Una Pregunta Inadecuada

Sinopsis

Neville Longbottom es gay y su vida se ha regido por las advertencias homófobas de su abuela y el secretismo acérrimo del mundo mágico con respecto a la comunidad LGTBIQ+ así pues, es normal que tenga una pregunta inadecuada que hacer a la persona menos indicada para responderla; Theodore Nott; Gay, rabioso y heterofóbico. Theoville. Mundo mágico Post Hogwarts. One shot.

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18+

Capítulo único

Neville, once años.



“—... Y aléjate de los raritos… —le aconsejó su abuela hablando de manera críptica— de los niños que se juntan con niños y niñas con niñas —Neville frunció el ceño sin comprender—, ya sabes, de los que forman parejas de novios.


—¿Niños con niños?


—Sí, y niñas con niñas. —aclaró sin dar más detalles.


Neville se quedó desconcertado por un largo momento procesando la información. Que él supiera, las parejas eran siempre de hombres con mujeres, como sus papás y el resto de vecinos, entonces…


—¿Pero?… ¿Quién hace de hombre y quién de mujer?


Augusta lo observó espantada.


—¿Qué pregunta es esa? ¿Cómo lo voy a saber? No es natural, lo decidirán entre ellos, supongo.


La casa, el barrio, su abuela y los pocos conocidos eran todo su mundo para el pequeño Neville, que en una semana entraría en Hogwarts.”



Con quince años, Neville se dio cuenta para su horror que no le gustaban las chicas.


Lo de suaves, bonitas, blanditas y bien perfumadas no le inspiraba mas que hermandad. También las había ruidosas, estridentes, feas y malolientes, como todo ser humano. Se empeñó en buscar en sus supuestos atributos y esperar a que se levantase el miembro para una buena jalada, pero los encontró en mayor medida y más a menudo en los chicos; esos seres de sonrisa desvergonzada, ojos picarones y olor atrayente.


Hubo pánico, rechazo y la idea se ahogó en el fondo del lago mental durante quinto año.


¿Podía uno ahogarse a pajas furtivas y aliviarse con la mente en blanco? Se trataba de Neville, así que sí, pudo y mucho.


En sexto, su despertar sexual le plantó en la cara el desarrollo corporal de sus compañeros de habitación y casa. La bofetada libidinosa fue tal, que retumbó en su cerebro adormilado y parpadeó abrumado: altos, bajos, rubios, castaños, pelirrojos, morenos, gordos, flacos… Lo importante era su paquete entre las piernas y su inconfundible anatomía varonil.


El festín hormonal y las poluciones nocturnas plagadas de sueños eróticos con un buen chico como protagonista, fueron el pan nuestro de cada día. Ningún compañero se libró de su escrutinio hambriento. Lo mantuvo en secreto por no colgarse el estigma de rarito, el ignorado por sus pocos amigos. De lo aprendido por su entorno, que era exiguo y contradictorio, sólo le quedó claro que lo mejor era callar y fingir. Hogwarts no tenía en estos momentos el mejor ambiente para ser honesto.



Después de la guerra y con el alma destrozada, Neville se sumó como tantos otros a ese famoso octavo año para repetir asignaturas o mejorar sus calificaciones. La tregua entre legendarios enemigos se resumía en un escueto saludo o miradas cautelosas desde las mesas. Ya no existía un enemigo que los enfrentara, un tirano de lengua bípeda y sueños vacíos que los arrastrase a la muerte como tantos otros.


—Su pelo refleja destellos dorados con los rayos de sol… increíble, parece tan sedoso… —Murmuró Harry a su lado siguiendo con la vista a Malfoy.


—¿Cómo?


—¿Qué? —respondió desorientado.


—¿Qué has dicho? El pelo de-


—¡Nada!


—Has dicho algo sobre-


—¡No! Vamos, que se nos hace tarde.


¿Se lo habría imaginado? Neville se encogió de hombros y lo siguió al aula observando la acertada descripción de Harry con respecto al pelo de Malfoy. A su lado caminaban Zabini y Parkinson, y muy por detrás, como si lo hubiesen olvidado, Nott.


Más atractivo, menos espigado, con el cuerpo relleno de incipientes músculos y el semblante suave, luciendo un peinado que favorecía su rostro. Neville se lo comió con la mirada y babeó, ese imbécil rabioso iba a ser el protagonista de sus nuevas fantasías sexuales.


El mundo mágico no encerraba en Azkaban a la gente… diferente, por llamarlos de alguna manera. No los insultaba, acosaba o despreciaba de puertas para afuera, no te esperaban un grupo de maleantes borrachos a la salida de un pub para darte una paliza mortal, y desde luego que nadie te ponía la zancadilla para obtener un trabajo digno, sin embargo, a diferencia del mundo muggle, nadie hablaba de ello. No se exponían públicamente o vivían según sus inclinaciones. Era como un secreto a sottovoce, una ilusión que sabes que está ahí, pero imposible de tomar forma realista.



“—Me ha prometido que sin rencores, quiere que Ronald, Hermione y tú estéis también.


Neville miró sospechoso a Potter, de pronto, él y Malfoy se hablaban y querían quedar en grupo.


—¿Y yo porqué? —preguntó de mal humor el pelirrojo.


—Porque sabe que sois mis amigos.


—¿Y a nosotros que nos zurzan? —se ofendió Seamus.


—Vosotros también estáis invitados…


La nueva amistad no le convenció, el peso del pasado podría enfrentarlos de nuevo, y un chico de cabello castaño y andar chulesco le traía de cabeza día y noche, no era buena idea confraternizar con tu Crush, corrías el peligro de hacerte ilusiones.”





—¡Nott! —Pansy le azotó el brazo mirando la entrada del local.


—¿Qué? —replicó sin levantar la vista.


—Tu gordinchin ha venido.


Inmediatamente todos se rieron y eso le enfureció más.


—¿Qué mierdas habláis? Dejadme estar —levantó la vista examinando al grupo de leones y lo localizó al final— Malfoy, tu Crush encabeza el ganado, será un buen consorte.


—Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja…


—¡No digáis estupideces!


Lo dijo retocando sus puños y aplastando pelos rebeldes se su perfecto peinado.



*


A cuatro días de las vacaciones de Yule, Neville acabó, para su sorpresa, en un pub rodeado de sus amigos y algunos chicos de Slytherin. La creciente amistad entre Potter y Malfoy dio lugar a esta extraña mezcla que hoy culminaba su unión en una salida nocturna. Ahí estaban Parkinson, Zabini y Nott, los destacados sustitutos de Grabbe y Goyle. Neville le echó un buen vistazo a Theodore y trató de ser cortés y amable, aún recordaba vívidamente el asuntillo del Ministerio y el terrible enfrentamiento.


Theodore Nott ahora hablaba, sonreía y hasta bromeaba, le miraba constantemente y eso le inquietó. Neville lo recordaba como un chico de ojos alerta, complexión delgada, expresión rabiosa y boca de conejo, también recordaba la sonrisa despectiva y los susurros cuando insultaron a Granger en clase por ser hija de muggles. La cercanía acrecienta los deseos y desde esta proximidad, Neville se tragó la saliva y la vergüenza por sus sonrisas y toques descuidados.


—Me estoy viendo con un chico que está buenísimo… —comentó Draco fijando sus ojos grises en Potter.


¿Ese era Malfoy confesando que se follaba a un hombre? A la conversación, por lo visto casual, se sumaron todos y comentaron como si no pasase nada. Longbottom lo vio todo blanco y negro por un momento, revivió los consejos de su difunta abuela y la vista se le aclaró por el dolor. El corazón mantuvo su ritmo loco y escuchó atentamente.


Hablaban de relaciones homosexuales y de toda índole como si fuese lo más natural del mundo. La veda secretista se había abierto y él se quedó atrás ignorante en su mundo. Disimuló callado en pos de captar tan valiosa información poniendo especial atención a los interlocutores y las expresiones del resto. Fue una noche interesante y reveladora, por fin encontró a varios como él y entendió que entre sus amistades sería bien recibido si lo admitía.


Nott era homosexual como él, sus estúpidas ilusiones volaron hasta la estratosfera y se quedaron a vivir allí, porque además era divertido, educado y silencioso si la ocasión lo amerita.


Tres salidas después, dos copas rebosantes de Hidromiel caliente con especias, risas histriónicas, muchas preguntas indiscretas previas de Luna y armándose de valor, excitación y ganas locas por conocer sus gustos, preguntó directamente a Nott por una cuestión que le había estado rondando la cabeza desde su despertar gay.


—¿Y-y quién hace de m-mujer o de hombre? —balbuceó por la bebida y la vergüenza de ser el centro de atención— ¿Tú o el otro? ¿Lo echáis a suertes o a-algo así?


Dejando de lado los crecientes celos por el despliegue de conquistas, a su parecer, era importante conocer sus gustos y ya de paso entender cómo se decidían los roles.


La mesa se sumió en un mortal silencio de expresiones congeladas, bocas abiertas y miradas atónitas.


—¿¡Cómo!? —Nott inclinó la cabeza, abrió los ojos y sacó dientes pareciendo un conejo rabioso.


—Nott —intervino Malfoy con voz diplomática—, es una pregunta inocente, no te lo tomes a mal.


—Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja… —Blaise golpeó la mesa, su carcajada llena de burla le salpicó el orgullo.


—¡Y una mierda! —la expresión indignada de Nott y su mirada acerada lo apuñalaron.


—Nott, por favor…


El intento de Hermione y Harry por interceder no dio sus frutos, la mueca incómoda de Ronald y el parpadeo desconcertado de Pansy terminó por cavar su tumba. Luna se mordió el labio y lo miró con pena ¡Pena!


¿¡Porqué esas reacciones!?


—No-no entiendo cuál es el problema, siempre he… he querido saber cómo se decide quién hace de hombre o de m-mujer.


La osada repetición de esa abominable cuestión explotó en los oídos de Nott, que se levantó ultrajado y le escupió:


—¡Tu puta madre será la mujer en mi cama, Longbottom! —su cara hirvió al rojo vivo, parecía haberse tragado un caramelo explosivo de los gemelos Weasley. Neville en cambio, se quedó helado y blanco igual a un día invernal— ¡La llamaré, y como tiene culo y coño, mi ligue y yo tenemos agujero para repartir y no hay necesidad de pelear! Ella nos hará de mujer ¿¡Qué te parece, Longbottom!?


Neville aferró el mango de su varita y tembló de ira y pálpitos de pecho apuntando al desgraciado. La escena se volvió un borrón de lágrimas y apenas escuchó las cacofonías y amenazas, un muro de cuerpos interponiéndose terminó de despejar su mente embotada. No importó las excusas de Malfoy o el intento de Pansy por apaciguar a Theo, no hubo importancia en sus amigos sulfurados, los reproches a Nott y los insultos cruzados, Neville se quedó a una pulgada de lanzar la maldición Avada Kedavra y quedarse agusto contemplando el último aliento de esa sabandija sin corazón.


—Otra como esa sobre mi madre y te tatuo la maldición imperdonable en el pecho. —susurró Neville destilando odio en cada palabra.


—Otra estúpida pregunta como esa y te cierro esa boca roñosa con mi varita. —le respondió Theo no muy acertado con la elección de palabras.



(...)



—¿Era necesario ser tan cruel? —Draco observó con disgusto la espalda de Potter y su séquito de amigos abandonar el local.


—¿Yo, cruel? No me toques la varita que me caliento.


—Sabes que es huérfano. —Aportó Zabini sumamente doliente agarrándose el pecho.


A nadie engañaba su fingida conmiseración.


—A mí me falta madre, que padre no lo quiero, a Zabini le sobran padrastros y madre como si no la tuviera, a Luna también le falta madre, a Potter los dos, a Granger como si nos lo tuviera… y la lista continúa.


—Podrías no haberle contestado. —sugirió Pansy en tono aburrido mareando con su pajita el humo multicolor del cóctel.


—¡Estoy harto! —Theodore apuró su vaso.


—Ya lo sé, Theo. Es una pregunta estúpida —Draco negó en un suspiro cansado—, pero vamos, es por ignorancia, no se lo tengas tan en cuenta.


—Él y veinte más me han venido con esa pregunta prejuiciosa, yo no estoy aquí para descubrirle el Santo Grial a nadie.


—Longbottom no tiene un solo hueso malvado en su gordo cuerpo, simpleme-


—Pasa que tú te has vuelto el gay perfecto, el embajador de todos los tiempos —Pansy alzó la mirada de su bebida prestando especial atención a la acusación de Nott, secretamente, ella y Blaise coincidían con su opinión—. Expones tu vida sexual sin reparos y siempre respondes a todas las preguntas con una puñetera sonrisa de anuncio y mucha condescendencia, aunque sean lo más estúpido que te puedas echar a la cara o no sea de su puta incumbencia.


—Respondo porque es necesario instruir mentes.


—En absoluto. Nosotros no vamos por ahí preguntando a los heteros cómo, cuándo y porqué. No curioseo a quién se la mete y por dónde, si le duele, si se ducha, los juguetes que utiliza, si el coño se irrita o si usan lubricante —Pansy y Blaise asintieron al unísono brindando—. Es de muy mala educación e inapropiado, pero si somos del mundillo, de pronto la gente da por hecho que vas a satisfacer sus dudas y a exponerte como un fenómeno a su disposición ¡No es mi responsabilidad curar de la ignorancia al resto! No es mi culpa, ni mi obligación desgranar mi privacidad a terceros, a no ser que ¡Yo! lo decida. —se golpeó el pecho con el dedo índice y pidió otra copa.


Draco ensombreció el semblante y miró la puerta del fondo.


—Tienes razón —se encogió de hombros y rodó el vaso vacío—, pero hemos sobrevivido a una guerra, el mundo se reconstruye sobre nuevos cimientos y la gente está dispuesta a saber, que no a imaginar, lo que supone nuestra comunidad. Por fin en centurias, hablan de ello abiertamente y están hambrientos de conocimiento, y muchos de nosotros que hemos vivido en las sombras también.


—No somos una enciclopedia.


—¿Y dónde se informan? ¿A quién preguntan? Una explicación real y comprender es el primer paso de la aceptación.


—O una excusa para mofarse de nosotros. —murmuró Pansy.


—También. —concedió a regañadientes el rubio.


—¿Acaso nacimos sabiendo?


—Bueno —interrumpió Blaise divertido—, la gente hetero no puede adquirir experiencia a base de ensayo y error, excepto Longbottom, a ese deberías curarlo de su ignorancia como secretamente deseas con un buen pollazo, su cara lo pide a gritos…


—Eso no les da derecho a ser unos impertinentes… —Theo ignoró con insultante descaro la insinuación de Zabini.




Final de octavo año

.



Neville se negó a acudir a esas salidas nocturnas y toparse con el impresentable de Nott, los demás parecían haber limado asperezas y retomaron su rutina de pub, copas, charla y música. Sin incluir los numerosos encuentros dentro de la escuela en donde rehuía inventando tareas que hacer.


—Vamos, Nev, es el último fin de semana del curso.


—Id vosotros, yo no estoy agusto.


—Draco me ha prometido que se comportarán.


—¿Desde cuándo Malfoy es Draco? —Ron adelantó el paso frunciendo el ceño.


Podría quejarse siempre, pero ya se estaba arreglando para salir.


—Uh, eh —Harry se dio la vuelta y eligió unos pantalones ajustados—, ahora nos llamamos por el nombre de pila, hay confianza.


Lo dicho, Harry y Malfoy pasaban últimamente mucho tiempo juntos, es más, no se separaban de la cadera. Neville deseaba fervientemente acudir a esas salidas y explorar, probar suerte con un beso mágico de cualquier otro chico y ya de paso decirles que también era gay, el gran problema radicaba en Nott y su lengua venenosa, no vaya a ser que además de un insulto a su difunta madre, acabasen por enfrentarse a un duelo de varitas en plena pista, y no de la forma placentera que imaginaba. Se veían continuamente entre clases, en el Gran comedor, en la biblioteca y en los jardines adyacentes. Si los ojos de Theo tuviesen poder, su cogote ya habría sido atravesado por un rayo maldito, lástima que fuese tan intransigente e imbécil, y lástima la suya, porque Nott fue adquiriendo más atractivo y resplandor varonil si cabe en los últimos meses.


Nadie sabría jamás que honraba sus noches con la imagen de ese patán.



(...)



—Mierda, ha venido. —el corazón de Theodore se saltó un latido.


—Tranquilízate. —le susurró Draco al oído.


Por la puerta entraron el séquito de Potter, nuevos alumnos de otras casas y… Longbottom, con sus ojos azul prístino cautelosos, su pelo rubio rozando las puntas de las orejas, sus labios húmedos y rojos, sus mofletes de hámster y su culo gordinflón; Una paradoja de la estética masculina que no debiera atraerle ni por casualidad, pero ahí estaba, llamando poderosamente su atención.


Una mirada fugaz, un cabeceo cordial y a pedir bebidas. Theo esperó el tan ansiado momento de su intervención magistral; una palabra de más o una frase ridícula y todos se reirían de él. Pero el gordito se mantuvo en la esquina más alejada de las tres mesas toda la noche; bebió una copa de Agua Alegre y dos Cervezas de Mantequilla, conversó en voz baja con Finnigan, Bot y Lovegood, sonrió un poco a los de alrededor prestando atención a las conversaciones a intervalos y ya, sus miradas no se cruzaron ni por casualidad.


¿Contento? ¿Decepcionado? Ni idea, lo único a destacar era que sus mofletes cada vez más colorados le hipnotizaba, creaban un curioso contraste con su piel blanca y su boca húmeda. Longbottom era un chico muy mediocre, ignorante y cliché de las ideas preconcebidas de los heteros hacia los suyos, lástima, porque en lo esencial y olvidando esa pregunta inadecuada, se desenvolvía y mostraba verdadera curiosidad, amabilidad e inocencia.


La noche terminó entre ellos sin cruzar palabra y esta sería la última vez que posiblemente se verían todos. Al menos a Longbottom, cada uno haría su vida y a rodar, que el camino es largo. El sentimiento de decepción aplastó inexplicablemente su pecho, una humillante espina molesta porque realmente creyó que Neville sería diferente al resto.




Cinco años después. Pub; Cascada Multicolor, Ullapool.



—Draco —insistió Blaise por enésima vez—, por tu paz y la nuestra, deja de restregarle tus conquistas a Potter para intentar ponerlo celoso —los demás asintieron muy cansados de la tensa situación—. No funciona así, no va a apartar al chico que tengas delante y plantarte un beso, hará lo de siempre; mirarte raro desde la distancia, fulminar al pobre chico de turno, creer que no te interesa y mezclarse con alguna pajarita bonita.


—Somos amigos, nada más. Potter es hetero y yo no…


Theo rodó los ojos y se refugió en la carta de bebidas, por una vez, todos estaban de acuerdo en que Malfoy era ciego o tenía mucho miedo. Vigiló ansioso la puerta esperando ver a Longbottom, quien creyera que sus caminos se separarían estaba muy equivocado.


Después de acabar octavo curso se reunieron en otra salida veraniega impulsados por Potter y Malfoy. Los ex alumnos descubrieron una nueva ruta de locales nocturnos dispuestos a ofrecer un amplio abanico de música, estilo arquitectónico, bebidas y con la moral laxa, lo suficiente para apartar la vista ante actos cuestionables. La desesperación de reavivar negocios y resurgir de una guerra te volvía convenientemente ciego a todo.


—¿Buscando a tu gordinchin risueño? —Pansy se aplicó el labial color vino y le batió las pestañas cargadas de kol.


—No.


—Otro ciego como Draco, lo vuestro abunda.


—No sé en qué te basas para compararme con el desesperado de Malfoy y su estrategia de mierda mata posibilidades.


—Voy a hacer cálculos; dos noches por mes hacen veinticuatro salidas al año, por cinco años que llevamos sin contar octavo curso, son más o menos ciento veinte encuentros, y en todo ese tiempo no habéis hablado a solas ni una mísera vez.


—¿Y qué? —protestó sintiéndose herido.


¿Tanto se notaba que Neville le ignoraba?


—Ni tú le guardas tanto rencor a nadie.


—No tengo por qué mezclarme con él, no estoy obligado a ser su amigo, ser cortés es suficiente.


Theo se removió incómodo, habían captado la atención del resto.


—¡Cinco años de miradas furtivas! —Pansy se tomó muy enserio ganarle la delantera al dramatismo de Zabini, agitó su pelo negro corte bop y se tocó los pechos— ¡De sonrisas escondidas! ¡De saludos cohibidos, roces inocentes de manos, choques vergonzosos de cuerpo y rubores ardientes! ¡Preguntas remilgadas! ¡Oídos puestos en la conversación del otro y silencios cargados de anhelo…!


—Estás flipando. —farfulló con la cara ardiendo y el corazón desbocado.


—No… —sonrió deslumbrando con su color de labios cual gata hambrienta frente a un ratón y se subió a su regazo— Te lo comes con la mirada desde que volvimos de la guerra, y a falta de probarlo, te comes a otros que ni te sacian el apetito. Has dejado que una estupidez lo estropeara todo.


Porque sí, todos sabían de su secreta inclinación hacia un rubito balbuceante que te rebanaba el pescuezo con una espada y te daba lucha si le placía. Lo malo fue esa pregunta, su reacción y el después.


—Hay muchos peces en el mar, un gusto no es eterno.


—Tu gusto fue bendecido con el don de la homosexualidad, mayor premio imposible.


—No irás a soltar eso de que dos gays se tienen que atraer porque sí.


—No, pero tú no tienes excusa como Malfoy sobre que es hetero.


—Potter es hetero. —incidió Draco.


—Mis tetitas limoneras, Potter está reprimido, pero Longbottom lo confesó en la doceava salida con un beso a ese chico…


—Terry Bot. —informó Theo con expresión agria.


—¡Ese! Y recuerdo muy bien tu cara de espanto-


—Ya vienen. —interrumpió Blaise maldiciendo su suerte.




Cuatro años y medio antes

.



—¿Ese no es Longbottom? —señaló Pansy como siempre alerta de los cotilleos.


Su uña lacada a juego con el color burdeos de su pintalabios apuntó al centro de la pista, allí estaban Neville y Terry Bot, un ex alumno de Ravenclaw que se pegó como una lapa a las salidas nocturnas. Bailaban demasiado juntos para el gusto de un supuesto heterosexual, de hecho, Bot le susurraba en la oreja y Neville se sonrojaba, o eso parecía, las luces no permitían adivinar tonalidades de piel, pero sí le permitía distinguir las miradas del aguilucho cargadas de deseo e intención.


—Se habrá apuntado a la corriente de ser un friendly de nuestra comunidad. —razonó Zabini sonriente.


Theo rechinó los dientes y fijó la vista escuchando los latidos en sus tímpanos, no le dio tiempo a superar el impacto de esa escena cuando el descarado de Bot se inclinó y le besó.


Le agarró el culo ¡El culo! se lo amasó y Longbottom se lo permitió.


“¡¡UFFFF!!”


—¡Por Salazar!


Nott lo vio todo rojo, y no por los focos encantados. El primer impulso fue acudir para separarlos y evitar un malentendido, Neville era hetero y esto podría ofenderlo… se quedó con el pie adelantado y la postura congelada mirando al frente.


—¡Wowww!


No fue el único en silbar y jalear el hallazgo, los que no tuvieran las manos y boca ocupadas, contemplaron sorprendidos cómo Longbottom correspondía a ese beso volviéndolo ansioso y ardiente. No cabía duda de que lo estaba disfrutando el muy maldito, su cuerpo se pegó a Terry y le estiró del cuello para profundizar, le palpó los bíceps y los puñeteros pectorales, increíble.


Gay ¿Gay? ¿Bisexual? Lo que sea… ¿Desde cuándo? ¿Cómo pudo hacerle una pregunta tan prejuiciosa y estar comiéndose a Bot de esa manera tan indecente? No tenía sentido.


—Theo…


Oyó la voz de Pansy muy cerca y se soltó de su agarre con un fuerte tirón.



Presente

.



Pansy tenía razón. Theo analizó gesto por gesto la velada entera y llegó a la conclusión de que bailaban como adolescentes en el patético cortejo de desear, admirar de lejos y ni hablar ¿Por qué? Ya rondaban los veintitrés.


Theo se enorgullecía de su larga lista de ligues y amantes, hacía su vida sin cuestionarse nada y todo estaba bien.


¿Por qué? ¿Porqué todavía lo tenía grabado en la mente como un gusano musical? ¿Porqué no superó su gusto, esa fatídica noche y las siguientes? ¿Por qué no le tendió la mano y estrechó la amistad?


Tal vez no quiso, no se atrevió o el orgullo hizo mella, sea como fuere, Theo tragó escenarios de Neville con otros chicos como píldoras amargas, de besos apasionados en la pista de baile y manoseos indecorosos hurgando entre los pliegues de su cuerpo, y para impulsar sus ganas e independencia, él hizo lo mismo o más.


“Eres un celoso retorcido, vengativo y prejuicioso”


Estaba cansado del martirio auto impuesto y decidió marcar la diferencia, hoy hablaría solo con él, bailarían e intentaría romper ese muro invisible.



(...)



Neville llevaba unas cuantas copas de más para celebrar su próximo puesto de profesor de herbología en septiembre, y lo único que deseaba era besar al imbécil de Nott. Lo atractivo no quita lo estúpido, o viceversa, el asunto es que no se iba a conformar con admirarlo de lejos e intercambiar señales confusas de… lo que sea, ocho años desde que descubrió que era gay y no había pasado de las pajas mutuas. Él ansiaba profundizar en el sexo gay, llegar a lo desconocido por el puro hecho de experimentarlo y su puñetero candidato seguía siendo Nott, alias “capullo”


Longbottom quería abrazar a Nott, reírse de sus dientes de conejo en periodo reconstructivo y aconsejarle que el nervio de su ojo un día le reventaría. Quería besar sus labios como tantas veces anheló, quería conocer a qué sabía su piel, cómo acariciaban sus manos y si era urgente o tranquilo durante el sexo. Tenía información sobre sus sueños frustrados, metas alcanzadas, ideas políticas o anécdotas de trabajo, qué chistes le hacían gracia e incluso en lo que se fijaba cuando veía a una persona; tenía para escribir una enciclopedia de su infancia, logros y secretos sucios.


Ya sea por vergüenza, trauma o inseguridad, nunca cruzó la raya del sexo oral y anal, pero en la teoría era un maestro gracias a las explicaciones de Harry y su más que cuestionable amistad con Malfoy.


—Longbottom…


¿Ese era Theodore dirigiéndose a él directamente? Aprovechó y se lanzó a sus brazos, le sonrió embobado y le mordisqueó el cuello.


—¡Agñam!


—¿Q-qué estás haciendo?


—Aghh ñam, ñam, ñam, marco mi territorio Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja.


Olía y sabía a hombre y fragancia cara. Volvió a la carga y le mordió el cuello de la camisa, estiró y aflojó para darse espacio y hacerle un chupetón.


—Ok.


Se sintió abrazado contra el sólido pecho de Theo, la fragancia llenó sus fosas nasales e inspiró.


—¿Me estás olfateando?


—Mmm, hueles a hoooombre. —gimió desinhibido.


—... Eh, sí. Como tú.


Los brazos de Theo le rodearon la cintura ancha, notó el bulto rígido de su pantalón clavado en el bajo vientre blando y se alteró esperanzado; Nott aún no había fijado la vista en un chico, tal vez al ser presa fácil lo consideraría óptimo. Neville alzó la cabeza y se enganchó a una risa estridente. Desde esa distancia, las sombras y focos de colores le daban un tinte hermoso a las facciones de Nott.


—Ahora me toca a mí. —le dijo Theo.


Se inclinó y lo besó. Nott le estaba besando y no cabía en sí de dicha. Era intenso, con un poco de saliva extra y muy desesperado, sus alientos embriagados se mezclaron y correspondió entusiasmado. No hubo necesidad de pedirle más, el beso se alargó y las manos viajaron por toda su anatomía con verdadero deseo de explorar.


—Theo… —exhaló excitado y aturdido.


La cresta de su entrepierna no mentía.


—¿Hmm? —fue repartiendo besitos húmedos por su garganta y detrás de la oreja.


Aquí venía la incómoda pregunta. Demasiado necesitado para retroceder, demasiado borracho para evaluar la situación, no lo suficiente como para no juntar dos ideas y arrepentirse.


—¡Jum! ¿Quieres…?


Theo le metió la lengua hasta la campanilla y lo atrapó en un pilar oscuro de la pista abarrotada. Se estaba dando un festín y él solo pudo intentar seguirle el ritmo y palpar su prieto culo. Aprovechó para memorizar con las manos sus brazos, espalda y torso, lo atrajo por el cuello deseando fundirse con él y entró en combustión.


—Nev… —por fin detuvo su exploración bucal y manos incursoras para mirarlo a los ojos, buscando algo en ellos que no acertó a saber.


—¿S-sí? —se mordió el labio acariciándole el torso.


No existían límites, conciencia del bien o del mal ni arrepentimientos, solo ellos dos y esta noche como primera, y puede, que única posibilidad de estar juntos.


Nott sonrió de lado e inclinó la cabeza.


—¿Quieres hacer de mujer para mí?


Neville parpadeó e intentó apartarse enfadado.


—¡No seas imbécil!


—¿Te ofende?


—Sí, po-porque te estás burlando de mí.


—Es una pregunta inocente. —rebatió de buen humor.


—¡Lo es! Y estúpida, pero me-me tocó averiguarlo de otros que no se ofendieron como tú.


“De otros palurdos” pensó Nott resentido.


El forcejeo solo consiguió que acabase más cerca de Theo, de su cuerpo, de su olor y de sus labios.


—Es mi ofrenda de paz, Longbottom —le robó un beso fugaz y onduló sus caderas frotando las erecciones juntas—, para que entiendas que perdono tu desliz.


Neville le clavó la mirada más triste y aguada de su vida.


—Me debes una disculpa por mi madre muerta.


Theodore suspiró arrepentido y asintió, tal vez cruzó la raya. Habían transcurrido cinco años y muchas demostraciones de lo bienintencionado y amable que era Neville. No se merecía ni en ese, ni en cualquier otro caso un insulto tan significativo como ése.


—Lo siento mucho, Nev, me pudo la rabia. Me arrepiento.


Neville agachó la cabeza un segundo y la levantó.


—Estás perdonado ¿Entonces, eres activo únicamente?


—Ja, ja, ja, ja, ja, ja. —nunca dejó en claro el rol de cama ni detalles escabrosos de sus ligues.


—Soy lo que se me antoje, y esta noche deseo que me hagas de mujer.


Se estaba extralimitando con la broma homófoba, pero esa sería su anécdota para toda la vida, la pregunta inadecuada que la mayoría de heteros se hacen y no tienen reparos en expresar.


—Vale, esta noche yo de mujer y tú de hombre. —Neville le sonrió coqueto siguiendo su broma y le besó.




(...)



Mereció la pena cada maldito segundo de espera, trabajo de dilatación y asesoramiento de higiene en el baño, porque envainar su miembro duro dentro de Neville era la gloria hecha carne.



—¡Sí! ¡Ohhhhhhh! Si lo llego a sabeeeeer… ¡No pares! ¡Ahííí!


Un amante chillón era el elixir perfecto para el desastre, Neville no paraba de gritar lo mucho que le gustaba y que quería hacer de mujer, no le importaba una mierda las connotaciones ofensivas y erróneas. En esa paradoja que rodeaba a Longbottom incluía precisamente esto, que lejos de deprimir su ánimo sexual lo ensalzaba con engreimiento. Theo hinchó el pecho como un palomo en época de celo y lo embistió provocando estremecimientos de piel, ráfagas de éxtasis y gemidos, los alaridos quedarían como un sucio secreto entre ellos.


Sacudió la pelvis y aflojó el ritmo para perseguir su orgasmo, los choques acuosos del saco contra su enorme trasero le tenían al límite, lo mismo que su estrecho y ardiente canal previamente preparado por él.


—¡Ughh!


Neville le azotó la mano tonta que se suponía que le masturbaba y se procuró placer. Theo clavó los dedos en su mullida cadera y lo dio todo; sus gemidos, su sudor, su frenesí sexual y su semilla…


A la mañana siguiente, Nott encontró la cama vacía, las sábanas heladas y una nota breve escrita por Longbottom en la mesita. Según sus elfos, se marchó una hora antes del amanecer.



“Gracias por una noche mágica, Theo, siempre la recordaré”



¿Un gracias y lo recordaría por siempre? ¿Eso es todo?




Siguiente salida

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—Lánzate y no dudes, seguro que él también quiere y le da vergüenza. —le aconsejó Draco.


Ellos siempre eran los primeros en el local y ahora a Theo le tocaba soportar los múltiples consejos no bienvenidos de sus amigos.


—En la nota no decía hasta nunca, presiona un poco y no te rindas, caerá por agotamiento. —añadió Zabini.


Gay o no, Blaise mantenía el gusto por la sangre pura y Longbottom era de pedigrí.


—No seas iluso ¿Qué esperabas? —intervino Pansy con cara de acelga y labios color teja— ¿Levantaros por la mañana entre arrumacos, desayunar juntos y volveros novios? —el dardo atravesó su pecho— Despierta, esas mierdas no pasan en el mundo real, no te enamoras de repente por acostarte con alguien una noche, y no se crea de manera mágica e implícita una relación monógama y cerrada.


Dolió como la llamarada de un dragón en la cara. Rechinó los dientes perfectamente alineados y los miró uno por uno.


—Draco, ven a decirme cuando te apliques el mismo cuento y recuperes del suelo los huevos que te faltan para declararte a Potter.


Malfoy arqueó una ceja e intentó replicarle, pero rápidamente Nott le cortó dirigiéndose a Zabini.


—Tú, deja de jugar a la gallina gay con Weasley, ese es hetero de verdad y se va a cabrear de lo lindo.


—Yo no me rindo. Y no es hetero del todo.


—Mi gaydar dice lo contrario. Sigue presionando y verás, por gente como tú es que nos llaman acosadores y enfermos.


Blaise chasqueó la lengua y le ignoró sorbiendo de su cóctel espumoso.


—Y tú —Pansy retorció el morro y chupó de la pajita fingiendo que no le escuchaba—, aplícate también el cuento y entierra tus ilusiones, Luna y Hermione no quieren una relación poliamorosa, se divierten haciendo un trío contigo, sí, pero solo en el sexo y porque están solteras. Son monógamas y lo han dejado bastante claro, nada de compartir en ningún aspecto en una relación. Y ¡Ah! Longbottom no es cualquier desconocido que me follo una noche, lo conozco desde hace años.


—¡Que te jodan! —soltó molesta.


—¡Ya vienen!


Nott los vio entrar uno por uno con el corazón encogido y divisó a Neville al final del grupo hablando con Bot. Eso hundió la moral por los suelos y lo cabreó más, pero al ir saludando a la gente les llegó el turno y todo se volvió anticlimático.


—Hola, ¿Qué tal? —Neville le sonrió nervioso y avergonzado, toqueteandose los dedos por delante de su barriga prominente.


Hizo el ademán de darle dos besos, se quedó en un movimiento inacabado de frente y retrocedió.


—Bien… aquí estamos…


“Por favor, qué horror”


¿Dónde estaba Theodore y su desparpajo? ¿Quería Neville dos besos en la mejilla o uno en la boca?


—Me alegro… —Longbottom no se movió del lugar para buscar asiento.


—¿Y tú, qué tal? ¿Llegaste bien a casa? Te fuiste sin despedirte de madrugada.


Ya estaba dicho.


—Oh… —los colores inundaron su rostro y se removió inquieto— Llegué bien, gracias. Tampoco quería molestarte, pero te dejé una nota… y eso…


—Ajá —Theo apretó el labio y Neville se lo mordió—, no hubiera pasado nada por quedarte, tenías desayuno en la cama incluido… te podría haber acompañado.


El corazón retumbó en sus oídos y metió las manos sudorosas dentro de los bolsillos.


—Oh… oh… —los ojos azules cristalizados se abrieron con sorpresa y optimismo— bueno, ya sabes, conozco tus rutinas cuando te acuestas con alguien, siempre has dicho que no quieres verlos en tu cama al día siguiente, que es muy incómodo aguantarlos, y complicado despacharlos sin que se ofendan.


—¿Por eso te fuiste?


—Sí, no quise imponerte mi presencia… ya sabes… aproveché cuando me desperté y me marché.


“Alabado sea Salazar, era por eso”


—¡No, hombre! —Theo empezó a caminar hacia los asientos y le puso una mano en el hombro para que le siguiera— Tú puedes quedarte a desayunar, hay confianza.


—Uhm, vale… ¿No molestaré? Nunca me ha pasado esto.


¿Estaban hablando de repetir? A Neville le pareció que sí y eso le generó más nerviosismo y esperanza.


—¿¡Qué vas a molestar!? —le ofreció sitio a su lado y se sentaron juntos— Es decir, no hay problema con quedarte a dormir y descansar… ¿Entiendes? podemos desayunar tranquilamente en la cama o donde te apetezca. Y luego, si quieres —tragó saliva— te acompaño o nos despedimos… no sé…


—¡Me parece genial!—le dedicó la sonrisa más emocionada de su vida—. Ahora que voy a ser profesor en Hogwarts, mis horarios serán más restrictivos, faltaré a algunas salidas.


—Bueno-


Los interrumpieron con la nota de bebidas y Theo retomó lo que iba a decir.


—Digo… —carraspeó— Sin compromisos y eso, pero como nos conocemos y no tengo problema, si quieres, podemos quedar a parte…


—¿A parte?


—A solas, me refiero, me amoldo en tus días libres.


Theo sudaba como cochino asado al fuego en pleno desierto, la vista se le aclaró y los oídos le pitaron.


—Oh… vaya…


¿Mal? ¿Bien? No lo tenía claro, Neville parpadeó y el rostro se le volvió rojo llameante.


—Si quieres —se adelantó preocupado—, si no te seduce la idea… no hay problema, cuando puedas quedar en las salidas grupales, pues nos veremos.


—¡Sí! Quiero decir, que me parece bien quedar aparte, en otro momento.


Empezaron a notar las miradas curiosas del resto de presentes en la mesa.


—Perfecto —se inclinó un poco y pasó los dedos por su flequillo—. Te enviaré una lechuza, o tú, cuando tengas libre, y quedaremos.


—Vale… sí, claro. Tengo el verano libre antes de empezar… —insinuó frotando los labios y mirando cohibido a los lados.


—Ajá… genial, pues nos pondremos al día. —Theo le sonrió radiante sintiendo un peso enorme desaparecer de sus hombros.


Nunca le había costado tanto una simple conversación. Pero ya estaba hecho y Longbottom se mostraba entusiasmado con su proposición.


Un rato después de socializar con los demás y tratar de disimular, Neville le dijo al oído.


—¿Tienes confitura de cerezas?


—No. —le susurró muy cerca.


—Me gusta la confitura de cerezas en un croissant de mantequilla. —se relamió los labios brillantes de cóctel de fresas y le sonrió picarón.


Theo le mantuvo la mirada y se inclinó más.


—Para mañana no estará lista, pero puedo decirle a mis elfos domésticos que elaboren en adelante, si lo prefieres.


—Oh… me encantaría —parpadeó un segundo y tomó conciencia— ¿Has dicho mañana?


La propuesta estaba sobre la mesa.


—Sí, si te apetece. —Bebió cerveza y saboreó la espuma.


—Ji, ji, ji, ji, me apetece mucho —se pegó a su oído y le susurró—; vengo preparado, ya sabes.


Theo tragó saliva.


—Ajá, ¿Por mí o por si tenías suerte en general?


—No sabía si querrías repetir —el aliento a fresas le excitó— así que me preparé por si alguien… uuh… pero lo hice pensando en tí —Neville de pronto puso una expresión mortificada— Eso no ha sonado muy sexy.


—Ja, ja, ja, ja, ja ¡Créeme! En nuestro mundo, que te hayas preparado pensando en alguien es adulador.


—Menos mal, pues… sí, eso…


Neville llevaba toda la velada enviándole miraditas de deseo que gritaban “¡Beso!” ¿Porqué no daba el paso?


Theo enganchó los ojos a su boca reluciente roja y el brillo de su cabello rubio, él se moría de ganas también. Ahora que lo pensaba, Neville no tenía iniciativa para la socialización y las conquistas, siempre eran los demás los que daban el primer paso para todo. Puede que su timidez extrema o su inseguridad le hiciesen retraerse, mas esos ojos no engañaban a nadie.


—Nev… —susurró totalmente encima de él.


Desde aquí podía detallar las pestañas claras, el color exacto de su rubor y el aspecto inmaculado de su piel.


—¿Q-qué? —abrió la boca y se quedó hipnotizado.


Theodore se lanzó sin previo aviso y aplastó sus labios juntos.


—¡UUUUUUU!


—¡EEEH! Aquí en la mesa no…


Nada estaba escrito, en la vida, todo era empezar.


Así pues, Neville pensó tres minutos después de terminar el beso, que igual era demasiado pronto para decirle a Theo que en Hogwarts existía una nueva cláusula que permitía a los cónyuges o relaciones estables acceder a los aposentos privados del claustro, previa autorización de la directora.


Theo pensó que tenía todo un verano para descubrir si lo suyo con Longbottom funcionaba, aunque a iluso no le ganaba nadie, por eso, él creía en su fuero interno que a partir de ahora estaba oficialmente ocupado y comprometido con su gusto culposo.






Fin

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