𝑵𝒖𝒆𝒔𝒕𝒓𝒐𝒔 𝒕𝒆𝒓𝒓𝒊𝒃𝒍𝒆𝒔 𝟏𝟖
[ Vamonos a España, empecemos desde cero por allá, con seguridad y mejor calidad de vida y economía ]
[ Si, iremos a Italia y recorreremos, visitaremos Milán, Roma e iremos a La Fontana di Trevi ]
[ Cueste lo que cueste tendremos nuestra casita en Venezuela, luego nos vamos y tendremos una casa gigante en España ]
Esperanzas, sueños, ilusiones, planes a futuros tan inciertos y que no sabes si se darán. Así suena tener 18 años en Venezuela.
Tener la mayoridad de edad es no saber a donde ir, que hacer o que decir en cada situación de la vida.
Es como navegar en medio de un océano turbulento y que solamente seas tú aferrandote con desespero al inestable
kayak
.
Tener 18 es no saber absolutamente una mierda de que sería lo mejor o peor para ti.
Es no saber si irte por la selva arriesgandote a qué abusen de ti, te asesinen o que roben lo poco que llevas.
Es no saber si irte a España o Italia, a Corea o Japón; probando suerte en el exterior, comenzando desde cero lejos de casa, de los amigos y familia.
Tener 18 es una constante lucha que se libra en tu interior día tras día sobre lo que deseas y lo cruda que es la vida.
Irte o quedarte comiendo arepa con mantequilla y queso otro día más.
Irte o quedarte teniendo el pasaje en 1$ y los precios elevados que cada día suben más y no compensan el salario mínimo del país.
Irte arriesgandote con todo y teniendo una mejor calidad de vida o quedarte viviendo cada día con el temor de que puedan robarte, secuestrarte, abusarte, asesinarte solamente por salir de las diez de la noche a comer un
sushi
.
Es un torbellino de emociones y sentimientos que se entremezclan hasta el punto dónde se te forma un nudo fuerte en la garganta impidiendote aunque sea soltar un sollozo bajo y quedo.
Tener 18 años me sonaba más a la estabilidad, a irme lejos y poder viajar, pero no es así en absoluto.
Es un constante tira y afloja con la vida y tu persona.
Es ese sentimiento horroroso de cuando no pudiste iniciar la universidad y ahora te toca inscribirte junto a la población flotante del año anterior jugandote la vida para ver si quedas asignado este año.
Es no saber si terminar la carrera de 6 largos años de tu vida o hacer un curso y volverse barbero trabajando los domingos.
Es no saber si hacerte buonero vendiendo ropa o dulces sin trabajar los miércoles recorriendo las calles asoleadas del pueblo.
Tener 18 años es confuso.
Es no sabes que hacer o a donde ir sin sentir esa sensación de que no estás haciendo nada productivo con tu vida.
Es una nueva discusión con tus padres y su poca falta de confianza sobre tu juicio y acciones.
Es como sentirse fuera de lugar, con los deseos y ansias de irte lejos de casa para no escuchar otro reclamo más y al mismo tiempo ignorar lo malo para disfrutar un poquito más de la compañía familiar.
Tener 18 años es soñar, y lo digo con base ¿Eh?
Es tener a ese grupito de amigas que aun siguen contigo despues de los 15 con las cuales hablan de las desgracias y desasones, de los anhelos y deseos que nunca se atreverían a expresar.
Es planear de nuevas cuentas el incierto futuro, hablando como si ya tuviéramos en mano los ticket's sin retornó para irnos a Europa y poder sentirnos como un azulejo libre después de estar encerrado por mucho tiempo.
Es compartir ese anhelo y deseo de irse lejos del hogar que nos ha visto crecer y por el cual nuestras risas infantiles se llegaron a escuchar alguna vez.
Es ese bendito sentimiento que se atora en la garganta cuando mensajes de un futuro viviendo juntas y en el exterior se vuelven a presentar como una especie de señal o premonición del incierto futuro que tanto idealizamos y amoldamos a nuestros desesperados anhelos.
Nuestros terribles 18 años son tan confusos, agotadores e inestables, son tantas cosas y a la vez nada.










