Yes 𖤐 Sungjay

Sinopsis

❝ ⎯ Déjame hacerte olvidarlo, permite que borre sus huellas dejando las mías en su lugar⎯ . ❞ Porque el "Sí, acepto" de Sunoo fue la oportunidad perfecta para que Sunghoon obtuviera a Park Jay. Kim Sunoo está a punto de casarse y el que va a ser el día más feliz de su vida, será el peor para otra persona, Park Jay, quien es su mejor amigo que lleva años enamorado de el. ‣ No permito copias y/o adaptaciones. ∅ ‣ O.S/One Shot. ‣ Sunghoon¡! Top Jay¡! Bottom ‣ +18 ! ↬ Extensión: 2218 Palabras.

Genero:
Drama/Erotica
Autor/a:
hoon's gf
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

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Jay observa a Sunoo caminar hacia el altar con un nudo en la garganta.


Hace seis meses, Sunoo apenas estaba metiéndose entre sus piernas aún cuando Jay quiso negarse porque tenía novio.


Después de esa noche, siguieron teniendo esa clase de contacto durante al menos dos meses, hasta que Sunoo apareció en su puerta con una sonrisa y le extendió la invitación de su boda, musitando un despreocupado "él ya no es más mi novio, nos vamos a casar" y lo hizo a un lado, fingiendo que nunca le había sido infiel a su novio.


Jay amaba a Sunoo, lo amaba tanto que incluso fue capaz de ceder ante él aún sabiendo que Sunoo ya tenía un novio.


Ahora se encuentra en Brasil, en un registro civil, guardando silencio mientras ve a Sunoo firmar su acta de matrimonio.


Siente una mano posarse sobre su hombro, pero su mirada sigue fija en Sunoo, viéndole tomar la mano de ese hombre y pronunciar las dos palabras que acabarían con el destrozado corazón de Jay. —Sí, acepto.


Tiene que apartar la mirada cuando ellos comparten un beso, nada duele más en este momento que su corazón, sus piernas tiemblan y le resulta casi un logro conseguir mantenerse de pie y controlar sus emociones, negándose a soltar una sola lágrima en ese lugar.


Se acabó. Sunoo está oficialmente casado y no hay nada que Jay pueda hacer ahora más que seguir con su vida.


—Salgamos de aquí Jay, hay un bar cerca —. Asiente cuando escucha la voz de Jake a su lado, su hermano y mejor amigo, el único que se enteró de todo lo que había pasado entre Sunoo y el.


Jake le lleva de la mano mientras Jay sigue algo desorientado, ambos dejando atrás a las personas que celebraban a la pareja.


Jay siente el líquido raspando su garganta de manera satisfactoria, hace un rato que Jake le había dejado solo al recibir una llamada de trabajo, así que Jay optó por acabar con todo el bar.


No estaba ebrio aún, se mantenía cuerdo y consciente, cosa que en realidad no quería en este momento. Quería olvidar, no recordar las noches junto a Sunoo ni el profundo dolor en su pecho cuando al final del día nuevamente se daba cuenta de que había sido usado como un juguete sexual.


Sólo usado... Nunca hubo palabras bonitas, ni besos, ni abrazos, sólo sexo y cuando Sunoo quería, en el lugar que quería y a la hora que se le viniera en gana.


Porque Jay siempre fue lo suficientemente estúpido como para ir hasta el otro lado del mundo si él se lo pedía.


—¿Puedo sentarme? —. Jay gira la cabeza en dirección a dónde proviene la grave voz y sus ojos se encuentran con el rostro de Sunghoon, un primo algo lejano de Sunoo, Jay solía verlo a menudo en los convivios familiares de los Kim, pero sólo intercambiaban algunas palabras.


Asiente y su vista nuevamente se enfoca en el vaso de cristal, trata de ignorar la presencia a su lado, pero el aura de Sunghoon es tan imponente que casi se siente obligado a prestarle atención.


—Te dolió, ¿cierto? —. No tiene las ganas para analizar la pregunta de Sunghoon más a detalle así que simplemente se limita a responder lo primero que llega a su cabeza.


—¿Qué cosa?


La risa de Sunghoon logra erizarle los bellos, pero se mantiene tranquilo, fingiendo indiferencia.


—El matrimonio de Sunoo, Jay sé lo que ustedes tenían.


Es ahora Jay quien ríe, sintiendo el impulso de preguntarle a Sunghoon si lo sabía en realidad, porque la verdad es que ni siquiera el mismo logro entender qué tenían, ¿una amistad?, ¿un amorío?


—Estoy... Bien —. Se las arregla para hablar aún con ese molesto nudo en su garganta.


—No, no lo estás, creo que deberías ir a descansar —. Jay quiere negar, pero Sunghoon ya le ha tomado de los hombros y le lleva a rastras devuelta al hotel.


Todos los invitados a la boda se estaban hospedando en el mismo hotel, Jay quiso soltar una risa amarga al pensar que los novios estarían pasando su noche de bodas en este hotel justo ahora mismo. Estaba tan distraído pensando en ello que para cuando logro reaccionar ya estaban en un pasillo lleno de habitaciones, ¿lo curioso? Que ese ni siquiera era el pasillo en donde estaba su habitación, no tenía ni idea de a dónde le llevaba Sunghoon.


Y cayendo en cuenta de ello, también se percató de que ahora una de sus manos se aferraba a su cintura, Jay juraría que si Sunghoon ponía un poco más de fuerza en su agarre dejaría marcas.


—Sunghoon, ¿a dónde vamos? —. Pregunta, se le dificulta algo abrir del todo sus ojos porque la fuerte luz en los pasillos logra lastimar sus párpados.


Sunghoon no le responde, se acerca a una habitación y al abrir, lleva a Jay adentro, casi de inmediato le acorrala contra la puerta.


El golpe algo brusco le quita el aliento mientras sus ojos logran enfocar el rostro de Sunghoon apenas iluminado por la luz de la luna que se cuela por las cortinas. —Jay no deberías estar sufriendo así por ese idiota —. Sunghoon murmura contra la piel de su cuello y Jay no puede evitar estremecerse.


Su cuello era una zona erógena, por lo que le resultaba casi imposible controlar sus jadeos o temblores cuando alguien besaba o acariciaba ese lugar. —Sunghoon, ¿qué ha-haces?


Jay coloca sus manos en el pecho contrario para tratar de apartarlo, pero Sunghoon se niega a moverse, tomándole de los muslos y cargándolo hasta la cama, mientras Jay sólo puede retorcerse inútilmente.


Al caer en el colchón, Sunghoon sube sobre el, deteniendo su peso con una de sus manos apoyada en el colchón, justo a lado de la cabeza de Jay.

—Déjame hacerte sentir bien, déjame apreciar cada pequeño rincón de ti, déjame amarte Jay.


El nombrado suspira, sintiendo la mano libre de Sunghoon vagar por su pecho algo descubierto gracias a la abertura de su camisa. —Sunghoon yo-


Las palabras de Jay son interrumpidas por un jadeo que escapa de sus propios labios al sentir como Sunghoon comenzaba a juguetear con uno de sus pezones, era una sensación algo irreal, Jay siempre era el encargado de dar placer, no de recibirlo. Que le tratarán con amor o que le acariciaran de esa manera... Le hacía sentir extraño.


—Ugh, Su-sunghoon no hagas e-eso.


Pero el hombre está lejos de

obedecer su orden, comenzando

a desabotonar su camisa con una sonrisa ladina. —Oh, lo olvidé, no estás acostumbrado a esto, ¿se siente bien Jay? Sientes placer sólo con pequeñas caricias... Estoy ansioso por ver esa carita deformarse aún más por la excitación.


Jay se siente aún más confundido cuando su miembro comienza a endurecerse sólo con escuchar esas palabras, ¿porqué se sentía tan emocionado?


Cuando su pecho queda al descubierto se siente avergonzado, cubriendo sus ojos con el dorso de su mano mientras Sunghoon comienza a dejar besos a lo largo de su pecho, besa las costillas, las clavículas, su estómago e incluso deja besos algo atrevidos en sus pezones.


—Déjame hacerte olvidarlo, permite que borre sus huellas dejando las mías en su lugar —. A Jay le falta el aire cuando Sunghoon pronuncia esas palabras cerca de sus labios.


Sin poder contenerse, accede, tomando la camisa de Sunghoon para atraerlo más cerca y unir sus bocas en un beso apasionado, separándose rápidamente y susurrando palabras que acarician los labios ajenos. —Hazme olvidar, haz que deje de doler Hoon.


Tal vez Jay no debió haber dicho eso, porque Sunghoon cumpliría con sus palabras al pie de la letra, borraría cualquier marca existente de Sunoo y desaparecería todo recuerdo en la mente de Jay hasta que sólo pudiera pensar en esta noche, en la noche en que Park Sunghoon le hizo ver estrellas y olvidarse de su dolor.


Sunghoon busca sus labios con desesperación y deja que su lengua explore la cavidad bucal contraria, la saliva comienza a resbalar por la comisura de Jay, sus gemidos mueren en la boca de Sunghoon mientras este retira sus pantalones con delicadeza, tomándolo de los muslos para colocar una de sus piernas sobre su hombro.


—Todo esto es tu decisión, ¿quieres que sea delicado o prefieres que no tenga compasión por ti, angelito? —. Algo revolotea en el estómago de Jay al escuchar el dulce apodo siendo pronunciado con un tono ronco y jadeante.


Con su rostro sonrojado, acaricia los cabellos azabaches de Sunghoon, evadiendo su mirada murmura: —No seas suave, hazme un desastre.


—Te haré ser el desastre más bello, angelito.


Sunghoon se aleja de la cama un momento y después vuelve con algunas cosas que Jay no puede identificar a simple vista debido a la oscuridad de la habitación.


Pronto su boca está nuevamente unida con la de Sunghoon, sus manos vagan por su pecho antes de detenerse en sus botones, comenzando a desabotonar con lentitud, sintiendo la sonrisa de Sunghoon chocando contra sus labios.


Siente sus mejillas ardiendo cuando la camisa ya no está en su camino y ahora acaricia el abdomen levemente marcado de Sunghoon, siente que está haciendo algo incorrecto y sin embargo no puede ni quiere detenerse, disfruta de los colmillos de Sunghoon clavándose en su piel de vez en cuando, jura que se derrite en sus brazos cuando sus labios están juntos y definitivamente adora sentirse amado por primera vez.


Cuando siente algo frío colándose entre sus piernas suelta un quejido, alejándose un poco del rostro de Sunghoon, quien se apresura a dejar besos por todo su rostro. —Tranquilo, no voy a hacerte daño, aún.


Con esas palabras Jay trata de relajarse, tuvo relaciones sexuales con Sunoo muchas veces y aunque el tenía el rol de activo, sabe que la penetración es dolorosa si no se dilata bien y su nerviosismo no ayudaría.


El primer dedo fue incómodo, no sentía placer en absoluto y la poca satisfacción era proporcionada por los encantadores besos de Sunghoon, para el segundo dedo la incomodidad disminuyó notablemente, pero aún persistía, ahora mezclándose con el placer, para cuando los movimientos de tijera empezaron, Jay ya era capaz de ignorar el dolor y concentrarse únicamente en la excitación.


Su piel dolía debido a las mordidas de Sunghoon, había algunos hematomas que comenzaban a ponerse morados y aunque sus ojos lagrimean, no puede evitar disfrutarlo.


—Seré gentil al entrar, pero cuando te acostumbres —. Sunghoon hace una pausa, regalándole una sonrisa de lado que deja a la vista sus colmillos. —Bueno, no seré tan cuidadoso,


Jay asiente y deja un fugaz beso en los labios de Sunghoon, apretando los dientes cuando siente el miembro comenzar a abrirse paso dentro, se siente como si le estuvieran partiendo en dos y Sunghoon va tan lento que el dolor es casi una tortura.


Mientras trata de contar hasta diez y distraerse un poco, el miembro por fin termina de entrar completamente y Jay jamás se había sentido tan lleno.

—Voy a romperte un poco angelito, pero lo disfrutarás, lo prometo —. Sunghoon musita suavemente cerca de su oído, mordiendo su lóbulo.


Y después de esas bajas palabras, Sunghoon comienza a moverse sin tener la aprobación de Jay, quien suelta altos gemidos de dolor y placer, es una sensación abrumadora que invade cada célula de su piel, es intenso y desgarrador, tan incesante que le hace perder la cabeza y ser consciente apenas de su nombre.


Y eso es justo lo que necesitaba.


—¡Uhm, Sunghoon más! —. Jay balbucea, gime y jadea con fuerza, dejando toda su timidez de lado y clavando sus uñas en la espalda de Sunghoon.


Por otro lado, Sunghoon parece estar soñando, tiene a Jay justo debajo de el, pidiendo por más al mismo tiempo en que sus paredes aprietan su miembro de una manera indescriptible, que le hace delirar. Es todo lo que siempre deseó.


Obedeciendo al pedido de Jay, aumenta el ritmo, entrando y saliendo de la entrada con rudeza, una y otra vez mientras el pequeño cuerpo parece estar a punto de colapsar.


—¡Sunghoon! —. Su nombre escapa repetidamente de los labios ajenos, siendo casi como música para sus oídos, una melodía que desea escuchar para siempre.


Suelta un gruñido ronco cuando siente las paredes de Jay apretarle con algo más de fuerza. —Carajo, no hagas eso angelito.


—Sunghoon vo-voy a —. No fue necesario que Jay terminará la frase, Sunghoon sabía que estaba a punto de llegar al clímax, podía ver el líquido preseminal saliendo de su pene.


Tal como advirtió, después de unas embestidas más, Jay llega al ansiado climax, manchando con su esencia su abdomen. Está respirando de manera agitada, sus piernas tiemblan y todo su cuerpo está cubierto por una fina capa de sudor, pero Sunghoon no se detiene, continúa con el rápido vaivén ahora en busca de su propia liberación.


Los ojos de Jay comienzan a soltar lágrimas debido a la sobreestimulación. Lloriquea cuando Sunghoon borra esas lágrimas con su lengua y toma su boca nuevamente, pareciendo un adicto a los labios delgados y tentadores de Jay.


Sunghoon acaricia el cabello de Jay, dando algunos golpes certeros en su próstata que llevan al mayor a ver el cielo, después de unos minutos que parecen una eternidad, Sunghoon por fin tiene su orgasmo, dejándose caer justo a un costado de Jay.


—Sunghoon yo, podemos fingir que esto no pasó, puedo echarme la culpa si quieres —. Jay murmura en medio del silencio y Sunghoon le toma de la cintura, obligándolo a recostar su cabeza sobre su pecho.


—No me interesa lo que vayan a pensar los demás, no voy a dejarte ir angelito, espere demasiado por ti —. Aunque Jay no entendió del todo, una sonrisa se plasmó en su rostro, abrazándose al desnudo cuerpo con tristeza.


—Estoy roto Sunghoon, no puedo amar a nadie en este momento.


—Mi amor será suficiente para ambos hasta que logres estar bien, no te preocupes —. Jay quiere echarse a llorar cuando escucha eso, pero se contiene y simplemente alza la cabeza para depositar un tierno beso en los labios de Sunghoon.


Ya no tenía que preocuparse por ser amado, o por volver a amar, Sunghoon tenía suficiente amor para los dos, y Jay se esforzaría para poder devolver todo ese amor algún día.