.

Willy al escucharlo este solo sonrió mientras tomaba su gorro de policía para bajarlo un poco tapando sus ojos, solo para mirarlo de reojo con ese brillo verde espeluznante. - Aquí la novedad es que el ladrón por fin soltó la pasta de la fianza, y como su forma de disculpa nos tiró un montón de carne.- Pronuncio mientras le daba la espalda a Rubius y comenzaba a caminar mientras se despedía de él.- Adiós Rubius, me saludas a Vegetta.- Pronuncio mientras se iba.

Ruben ante todo esto comenzó a hiperventilarse, sintió un horrible mareo y unas ganas terribles de vomitar que termino por tirar la bolsa al suelo, provocando que las criadas se preocuparan mientas tomaban del chico para que este se relajara.

-¡Mi reina!, ¡¿está bien?!- Pregunto una sirvienta mientras tomaba a Rubius para que no cayera al suelo. Rubius por su parte ponía una de sus manos en su boca mientras trataba de no vomitar, al mismo tiempo que hacía ejercicios de respiración, mientras otra de sus manos se tocaba su vientre en busca de relajarse, de esa sensación tan a brumadora llena de ansiedad y terror, por el simple hecho que no podía creer que Willy sea de verdad un monstruo uno en la cual debía alejarse a toda costa, pero lo peor este sabía que si se trataba de detectar quien es el más peligroso, definitivamente seria su esposo la cual se encontraba trabajando.

-Ne… ne-necesito que me dejen solo un momento. - Pidió el castaño tratando de hablar calmándose un poco mientras trataba de recuperarse de esa terrible ansiedad, si no se cuidaba sabía que iba a terminar con un ataque ansiedad y no quería tener que volver a sentirse de esa forma otra vez, pero sus sirvientas al verlo evidentemente se preocuparon.

-Lo siento mi reina no podemos hacer eso, nuestro amo nos pidió estrictamente que no nos separamos de usted.- Respondió una sirvienta mientras trataba de calmar a Rubius, pero este las miro con molestia haciendo que su pupila se volviera filosa por el simple hecho que necesitaba estar solo.

-¡Les ordeno que me dejen solo!, ¡Ahora!- Este dio la orden tan fuerte y clara, alzando su voz mientras mostraba sus afilados caninos, dejando en claro que no estaba para aguantar a nadie ni siquiera aquellas mujeres que solo deseaban su bien estar.

La chica más joven tan solo lo miro con tristeza y una extrema preocupación, por lo que ella solo trago en seco y con voz temblorosa hablo. - Pero mi reina… no queremos que nuestro amo, se enoje con usted .- Pronuncio la joven tratando de que Rubius la entendiera.

-No queremos que lo lastime…- Menciono la otra mujer ya más mayor, mientras se ponía a lado de su compañera poniendo su mano en el hombro para darle ese apoyo.

Rubius al ver como sus sirvientes de verdad se preocupaban por su bien estar, entendió que hacía mal en gritarles tanto que su ansiedad comenzó a bajar y en cambio, la tristeza y decepción por él mismo comenzó a gobernarlo.- L-lo siento.- Dijo con una voz temblorosa.- Pero de verdad necesito estar solo, es demasiado para mí. Por favor les pido que me dejen solo, vayan y hagan las demás compras, las esperare en la antigua estatua de los héroes.- Dicho esto Ruben como pudo se levantó aunque un tanto tembloroso, mientras observaba cansadamente a sus criadas.- Vegetta no debe saber esto.- Cuando termino de responder este comenzó a darles la espalda, para comenzar a caminar alejándose de sus criadas, que no pudieron hacer nada por detenerlo, lo único que les quedaba era seguir las ordenes que les dio el chico.

La quinta desde el cambio de gobierno, se sentía bastante solo. Alexby básicamente se había mudado lejos de ese lugar junto con Fargan, ya que ambos ya no querían servir a un pueblo corrupto, por lo tanto solo se comunicaba a veces por teléfono y muy pocas veces podía visitarlos en su nuevo hogar, ya que Vegetta solía acompañarlo en varias ocasiones porque el también seguía siendo amigo de ellos a pesar de todo. Staxx se había encerrado en su propia casa con su hijo Titi, desde que comenzó a volver un pueblo violento, Staxx se aseguró de protegerse junto con su hijo por ello dejo de ser un héroe para Karmaland ya que su principal preocupación es su niño. Mangel había desaparecido más de un año y se teorizaba que estaba muerto, y ni hablar de su querido amigo el pato, desde que escapo ya nada fue igual.

Por esa misma razón Doblas se sentía solo, no tenía a nadie en esos momentos que compartiera su dolor y ansiedad, ni siquiera su esposo ya que en la mayoría de las veces provocaba esos sentimientos con sus acciones, así que las únicas veces cuando tenía paz con su esposo era cuando se quedaba en casa sin hacer nada y solo así tendría a Samuel contento, tratándolo como si fuera un simple trofeo o un tipo de juguete, pero Ruben suponía que era su propio karma por haberlo provocando el día que evito su boda con Lolito.

Cuando Rubius regreso a esa antigua estatua, este sin importarle que lo vieran se subió en uno de los pilares y quedarse sentado mientras se abrazaba, debajo de los pies de Quackity la cual tuvo que hacer a un lado las flores para poder estar cómodo.- Pato, no sabes cuanto me haces falta.- La voz de Rubius comenzó a quebrarse, por el simple hecho que ya no podía soportar toda esa situación que estaba viviendo. En esas situaciones tan tensas el oso no podía parar de recordar a su mejor amigo, la cual siempre lo ayudaba a tener una sonrisa sin importar si su día era tan horrible, Quackity definitivamente siempre fue un rayito de sol y más en esos momentos, necesitaba su luz para poder sonreír ante aquella realidad tan horrible.

Ni siquiera se dio cuenta cuanto tiempo paso solo sabía que termino por dormir un poco, mientras abrazaba sus piernas, fue una de sus sirvientas la cual termino por despertarlo. Doblas alzo su mirada un poco decaída para notar que su criada tomaba su mano. - Mi reina, es hora de irnos.- Menciono mientras que la otra criada tenía las bolsas de compra, junto con esa maldita bolsa de carne que Willy le regalo.

Rubius no iba a quejarse necesitaba irse de ahí, y poder encerrarse en su cuarto donde podía descansar, solo le hizo caso a sus criadas las cuales ayudaron a levantarlo sin lastimarlo. En especial porque Doblas en esos momentos era muy delicado, por lo que este debía tener mucho cuidado con su salud, no podía alterarse mucho en especial cuando todo podía afectarle.- Vamos al castillo.- Respondió mientras se dejaba llevar por aquellas mujeres que de alguna forma lo protegían de cualquier cosa.

El hibrido de oso estaba tan agradecido de tenerlas a su lado ya que, gracias a ellas pudo sobrellevar bastantes cosas negativas de su vida desde que se casó con Vegetta. Los tres terminaron siendo teletransportados al castillo, donde Rubius aprovecho para pedirles a sus criadas un poco de tiempo ya que necesitaba relajarse en su cuarto, tenía que mantenerse estable emocionalmente, por ello se esforzaba en hacer lo mejor que pudiera para no alterarse ya que no podía perder su único rayito de esperanza y luz en esa realidad tan cruel, así que el hibrido de oso opto por iste a su cuarto para acorrucarse en la cama y poder dormir.

Ni siquiera se dio cuenta que termino durmiendo cuando pudo sentir una suave caricia en su mejilla, haciendo que este abriera sus ojos adormilados para ver quien es quien lo tocaba, solo para notar que a lado suyo como es que alguien estaba sentado a lado de la cama, solo para abrir sus ojos y ver que él se encontraba acariciándolo es su esposo. Aquel hombre la cual le traía bastante conflicto en su vida, no sabía si odiarlo o amarlo, pero en esos momentos pudo disfrutar las caricias de Samuel la cual lo observaba como sus ojos amatistas lo miraban con tanta adoración y un amor, aunque era algo bastante ilógico amar a la persona que le había causado ese maldito moretón en su mejilla. Rubius sonrió pero este solo termino por soltar un suave gemido doloroso, al sentir como este rozaba su hematoma.- ¡Ahg!, cuidado aun me duele.- Respondió aquel hibrido de oso en una queja, lo que provocó que Vegetta cambiara de una expresión relajada a una preocupada.

-Osito si tú no te hubieras comportado de esa manera, no tendrías ese moretón, deberías aprender a no incitarme de esa manera ,¿sabes?- Pronuncio Vegetta con un tono suave pero con un matiz de desinterés detrás de sus palabras, mientras lo observaba con ese brillo espectral de sus hermosos ojos amatistas, con una expresión que denotaba una preocupación superficial ,pero sin rastro de arrepentimiento alguno, manteniendo una postura erguida y mirando hacia abajo, como si creyera que sus actos eran comprensibles, era claro que, aunque pretendiera estar preocupado pero no sentía remordimientos por sus acciones.

Cuando Rubius escucho eso sintió un horrible escalofríos pasar por su columna de forma incomoda, este se levando de su lugar para alejarse un poco de su marido aun estando en la cama, que sentía que su corazón dolía, era como si Samuel minimizara lo que le hacía, al mismo tiempo que sintió frustración y enojo por ser sometido de esa forma, solo porque hubo un mal entendido con uno de sus sirvientes. Rubius trago en seco mientras sentía como un miedo lo invadía, y que sus ojos le picaban mientras se volvían cristalinos, la falta de arrepentimiento y la insistencia en culparlo hacían que se sintiera atrapado, lo que aumentaría su ansiedad y su incomodidad.

Samuel noto esto y ver como su lindo esposo volvía a decaer sus emociones, solo dio un suspiro ya que no le gustaba ver a su osito de esa forma, así que hizo que tomara su mano con delicadeza para depositarle un suave beso.- Mi amor no te pongas de esa forma, lo hago por tu bien- Dijo aquel hombre con una sonrisa genuina mientras se acercaba a su esposo, para atraparlo entre sus brazos y depositarle un suave besos en sus labios para tratar de tranquilizarlo.- Mejor vamos a cenar, la comida ya está lista Doblas.- Pronuncio con delicadeza sin despegarle su mirada, solo para volver a besarlo esta vez aumentando el ritmo, disfrutando de sus labios tan ricos, mientras sus manos acariciaban su espalda baja y parte de su cadera.

Rubius cerro fuertemente sus ojos liberando un par de lágrimas tratando de dejarse llevar por el momento, buscando la forma de aliviar su dolor y ansiedad de estar con Vegetta, desgraciadamente atribuía su baja autoestima y sus ceros ganas de pelear, cuando este término por conformarse con lo que tenía con Samuel, lo que llevaba a Doblas a aceptar, de alguna manera, el trato insensible y manipulador de Vegetta como algo común en su vida. Esta conformidad era un reflejo del daño emocional acumulado y de la dificultad para romper con un ciclo destructivo, aunque el mismo pensaba que se merecía estar con alguien como su marido.

Se dejo llevar por las caricias la cual limpiaban con suma delicadeza sus lágrimas, algo irónico cuando esas mismas manos lo habían lastimado, los sonidos algo obsesos de sus besos húmedos comenzaban a escucharse en la habitación, y por como poco a poco comenzaba acostarlo de nuevo en aquella cama matrimonial, esto se volvió un beso abrasador y muy abrumador, por todas esas sensaciones que estaban llevando al hibrido de oso. Rubius no sabía si se sentía amado o amasado ya que ese hombre lo estaba devorando, que no podía pensar muy bien cuando chupaba sus labios, lamia su lengua, hasta intercambiaban la saliva haciendo que todo de ellos se volviera un momento único para aumentar más el éxtasis de ambos.

Vegetta tomaba suavemente su mentón tratando de que Rubius abriera más la boca para que pudiera devorar su dulce boca, pero antes de que pudieran continuar con sus toqueteos un suave golpeteo de la puerta termino interrumpiéndolos. Samuel tuvo que separarse primero, dejando entre sus brazos contra la cama, el pobre hibrido de oso se encontraba jadeoso, con un sonrojo en sus mejillas hasta las orejas, mientras abría suavemente su boca dejando ver sus labios mojados por culpa de la saliva y en sus ojos esmeraldas, se notaba que se mostraba un deseo abrumador por continuar. Samuel solo observo la puerta de reojo y soltó un chasquido dejando ver su irritación por como los interrumpían.