1 Bienvenidos.
Señores pasajeros, bienvenidos al aeropuerto de New York Por favor, permanezcan sentados, y con el cinturón de seguridad abrochado hasta que el avión haya parado completamente los motores y la señal luminosa de cinturones se apague. Los teléfonos móviles deberán permanecer totalmente desconectados hasta la apertura de las puertas. Les rogamos tengan cuidado al abrir los compartimentos superiores ya que el equipaje puede haberse desplazado. Por favor, comprueben que llevan consigo todo su equipaje de mano y objetos personales. Les recordamos que no está permitido fumar hasta su llegada a las zonas autorizadas de la terminal. Si desean cualquier información, por favor diríjanse al personal de tierra en el aeropuerto; muy gustosamente les atenderán. Muchas gracias y buenos tardes.
- Heyyy, ya es hora de bajarnos, hemos llegado. Sonríe Melisa a Taylor quien aún esta recostada cómodamente en su asiento.
- ¿Tan pronto? Apenas y comí hace un rato . Dice estirándose y suspirando la rubia.
- Eso fue como hace 2 horas, yo ya tengo hambre. Soltó el chico ayudando a ponerse de pie a esta misma.
En un camino lleno de risas a recoger el equipaje, Leyla se separo del grupo para ir al baño y los demás estaban esperando por sus maletas.
Taylor estaba aún medio dormida para darse cuenta que había mucha más gente de lo normal, por eso cuando de un momento a otro vio olas de personas correr en todas direcciones se sintió muy confundida, mientras que la gente en su transportadora se miraba de la misma manera sin saber que pasaba, el fuerte sonido de una explosión trajo a todos a la realidad.
Las personas huían de algo, y eso parecía ser otras personas... personas atacando a otras.
Leyla llegó corriendo asustada al grupo, cubierta de sangre que no era de ella
- ¡¿Que demonios paso Ley?! Pregunto muy asustado Lionel, novio de esta misma.
- ¡La gente esta actuando como loca! ¡Vámonos, corran!
El grupo de amigos corría intentando encontrar una salida, era casi imposible, había gente por doquier, sin mencionar que lo mejor era mantenerse alejados por que a lo que habían visto, algunas personas se lanzaban sobre otras intentando morderles.
Los pasillos estaban llenos de sangre, las personas gritaban y corrían intentado escapar.
Taylor no podía creer lo que veía, la gente estaba comportándose como caníbal...
Los amigos llegaron a un baño en la segunda planta la cual se veía un poco menos llena...
-Podríamos intentar llegar a la estación de policía con el agente James, tal vez aún este ahí. Dijo nerviosamente Jacob, susurrando mientras bloqueaba la puerta con su mismo cuerpo.
- Ya no creo que este ahí...
Dijo Taylor con una mirada sería viendo a sus amigos quienes le miraban ansiosos y nerviosos.
- Podríamos saltar por la ventana e intentar huir en un auto, ir hasta la estación y tomar las armas.
- Yo creo que es un poco arriesgado
-Si nos quedamos aquí nos van comer los malditos locos, es lo mejor que podemos hacer.
Luego de eso, ninguno dijo nada, solo se limitaron a ir en extremo silencio, saltaron por la ventana y lo que pasó después fue sumamente mortificante.
El auto no encendía con el cruce de cables que Lio había hecho, pero este hacía mucho ruido, atrayendo a lo que sea que fueran esas cosas.
- Demonios, apúrate! Grito con desesperación Taylor.
Todos los chicos comenzaron a pensar que esas cosas estaban muy cerca y si Lio no lograba encenderlo, en unos minutos serían los siguientes.
Uno de ellos alcanzo a Melisa, quien asustada comenzó a gritar y forcejear para no ser atacada.
Cuando inesperadamente fuertes disparos retumbaron sobre sus oídos, llevándose una sorpresa al ver qué un grupo de militares les habían salvado.
- !Suban a la camioneta ya!
Nadie lo pensó dos veces e inmediatamente subieron.
El camino a dónde sea que les llevarán era largo. Por lo que Taylor podía ver (que no era mucho) deducía que estaban en la autopista, los disparos no les dejaron en todo el camino y tampoco los gritos.
El militar que llevaba el volante seguro estaba molesto por qué conducía como si lo estuviera.
La rubia no evito pensar que tal vez no los habían ayudado, si no que les harían daño o algo parecido, a como veía las cosas ya no podría confiar en nadie.
- Llegamos. Dijo un militar de cabello rizado y castaño.
- Deberías llevarlos adentro. Le respondió de mala gana uno de sus compañeros.
El grupo de amigos seguía en shock, no sabían que decir o que hacer.
Solo se miraban entre ellos con confusión y miedo.
Les llevaron adentro de lo que parecía ser un fuerte o algo así, dejando atrás el campo que les rodeaba.
Si que habían hecho al menos unas 2 horas de camino.
Caminaron por los pasillos de aquel lugar en compañía de los militares, los cuales reían y bromeaban entre ellos sobre lo que pasaba afuera.
Llegaron a una habitación grande con un ventanal hacia lo que parecía ser un campamento.
- Permítanme presentarme, Soy el General Wood.
Los chicos solo sonríeron levemente, y los militares saludaron a su general.
- Estos amables caballeros los han salvado y me disculpo si alguno de ellos no se comportó adecuadamente con alguno de ustedes, pero están cansados y ya quieren que sea hora de cenar, como me imagino que ustedes también. Sonrió ampliamente el militar sentado en la silla.
-Si y se lo agradecemos mucho, General Wood.
- No hay de que, solo debo hacer una pequeña observación... Cómo saben mucha gente espera ser rescatada, comer y tener donde dormir, yo necesito saber en que podrían ayudarme ustedes aquí.
-Eh, en ese caso... Mis amigos y yo acabamos de graduarnos. Habló Jacob mientras sonreía nervioso. El es Ingeniero Mecánico, su nombre es Lionel.
Apunto a su nombrado compañero y este le estrecho la mano al General.
- Ella es Melisa, mi novia, ella es Enfermera. Sonrió Lio a la antes mencionada mientras sostenía su mano.
- Yo y mi amiga Taylor somos Criminólogos, estábamos por empezar nuestro trabajo como Agentes Ministeriales.
- Por lo que veo son un muy buen grupo y serán todos de mucha ayuda, lleven los a sus viviendas y que Arely les de un recorrido y les explique cómo funciona todo aquí.
(...)
- Esto no está nada mal. Dijo Jacob mientras saboreaba la comida.
- Ten cuidado, parece que en cualquier momento te tragaras tu lengua.
Dijo Taylor y comenzaron a reír todos juntos.
El calor de la fogata estaba siendo de gran ayuda, la noche estaba poniéndose fría y eso lo compensaba.
Mientras los amigos hablaban de como se habían sentido con todo lo que había ocurrido hace un rato, la gente a lo lejos les mira a extraño.
Eran un grupo de militares para ser específicos, y les miraban de mala gana.
Al parecer la única que estaba prestando atención era Taylor, quien se había dado cuenta que estában hablando de ellos y burlándose.
Mantuvo la postura, pues, aún no tenía motivos para poder reclamar o algo parecido, así que se dedicó a comer lo que estaba en su plato.
- Hola, de nuevo. Dijo sonriendo Arely,una chica de cabello color rojizo que también parecía ser militar,quien hace un rato les había dado un recorrido por el lugar. Les enseñare donde dormirán.
Unos minutos después, llegaron a lo que parecían ser una especie de cabañas
- Bueno, ustedes son 4 y tenemos dos cabañas, Lionel y Melisa me supongo que querrán estar juntos, Jacob y Taylor ustedes irán en la otra.
El grupo le agradeció y despidió de la chica quien sonrió, les dio las buenas noches y se fue.
(...)
El hecho de compartir su "nuevo hogar" con Jacob no le molestaba, Taylor se sentía un poco más segura, después de todo son amigos.
12:07 am
Taylor solo daba vueltas en su cama, no podía dormir, si bien está en un lugar que parecía ser seguro...no lo sabía con exactitud y no iba a confiarse.
Su habitación estaba en un segundo piso, así que salió al balcón.
El aire que corría en su rostro movía los cabellos sueltos de su fleco, suspiro y después se percató de algo que le pareció extraño....
Una mujer estaba saliendo de su cabaña y otra le esperaba afuera
No le parecía extraño, tal vez eran amigas y saldrían a hablar para poder tomar aire o algo parecido.
Pero no, les vio besarse, no tiernamente, si no intensamente, y por un fragmento de segundo pudo reconocer el cabello rojizo y rizado de una de estas. Era Arely, la amable militar que les enseño el lugar.
Ahora estaba confundida, no sabía con quién se habia ido y a dónde, rápidamente se le olvidó.
Arely es militar seguramente sabe con quién y que hace.
Ahora estaba pensando como iría el día de mañana con su nuevo estilo de vida, al parecer eso es lo que la mantenía despierta.
Estaba tan sumergida en eso que no fue hasta que el sonido de unos extraños golpes le sacaron de ahí.
Salió de su vivienda lenta y silenciosamente, tratando de no despertar a Jacob.
Cuando estuvo afuera, suspiro con nerviosismo, no sabía que era lo que estaba pasando así que se limito a seguir el sonido, estaba caminando por las calles y banquetas de la comunidad tratando de no ser vista.
El sonido paro y al fin llegó donde estaba su situación.
Vio a una niña pequeña tratando de escapar de uno de los malditos caminantes, así les llamaban.
Por lo que había escuchado, con un golpe en la cabeza, disparo o cortandola podría terminar con el.
No tenía un arma, pero cerca estaba una barra de metal lo suficiente pesada y dura para poder golpear al muerto.
La tomo entre sus manos, la niña corría y movía sus manos en busca de ayuda. Ya no existía mucha distancia entre la pequeña y el caminante.
Así que alzó la barra y le golpeó en la cabeza.
Inmediatamente le indico a la niña que se fuera de ahí.
La rubía termino por enterrar su arma en la cabeza del caminante, ensuciando su pijama blanco de sangre.
Este ya no se movía para nada, si bien después de hacerlo se quedó un poco conmocionada, esto paso a segundo plano cuando el General Wood llegó confundido junto a otros militares más
- ¿Quien demonios se supone que está en guardia de esta área.
- Arely, Revees, Andrew, Y Cristopher.
Dicho eso, trajeron a los mencionados, de los cuales solo Taylor conocía a Arely.
- ¿Dónde estaban? Preguntó molesto y firme el General.
- Yo estába rondando en la 5a. Dijo seriamente la otra militar.
- Cristopher y yo estábamos en la 2a y 3a. Soltó Andrew el militar a un lado del otro que Taylor suponía era Cristopher.
Cuando todos estos terminaron de hablar, Arely se quedó callada.
- ¿Y usted Arely?
- Eh yo, estaba en el baño...
- ¡Saben bien que no pueden dejar las áreas sin avisar y que les releve alguien más! ¿Cuántas veces lo he dicho? Si no hubiera sido por Taylor, tal ves Nina no estaría aquí.
- Usted, Arely, vendrá conmigo.
Después de que el General dijo eso, se retiraron los demás militares.
Taylor, se llevó un agradecimiento de la madre de la pequeña y del General, por haber ayudado cuando ni siquiera debía estar despierta y aún no estaba en puesto.
Ella se dirigía a su cabaña, pero cuando estaba doblando la esquina, alguien le empujó contra una barda.
- Tu fuiste la maldita estúpida que se metió donde no le llamaron ¿Cierto?
La chica en frente de la rubia le tenía acorralada en la pared, quien le cortaba la respiración con su antebrazo en el cuello.
- ¿Quien demonios se cree para hacer esto? ¿Si puede ir a besarse y toquetearse con Arely pero no puede al menos ayudar para que no le castigarán? Que cabrona.
- Más te vale que no digas nada, bonita. Apretó su agarre
Y cuando menos se lo espero, recibió un fuerte golpe en el abdomen.
- Hija de puta... Susurró la pelinegra por el dolor.
Taylor no lo dudo y salió corriendo hacia su cabaña.
En la que se encerró y subió rápidamente a su habitación, esperando haber dejado atrás a la imbéci militar.
Que si ahora lo pensaba bien, era la chica con quién vio a Arely. Y escucho ser llamada Revees.
Vaya bienvenida había recibido Taylor.
Esta es una foto, de como se ve un poco desde el balcón de Taylor.







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